sábado, 7 de febrero de 2026

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº25 (7.2.2026)

 

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº25 (7.2.2026)

PARTIDO OFICIAL Nº 3725

 REAL ZARAGOZA 1-1 EIBAR

1-0, min. 26: El Yamiq

1-1, min. 55: El Yamiq, en propia puerta

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Andrada; Aguirregabiria, Saidu (Radovanovic, 85), El Yamiq, Larios; Mawuli (P. Akouokou, 63), Tachi; Rober González (Soberón, 63), Francho, Cumic (Moyano, 49); y Cuenca (Agada, 63).

SD Eibar: Magunagoitia; Cubero, Nolaskoain, Moreno, Arbilla; Olaetxea, Sergio Álvarez; Adu Ares (Álvaro Rodríguez, 79), Madariaga (Javi Martínez 66), Guruzeta (Magunazelaia, 85); y Martón (Bautista, 66).

Árbitro: Bestard Servera (Comité Balear). Expulsó a El Yamiq con roja directa por agresión (92). Amonestó a Nolaskoain (59), Madariaga (61), Tachi (66), Adu Ares (70) y Garrido (92).

Goles: 1-0, min. 26: El Yamiq. 1-1, min. 55: El Yamiq, en propia puerta.

 

Real Zaragoza 1-1 Eibar

42.1 % Posesión 57.9 %
3 remates dentro 2
3 disparos bloqueados 2
6 remates fuera 0
5 disparos recibidos 12
1 tarjetas amarillas 4
1 tarjetas rojas 0
18 faltas recibidas 10
10 faltas cometidas 19
127 perdidas de posesión 133
51 recuperaciones de posesión 41
0 fueras de juego 0
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 El revolucionado Real Zaragoza sigue sin ganar en casa, empata con el Eibar y se hunde un poco más

El debutante El Yamiq protagonizó todo, lo bueno y lo malo, marcó el gol zaragocista, hizo el 1-1 en propia puerta y acabó expulsado. La metamorfosis de Sellés no dio resultado y el paso de los partidos está ahogando al equipo sin remedios a la vista.

No hay manera. El Real Zaragoza no sabe ganar como local. No tiene aptitudes, ni fortuna, ni capacidad de reacción. El Eibar fue en esta ocasión el que se llevó un empate, 1-1, en un partido muy deslucido.

La cita estaba anunciada como de revolución zaragocista, tanto en el formato táctico del equipo, en diversas posiciones, como en el reparto de actores. Era el aliciente principal de un choque que vino cargado de mayor número de atmósferas de presión desde que un rato antes la Real Sociedad B ganó 1-2 en Andorra y puso la distancia con la línea vital del Real Zaragoza en 6 puntos. Y, ciertamente, el cartel respondió a pies juntillas. Sellés inventó un nuevo equipo, con cinco de los seis fichajes de invierno en el once inicial (todos menos el delantero Agada, fuera de forma), con un 4-2-3-1 compatible con un 5-4-1 en fase defensiva. Con un central, Tachi, de medio centro. Con un medio centro, Saidu, de central. Con Cuenca de improvisado parche como delantero centro ante la ausencia de todos los demás. Con Francho de mediapunta. Hasta 8 lesionados mutaban el rostro del Real Zaragoza visto hasta hace una semana y durante cinco meses de competición.

Este Real Zaragoza ‘Frankenstein’ era una moneda al aire. Un melón por abrir. Una caja de sorpresas. Una aventura a vida o muerte ya, como va a ser de aquí a junio. Y, ciertamente, sin ser la quintaesencia su propuesta, porque simplemente con el índice de calidad de la plantilla eso es imposible, el partido se introdujo poco a poco por terrenos favorables. Para que esto fuese así fue sujeto principal e indispensable el Eibar. Horrorosos los vascos. Hicieron honor durante una deplorable primera parte a su rol de ser el peor visitante de la liga, que solo habían logrado 4 puntos en 11 desplazamientos hasta este de Zaragoza, sin saber ganar jamás lejos de Ipurúa. Al cuadro de Sellés le vino de maravilla, en una tarde tan exigente y presionante, que fuese este Eibar el adversario. Un ángel caído del cielo.

El fútbol fue de bajo tono, de escasa brillantez por parte de ambas escuadras. Los vascos, metidos atrás desde el inicio, a verlas venir. Los aragoneses tratando de casar sus fichas a matacaballo, a martillazos, jugando en el abismo y sin red. En el minuto 17, tras un cuarto de hora de nada, el Eibar tuvo la opción de adelantarse en el marcador. Adu Ares, exzaragocista, superó en la banda a Larios -uno de los nuevos, ágil en ataque pero blando atrás- y su centro lo remató solo Martón con un cabezazo que fue al centro y Andrada sacó a córner por encima del larguero. Esta acción pudo cambiar el guion, pero no lo hizo para bien de los locales.

El balón rodaba siempre lento. Faltó compenetración, como era natural. En el minuto 23 se produjo la primera acción de peligro zaragocista. Cumic, extremo por la izquierda y otro de los debutantes, remató mal, sobre un defensor, una contra de Francho que acabó en el área. Anduvo lento el serbio, espumoso en su juego pero sin concretar. Y tres minutos después, cuando algún bostezo ya se veía por las gradas bajo la lluvia, emergió el gol que adelantaba al necesitado Real Zaragoza. Una bombona de oxígeno puro. Lo marcó el más llamativo de los refuerzos, el viejo conocido El Yamiq, central internacional marroquí que cabeceó impecable y estruendosamente un córner botado por Rober González, otro de puesta de largo que dejó detalles técnicos interesantes. El Yamiq entró como un obús, en ataque, con su 1,93 en bruto, imparable. El 1-0 supuso un alivio inconmensurable. Y, de paso, puso en histeria al paupérrimo Eibar.

La lástima es que el inconexo Real Zaragoza, en el que el nuevo Mawuli no se mostró productivo en la medular junto a Tachi, no supo rematar a los eibarreses. Y pudo hacerlo. Francho falló el 2-0 a bocajarro en el minuto 32, tras una contra rápida llevada por la derecha por Rober González que le sacó el portero vasco abajo por no darle con fuerza y colocación. Una pena. De ahí al descanso, el Eibar trató de reaccionar, sorprendentemente haciendo a su veteranísimo capitán Arbilla (lateral izquierdo) piedra angular de los ataques. No está para eso el zaguero norteño. En una pifia de Saidu, Madariaga se fue solo hacia el área pero su centro no encontró rematador en el minuto 44, gracias a la divina providencia.

El descanso sirvió esta vez para tratar de convencerse de que era posible ganar un partido. Desde el día del Huesca no se daban tantas circunstancias a favor, rival incluido. El Eibar cambió una pieza en la media, en busca de fútbol, con Garrido en vez de Olaetxea. Sellés insistió en lo mismo, pero lamentablemente no lo pudo aguantar más de 4 minutos, pues el debutante Cumic cayó lesionado con muy mala pinta, en la rodilla derecha tras un mal gesto. Moyano lo suplió por fuerza en el 49.

Con el Eibar más espabilado, el Real Zaragoza rondó de nuevo el 2-0 en una clarísima ocasión desperdiciada por Cuenca, sin duende ante el gol. El canterano, en el minuto 51, empalmó raso un centro atrás en el área de Moyano y el balón se estrelló en el poste izquierdo. En el rechace, Francho culminó la acción con un tiro alto, muy mal. Dolió este error en este momento puntual. Pero lo hizo mucho más, con herida inciso contusa en el corazón zaragocista, cuando cuatro minutos después llegó el 1-1. Sí, el levemente mejorado Eibar, se encontró con la igualada simplemente por insistir un poco sobre el área de Andrada.

Del alegrón de El Yamiq por haber firmado el 1-0 en su regreso seis años después a Zaragoza se pasó en el Ibercaja Estadio a la decepción de que fuese El Yamiq, en propia puerta, el que se cargara con el mochuelo del gol eibarrés. El marroquí trató de taponar un centro de Cubero desde la derecha y, con la puntera derecha, introdujo el balón en la red zaragocista. Era el minuto 55 y todo lo trabajado hasta entonces por el revolucionario Sellés y su nuevo ejército se acababa de disolver. Vuelta a empezar.

El técnico local alborotó el género con un triple cambio en el minuto 63. Metió a Soberón y el sexto debutante, Agada, en punta y reforzó la medular con Akouokou. Se fueron a la ducha Cuenca, Rober y Mawuli. Era tarde de meneos gruesos. De provocar marejadas o fuertes marejadas, incluso mar arbolada, a ver si de ahí llegaba el ansiado triunfo. Dos ocasiones erró el Real Zaragoza en este periodo de mutaciones sobre la marcha. Moyano tiró alta una falta directa al borde del área en el 62 y El Yamiq cabeceó un golpe franco lateral rozando el palo derecho. Como se ve, todo lo peligroso lo hizo el Real Zaragoza a balón parado. En juego corrido, poquito, poquito.

El rival se revitalizó en ataque con la aparición desde el banquillo de Bautista y Javi Martínez a falta de 25 minutos. El juego se abrió entre la mediocridad general. El 1-1 podía decantarse hacia cualquier lado en el más mínimo error. Ese marro lo tuvo el portero Magunagoitia en un centro cerrado de Francho en el minuto 78, pero el balón muerto, rematado a quemarropa por Soberón, dio en el hombro del guardameta eibarrés y se fue a córner por un palmo. Ahí tuvo el 2-1 cristalino el Real Zaragoza.

Se entró en la recta final del duelo con nervios inflamados, precipitaciones e imprecisiones de los zaragocistas. Saidu, que tuvo un día horrible con el balón, estuvo a punto de liarla un par de veces, pero los vascos perdonaron. Sellés lo retiró ante su reincidencia en el fallo y regresó Radovanovic muy al final. El serbio estuvo también en un tris de patrocinar el 1-2 en el minuto 88. Sellés se desesperó al ver la falta de pericia de los suyos ya con el tiempo cumplido. Lentos, sin ideas. Ni los córneres postreros llevaron peligro al portero vasco.

La expulsión de El Yamiq en el tiempo de aumento, por una agresión (discutible) a Garrido en una pugna, puso el corolario triste a una noche más de impotencia zaragocista. El marroquí fue protagonista de todo. De lo bueno y de lo malo. El empate, a este cianótico Real Zaragoza, no le sirve de nada. Necesita ganar, ganar y ganar. Y no lo hace. Así, está claro, el futuro es negro, fúnebre.

 El Yamiq lo hace todo

El central marroquí, que acabó expulsado en el descuento, marcó en las dos porterías. Nueva oportunidad perdida en su estadio por el Real Zaragoza, que se sigue muriendo lentamente camino de Primera RFEF.

El Real Zaragoza se sigue muriendo lentamente, incapaz de ganar un partido en el Ibercaja Estadio desde hace más de dos meses. Esta vez se adelantó en el marcador con un golazo de El Yamiq, la cabeza de cartel de su revolución invernal, y las tuvo después de todos los colores ante Magunagoitia, pero acabó cediendo un nuevo empate como local, el tercero consecutivo, producto de un autogol del central internacional marroquí, que lo hizo todo: marcó en las dos porterías y acabó expulsado en el descuento por un leve manotazo a Garrido. El Eibar continua sin ganar a domicilio, pero se lleva un punto que le mantiene en la mitad de la tabla y alarga a cuatro sus jornadas sin perder

Sellés puso en escena su revolución invernal, con tres debuts (Larios, Mawuli y Cumic), el reestreno de El Yamiq, el fichaje bomba, y los retornos al once de Saidu y de Cuenca, éste como delantero centro. Además, ubicó a Francho como media punta, flanqueado por Rober y Cumic, para intentar rentabilizar su movilidad y sus conducciones. Sin duda, un Zaragoza nuevo. Por su parte, San José presentó una única novedad en su alineación: el ex zaragocista Adu Ares por Corpas.

El Zaragoza se jugaba media vida y salió a llevar la iniciativa desde el primer minuto, con una presión alta y una aplicación máxima, pero a su fútbol, salvo cuando la pelota pasaba por las botas de Rober, le faltaba la claridad y la velocidad necesarias como para comprometer o desorganizar a un Eibar que salió a quitarle pulsaciones al partido. Y mientras el Zaragoza no encontraba el camino, el equipo armero daba un aviso serio con un cabezazo casi a bocajarro de Martón, que salvó Andrada con una espléndida intervención a una mano. Un susto gordo, como el que dio Saidu, en noche fatal, después con un inoportuno resbalón.

Pero el balón parado resulta decisivo en Segunda División y el Zaragoza cuenta ahora con dos verdaderos especialistas: Rober, con una zurda singular para esta suerte tan relevante en el fútbol; y El Yamiq, un gigante con un martillo en su frente. Y entre los dos gestaron a los 26 minutos en un saque de esquina el gol que abrió la cuenta del Zaragoza. Rober puso un balón maravilloso al punto de penalti y ahí apareció El Yamiq para sacar medio metro en el salto a Arbilla y conectar un cabezazo imperial que entró en la portería como un misil. Un gol hercúleo. Un gol arrollador.

El 1-0 terminó de soltar al equipo de Sellés, que enseguida pudo aumentar su cuenta por mediación de Francho, tras un servicio de Cuenca, siempre bullidor y vertical en la punta del ataque, que estuvo también en la jugada del gol de El Yamiq.

El Zaragoza, inmerso en la desgracia, perdió a Cumic al poco de comenzar la segunda parte, tras recibir un golpe en la rodilla en un choque con Adu Ares, y Sellés tuvo que recurrir de urgencia a Sebas Moyano, que nada más salir le sirvió un balón de oro a Cuenca, cuyo disparo se estrelló en un poste y se llevó por delante la sentencia del partido. Cuenca está en todas, salvo en el gol. Todo lo contrario que El Yamiq, que, en una infortunada acción, mal defendida en el centro de Cubero por Larios, notable en ataque, pero débil en la marca, alojó la pelota en su propia portería al intentar despejarla. Así que todo volvió al punto de partida con más de media hora por delante.

Sellés quemó entonces sus últimas naves con la triple entrada de Akouokou, Agada y Soberón, a lo que respondió San José con Bautista y Javi Martínez. El encuentro ganó en emoción, con un Eibar incapaz de aprovechar la cadena de errores gruesos de Saidu y un Zaragoza que tuvo la victoria en otro cabezazo colosal de El Yamiq y también en un remate de Soberón.

Punto a punto, el Zaragoza se sigue muriendo. O está ya muerto.

 

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