sábado, 21 de marzo de 2026

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº31 (21.3.2026)

 

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº31 (21.3.2026)

PARTIDO OFICIAL Nº 3731

 R.C. DEPORTIVO 2-1 REAL ZARAGOZA

0-1, min. 6: Dani Gómez

1-1     min. 20: Stoichkov

2-1 min. 88: Mulattieri

Ficha Técnica

Real Club Deportivo de La Coruña: Álvaro Fernández; Ximo Navarro, Noubi, Comas, Quagliata (Escudero, 81); Villares, Mario Soriano; Altimira (Cristian Herrera, 64), Luismi Cruz (Eddahchouri, 81); Stoichkov (Mulattieri, 71) y Nsongo (Yeremay, 71).

Real Zaragoza: Andrada; Aguirregabiria, Insua, Radovanovic, Tasende; Francho, Mawuli (Moya, 81); Rober González (Soberón, 81), Pinilla (Cumic, 46); Kodro (Saidu, 46) y Dani Gómez.

Árbitro: Ais Reig (Comité Valenciano). Amonestó a Stoichkov (3), Comas (60), Quagliata (68), Insua (78), Andrada (87) y Radovanovic (91).

Goles: 0-1, min. 6: Dani Gómez. 1-1, min. 20: Stoichkov. 2-1, min. 88: Mulattieri.

 R.C. Deportivo Coruña 2-1 Real Zaragoza

55.1 % Posesión 44.9 %
4 remates dentro 4
2 disparos bloqueados 1
9 remates fuera 5
10 disparos recibidos 15
3 tarjetas amarillas 3
0 tarjetas rojas 0
6 faltas recibidas 10
12 faltas cometidas 6
114 perdidas de posesión 98
46 recuperaciones de posesión 40
1 fueras de juego 0
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 El Real Zaragoza cae en La Coruña en el minuto 88 y las probabilidades de salvación se reducen

Dani Gómez adelantó a los aragoneses al poco de empezar el partido. Stoichkov empató pronto y, al final, Mulattieri dio el triunfo a los gallegos, que optan al ascenso a Primera División. Esta vez, las buenas acciones del equipo no tuvieron premio.

Se acabó la racha en La Coruña. Era previsible. El Real Zaragoza cayó por 2-1 en un partido en el que mereció más, sobre todo por la buena segunda parte. Pero el gol que lo tumbó, muy al final, castiga duramente la reacción vivida desde la llegada de David Navarro.

La velada empezó bien para el cuadro zaragocista, que mostró en los primeros minutos esos ademanes del que se sabe crecido desde las catacumbas, del que es consciente de que vive un momento de repunte en un año horrible. Salieron los aragoneses tratando de tú al Deportivo, yendo al golpe a golpe durante muchos minutos. Demasiado osado parecía, pero enseguida tomó cuerpo en positivo ese ir y venir del balón de área a área: en el minuto 6 Dani Gómez marcó el 0-1 y puso en órbita de nuevo la ilusión de todo el zaragocismo. Y, de paso, le dio la razón a la valentía de la pizarra inicial de David Navarro.

Fue una subida por la banda de Aguirregabiria, con claroscuros en su aportación posterior, que tuvo continuidad con un pase al lateral del área a Pinilla, en un buen desmarque al espacio del chaval. El centro atrás, pase de la muerte de siempre, lo remató con suavidad Dani Gómez cruzando la pelota al palo lejano. Dio en la base del poste y fue a la red. Magnífico arranque del Real Zaragoza, que calló a un estadio casi lleno, el envolvente Riazor, que vivía aire de fiesta, con recibimiento masivo previo al equipo gallego, pues huelen el retorno a Primera División tras un manojo de años de miserias, cuatro en Primera RFEF.

Mawuli suplió a Keidi Bare y Tasende a Larios, las bajas por sanción de Navarro para esta dura cita. Sufrieron los dos. Como todos los demás en labores defensivas. Porque el Dépor es un aluvión cuando contraataca a campo abierto. Tienen estudiados los pasos del baile y los ejecutan de memoria. Y eso que sin Mella (lesionado para todo lo que queda de liga) y sin su gran estrella Yeremay, son como un tiburón blanco al que se le han arrancado todos los dientes menos uno. Aparentan más que muerden. Pero te pueden matar por presión de mandíbulas, por un simple golpe de testuz. Son un equipo de nivel alto en la categoría. A años luz, por ejemplo, del carente y abollado Zaragoza actual. Mario Soriano, esta vez en el papel de medio centro cerebro, no tiene réplica en el elenco zaragocista.

El 0-1 solo le duró a los de Navarro 14 minutos. En el 20, Stoichkov, la gran novedad de Antonio Hidalgo en el once inicial, marcó desde fuera del área con un derechazo que se tragó Andrada, más inseguro que nunca en un ambiente difícil y frente a unos rivales que se le echaban al cogote enseguida. Ese 1-1 dolió a los zaragocistas, que ya habían padecido antes de consumarse. Luismi Cruz se había metido al inicio de todo hasta el palo y Andrada había tenido que echar a córner su disparo forzado. En el 9, el joven ariete Nsongo falló un gol infallable, de cabeza, solo, a placer, en el área pequeña tras centro de Altimira, la picó demasiado y se le marchó rozando el palo derecho, con Andrada haciendo la estatua vencido. Y Luismi Cruz lanzó un córner directo (de los muchos que tiró el Dépor) que casi se le coló al portero argentino por arriba, en el segundo palo. Lo salvó por milímetros en e lminuto 14.

Después del empate, con el Real Zaragoza desaparecido en ataque por completo durante media hora larga, todo fue un constante golpeo del Deportivo sobre la defensa cerrada de los de Navarro, agazapados atrás, en las cuerdas, en los rincones del ring. Recibían y recibían ataques sin cesar. Con paredes, apoyos y una rapidez de los coruñeses imparable para los de negro. Hubo suerte pues nadie atinó a voltear el marcador. Se precipitó demasiado el cuadro local. Las más claras opciones llegaron antes del intermedio. En el 44, Altimira, solo tras un centro largo de Luismi Cruz, disparó alto con todo a su favor. Y en el aumento, Ximo Navarro subió su banda hasta el final y, a placer, empalmó también por encima del portal.

El descanso vino de perlas a los zaragozanos. Oxígeno puro. Hubo demasiados desaparecidos en combate. Sin el balón, es difícil brillar en el fútbol. Imposible. Y eso le pasó al equipo en la mayor parte del tiempo jugado en el primer periodo. Por eso, David Navarro hizo una metamorfosis urgente en la caseta. Dejó en la ducha a Kodro y a Pinilla y metió a Saidu y Cumic. Eliminó el 4-4-2, que no servía y era la muerte a corto plazo. Y puso un 4-2-3-1, tirando a la banda a Francho y dando el timón a los dos africanos, Saidu y Mawuli, en el medio, dejando solo a Dani Gómez en punta. Había que limar las diferencias ostensibles entre la velocidad de movimientos y desplazamiento de balón del Dépor, con un motor de cuatro cilindros y seis velocidades, frente a la lentitud de reflejos de un Real Zaragoza diesel, con motorización agrícola, sin más desarrollo mayor que una cuarta muy limitada en la palanca de cambios.

El efecto primero de la restauración táctica de Navarro se notó para bien. El cuadro gallego salió despistado de la caseta. Le vino mal el parón y no supo interpretar con celeridad la mutación que le presentaba el Real Zaragoza con el doble cambio de piezas. Se consumió el primer cuarto de hora sin sufrimientos para Andrada (cosa nueva, buena cosa) e, incluso, los zaragocistas pasaron de medio campo con el balón controlado varias veces, algo no visto en el primer tiempo casi nunca. Mawuli entró más en contacto con el balón, pues en la primera fase había abusado del toque corto y sin riesgo, una nadería como ancla atrás del todo. Rober González, por dentro, ayudó a abrir líneas de pase. La mejora era evidente.

La primera gran ocasión, de hecho, la tuvo el Real Zaragoza. Ya en el minuto 63, Dani Gómez estuvo en un tris del doblete. Remató a bocajarro, en carrera, un centro de Francho tras una gran apertura de Tasende. Pero se topó con un paradón de Álvaro Fernández sacando el balón a córner con reflejos. Incluso a la salida del saque de esquina, tras el lío inicial en el área chica, Mawuli voleó en la corona y la pelota salió fuera por un metro. El segundo periodo había embocado hacía tiempo por una senda bien diferente a la parte inicial del duelo. El Dépor empezó a ponerse nervioso, el runrún de las gradas se dejaba notar en demasía. Y los de Navarro empezaban a olisquear la posibilidad del triunfo… como el día del Almería.

Como lo vería Hidalgo que a falta de 19 minutos decidió devolver a Yeremay al prado después de casi un mes de baja por pubalgia. No está la estrella local al cien por cien. Lo citó por si acaso. Y el por si acaso sucedió gracias a la buena reacción zaragocista tras el descanso. El canario entró del a mano del delantero italiano Mulattieri, modificación total del ataque deportivista, pues antes había entrado el veterano Cristian Herrera. En el 75, a falta de un cuarto de hora y con el Dépor sin haber tirado a puerta ni una sola vez en todo el segundo tiempo, fue de nuevo el Real Zaragoza el que anduvo rondando el gol. Francho tiró desde 20 metros, de rosca, fuera por un trecho. Otro aviso de los aragoneses. En el 79 repitió Rober González, acabando mal una buena jugada de Cumic con Francho, alto.

A falta de 9 minutos, Moya y Soberón relevaron a los tocados físicamente Mawuli y Rober. Quería sangre fresca Navarro. Llegaba la hora de la verdad. El punto no era malo, pero la vida no está para especular con esto ahora. Hay que ganar todo a ser posible, mucho más sabiendo que el Leganés había vencido al Ceuta horas antes. Puñeteras matemáticas. Puñetero déficit. Pero esta vez salió cruz. Como tantas veces durante el año. Las apariencias de tantos minutos engañaron.

En la primera jugada con cierto tino del Dépor en los segundos 45 minutos, el recién aparecido Mulattieri fusiló a placer a Andrada en el 88 tras un balón muerto en el punto de penalti cabeceado por Eddahchouri, que pudo empujar a Insua en esa acción. De eso se quejó el Zaragoza y eso tuvo que mirar el VAR durante dos minutos. El gol fue considerado válido. A ahí murió el equipo zaragocista. Como un gazapillo. Sin remedio. No quedaba tiempo para nada. Insua lo intentó de cabeza poco después. Saidu desde lejos en el tiempo extra. No hubo fortuna.

Esta vez se cumplió la lógica, mal que pese. La combinatoria deja al Real Zaragoza muy mal parado en esta jornada, aún por concluir y con marcadores muy importantes por saberse. El margen de maniobra es ya mínimo para obrar la salvación.

Derrotado, pero no vencido

Un gol a cuatro minutos del tiempo reglamentario privó al Real Zaragoza de un empate en Riazor que mereció con creces.

Un gol a cuatro minutos del tiempo reglamentario privó al Real Zaragoza de un empate en Riazor que mereció con creces, después de una notable segunda parte en la que, con un Saidu excelente, tuvo al Deportivo contra las cuerdas durante muchos minutos. El equipo aragonés peleó hasta el final por un punto que hubiera sido de oro antes de recibir al Racing de Santander, pero encajó el 2-1 en el único disparo de los coruñeses tras el descanso. David Navarro suma su primera derrota, pero el Zaragoza está lejos de ser un equipo resignado o vencido.

El Zaragoza se encontró con el partido de cara, gracias a un gol rapidísimo de Dani Gómez, que culminó una jugada primorosa de Aguirregabiria, Rober y Pinilla que nació de un pase largo marca de la casa de Andrada. Un gol de bandera que neutralizaría el Deportivo al aprovecharse de un error del portero del Zaragoza a disparo de Stoichkov desde fuera del área. La pelota le botó delante a Andrada y acabó en la red cuando el chut no era ni mucho menos imparable. Y desde el empate, el Dépor se hizo claro dominador y, aunque no volvió a disparar entre los tres palos, obligó al Zaragoza a perseguir sombras durante casi todo el resto de la primera parte.

David Navarro dejó en el descanso a Pinilla y Kenan Kodro, al que se volvió a ver mermado físicamente, y dio entrada a Saidu y Cumic, reforzando el centro del campo con energía y piernas frescas y pasando a ordenar al equipo en 4-2-3-1, con Francho tirado a la derecha. Y los cambios le sentaron de perlas al equipo aragonés, que se ajustó mucho mejor, le discutió la pelota al Deportivo y volvió a mirar la portería rival con toda la intención, como en un remate de Dani Gómez que salvó milagrosamente el meta local, en la que fue la mejor ocasión de toda la segunda mitad, un periodo en el que se vio a un equipo que, otra vez ante un rival muy poderoso, cree en la permanencia y va a pelear su suerte hasta el final

 

domingo, 15 de marzo de 2026

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº30 (14.3.2026)

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº30 (14.3.2026)

PARTIDO OFICIAL Nº 3730

 REAL ZARAGOZA 2-0 UD ALMERIA

1-0, min. 80: Rober González

2-0, min. 95: Dani Gómez

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Andrada; Aguirregabiria, Insua, Radovanovic, Larios; Francho, Keidi Bare (Mawuli, 66); Rober González (Saidu, 87), Pinilla (Tasende, 72); Dani Gómez y Kodro (Cuenca, 66).

UD Almería: Andrés Fernández; Chirino (Luna, 78), Nelson Monte, Bonini, Álex Muñoz (Centelles, 58); Lopy, Baba; Leo Baptistao (Embarba, 58), Arribas (Melamed, 78), Morcillo (Arnau Puigmal, 69); y Miguel de la Fuente.

Árbitro: Palencia Caballero (Comité Vasco). Amonestó a Chirino (3), Álex Muñoz (27), Keidi Bare (52), Insua (71), Larios (73), Embarba (74), Arnau Puigmal (86), Mawuli (93) y Dani Gómez (96).

Goles: 1-0, min. 80: Rober González. 2-0, min. 95: Dani Gómez.

 Real Zaragoza 2-0 UD Almeria

37.9 % Posesión 62.1 %
4 remates dentro 1
4 disparos bloqueados 5
2 remates fuera 5
11 disparos recibidos 10
5 tarjetas amarillas 4
0 tarjetas rojas 0
13 faltas recibidas 10
11 faltas cometidas 13
120 perdidas de posesión 117
37 recuperaciones de posesión 46
3 fueras de juego 2
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 El Real Zaragoza gana 2-0 al Almería en una brillante resurrección de la mano de David Navarro

Dos goles postreros de Rober González y Dani Gómez en los minutos 80 y 95, el primero con el suspense del VAR, dieron a los aragoneses un triunfo crucial para sostener las opciones de evitar el descenso a Primera RFEF. 

Hay vida ahí dentro. El Real Zaragoza, segundo por la cola, tumbó con poderío y rasmia al segundo por arriba, el Almería, al que derrotó 2-0 en el mejor partido de la temporada, justo cuando más lo necesitaba para huir a medio plazo de la zona de descenso a Primera RFEF. El cambio de cuerpo técnico, con David Navarro abanderando este principio de milagro (que aún requiere mucha más continuidad), está resultado decisivo para creer en que es posible sobrevivir a un desastre de gestión de la SAD que no tiene precedentes.

Una hora, accidentada a más no poder, duró el espeso primer tiempo, 59 minutos para ser exactos. Una emergencia médica que paró el partido, según el protocolo del neofútbol, desde el minuto 34 hasta el 44, fue el núcleo de tal circunstancia. Pero es que también hubo un gol anulado al Almería en el minuto 7 que fue analizado un rato por los jueces cibernéticos y, además, en el 45, se produjo una jugada polémica en la que el árbitro (el vasco Palencia Caballero, una ruleta rusa en cada decisión seria) pitó penalti contra el Real Zaragoza por mano de Keidi Bare y, después de más de tres minutos de escrutinio de moviola en el VAR, donde mandaba el canario González Francés, fue llamado al monitor para que reconsiderase su visión inicial. Total, un alboroto de primera parte.

Entremedias, el fútbol interruptus dejó un partido con poco mando por parte de ambos equipos. Con ratos de ida y vuelta, con otros muchos de falta de control en las respectivas líneas medulares y, otros, en los que el Almería quiso imponer sus galones superiores (que los tiene) pero se encontró con un Real Zaragoza ordenado, mentalizado, estimulado por el debutante David Navarro en el banquillo como local en el Ibercaja Estadio, tras el triunfo esperanzador de una semana antes en Cádiz por 0-1. Tanto que, incluso, en los fogonazos de lucidez atacante, que los tuvo el cuadro zaragocista, generó dos ocasiones de gol clarísimas que malograron Pinilla y Francho.

Cronológicamente, lo primero fue el gol anulado a Morcillo, que remató a placer un pase de Miguel de la Fuente en una contra que había nacido en fuera de juego milimétrico. Andrada cantó en esta acción, debió salir a restar la pelota en tres cuartos y se echó atrás, no midió bien, tuvo miedo. Y el fuera de juego le salvó el suspenso. A continuación replicó el Real Zaragoza en un jugadón personal del chaval Pinilla, elegido por la confluencia astral como piedra angular de este intento de reparación de la temporada zaragocista bajo la batuta de los nuevos ejecutivos del área deportiva llegados tras la revolución vivida en el club hace 13 días. Hugo, que había vuelto a homenajear a su joven madre fallecida antes del inicio del duelo en un minuto de silencio emocionante, se fue de dos rivales en regates ágiles, entró en el área y su chut lo sacó por encima del larguero por centímetros Andrés Fernández, en un paradón. Era el minuto 10 y ahí se pudo adelantar en equipo blanquiazul. Fue una pena. Hubiese sido de lágrima por todo lo que acarreaba ese tanto frustrado.

El Almería entró en su fase más activa en ataque. Miguel de la Fuente (este sí es un gran fichaje de invierno) le hizo un roto a Radovanovic en el área, se quedó ante Andrada y su voleón potente lo echó a saque de esquina el argentino en otra parada de categoría superlativa en el minuto 26. Poco después, en el 31, Lopy, un tanque con enorme clase en el timón andaluz, disparó solo en la corona del área, raso, fuera por medio metro. Y en el 45 llegó la citada jugada el penalti anulado por el VAR por error de interpretación del árbitro. El chut de Leo Baptistao -que hizo un ovillo de Larios varias veces, sufre mucho este lateral en defensa- le dio en el brazo a Keidi Bare, sí, pero estaba en el suelo, venía de tener la articulación sobre la hierba sujetando su cuerpo… una jugada gris, difícil de interpretar. Pareció involuntario, accidental. Y así quedó. Menos mal para los zaragocistas. Irse al descanso perdiendo, en un primer periodo tan anómalo y fuera de lo común, no hubiese sido justo ni fácilmente digerible.

Del mismo modo que podrían pensar los almerienses si Francho llega a marcar el 1-0 en el minuto 52, en el alargue. El capitán zaragocista cabeceó solo un centro preciso de Larios (el ataque lo hace brillar), a placer, pero midió mal, contactó con la pelota a destiempo y se le fue por encima del travesaño. Otra de esas oportunidades que no se pueden fallar jamás. Se llegó al intermedio con la sensación de que la tarde-noche tenía un no sé qué que dejaba abierta la puerta a la necesaria y soñada victoria ante un coco de la división. No estuvo mal el equipo de Navarro. Tuvo orden. Descaro en varias acciones. La gente no se escondió como antes, se vieron gestos de implicación y osadía.

El segundo tiempo arrancó sin cambios en ningún equipo. Y el balón echó a rodar con mayor iniciativa zaragocista, según esos indicios ya citados. El Almería no dio señales de vida en el área de Andrada en los primeros 15 minutos de la reanudación, lo cual era una magnífica noticia a esas alturas del guion. El 4-4-2 de David Navarro, un fuelle, una acordeón con todas piezas muy cercanas, se le estaba atragantando a los sureños. En la ofensiva, el Zaragoza se resintió de esto, llegó poco y con escaso acierto cerca del área andaluza. Una vez, en el 48, lo hizo Dani Gómez con veneno, pero todo estaba abolido por un orsay previo. O sea, nada.

Se embocó la última media hora en un duelo de miradas a los ojos de todo el mundo. La cosa se había puesto para no errar, un fallo costaba el botín de un punto que, para el Real Zaragoza sobre todo, era de oro. Rubi movió enseguida fichas. Embarba y Centelles al campo. Sangre fresca, agitación. David Navarro no quiso precipitarse. El once inicial estaba sujetando la situación con solvencia. Sin sufrir y viendo algún resquicio por donde adelantarse en el marcador si la fortuna y el acierto confluían en algún momento clave.

Hasta el minuto 62 no asomó el Almería por los dominios de Andrada. El pichichi Arribas, perdido todo el tiempo hasta ahí, cabeceó un córner fuera por un metro, en el primer palo. Este fue el despertador de los visitantes. Dos minutos después, el propio Arribas falló el gol más claro de la tarde, entrando en carrera solo tras un pase de Embarba en el 64, pero con una definición errónea, pues disparó alto con todo a su favor. Indultó al Real Zaragoza. Navarro decidió ahí empezar a remover el equipo. Keidi Bare, ya sin gasolina, dejó su sitio a Mawuli. Y Kodro, vacío de contenido en un sistema muy defensivo, dio paso a Cuenca por si había espacios para correr. Era el minuto 66.

Como en Cádiz, Navarro montó doble lateral por la banda izquierda al introducir a Tasende por un agotado Pinilla a falta de 18 minutos. Falta le hacía la ayuda a Larios, amonestado en una entrada que era también susceptible de roja si el árbitro se hubiera puesto estupendo. Mejor así. Mientras, Rubi apuró balas en ataque, con Melamed, antes Arnau Puigmal o los laterales profundos Centelles y Luna. Pero el que encontró al genio de la lámpara fue el Real Zaragoza, en el minuto 80. Rober González encaró a Nelson Monte en la frontal, lo rebasó en un regate que tuvo un rebote antes de marcar raso ante Andrés. Era el 1-0… la locura. Pero el árbitro estaba por enredar como en la primera parte. Vaya diíta el de Palencia Caballero. Lo anuló por una mano que no fue. Y tuvo que ser el VAR el que lo volviera a rectificar.

El estallido de la grada, del equipo, del banquillo… fue como en los viejos tiempos. Nunca visto en el Ibercaja Estadio. El efecto Navarro-Néstor es una evidencia ahí dentro. Hay sangre. Esencia. Frutas de la tierra, nada importado. Quedaban algo más de 10 minutos y la luz de milagro ganó unos watios de potencia. La resurrección bajo el nuevo cuerpo técnico empezaba ahí a tener visos de electroshock. Y todo quedó confirmado cuando, tras un susto (el único) del Almería, en un chut alto de Miguel en el 90, fue Dani Gómez el que concluyó con el 2-0 una jugada de Tasende hasta línea de fondo con pase atrás. Era el 95, todo ya se apagaba y el Real Zaragoza rozó el cielo. La afición lloró 15 días después… pero esta vez de alegría, no de impotencia.

Fue el final épico de un equipo renacido con la mutación experimentada en el vestuario. La SAD, patosa y torpe siempre, lo ha hecho tarde. Ahora, el milagro es de dimensiones bíblicas. Pero el dúo Navarro-Néstor ha dejado en evidencia a los mandamases. Esto sí es un cuerpo técnico sensible. Lo demás, neofútbol experimental. Y los experimentos, con gaseosa… y a ser posible en tu casa, no en la de otros.

El Zaragoza cree en la salvación

Rober y Dani Gómez le ponen firma a un triunfo fundamental del equipo aragonés, por fin en manos de un entrenador de verdad: David Navarro. El Almería sale frenado del Ibercaja Estadio.

Un gol de Rober a siete minutos del tiempo reglamentario, mediante revisión del VAR, y otro de Dani Gómez en la prolongación le dieron al Real Zaragoza otra victoria imprescindible y de valor superlativo en su carrera desesperada por la permanencia. El Almería llegó lanzado al Ibercaja Estadio, donde el equipo aragonés sólo había ganado dos partidos, pero se encontró con un rival muy vivo que va a pelear, ahora sí, hasta el final por conseguir su salvación. Después de muchos meses contando penas, el equipo aragonés, hay que decirlo alto y claro, está, por fin, en manos de un entrenador de verdad: David Navarro. Y eso le otorga un vuelo y unas posibilidades con la que no ha contado en toda esta infortunada temporada. El Zaragoza sube un puesto en la tabla y recorta dos puntos con la frontera del descenso.

Al Almería le sobran los recursos en esta categoría, pero el Zaragoza no le dio en ningún momento la espalda al partido y contuvo a su rival con sufrimiento, pero con solvencia. El equipo indálico intentó imponer desde el principio su fútbol de posesiones largas y amenaza constante, mientras al Zaragoza, con una presión alta y valiente, lo agitó en ataque en la primera parte el desparpajo y las conducciones del joven canterano Hugo Pinilla, que en una maniobra espléndida dentro del área, puso por primera vez en aprietos a Andrés Fernández, inmediatamente después de que se le anulase un gol por fuera de juego a Miguel de la Fuente. El ariete visitante, un incordio permanente para un dubitativo Radovanovic, disfrutaría a la media hora de una clara ocasión, pero su derechazo lo mandó a córner Andrada.

El juego estuvo interrumpido diez minutos por una emergencia médica con un espectador, que fue evacuando por mareos, y se reanudó prácticamente con un penalti por mano de Keidi Bare, única novedad en el once de David Navarro, cuando el albanés estaba caído, una decisión que rectificó el árbitro tras acudir al monitor del VAR y que terminó por encender al graderío y al propio Zaragoza, que tuvo el 1-0 en un cabezazo alto de Francho con todo a su favor en el segundo palo.

El Zaragoza, afilado por el mejor Rober, volvió del descanso con una marcha más y redobló su amenaza sobre el portal del segundo clasificado, lo que obligó a Rubi a mover el banquillo con un doble cambio, dando entrada a Centelles y Embarba. El duelo se abrió un largo pasaje y Arribas marró en el minuto 64 la oportunidad más clara de la noche, tras una gran jugada colectiva del Almería.

También David Navarro recurrió a los cambios y reemplazó a un mermado Kenan Kodro y a un Keidi Bare con una tarjeta, que le privará de poder jugar en Riazor, por Cuenca y Mawuli.

El Real Zaragoza se encendió de nuevo en los minutos finales hasta que Rober, en la jugada del partido, firmó un golazo de bandera, que subió al marcador tras revisión del VAR, porque Palencia Caballero lo había anulado inicialmente por una mano previa del extremo que sólo existió en su imaginación. Y ya en tiempo de prolongación, Dani Gómez firmó un segundo gol que la da al equipo de David Navarro un impulso mayúsculo y una victoria extraordinaria.

 

sábado, 7 de marzo de 2026

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº29 (6.3.2026)


LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº29 (6.3.2026)

PARTIDO OFICIAL Nº 3729

CADIZ 0-1 REAL ZARAGOZA 

0-1, min.18: K. Kodro.

Ficha Técnica

Cádiz CF: Gil; Isaac, Moreno, Recio, Pereira; Álex Fernández (Kouamé, 80), Sergio Ortuño (Diakité, 46); De la Rosa (Ocampo, 46), Suso, Antoñito (García Pascual, 55); y Dawda (Roger, 71).

Real Zaragoza: Andrada; Aguirregabiria, Insua, Radovanovic (Gomes, 65), Larios; Pinilla (Tasende, 54), Francho, Mawuli (Keidi Bare, 65), Rober; Dani Gómez (Juan Sebastián, 87) y K. Kodro (Cuenca, 54).

Árbitro: Arcediano Monescillo (Comité Castellano-manchego). Amonestó a Radovanovic (14), Moreno (33), Diakité (69), Roger (73), Cuenca (80),

Goles: 0-1, min.18: K. Kodro. 

Cadiz 0-1 Real Zaragoza

67.1 % Posesión 32.9 %
4 remates dentro 3
4 disparos bloqueados 4
4 remates fuera 3
10 disparos recibidos 12
3 tarjetas amarillas 2
0 tarjetas rojas 0
11 faltas recibidas 16
16 faltas cometidas 11
122 perdidas de posesión 129
52 recuperaciones de posesión 45
3 fueras de juego 2
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El Real Zaragoza reacciona y gana en Cádiz

El estreno de David Navarro en el banquillo se saldó este viernes con un triunfo fundamental para no morir prematuramente. Un gol tempranero de Kodro fue bien guardado por los zaragocistas ante un rival gaditano desquiciado y abroncado por su gente.

El Real Zaragoza vive, no muere antes de tiempo. En el partido que ha llegado inmediatamente después de la enésima revolución interna en las entrañas de la SAD, el debut de David Navarro como cuarto entrenador del curso se saldó con un triunfo por 0-1 en Cádiz que sirve como clavo ardiendo al que agarrarse en la caída hacia los infiernos.

Se notó que ha habido un carpetazo en el seno de la parte deportiva del Real Zaragoza. Desde el inicio el equipo aragonés se mostró con más poso que en los últimos siete partidos, los de la segunda vuelta, todos catastróficos o similar. Fue un partido de desesperados. Los del debutante David Navarro, por razones obvias de clasificación y larga distancia con la raya de la salvación. Los del Cádiz, porque su estado de histeria los supera, los atenaza. Son como el Real Zaragoza de hace un año, dos años, tres años, cuatro años a estas mismas alturas, recuérdese: un equipo temeroso de caerse al pozo, en caída libre.

Y en ese contexto de miedos extremos, los zaragocistas sacaron mejor renta global en un primer tiempo de poco valor futbolístico pero con un acierto crucial en un día así: marcar primero un gol y, además, pronto. Viniendo de donde venía el Real Zaragoza, de un desastre tras otro desde tiempos lejanos y con un último giro de timón en el vestuario y en la dirección deportiva en pos de una reacción casi pos mortem, era crucial empezar con la autoestima alta, creyéndoselo. Y así lo logró el equipo que armó Navarro en su estreno, con el joven Pinilla de gran novedad (enterró a su madre hace 48 horas, un matiz de enorme importancia en lo anímico para él y los demás), con dos puntas -Kodro y Dani Gómez-, dos centrales veteranos repescados de los pelos de la enfermería -Insua y Radovanovic-, con Mawuli y Francho en la medular… detalles de intento de metamorfosis con lo poco que tiene a mano el nuevo cuerpo técnico autóctono.

Como el Cádiz era un flan desde el pitido inicial, los zaragocistas jugaron con esa baza a su favor. Avisaron Mawuli y Kodro en los minutos 6 y 8 con sendos disparos lejanos, desde 25 metros, que no cogieron puerta pese a estar en posición favorable, sin marcas. Los amarillos se acercaron por primera vez, en esos minutos de tanteo con los 22 jugadores con más miedo que alma sobre la hierba mojada del viejo Carranza, en el minuto 15. Su ariete Dawda cabeceó en el primer palo un córner cerrado, fuera, alto. A balón parado el ‘pequeño’ Zaragoza iba a sufrir de todas todas.

Y de ese cuarto de hora de miradas timoratas de todos los protagonistas se salió felizmente con el 0-1. Lo marcó el mejor delantero del pésimo curso zaragocista, Kenan Kodro. Con la zurda, en segunda instancia tras un primer remate fallido en el área chica, cruzó raso un balón que había centrado Francho con picardía. Era una pieza clave del guion de cualquier partido victorioso en esta noche de viernes en c campo gaditano: adelantarse en el tanteador. En efecto, el poco público que acudió a los graderíos empezó a silbar con fuerza a los suyos, que en todos sitios cuecen habas. Y a pedir la dimisión de su presidente, del consejo, de todo lo que se moviera. Excelente noticia para el agónico Real Zaragoza. Había logrado lo más importante, traer el partido a su fajo, montar un escenario a su gusto y condición.

El Cádiz trató de rehacerse tras encajar el tanto zaragocista, pero no supo ni pudo. Suso, internacional español en otro tiempo, manejó la pelota en tres cuartos con gusto, pero nadie le acompañó. Antoñito, volcado a la banda de un blando Larios, fue el percutor más peligroso, ayudado a veces por el exzaragocista Isaac en sus incorporaciones. Pero los centros al área los sacaron bien por arriba Insua y Radovanovic y también los solventó sin sufrir el portero Andrada. El citado Antoñito empalmó de primeras un centro por la otra banda de Pereira pero la pelota golpeó en Insua y no llegó a puerta, en la que fue la jugada con más veneno de los andaluces, en el minuto 25.

En el 30, Pereira empalmó en el área un nuevo pase de Antoñito, pero su chut se marchó alto, mal, para alivio de la zaga zaragozana, que ahí tuvo un agujero que pudo penalizar. Después de ese arreón rápido e inerte del Cádiz, los de Navarro retomaron las riendas de la diligencia y el grado de sufrimiento bajó ostensiblemente. Toque de balón en la zona media, buenos apoyos, búsqueda de espacios arriba… interesante el final de la primera parte en la que, por desgracia, Francho desperdició la gran oportunidad de haber apuntillado al frenético rival sureño. El capitán blanquillo remató a quemarropa una asitencia de Pinilla, tras jugada de Rober, pero le dio al muñeco, al pie de Gil, que salvó el 0-2 por colocación y fortuna. Una pena.

Fue el típico día donde no quieres que llegue el intermedio. Todo estaba tranquilamente discurriendo en un buen camino. Como era de natura, Garitano hizo un doble cambio y metió en danza a Ocampo y Diakité, dos titulares habituales en los días de mejores vibraciones por Cádiz. Los locales salieron con el esperado efecto de las banderillas negras. Espoleados. Sus primeros avances al área de Andrada fueron fuegos de artificio. Pero algo había cambiado. El Real Zaragoza notó en los primeros minutos de la reanudación que había perdido el norte. Peligrosa sensación.

Enseguida, David Navarro movió el banquillo. Hizo doble lateral por la zurda, metiendo a Tasende por delante (más adelante los permutó), supliendo a Pinilla, cuya titularidad cargada de sentimiento tras haber enterrado a su madre 48 horas antes estuvo impregnada de mucho trabajo pero con dificultades en el retroceso. Y puso arriba a Cuenca, en vez del goleador Kodro, que no está para más minutos tras su paso por la enfermería de más de un mes. En esa fase de ruptura de los planes iniciales de ambos técnicos, Ocampo tuvo la primera gran oportunidad para el empate, en el minuto 58, al rematar solo en el area un centro raso de Isaac que nadie restó. Contactó mal con la pelota y el tiro raso lo atrapó bien Andrada. Menos mal.

El Real Zaragoza alcanzó el minuto 20 de la reanudación con la vieja imagen de ser incapaz de tener el balón más allá de dos o tres pases. Debió recular en exceso sus líneas ante tanta imprecisión. Y el Cádiz espabiló por pura inercia. Una falta lateral botada mal por Rober en el 63 fue la primera aproximación zaragocista al marco de Gil. Navarro tuvo que acometer otro doble cambio porque a Radovanovic se le acabó la gasolina y Mawuli andaba extraviado. Gomes y Keidi Bare fueron los sustitutos para la media hora final.

Entre las broncas del público gaditano a los suyos, cada vez más sonoras y lacerantes (ojo con este dato), el Real Zaragoza se creció con los cambios. Pero falló como escopetas de feria la puntilla del 0-2. Primero fue Rober, solo mano a mano tras entrar en el área a placer en el minuto 66, pero su disparo raso, mal dirigido, fue al sitio del central Recio, que evitó el tanto. Y de seguido, Larios recogió la pelota en un avance profundo, entró en el área solo, no se atrevió a disparar él -era lo suyo- y su asistencia lateral a Rober fue penosa. Se evaporó una opción excelente nuevamente.

El técnico del Cádiz fue quemando sus balas. Introdujo a García Pascual, a otro exblanquillo, Roger… todo lo que tenía en la canana. El fútbol entró en el último cuarto de hora en un pulso de despropósitos. El cuadro local porque se estaba ahogando entre las broncas de su gente y su incapacidad. Y el aragonés, porque le empezaron a temblar las piernas por el temor a perder el botín imprescindible para salir con algo de vida del Nuevo Mirandilla.

Es lo que le sucedió a Cuenca en el minuto 85 cuando, solo ante Gil, tuvo tiempo de controlar ante de golpear con la derecha lo que era un gol cantado, el que hubiera aniquilado a los locales. La tiró fuera, pegada al poste derecho, ante la incredulidad de todo el mundo, que cantó bingo antes de tiempo. No se pueden fallar goles así. Navarro hizo el último cambio a la defensiva a ultranza: el defensor Juan Sebastián entró por el punta Dani Gómez. Todo el mundo atrás desde el minuto 87, con despejes al gorrazo, tipo Regional, como el de Tasende poco después. Esto es lo que se viene reclamando: ganar como sea. Dan igual las formas. Es la vida lo que hay en juego.

El choque acabó en medio de las inmensas protestas del público de Cádiz por la actitud de su equipo, con el Real Zaragoza empeñado en sufrir. Cuenca falló otro gol en una contra en la que llegó a regatear al portero sin saber resolver después, aunque se le pitase fuera de juego. Los zaragocistas se abrazaron con fuerza sobre el césped, celebraron con los pocos seguidores desplazados en una noche tan a contrapelo y se marcharon a dormir a Jerez de la Frontera… más cerca de la frontera de la vida.