LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº21 (10.1.2026)
PARTIDO OFICIAL Nº 3721
REAL RACING 2-3 REAL ZARAGOZA
0-1, min 4: Kodro
0-2, min. 21: Kodro
0-3, min. 53: Kodro
1-3, min. 81: Puerta
2-3, min. 93: Manex Lozano.
Ficha Técnica
Racing de Santander: Ezkieta; Mantilla (Mario García, 80), Castro (Suli, 46), Facu, Salinas; Maguette Gueye (Manex Lozano, 46), Puerta; Sangalli, Canales (Damián, 64), Íñigo Vicente; y Andrés Martín (Fuentes, 80).
Real Zaragoza: Andrada; Gomes (Juan Sebastián, 69), Insua (Radovanovic, 64), Saidu, Tasende (Pomares, 77); Guti, Keidi Bare (Soberón, 46); Francho, Moya, Cuenca; y Kodro (Bakis, 64).
Árbitro: Etayo Herrera (Comité Vasco). Expulsó a Soberón con roja directa (85) por juego violento sobre el portero. Amonestó a Kodro (54), Mantilla (56), Cuenca (56), Sangalli (71), Andrada (91), Puerta (92) y Bakis (94).
Goles: 0-1, min 4: Kodro. 0-2, min. 21: Kodro. 0-3, min. 53: Kodro. 1-3, min. 81: Puerta. 2-3, min. 93: Manex Lozano.
Incidencias: Noche fría en Santander, con 9 grados y viento gélido, después de un día muy lluvioso. El césped de El Sardinero presentó un buen estado. En las gradas hubo alrededor de 22.000 espectadores, casi lleno el aforo. El Real Zaragoza vistió camiseta negra, pantalón amarillo y medias negras. Se guardó un minuto de silencio en memoria del fallecido Pedro Camus, jugador de ambos equipos en los años 70 y 80.
Real Racing 2-3 Real Zaragoza
70.4 %
Posesión 29.6 %
6 remates dentro 8
8 disparos bloqueados 1
10 remates fuera 0
9 disparos recibidos 24
3 tarjetas amarillas 4
0 tarjetas rojas 1
12 faltas recibidas 12
12 faltas cometidas 12
147 perdidas de posesión 112
49 recuperaciones de posesión 48
5 fueras de juego 8
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El Real Zaragoza rompe todas las quinielas y gana en casa del líder Racing por 2-3
En el partido más brillante y efectivo en muchos meses, los aragoneses superaron al primer clasificado con un triplete goleador de Kodro, la estrella de la noche. Los dos goles locales, al final, hicieron sufrir mucho a los de Sellés.
En el último partido de la primera vuelta, el que tenía el perfil más complicado posible para el Real Zaragoza al tener que jugarlo como visitante en casa del líder, el Racing de Santander, llegó el ansiado partido rompedor en positivo. Ese que revienta todas las quinielas. Los pupilos de Rubén Sellés superaron por 2-3 a un adversario al que minimizaron largo tiempo y del que supieron aprovechar sus debilidades con inteligencia y tino.
Que el equipo aragonés se pusiese 0-2 a favor en el minuto 21 tras sus dos primeros y únicos remates a puerta hasta entonces (y, luego, también hasta el descanso) era indicio de que la noche venía con el viento a favor en la visita al mejor equipo del primer tramo del torneo, el Racing de Santander. En la mezcla de ingredientes cabía incluir el error de Andrés Martín, improvisado y único delantero centro posible en el equipo local tras las bajas por lesión de los arietes Villalibre y Arana, además de Jeremy -traspasado al Stuttgart-, que no supo aprovechar la pifia de Andrada en el minuto 3 a la salida del balon desde el área chica. Esta vez, los hados del destino iban con el escudo del león, pues se pasó en esa acción del posible 1-0 (cantado) al 0-1 en el contragolpe. Las sensaciones, desde muy pronto, fueron las de una noche de ruptura de pronósticos, de sorpresón favorable del colista Zaragoza ante el primer clasificado en su campo.
Todo ello bajo el manto de expectación generado por la alineación de Rubén Sellés, que metamorfoseó la defensa metiendo a los dos jóvenes, Gomes y Saidu, recuperando a Insua y manteniendo a Tasende, en un formato experimental en una cita que invitaba, a priori, a pocas osadías. Gomes, además, como se previó en las 72 horas precedentes a este duelo en Cantabria, lo hizo estrenándose como lateral derecho, él que es central. Y precisamente Gomes, valiente en un par de incorporaciones arriba, estuvo en la gestación del 0-1, que llegó enseguida, en el minuto 4, aún con el susto morrocotudo que provocó Andrada en una de sus suicidas acciones con los pies. Francho subió la banda, Gomes recibió en el área pequeña, hizo el pase de la muerte a Guti, cuyo remate lo rechazó el portero Ezkieta como pudo bajo palos. Y el balón muerto lo introdujo en la red Kodro, en el lugar del ‘9’, labor que conoce a la perfección.
El Racing, que desde el principio se aturulló con torpeza al ver que su dominio no tenía efecto y que sus delanteros no sabían como ocupar el área aragonesa, quedó tocado de ala. Andrés Martín no era un ariete de área, se iba a sus bandas, a recibir fuera. Sangalli, teórico extremo diestro, se metía por dentro, pero sin diligencia. El bloque de Sellés se cerró siempre como una tortuga, con una línea de cuatro atrás del todo, otra de cinco justo por delante, una auténtica tela de araña tupida y pegajosa, dejando solo a Kodro descolgado ligeramente. Y paso a paso fue desquiciando a los locales, sin último pase, sin referencias en el punto de penalti.
De ese monólogo constante del manejo inútil del balón de los racinguistas surgió el segundo y último ataque zaragocista antes del intermedio. En el minuto 21, Francho avanzó por la banda derecha tras llevarse la pelota por bemoles ante Salinas. Miró al área, centró en ventaja al espacio que iba a ocupar en carrera Kodro, que empaló la pelota de primeras con la derecha cruzando por alto la pelota al palo lejano de Ezkieta. Era el 0-2 y Santander palideció.
Quedaba un mundo, pero al Real Zaragoza se le puso todo de cara. También su juego. Sin alardes, pero con una constante aplicación táctica de sus once jugadores. Su misión consistió en taponar agujeros constantemente. En reducir espacios para el toque-toque-toque insustancial del Racing en la línea de tres cuartos. Y lo hizo a la perfección. Con Saidu viniéndose arriba al cruce. Con Insua imperial atrás, sabedor de sus galones. Con Cuenca y Moya en la línea de salida en la medular, ambos novedades en la alineación en vez de Valery (griposo) y Soberón, que entraría tras el descanso por Bare.
La noche dejó nuevas muestras de vibraciones positivas cuando Íñigo Vicente erró un gol hecho en el minuto 24, tras quedarse solo ante Andrada, al que regateó y, con la portería vacía y a tres metros de la raya, golpeó mal, alto, fuera, para desesperación de los suyos y alivio zaragocista. De ahí al intermedio solo hubo un chut de Andrés Martín en el minuto 30 desde la frontal del área que paró Andrada sin problemas. El resto fue un querer y no poder de un líder maniatado por un aplicado y brillante Zaragoza, que se crecía según pasaban los minutos.
El Real Zaragoza aún tenía más
Tras el refrigerio, José Alberto, técnico local, hizo doble cambio. Suli y Manex Lozano, ariete recién fichado de la cantera del Athletic de Bilbao, entraron en punta y llenaron el área zaragocista de contenido. Al quitar al central Castro, los cántabros pasaron a cerrar solo con tres defensas. Lógico con 0-2. En frente, Sellés quitó a Keidi Bare para poner a Soberón. Así, Moya se retrasó al doble pivote con Guti. Naturalmente, el Racing salió del vestuario volcado. De entrada, con más corazón que cabeza. Acelerado, a través de sus dos sustituciones, con Suli en papel revulsivo. Era cuestión de aguantar ese previsible primer arreón local por parte de los de Sellés. Y lo hicieron bien los zaragocistas, sin apenas padecer.
Y como todo tenía hacía muchos minutos la solera consolidada de un éxito sonado, ese que se lleva buscando cinco meses sin encontrarlo, del presumible padecimiento que no existió se salió con el 0-3. Con poderío. Fue en el minuto 53, tras unos segundos de decepción por haberse desaprovechado el contragolpe inicial de Francho, que se fue solo hacia el área desde el medio campo en ventaja y decidió no acabar él la jugada. Su pase hacia Soberón fue malo, largo, imprevisto para todos y pareció perderse al otro lado. Pero la acción la revivió Tasende segundos después, con un centro hacia Kodro, tocado con la varita mágica, que puso el balón dentro otra vez con un zurdazo a la primera descomunal. Tres de tres. Tanto Kodro como todo el equipo. Infalibles. Inmensos.
Ahí pareció ya apuntillar la victoria el colista ante el líder, figura paradójica que el fútbol ofrece de vez en cuando en todas las categorías. El Racing era un equipo muerto. Y el Real Zaragoza un grupo de creyentes que habían celebrado en esa portería el golazo junto a los más de 500 seguidores que estuvieron en El Sardinero en su apoyo. En ese escenario, el 0-4 no llegó porque en el minuto 57 Cuenca falló un mano a mano flagrante ante Ezkieta, que salvó con el cuerpo con fortuna. El canterano buscó su ansiado gol y se olvidó de que Soberón le acompañaba por la derecha para empujarla a puerta vacía.
Los santanderinos se alocaron aún más, de la mano de su atribulado entrenador. Ahí surgió un partido más descontrolado. Puertas casi acortó distancias en el 63 pero chutó fuera a placer. Guti replicó en el 65 con un disparo en el pico del área que rechazó el portero como pudo a dos manos. Y, de seguido, Damián, debutante local procedente del Celta, acabó echando a un metro del poste dos disparos francoss para haber hecho gol, uno en el 66 y otro en el 71. En ese ir y venir, emergió la mala noticia de la noche: Gomes cayó lesionado y se fue cojeando mucho tras ser atendido en la banda varios minutos.
Sellés decidió relevar al trigoleador Kodro en el minuto 64 y meter a Bakis. También cambió de central veterano, entró Radovanovic y se fue Insua. Fue como un gesto de guardar piezas brillantes en la mejor noche de lo que va de liga para que estén aptas el próximo partido. Una asunción de que el partido estaba ganado aunque restase media hora por delante. El líder fue desmontado, desactivado, desde el minuto 1 por el Real Zaragoza más atinado desde hace meses. Pero quizá se pecó de confianza excesiva en este punto del duelo. No está el Zaragoza para confianzas ni con tres goles a favor. A falta de un cuarto de hora, Tasende también se fue lastimado.
El duelo encaró la recta final con el Racing dando un primer coletazo de muerte en el 1-3, anotado por Puerta desde cerca en un córner peinado por Salinas en el minuto 81. La zaga zaragocista se mostró ahí demasiado relajada. Pareció creer el cuadro local, en un par de saques de esquina y cuando Soberón, por una entrada peligrosa al portero, fue expulsado en el 85. La fe cántabra aumentó ya en el tiempo extra lograron el 2-3, marcado de cabeza por Manex Lozano. Faltaban 4 minutos aún, que terminaron siendo 6 por las cosas de Andrada y sus vahídos, que acabó salvando el 3-3 en un centro-chut de Íñigo Vicente en el 98.
Los zaragocistas acabaron celebrando su victoria por todo lo alto. Esta bombona de oxígeno, inesperada por la mayoría, sirve de bálsamo después de un mes de flechas hacia abajo.


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