LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº18 (13.12.2025)
PARTIDO OFICIAL Nº 3718
REAL ZARAGOZA 1-2 CADIZ
0-1, min. 58: Radovanovic, en propia puerta
0-2, min. 65: Diakité
1-2, min. 78: Tachi
Ficha Técnica
Real Zaragoza: Adrián Rodríguez; Aguirregabiria (Juan Sebastián, 5), Insua, Radovanovic, Pomares (Tasende, 54); Guti, Keidi Bare; Moyano (Moya, 70), Valery (Tachi, 59); Soberón y Kodro (Dani Gómez, 70)
Cádiz: Aznar; Isaac, Moreno, Recio, Climent; Diakité, Sergio Ortuño (Älex Fernández, 93); De la Rosa (Caicedo, 67), Ocampo (Diarra, 67); Dawda Camara y Roger (García Pascual, 67).
Árbitro: Moreno Aragón (Comité Madrileño). Amonestó a Roger (27), Recio (33), Diakité (70), Climent (79), Tachi (85), Soberón (89), Tasende (95) y Caicedo (95).
Goles: 0-1, min. 58: Radovanovic, en propia puerta. 0-2, min. 65: Diakité. 1-2, min. 78: Tachi.
Real Zaragoza 1-2 Cádiz
59.2 % Posesión 40.8 %
1 remates dentro 6
6 disparos bloqueados 1
8 remates fuera 2
10 disparos recibidos 15
3 tarjetas amarillas 5
0 tarjetas rojas 0
19 faltas recibidas 13
13 faltas cometidas 21
136 perdidas de posesión 125
37 recuperaciones de posesión 46
3 fueras de juego 2
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El Real Zaragoza vuelve a las derrotas: 1-2 ante el Cádiz en un regreso al pasado
El equipo de Sellés bajó notablemente sus prestaciones en este duelo como local y, pese a una insuficiente y ficticia reacción final, cayó ante un rival andaluz superior.
Se acabó la breve dinámica de buenos resultados del Real Zaragoza que lo han hecho respirar en el último tramo de 21 días con tres victorias y un empate. Este sábado, el Cádiz derrotó 1-2 a los aragoneses en el Ibercaja Estadio y, por el formato del partido visto, hizo retroceder a las proximidades de la casilla de salida de la temporada a los de Sellés.
Volvieron los fantasmas de los primeros partidos de esta liga, sí, aquellos con Gabi en agosto y septiembre que llevaron al equipo adonde está ahora, en el pozo, abajo del todo. La primera parte de esta fría noche de diciembre ante los gaditanos fue de fútbol deplorable. No es epíteto exagerado. Es incluso amable. No cabe rebajar el tono cuando se observó que el Real Zaragoza no tiró a puerta ni una sola vez. Ni pisó el área del Cádiz con peligro en ningún momento. Ni combinó una jugada vertical y con intención, con al menos cuatro pases potables, en los 49 minutos que duró el primer periodo. Con estos ingredientes, el guiso era forzosamente bazofia, sopicaldo aguado y sin sustancia. Para pasar hambre futbolístico sin remedio alguno,.
El equipo jugó al trote. Pareció, por momentos, el partido de julio en Tarragona, un amistoso de verano con 35 grados. A Sellés se le fueron las mulas por el monte. Algo pasó en la sintonía del entrenador con el equipo que, en nada, se pareció al estimulado del día del Huesca, o al que superó con solvencia al Leganés quince días antes, por citar los últimos partidos en casa. Esto fue una vuelta al pasado, al gabismo. Y sin rasmia, sin intensidad, este pobre Zaragoza de argumentos e individualidades, está muerto, liquidado. Así, es imposible ganar a casi nadie.
La noche empezó torcida incluso antes de empezar a rodar la pelota. Francho, el capitán y seguramente el mejor de las últimas jornadas de reactivación del equipo, no entró en el once inicial de Sellés. Venía de sufrir un problema en una rodilla en el último entrenamiento, el viernes, y el club calló hasta que no quedó más remedio que descubrir el pastel. No estaba para jugar aunque sí figurase en el acta y se sentara en el banquillo. Y, al poco de empezar el duelo, Aguirregabiria se rompió en un muslo en un esfuerzo para tapar al vertical Ocampo, el mejor del Cádiz en este primer tiempo. Era el minuto 3 y en el 5 ya estaba en la caseta, suplido en frío por Juan Sebastián. Otro revés serio para un equipo que ya tenía un ramillete de bajas diversas de antemano: Andrada, Pau Sans, Paul Akoukou, Paulino (mala cosa empezar por Pau, parece ser)...
En cualquier caso, estos matices no deben servir de excusa jamás, al menos mayor. Los que jugaron debieron hacerlo mejor. Y no lo hicieron. Keidi Bare perdió la inspiración de los últimos días. Soberón no apareció. Valery hizo dos carreras al inicio y se perdió en un bosque. Moyano, sustituto de Francho, no encontró el dial del partido nunca. Ni Kodro, bien marcado. Guti, muy desafortunado hasta en lo sencillo. Atrás, muchos apuros de los laterales (a Pomares le hizo De la Rosa una sentadilla tremenda) y solo los centrales, Insua y Radovanovic y, en especial, el portero Adrián Rodríguez (que volvía por la sanción por tarjetas de Andrada), sujetaron la integridad del horroroso Real Zaragoza.
Que el marcador estuviera 0-0 en el intermedio fue un notición. Para brindar con cava prenavideño. El roto pudo haber sido tremendo ya a mitad del lance. Porque Ocampo forzó a Adrián a un paradón con el pecho en el minuto 18 tras una contra individual del sudamericano del Cádiz. Y, por encima de las demás aproximaciones venenosas de los amarillos, fue clave el brazo izquierdo de Adrián, con reflejos, en el minuto 32 en un remate del exzaragocista Roger tras un centro precioso del otro exblanquillo, Isaac, que se iba dentro en una brillante acción andaluza. Entremedias, en el 22, De la Rosa, tras sentar a Pomares, se metió hasta el palo derecho y, en vez de dar el pase de la muerte a sus colegas, decidió tirar él y Adrián volvió a rechazar como pudo. Y pronto, el potente pero torpe Dawda, había culminado forzado, fuera, un centro de Climent.
Este ramillete de reseñas advierten al lector de la superioridad del fútbol gaditano, equipo que debió lamentar su falta de puntería y el hecho de dejar escapar vivo a tan limitado Real Zaragoza antes del descanso. Un ínterin que a Sellés le vino como agua del cielo. Hacía falta un tiempo muerto largo e intenso para tratar de cambiarlo todo. Todo es todo. Enmienda a la totalidad. Y así se volvió al campo. Con la esperanza zaragocista de ver algo alejado de lo apreciado en un primer tiempo de preocupar.
Decepción en la segunda parte
El segundo tramo del duelo empezó ciertamente con decepción. El Cádiz volvió a mandar desde el principio. Y los de Sellés peloteaban y peloteaban atrás, en zona inerte, en medio campo sin mirar hacia delante, como si el objeto principal fuese no encajar gol. Lo del 0-0 hasta el final y esperar a que caiga un tanto a favor como sea, la tesis de Indias. En ese repetitivo escenario, de repente, surgió una ocasión zaragocista, la primera y mejor (obviamente) en los primeros 53 minutos: Kodro disparó en el área, el balón dio en el pie del central Moreno, se elevó para superar al portero Aznar y se marchó por encima del larguero, lo mismo que podía haber ido al fondo de la red. Una pena. De este tipo de apariciones divinas es de la que debe sobrevivir el Real Zaragoza en días tan obtusos.
Y a falta de una, hubo dos seguidas. Porque en la jugada consecutiva a un córner a favor, Radovanovic andaba por el área y encontró el centro largo de Guti para cabecear solo en el área pequeña. No dobló bien el cuello y la pelota se le marchó fuera por un metro en el primer palo. Era el minuto 57. Y ahí asomaron nuevamente esos malos hados con los que venía impregnada la noche desde el principio de todo. En menos de 60 segundos, el central serbio pasó de poder ser el autor el 1-0 a figurar en el acta como el autor y firmante del 0-1. Sí, marcó el Cádiz en el 58 para adelantarse en el tanteador de la manera más hiriente.
Centró Climent desde la banda de Juan Sebastián, remató Roger adelantándose a Insua, rechazó Adrián Rodríguez (por enésima vez) como pudo bajo palos y el rebote le fue al pie a Radovanovic que empujó la pelota hacia el portal zaragocista. Una desgracia. Un golpe bajo. Un castigo a tanta racanería, también. En cierto modo, un gesto de justicia futbolística para la superioridad global de los amarillos, pese a la reacción reciente de los locales. Y, como era de esperar ante la inanición de calidad del fútbol del Real Zaragoza en este día de retrocesión al caos letal, hizo mucho daño a un equipo que estaba desmembrado desde el primer segundo de combate.
En el 65, solo 7 minutos después, el Cádiz metió un puntillazo de los zaragocistas con un golazo de primer rango de Diakité, desde 30 metros, tras un córner sacado en corto, ensayado. Fue un obús a media altura que entro junto al palo del gafado Adrián, con el que el Real Zaragoza no conoce la derrota. Mal fario el del joven balear desde agosto. Con el 0-2 todo pareció ya liquidado. Los cambios de Sellés, intercalados con los goles, quedaron disueltos en la nada, ineficaces. Los Tasende, Tachi, Moya, Dani Gómez, fueron entrando según el equipo se desmoronaba. O sea, lejos de aportar, recogieron los escombros.
Pero por esas cosas intangibles que tiene el fútbol, en la segunda acción de un córner surgido a favor del Real Zaragoza en el minuto 78, Tachi se inventó un gol de bandera, en semichilena tras centró de Tasende, y metió en el partido al equipo aragonés a falta de 12 minutos y la propina. Y a esa sensación insospechada segundos antes se sumó en el 84 lo que podía haber sido el certificado de defunción zaragocista, un penalti a favor del Cádiz por derribo de Insua a Dawda, que en vez de convertirse en el 1-3 fue otro aldabonazo de impulso moral al detenerlo Adrián por alto. El fútbol estaba lanzando guiños al Zaragoza un día más: "sálvate, sálvate, te estamos esperando", gritaba desde el cielo una estrella errante.
La tuvo Keidi Bare para el 2-2 en el minuto 88, en una mala salida del portero Aznar tras una falta volcada al área por Moya. Remató alto, mal, con el guardameta fuera del marco. El tiempo de aumento, 7 minutos, fue un mar de nervios. Un querer y no poder. Hasta el pitido final. Y el retorno a la sensación de los bajonazos morales. A la impotencia. A la escasez de recursos. A las máculas. A las carencias del proyecto. Nada que no estuviera previsto. Y lo que queda por bregar. Más de media liga para reaccionar o seguir rumiando lo peor. El equipo, por supuesto, sigue clavado en el último lugar, el 22º. Toca volver a empezar otra racha. Esta se acabó


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