domingo, 12 de abril de 2026

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº35 (11.4.2026)

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº35 (11.4.2026)

PARTIDO OFICIAL Nº 3735

 CORDOBA 1-0 REAL ZARAGOZA

1-0, min. 71: Rubén Alves

Ficha técnica

Córdoba: Íker Álvarez; Albarrán, Álex Martín, Rubén Alves, Vilarrasa (Diego Bri, 66’); Isma Ruiz (Del Moral, 46’), Requena; Carracedo, Goti (Dalisson, 75’), Kevin Medina (Percán, 75’); Fuentes (Obolskiy, 80’).

Real Zaragoza: Andrada; Aguirregabiria (Juan Sebastián, 88), El Yamiq, Radovanovic, Tasende; Saidu, Mawuli (Sebas Moyano, 88’), Toni Moya (Pinilla, 67’); Cuenca (Kodro, 77’), Larios (Cumic, 77’); y Dani Gómez.

Goles: 1-0, min. 71: Rubén Alves.

Árbitro: Salvador Lax Franco (Comité Murciano). Mostró amarillas a Isma Ruiz (45+’), El Yamiq (46’) Larios (46’), Toni Moya (61’), Pinilla (73'), Cuenca (75'), Íker Álvarez (84'), Albarrán (91’), Cumic (93’)-

 Córdoba 1-0 Real Zaragoza

56.5 % Posesión 43.5 %
4 remates dentro 2
3 disparos bloqueados 4
6 remates fuera 4
10 disparos recibidos 13
3 tarjetas amarillas 6
0 tarjetas rojas 0
16 faltas recibidas 16
16 faltas cometidas 16
121 perdidas de posesión 120
49 recuperaciones de posesión 47
3 fueras de juego 0
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  Con el agua al cuello: el Real Zaragoza cae en Córdoba (1-0)

Al Real Zaragoza se le complica aún más la vida tras caer en Córdoba en una acción de balón parado y tras jugar un partido muy gris, incapaz de aprovechar las oportunidades que el rival le concedió a campo abierto. 

La cosa, por si fuera poco, se puso aún más fea en Córdoba, donde el nivel del agua le subió al Zaragoza ya al cuello. Será la jornada, los resultados rivales, quien dicte la esperanza de vida de un equipo que cayó en El Arcángel después de jugar muy dominado por un rival extenuante, ambicioso y fino. Superior a un Zaragoza muy condicionado por ese estilo y modelo de los andaluces. El equipo se desnaturalizó algo y lo pagó, muy incómodo durante toda la noche, superado, pero, sobre todo, incapaz de explotar la debilidades cordobesas. Había grietas, se detectaron, pero no se aprovecharon cuando el duelo se puso para ello. La derrota la cosió Rubén Alves, en un balón parado, una fase del juego en la que el Zaragoza, en esta situación, debería ganar los partidos en lugar de perderlos. Al Córdoba aún le anularon dos goles más en un choque con tintes 'retro', en una jornada de homenaje al pasado en LaLiga con camisetas históricas. 

Cada vez más complicado, al Zaragoza no le queda otra que seguir insistiendo. Recuperar gente, atributos de su juego y volverse a ponerse en la senda en la que estaba. Es un equipo que se ha acostumbrado a jugar sobre el alambre, con una carga emocional descomunal durante demasiados partidos, y eso también pasa factura. Puede pincharse el globo, como suele decir su entrenador, y ese es el frente que debe gestionarse ahora. No desandar lo que se ha andado. Hay tiempo, aunque el tiempo ya lo mueven otros: Cádiz, Valladolid…

Las bajas forzaron a David Navarro a apartarse de su carril. No es lo mismo tener en la bandeja de entrada a Rober, Keidi Bare o Francho que no tenerlos. Dibujó el técnico un plan muy enfocado a las fortalezas del rival: Tasende para doblar ayudas en esa orilla y neutralizar así la huracanada banda derecha del adversario, sector donde reina Carracedo; Toni Moya como tercer centrocampista para ganar algo de pies en el desahogo de la presión ante la ausencia de Rober o conectar pases profundos; Mawuli como recambio natural de Keidi; y Cuenca como flecha en el extremo diestro para atacar con velocidad los espacios junto a Dani Gómez… Kodro y Pinilla fueron las piezas sacrificadas, también, a priori, con la idea de repartirlos en el tapete como cartas ganadoras en la segunda mitad. La premisa de hacer largo el duelo, pues el Córdoba andaba algo justo de número en el banquillo, estaba sobre la mesa aragonesa. Un Zaragoza diferente, con más tono defensivo, influenciado por un Córdoba en el que Albarrán fue la principal novedad, en el lateral derecho.

El Córdoba le dio alto voltaje al juego desde el silbido inicial. Carracedo absorbia todo en la derecha, atraía por aquel lado y despejaba la banda opuesta de Kevin Medina. Moviendo de lado a lado, los andaluces comenzaron a encajonar al Zaragoza en su área, con un fútbol de pulso elevado, muy eléctrico, punzante y valiente. Un remate de Fuentes bien respondido por Andrada abrió las hostilidades de este arranque complejo y exigente para los de David Navarro, incapaces contener el temporada. Era lo previsto, un Córdoba efusivo de salida, porque mete los partidos en una tormenta, con mucha gente delante del balón, una mirada ofensiva y una presión arriesgada, atrevida, con la defensa metida en campo aragonés prácticamente, pero que los exponía a campo abierto.

Ahí es donde florecían las oportunidades al Zaragoza, castigando la pérdida del rival con la velocidad de Dani Gómez o Cuenca, pero apenas se hilaban pases o se lanzaban cargas de profundidad. No había continuidad con balón, no se respiraba con él, y aún menos sin él. El Córdoba maniató la construcción, no se manipulaban marcas y el Zaragoza estaba totalmente ahogado en el campo. Goti puso a prueba a Andrada tras un descuido en el área.

El Córdoba atornillaba aún más la prensa y encontraba en los extremos vías de ataque. El Zaragoza, en este sentido, estaba desajustado. Cuenca y Larios se cerraban demasiado y quedaban aislados de las ayudas, y el Córdoba, con dos contra uno, convirtió el partido en un apuro serio a los de David Navarro. También impresionaba Requena y su calidad para evadir rivales y avanzar. Entre el dominio territorial y el acopio de la posesión, el Zaragoza no salía de su campo, encarcelado por el rival, pisando minas en casa paso. Tan sometido estaba que el gol local se veía venir como quien oye los truenos antes de la lluvia.

Un milímetro de manga le salvó. Kevin Medina cogió la pelota, amagó con centrar, abrió tiro y se la colocó a Andrada donde no llegaba. El gol estaba ya en la escena, pero el VAR semiautomático lo tiró abajo por nada, por una minúscula porción de hombro de Kevin al recibir en fuera de juego. Es cierto que la jugada había nacido en una obstrucción del colegiado a Mawuli que activó el ataque cordobés. La imagen del fuera de juego se proyectó en el videomarcador y la grada local estalló.

El ambiente crispado le sentó peor al Córdoba que al Zaragoza, que comenzó a conquistar terreno. Sin mucho trazo, con más impulsos que solidez, pero alejó al rival de Andrada. Dani Gómez remató alto y Toni Moya lo rozó en un tiro de falta que tampoco pudo aprovechar Mawuli: Íker Álvarez, el portero adversario, apareció así en el partido. Moya comenzó a proyectar algo de juego en largo y Cuenca trató de abrirse un túnel en su lado. El Zaragoza cazó alguna contra, pero el árbitro dejó jugar demasiado con los brazos a un rival que, tan expuesto, hace de la falta táctica un método defensivo. Un intento lejano de Adri Fuentes, vencedor de una carrera a Radovanovic, no cogió puerta. Con el partido algo más nivelado y con el Zaragoza suspirando por seguir vivo, llegó el descanso.

El Córdoba volvió al partido sin el timón de Isma Ruiz, lesionado. Un Córdoba ya menos efervescente, con menos pulmones y menos ritmo que finalizaba sus jugadas cada vez más lejos de Andrada. El Zaragoza comenzó a correr con peligro, pero sin claridad en la zona de la verdad. Ni Cuenca ni Dani Gómez tuvieron luz. Al Zaragoza le faltaba serenidad, porque Mawuli y Saidu, bien cerrando el centro, no terminaban de consolidar fútbol. Después de que se revisaran dos penaltis favorables al equipo aragonés, Adri Fuente aprovechó la salida de zona de El Yamiq para poner la directa a la portería sin que Radovanovic corrigiera. Su tiro se fue fuera. Mientras tanto, el colegiado permitía al Córdoba defenderse con tirones y braceos en el campo abierto. Nada por aquí, nada por allá. Vilarrasa lo probó desde lejos.

El Zaragoza parecía tener el partido cada vez más en su lista de deseos. Había terreno por dentro para hacer daño. Y por eso salió Hugo Pinilla. Pero una pérdida inocente acabó en un córner. De ese saque de esquina cayó la fatalidad. Rubén Alves se elevó sobre todo y martilleó la pelota a la red con un cabezazo. En el mejor momento, el peor puñetazo.

El Zaragoza no daña en este tipo de acciones en las que sí le dañan. El gol le desbloqueó el partido al Córdoba, refrescado por los cambios. David Navarro movió la solución balcánica, con Kodro y Cumic. Faltaba mucho, el equipo se apoderó de la pelota, pero no terminaba de generar peligro real, muy apresurado e impreciso. Su apenada situación entró en escena, nublando la vista, encogiendo la piernas

Rubén Alves aún le metió otro, otra falta mal defendida. Pero el VAR lo anuló por fuera de juego. Navarro agotó cartuchos con Moyano y Juan Sebastián. Fue el Córdoba quien volvió a meter miedo, con un tiro al larguero de Dalisson.

Ya al final, el Zaragoza no gestionó bien los minutos del abordaje, con demasiada conducción y pérdidas que dieron aire al Córdoba para rematar el asunto. No hizo falta. Así se quedó la cosa.

 

domingo, 5 de abril de 2026

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº34 (5.4.2026)

 

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº34 (5.4.2026)

PARTIDO OFICIAL Nº 3734

 REAL ZARAGOZA 1-2 MIRANDES

1-0, min. 22: Dani Gómez, de penalti

1-1, min. 45: Unax

1-2, min. 53: Carlos Fernández

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Andrada; Aguirregabiria, El Yamiq, Radovanovic, Larios; Keidi Bare, Saidu (Mawuli, 46); Rober González (Tasende, 78), Pinilla (Cuenca, 46); Dani Gómez (Soberón, 73) y Kodro.

CD Mirandés: Juan Palomares; Tamarit (Novoa, 46), Juan Gutiérrez, Cabello, Medrano; Thiago Helguera, Bauzá (Selvi, 82); El Jebari (Siren Diao, 67), Javi Hernández; Carlos Fernández (Aarón Martín, 82) y Unax (Varela, 67).

Árbitro: Orellana Cid (Comité Andaluz). Amonestó a Medrano (20), El Yamiq (21), Bauzá (32), Saidu (36), El Jebary (42), Tasende (53), Juan Gutiérrez (58), Unax (61), Dani Gómez (69), Varela (74), Juan Palomares (86), Keidi Bare (88) y Javi Hernández (97).

Goles: 1-0, min. 22: Dani Gómez, de penalti. 1-1, min. 45: Unax. 1-2, min. 53: Carlos Fernández.

Real Zaragoza 1-2 Mirandes

61.2 % Posesión 38.8 %
4 remates dentro 3
14 disparos bloqueados 7
8 remates fuera 5
15 disparos recibidos 26
5 tarjetas amarillas 8
0 tarjetas rojas 0
21 faltas recibidas 15
16 faltas cometidas 22
127 perdidas de posesión 110
39 recuperaciones de posesión 47
1 fueras de juego 2
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Chasco morrocotudo del Real Zaragoza al caer 1-2 ante el colista Mirandés

Dani Gómez adelantó a los aragoneses de penalti al inicio del partido pero, después de perdonar varias opciones para haber apuntillado a los burgaleses, los goles de Unax antes del descanso y Carlos Fernández en la reanudación voltearon el marcador duramente. El equipo pierde así la opción de quedarse a solo un punto de la raya de la permanencia.

El Real Zaragoza se perdió en el laberinto de la ineficacia en el peor día posible. Los marcadores de la jornada 34 habían sido todos muy favorables para sus intereses, habían perdido todos los rivales o posibles adversarios a futuro inmediato en la pelea por la permanencia. Ganar era quedarse a solo un punto de la vida. Pero se fallaron todas las ocasiones de gol, algunas cristalinas, y hubo agujeros en defensa que penalizaron. Y el chasco final fue de los grandes. Un golpe que deja al zaragocismo aturdido.

El primer tiempo tuvo una trama en forma de montaña rusa, de torbellino de sensaciones, de ducha de contrastes en un balneario. Sin haber un fútbol de calidad, que no lo hubo, el balón se movió con agilidad de lado a lado por ambos equipos, con más minutos de mando e intento de inspiración de los zaragocistas pero con los burgaleses siempre prestos a sacarse un conejo de la chistera a través de sus individualidades en ataque, que las tiene buenas. El 1-1 del descanso hizo justicia en el global de ocasiones, pero dejó al zaragocismo con la sensación de haber perdonado el 2-0 en el rato en el que estuvo en ventaja y pudo hacer más en cuanto a solvencia.

El Mirandés, un bloque de toque lento, buena colocación en el campo y chispazos, empezó algo mejor. Y Juan Gutiérrez estuvo cerca de marcar el 0-1 en el minuto 4 a la salida de un córner mal defendido por la zaga local, un mal que se repitió más tarde varias veces. Su disparo con la derecha pegó en Saidu para evitar que fuese gol, se fue a saque de esquina. Le dio en la brazo y el VAR miró por si era penalti. No lo fue porque lo tenía pegado y no ocupaba espacio extra. Pero a partir de ahí, el Real Zaragoza tuvo media hora de manejo del timón casi siempre. Con Rober González iluminado con el balón, el dúo atacante (recuperado por David Navarro) Dani Gómez-Kodro abriendo espacios y Keidi Bare en labor de fuelle, se hicieron varias llegadas potables.

En el minuto 8, Rober González empalmó un centro de Aguirregabiria y el balón dio en un zaguero rojinegro antes de irse a córner por muy poco. En el 13 fue Kodro que que culminó una buena contra de Pinilla y Rober, con un chut raso que dio en el trasero de Cabello y no fue a portería con todo a favor. Así, con el Real Zaragoza de crecida, llegó el 1-0 mediante un penalti clarísimo de Medrano a Rober González, que se metía solo al espacio en el lateral del área. Lo convirtió en tanto Dani Gómez, raso a la izquierda de Juan Palomares, y el Ibercaja Estadio estalló de alegría. Los resultados de la jornada, los de los rivales por la salvación, habían salido redondos.

Desde ese minuto 22 hasta los últimos 15 del primer periodo debió sentenciar el Real Zaragoza. Pudo. Pero le sigue penalizando su falta de destreza ante las porterías rivales. Mal endémico. En el 27, de nuevo Kodro, torpe en la decisión, debió marcar en un pase de Dani Gómez a placer tras otro contragolpe certero de Rober González, el mejor de ese tramo del choque. Pero el hispano-bosnio disparó al muñeco, al pie de Juan Gutiérrez, y perdonó el 2-0. Ahí se apagó la luz del equipo de Navarro. Y revivió desde la oscuridad el Mirandés.

El Jabary, extremo zurdo velocísimo, hizo una incursión individual de lujo en el 30 y su mano a mano lo salvó Andrada por encima del larguero con gran acierto. Fue el aviso de lo que venía. En el 44, a la salida de otro córner sin buena defensa zaragozana, Juan Gutiérrez cabeceó al larguero y el balón botó cerca de la raya de gol. El equipo blanquillo estaba increíblemente apagado. Fue como un apagón general. Y ahí se vio la verdadera dimensión de la osadía mirandesa, equipo muy desinhibido, un colista osado. En el minuto 45, con la retaguarda blanquilla hecha un flan, vino el 1-1. Lo marcó el chaval Unax, de semichilena en el área pequeña, solo como la una, tras un centro de Hernández que él mismo debió materializar antes, pero le dio al aire. Se veía venir desde mucho tiempo antes este golpe al hígado de los locales.

Y hubo que dar gracias porque el problema pudo ser de órdago a la grande en el intermedio. Porque en el tiempo de aumento, Carlos Fernández se fue hacia el área tras una pifia en la salida de la pelota de un irregular Saidu y su remate se le fue alto rozando la escuadra izquierda por dos palmos. Otro perdón del Mirandés en un plis plas. Y hubo otro más: Javi Hernández, un gran futbolista técnicamente, hizo tres regates en carrera dentro del área aragonesa y su disparo final tocó en El Yamiq y salió fuera rozando el poste. El pitido final de Orellana Cid, un pistolero con las tarjetas, fue agua bendita para un Zaragoza grogui.

David Navarro movió fichas en la caseta. Dejó fuera a los desdibujadosPinilla y Saidu, este realmente alocado en varias jugadas de riesgo, y metió a Cuenca y Mawuli. El equipo zaragocista salió del vestuario espoleado, hubo filípica. Pero Kodro erró dos ocasiones seguidas nada más reanudarse el juego. No fue la noche del ariete. En la primera, minuto 46, chutó con la zurda en un centro atrás de Rober González, alto por un metro. En la siguiente, en el 49, tras dudar en la conducción en otra asistencia de Rober, acabó enviando el balón al poste derecho, raso. Mala fortuna, sin duda.

Y se repitió el proceso del primer tiempo. Errar dos veces el posible 2-1 dio paso a que, en la primera llegada del Mirandés, lo que subiese al marcador fuera el 1-2. Un mazazo terrible que silenció el graderío. Lo marcó el delantero Carlos Fernández, de espuela, remate de categoría, en una acción iniciada por el lateral Medrano, con centro final de Javi Hernández al primer palo. Era el minuto 53 y el vuelco que había dado el guion del partido era terrible para el Real Zaragoza. Se estaba escapando ya la mayor oportunidad de toda la liga para ponerse a tiro de salir de la zona de descenso en breve tiempo.

Tocaba revivir como fuese. Los de Navarro lo hicieron con corazón, más que con cerebro. Y Radovanovic cabeceó en el 62 un centro de Larios al área chica pero no le dio dirección ladeada y el balón fue a las manos del portero rival. En el 63, en un rato de acoso constante local, de nuevo Kodro marró un gol cantado, solo en el segundo palo en un centro raso de Aguirregabiria. El remate lo sacó Juan Palomares en una estirada magnífica y estropeó el 2-2. Muneta, el técnico visitante, decidió apuntalar su buenísima posición y calmar la reacción zaragocista. Antes ya había entrado Novoa por Tamarit. Y a falta de 23 minutos lo hicieron Diao y Varela, sangre nueva para el ataque y sus desahogos desde atrás.

El primer efecto positivo para el Mirandés estuvo cerca de regalárselo Andrada, en otra de sus frivolidades con los pies en el área (la pequeña, en concreto). A Carlos Fernández, que le acosó en firme, le faltó un dedo para robarle el balón y marcar a puerta vacía en el minuto 68. Todo acabó en córner y en el runrún propio del caso. Navarro se vio forzado a hacer dos cambios seguidos por agotamiento de dos piezas importantes: Dani Gómez dejó su puesto a Soberón a falta de 17 minutos y Rober González a Tasende (que salió amonestado del banquillo por protestar) a falta de 12.

Los últimos 10 minutos fueron de constante acoso al área mirandesa. Pero sin una mínima dosis o noción de tino ante el gol. Mucha precipitación, demasiada falta de calidad. Soberón tiró una falta al borde del área sobre la barrera. Larios disparó fatal con buen ángulo. Tasende chutó en el área sobre la masa humana rojinegra ya en tiempo extra. Soberón no supo cómo empujar un balón suelto en el área pequeña. No hubo manera. La ceguera goleadora reapareció en el peor de los momentos. Una enfermedad letal que ya asomó la patita el jueves en Leganés impidiendo una victoria que se mereció. Ante el Mirandés, solo entró un balón… de penalti.

El partido acabó entre la honda decepción del zaragocismo. Es el primer varapalo serio en la corta era de David Navarro. Un tiro en el pie dado por el propio equipo sobre su propia reactivación nacida a primeros de marzo. Toca volver al diván. Y seguir rezando. Mucho.

El Zaragoza frena su remontada

El Mirandés le dio la vuelta al gol de penalti de Dani Gómez y tampoco se rinde en su pelea por eludir el descenso. El equipo aragonés las tuvo de todos los colores, especialmente Kenan Kodro, que lo falló todo.

Frenazo del Real Zaragoza en su pelea desesperada por lograr la permanencia y golpe de mano en el Ibercaja Estadio del Mirandés, que, visto lo visto, va a vender muy cara su suerte hasta el final del campeonato. El equipo de David Navarro, que tuvo ocasiones de todos los colores, se adelantó con un gol de penalti de Dani Gómez, pero los visitantes le dieron la vuelta al resultado con un gol de Unax al filo del descanso y otro de Carlos Fernández al inicio de la segunda parte. La jornada pudo salirle redonda al Zaragoza, porque perdieron el Cádiz, el Valladolid y el Leganés, pero esta derrota le mantiene a cuatro puntos de la salvación cuando quedan ocho finales por delante. Sin duda, una gran ocasión perdida.

El Zaragoza salió a la carrera y enseguida dispuso de dos ocasiones en las botas de Rober y de Kenan Kodro, que, restablecido de su sobrecarga muscular, volvió a formar pareja de ataque con Dani Gómez. El partido, sin embargo, no tardó en abrirse e igualarse, creciendo en ritmo y vértigo, porque el Mirandés no renunció al ida y vuelta y también dio sus primeros avisos. Pero a la tercera el Zaragoza ya no perdonó: Aguirregabiria envió un espléndido pase en profundidad a Rober, que le ganó la posición a Medrano antes de que el defensa lo derribara de un agarrón dentro del área. Penalti claro, de libro, que ejecutó con precisión Dani Gómez.

El gol disparó al equipo aragonés, que intenso, vertical y con dos laterales muy profundos, puso en otra notable ráfaga de juego en aprietos al Mirandés y pudo encarrilar el encuentro antes de la media hora en una jugada entre Dani Gómez y Kenan Kodro mal resulta por el bosnio con todo a su favor.

El Mirandés acabó animándose y suyo fue el cuarto de hora final de la primera parte, con fáciles y continuas llegadas. Después de dos claras oportunidades de El Jebari y de Cabello, con un cabezazo al larguero, el conjunto jabato empató por medio de Unax, al aprovecharse con una media chilena de un deficiente despeje de Larios y luego de un rebote en El Yamiq.

David Navarro movió el banquillo en el descanso y dio entrada a Mawuli y Cuenca por Saidu, acelerado y con una tarjeta, y Pinilla, mientras Muneta reemplazó a Tamarit por Novoa. El Zaragoza volvió de la caseta al galope y Kenan Kodro estrelló un disparo en el poste en el minuto 49, pero fue el Mirandés el que golpeó de nuevo con un golazo de Carlos Fernández, tras una gran jugada entre Medrano y Javi Hernández que descosieron a la banda derecha aragonesa.

El Zaragoza reaccionó con furia al 1-2 y se lanzó en tromba contra la portería de Juanpa, pero todo su empuje y méritos se los llevó por delante el desacierto de Kenan Kodro, que lo falló todo. El equipo aragonés, superando su cansancio, lo intentó hasta el final, pero no pudo ni rescatar un punto en una segunda mitad que dominó por completo.

 

viernes, 3 de abril de 2026

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº33 (2.4.2026)

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº33 (2.4.2026)

PARTIDO OFICIAL Nº 3733

 LEGANES 1-1 REAL ZARAGOZA

1-0, min. 18: Óscar Plano

1-1, min. 34: Moyano.

Ficha Técnica 

CD Leganés: Soriano; Leiva, Ignasi Miquel, Marvel, Franquesa; Diawara, Guirao (Cissé, 46); Duk, Óscar Plano (Dani Rodríguez, 77), Juan Cruz (Asué, 82); y Millán (Diego García, 68).

Real Zaragoza: Andrada; Juan Sebastián (Gomes, 77), El Yamiq, Radovanovic, Larios; Keidi Bare (Mawuli, 68), Saidu; Cuenca (Cumic, 68), Rober González, Moyano (Tasende, 68); y Dani Gómez (Kodro, 84).

Árbitro: Fuente Molina (Comité Valenciano). Amonestó a Guirao (36) e Ignasi Miquel (78).

Goles: 1-0, min. 18: Óscar Plano. 1-1, min. 34: Moyano.

 

Leganés 1-1 Real Zaragoza

53.7 % Posesión 46.3 %
5 remates dentro 8
0 disparos bloqueados 8
3 remates fuera 6
22 disparos recibidos 8
2 tarjetas amarillas 0
0 tarjetas rojas 0
9 faltas recibidas 16
16 faltas cometidas 9
134 perdidas de posesión 134
46 recuperaciones de posesión 47
1 fueras de juego 0
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El Real Zaragoza paga caros sus errores y deja vivo al Leganés con un empate escaso

Larios regaló el 1-0 a los madrileños al inicio y Moyano hizo el 1-1 antes del descanso, tiempo en el que los zaragocistas ya debían haber sentenciado con varios goles claros a los madrileños. El buen juego de los de Navarro no obtuvo el botín suficiente y merecido.

El Real Zaragoza dejó marcharse vivo al Leganés en un partido en el que fue superior, a veces muy superior, a los locales. Perdonó una gran cantidad de goles meridianamente claros ante el portal albiazul y, sobre todo, donó gratis el tanto leganense en una jugada terrible que se pagó carísima al final.

El equipo aragonés ya dejó con vida en la primera parte a los madrileños después de haber podido liquidarlos con varios tantos durante varias fases de buenas llegadas al área leganense. Hubo al menos seis jugadas claras de gol que marraron los pupilos de David Navarro en inmejorables condiciones para haber anotado. Y, singularmente, al final hubo que sentirse incluso satisfecho porque semejante indulto no se plasmara en el marcador con una derrota parcial gracias a un gol de Moyano ya bien avanzado el reloj rumbo al descanso. Un gravísimo error de Larios donó un gol tragicómico a los rivales del sur de Madrid en los primeros trasteos del duelo y originó una herida sangrante al equipo que costó taponar.

El 1-1 del intermedio fue un pobre botín para un Real Zaragoza ágil de mente, con futbolistas desinhibidos y atrevidos que volvían al equipo mucho tiempo después, como el goleador citado, Juan Sebastián o Cuenca. El dominio de la pelota fue abrumador a favor de los aragoneses. El Leganés apenas asomó por el área de Andrada más que en tres o cuatro ataques esporádicos y sin pólvora y en los saques de esquina que siempre solventó bien la zaga zaragocista. Por todos estos condicionantes, cuesta contar cómo el Real Zaragoza no fue capaz de tumbar en la lona al Leganés y lo dejó vivo para la segunda parte en una noche tan decisiva.

Cuenten, rememoren quienes lo vieron: Dani Gómez -muy desacertado esta noche- disparó en el minuto 3 desde la frontal, con todo a favor, y Soriano sacó a córner el balón como pudo. De nuevo Dani, en el minuto 4, remató al aire, sin portero, ante el portal, un centro raso de Juan Sebastián en una gran incursión del lateral canterano hasta la línea de fondo. En el 11, Rober González, pura chispa y toque, acabó con la puntera en carrera, ya en el área pequeña, una acción de nuevo de Juan Sebastián y Soriano sacó con el pecho el balón que se colaba. Ahí, tan pronto, el Real Zaragoza ya debió haber puesto a soplar al Leganés sobre el césped, mirando al cielo.

En estas llegó la pifia suicida de Larios. En el minuto 19, en una salida jugando desde atrás, el lateral zurdo retrasó la pelota desde su banda hacia el centro como dándosela a Radovanovic o El Yamiq… pero no estaban ellos donde fue el balón. Allí volvía despistado el mediapunta local Óscar Plano, que agarro el balón y encaró mano a mano a Andrada superándolo por raso. Ni las gracias dio el pepinero. El 1-0 fue una puñalada en el corazón zaragocista. Larios se quedó de piedra. Y los demás, estupefactos. Al fútbol no se juega de oído. Hay que saber solfeo futbolístico. Se debe mirar cada nota que se toca y ser preciso. Y Larios cometió un yerro de Regional. Gravísimo.

Trató el Real Zaragoza de levantarse pronto. Y lo logró poco a poco. Moyano ya avisó de sus ganas en el minuto 21, entrando en velocidad a pase de un veloz Cuenca, pero su chut a placer fue malo, tocó en Ignasi Miquel y se fue a córner junto al palo derecho. En el 23, Cuenca lanzó desde 25 metros rozando el larguero tras rozar en Guirao. En el 27, El Yamiq cabeceó un córner solo en el segundo palo y el balón fue al lateral de la red pegadito al poste. Alguno cantó gol, efecto visual falso, lamentablemente. Y en el 33, de nuevo Dani Gómez falló un gol sencillo, a un metro y medio de la raya tras una melé provocada por otra penetración venenosa de Cuenca. No había manera. Parecía una pesadilla.

Pero a base de insistir, el Real Zaragoza logró el 1-1. Fue Moyano, a puerta vacía, el que empujó un nuevo centro raso de Cuenca tras un jugadón del extremo de Las Fuentes, taconazo previo incluido. Era el minuto 34 y el roto se zurcía en cierto modo. Antes del ínterin, aún hubo otra ocasión de lujo para los zaragocistas. Rober González vio adelantado al portero tras un mal despeje de este con el pie y chutó desde el centro mismo del campo. La vaselina se fue larga, por encima del larguero, por dos palmos. Una pena. Hubiese sido un tanto de bandera.

El descanso dejó contentos a los del Leganés, que cogieron resuello y se pellizcaron por no estar aniquilados ya, y dejó con caras de incredulidad a los zaragocistas. Tanto para tan poco. El gafe de Butarque, donde no había ganado nunca el Real Zaragoza en sus siete visitas anteriores, seguía vigente. Oca, el técnico local, metió al internacional guineano Cissé, recién llegado, en busca de un reactivo. Navarro no tocó nada. El equipo, con sus retoques iniciales forzosos (Insua y Aguirregabiria sancionados y Francho lesionado así lo provocaron), estaba jugando bien. El problema era el acierto, la clarividencia en el área rival. Todos llevaban un orzuelo en al menos un ojo.

El segundo tiempo empezó con el mismo fario. Rober González tuvo el 1-2 en el 47, en la primera aproximación. Disparó a quemarropa dentro del área y cuando todos cantaban el gol Soriano sacó una mano dura abajo, tremenda, que evitó el éxito de Rober. Los minutos fueron pasando con el Real Zaragoza inmutable en su rol de gobernante del partido. Keidi Bare, por fin titular tras las dudas previas, y Saidu condujeron en volante con buen tino. Cuenca, Rober y Moyano dieron llegada al equipo arriba. El reaparecido Juan Sebastián se sumó arriba con soltura. Hubo piezas muy útiles y enchufadas. Lástima de la ceguera de Dani Gómez y, sobre todo, de la burrada de decisión de Larios que costó el 1-0 tempranero. Si esta aberración, otro gallo hubiese cantado, sin duda, en la trama del duelo.

El Leganés se desperezó a partir del cuarto de hora de la reanudación. El ariete zaragozano Millán tuvo dos ocasiones nítidas en el minuto 63 y en su inmediatamente seguido. Primero cabeceó solo un centro de Duk, un dolor de cabeza para Larios, y Andrada echó a córner en una vistosa palomita por encima del travesaño. Y a la salida del mismo, le cayó un balón muerto a quemarropa y su derechazo cayéndose lo salvó el portero argentino abierto de brazos a la desesperada. Pidieron penalti los locales por mano de Radovanovic en el rechace, el VAR lo miró, pero no vio tal cosa.

A falta de 22 minutos, David Navarro decidió una triple sustitución. Keidi Bare no podía más, Moyano y Cuenca, parecidos. Así que metió savia nueva con Mawuli, Tasende y Cumic, El Leganés seguía creciendo en fe y llegadas al área zaragocista. Por primera vez en toda la noche, los madrileños se sentían mandones con el balón. O sea, un equipo que debía estar finiquitado por el Real Zaragoza desde una hora antes, aún veía resquicios para ganarle el partido. En verdad que era una sensación rara. Enfadaba. Fastidiaba.

Entre la incertidumbre generalizada se encararon los últimos 10 minutos más el aumento. Con Gomes relevando al agotado Juan Sebastián. Con el público local pitando a los suyos por inacción, por inferioridad manifiesta. En el 80, Cumic tuvo la victoria en su cabeza, pero remató fuera en el área chica un córner que había tocado también con la testa El Yamiq. El choque concluyó con la petición de penalti sobre Rober González por un derribo ya en tiempo de aumento. No lo contemplaron los árbitros.

Y la noche de Jueves Santo fue noche de perdón del Real Zaragoza para con el Leganés. Y no están las cosas para que el cuadro aragonés vaya perdonando estos puntos, mucho menos ante rivales potencialmente directos en un mes. Agridulce sabor. Mas agrio que dulce. Sin duda.