domingo, 15 de marzo de 2026

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº30 (14.3.2026)

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº30 (14.3.2026)

PARTIDO OFICIAL Nº 3730

 REAL ZARAGOZA 2-0 UD ALMERIA

1-0, min. 80: Rober González

2-0, min. 95: Dani Gómez

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Andrada; Aguirregabiria, Insua, Radovanovic, Larios; Francho, Keidi Bare (Mawuli, 66); Rober González (Saidu, 87), Pinilla (Tasende, 72); Dani Gómez y Kodro (Cuenca, 66).

UD Almería: Andrés Fernández; Chirino (Luna, 78), Nelson Monte, Bonini, Álex Muñoz (Centelles, 58); Lopy, Baba; Leo Baptistao (Embarba, 58), Arribas (Melamed, 78), Morcillo (Arnau Puigmal, 69); y Miguel de la Fuente.

Árbitro: Palencia Caballero (Comité Vasco). Amonestó a Chirino (3), Álex Muñoz (27), Keidi Bare (52), Insua (71), Larios (73), Embarba (74), Arnau Puigmal (86), Mawuli (93) y Dani Gómez (96).

Goles: 1-0, min. 80: Rober González. 2-0, min. 95: Dani Gómez.

 Real Zaragoza 2-0 UD Almeria

37.9 % Posesión 62.1 %
4 remates dentro 1
4 disparos bloqueados 5
2 remates fuera 5
11 disparos recibidos 10
5 tarjetas amarillas 4
0 tarjetas rojas 0
13 faltas recibidas 10
11 faltas cometidas 13
120 perdidas de posesión 117
37 recuperaciones de posesión 46
3 fueras de juego 2
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 El Real Zaragoza gana 2-0 al Almería en una brillante resurrección de la mano de David Navarro

Dos goles postreros de Rober González y Dani Gómez en los minutos 80 y 95, el primero con el suspense del VAR, dieron a los aragoneses un triunfo crucial para sostener las opciones de evitar el descenso a Primera RFEF. 

Hay vida ahí dentro. El Real Zaragoza, segundo por la cola, tumbó con poderío y rasmia al segundo por arriba, el Almería, al que derrotó 2-0 en el mejor partido de la temporada, justo cuando más lo necesitaba para huir a medio plazo de la zona de descenso a Primera RFEF. El cambio de cuerpo técnico, con David Navarro abanderando este principio de milagro (que aún requiere mucha más continuidad), está resultado decisivo para creer en que es posible sobrevivir a un desastre de gestión de la SAD que no tiene precedentes.

Una hora, accidentada a más no poder, duró el espeso primer tiempo, 59 minutos para ser exactos. Una emergencia médica que paró el partido, según el protocolo del neofútbol, desde el minuto 34 hasta el 44, fue el núcleo de tal circunstancia. Pero es que también hubo un gol anulado al Almería en el minuto 7 que fue analizado un rato por los jueces cibernéticos y, además, en el 45, se produjo una jugada polémica en la que el árbitro (el vasco Palencia Caballero, una ruleta rusa en cada decisión seria) pitó penalti contra el Real Zaragoza por mano de Keidi Bare y, después de más de tres minutos de escrutinio de moviola en el VAR, donde mandaba el canario González Francés, fue llamado al monitor para que reconsiderase su visión inicial. Total, un alboroto de primera parte.

Entremedias, el fútbol interruptus dejó un partido con poco mando por parte de ambos equipos. Con ratos de ida y vuelta, con otros muchos de falta de control en las respectivas líneas medulares y, otros, en los que el Almería quiso imponer sus galones superiores (que los tiene) pero se encontró con un Real Zaragoza ordenado, mentalizado, estimulado por el debutante David Navarro en el banquillo como local en el Ibercaja Estadio, tras el triunfo esperanzador de una semana antes en Cádiz por 0-1. Tanto que, incluso, en los fogonazos de lucidez atacante, que los tuvo el cuadro zaragocista, generó dos ocasiones de gol clarísimas que malograron Pinilla y Francho.

Cronológicamente, lo primero fue el gol anulado a Morcillo, que remató a placer un pase de Miguel de la Fuente en una contra que había nacido en fuera de juego milimétrico. Andrada cantó en esta acción, debió salir a restar la pelota en tres cuartos y se echó atrás, no midió bien, tuvo miedo. Y el fuera de juego le salvó el suspenso. A continuación replicó el Real Zaragoza en un jugadón personal del chaval Pinilla, elegido por la confluencia astral como piedra angular de este intento de reparación de la temporada zaragocista bajo la batuta de los nuevos ejecutivos del área deportiva llegados tras la revolución vivida en el club hace 13 días. Hugo, que había vuelto a homenajear a su joven madre fallecida antes del inicio del duelo en un minuto de silencio emocionante, se fue de dos rivales en regates ágiles, entró en el área y su chut lo sacó por encima del larguero por centímetros Andrés Fernández, en un paradón. Era el minuto 10 y ahí se pudo adelantar en equipo blanquiazul. Fue una pena. Hubiese sido de lágrima por todo lo que acarreaba ese tanto frustrado.

El Almería entró en su fase más activa en ataque. Miguel de la Fuente (este sí es un gran fichaje de invierno) le hizo un roto a Radovanovic en el área, se quedó ante Andrada y su voleón potente lo echó a saque de esquina el argentino en otra parada de categoría superlativa en el minuto 26. Poco después, en el 31, Lopy, un tanque con enorme clase en el timón andaluz, disparó solo en la corona del área, raso, fuera por medio metro. Y en el 45 llegó la citada jugada el penalti anulado por el VAR por error de interpretación del árbitro. El chut de Leo Baptistao -que hizo un ovillo de Larios varias veces, sufre mucho este lateral en defensa- le dio en el brazo a Keidi Bare, sí, pero estaba en el suelo, venía de tener la articulación sobre la hierba sujetando su cuerpo… una jugada gris, difícil de interpretar. Pareció involuntario, accidental. Y así quedó. Menos mal para los zaragocistas. Irse al descanso perdiendo, en un primer periodo tan anómalo y fuera de lo común, no hubiese sido justo ni fácilmente digerible.

Del mismo modo que podrían pensar los almerienses si Francho llega a marcar el 1-0 en el minuto 52, en el alargue. El capitán zaragocista cabeceó solo un centro preciso de Larios (el ataque lo hace brillar), a placer, pero midió mal, contactó con la pelota a destiempo y se le fue por encima del travesaño. Otra de esas oportunidades que no se pueden fallar jamás. Se llegó al intermedio con la sensación de que la tarde-noche tenía un no sé qué que dejaba abierta la puerta a la necesaria y soñada victoria ante un coco de la división. No estuvo mal el equipo de Navarro. Tuvo orden. Descaro en varias acciones. La gente no se escondió como antes, se vieron gestos de implicación y osadía.

El segundo tiempo arrancó sin cambios en ningún equipo. Y el balón echó a rodar con mayor iniciativa zaragocista, según esos indicios ya citados. El Almería no dio señales de vida en el área de Andrada en los primeros 15 minutos de la reanudación, lo cual era una magnífica noticia a esas alturas del guion. El 4-4-2 de David Navarro, un fuelle, una acordeón con todas piezas muy cercanas, se le estaba atragantando a los sureños. En la ofensiva, el Zaragoza se resintió de esto, llegó poco y con escaso acierto cerca del área andaluza. Una vez, en el 48, lo hizo Dani Gómez con veneno, pero todo estaba abolido por un orsay previo. O sea, nada.

Se embocó la última media hora en un duelo de miradas a los ojos de todo el mundo. La cosa se había puesto para no errar, un fallo costaba el botín de un punto que, para el Real Zaragoza sobre todo, era de oro. Rubi movió enseguida fichas. Embarba y Centelles al campo. Sangre fresca, agitación. David Navarro no quiso precipitarse. El once inicial estaba sujetando la situación con solvencia. Sin sufrir y viendo algún resquicio por donde adelantarse en el marcador si la fortuna y el acierto confluían en algún momento clave.

Hasta el minuto 62 no asomó el Almería por los dominios de Andrada. El pichichi Arribas, perdido todo el tiempo hasta ahí, cabeceó un córner fuera por un metro, en el primer palo. Este fue el despertador de los visitantes. Dos minutos después, el propio Arribas falló el gol más claro de la tarde, entrando en carrera solo tras un pase de Embarba en el 64, pero con una definición errónea, pues disparó alto con todo a su favor. Indultó al Real Zaragoza. Navarro decidió ahí empezar a remover el equipo. Keidi Bare, ya sin gasolina, dejó su sitio a Mawuli. Y Kodro, vacío de contenido en un sistema muy defensivo, dio paso a Cuenca por si había espacios para correr. Era el minuto 66.

Como en Cádiz, Navarro montó doble lateral por la banda izquierda al introducir a Tasende por un agotado Pinilla a falta de 18 minutos. Falta le hacía la ayuda a Larios, amonestado en una entrada que era también susceptible de roja si el árbitro se hubiera puesto estupendo. Mejor así. Mientras, Rubi apuró balas en ataque, con Melamed, antes Arnau Puigmal o los laterales profundos Centelles y Luna. Pero el que encontró al genio de la lámpara fue el Real Zaragoza, en el minuto 80. Rober González encaró a Nelson Monte en la frontal, lo rebasó en un regate que tuvo un rebote antes de marcar raso ante Andrés. Era el 1-0… la locura. Pero el árbitro estaba por enredar como en la primera parte. Vaya diíta el de Palencia Caballero. Lo anuló por una mano que no fue. Y tuvo que ser el VAR el que lo volviera a rectificar.

El estallido de la grada, del equipo, del banquillo… fue como en los viejos tiempos. Nunca visto en el Ibercaja Estadio. El efecto Navarro-Néstor es una evidencia ahí dentro. Hay sangre. Esencia. Frutas de la tierra, nada importado. Quedaban algo más de 10 minutos y la luz de milagro ganó unos watios de potencia. La resurrección bajo el nuevo cuerpo técnico empezaba ahí a tener visos de electroshock. Y todo quedó confirmado cuando, tras un susto (el único) del Almería, en un chut alto de Miguel en el 90, fue Dani Gómez el que concluyó con el 2-0 una jugada de Tasende hasta línea de fondo con pase atrás. Era el 95, todo ya se apagaba y el Real Zaragoza rozó el cielo. La afición lloró 15 días después… pero esta vez de alegría, no de impotencia.

Fue el final épico de un equipo renacido con la mutación experimentada en el vestuario. La SAD, patosa y torpe siempre, lo ha hecho tarde. Ahora, el milagro es de dimensiones bíblicas. Pero el dúo Navarro-Néstor ha dejado en evidencia a los mandamases. Esto sí es un cuerpo técnico sensible. Lo demás, neofútbol experimental. Y los experimentos, con gaseosa… y a ser posible en tu casa, no en la de otros.

El Zaragoza cree en la salvación

Rober y Dani Gómez le ponen firma a un triunfo fundamental del equipo aragonés, por fin en manos de un entrenador de verdad: David Navarro. El Almería sale frenado del Ibercaja Estadio.

Un gol de Rober a siete minutos del tiempo reglamentario, mediante revisión del VAR, y otro de Dani Gómez en la prolongación le dieron al Real Zaragoza otra victoria imprescindible y de valor superlativo en su carrera desesperada por la permanencia. El Almería llegó lanzado al Ibercaja Estadio, donde el equipo aragonés sólo había ganado dos partidos, pero se encontró con un rival muy vivo que va a pelear, ahora sí, hasta el final por conseguir su salvación. Después de muchos meses contando penas, el equipo aragonés, hay que decirlo alto y claro, está, por fin, en manos de un entrenador de verdad: David Navarro. Y eso le otorga un vuelo y unas posibilidades con la que no ha contado en toda esta infortunada temporada. El Zaragoza sube un puesto en la tabla y recorta dos puntos con la frontera del descenso.

Al Almería le sobran los recursos en esta categoría, pero el Zaragoza no le dio en ningún momento la espalda al partido y contuvo a su rival con sufrimiento, pero con solvencia. El equipo indálico intentó imponer desde el principio su fútbol de posesiones largas y amenaza constante, mientras al Zaragoza, con una presión alta y valiente, lo agitó en ataque en la primera parte el desparpajo y las conducciones del joven canterano Hugo Pinilla, que en una maniobra espléndida dentro del área, puso por primera vez en aprietos a Andrés Fernández, inmediatamente después de que se le anulase un gol por fuera de juego a Miguel de la Fuente. El ariete visitante, un incordio permanente para un dubitativo Radovanovic, disfrutaría a la media hora de una clara ocasión, pero su derechazo lo mandó a córner Andrada.

El juego estuvo interrumpido diez minutos por una emergencia médica con un espectador, que fue evacuando por mareos, y se reanudó prácticamente con un penalti por mano de Keidi Bare, única novedad en el once de David Navarro, cuando el albanés estaba caído, una decisión que rectificó el árbitro tras acudir al monitor del VAR y que terminó por encender al graderío y al propio Zaragoza, que tuvo el 1-0 en un cabezazo alto de Francho con todo a su favor en el segundo palo.

El Zaragoza, afilado por el mejor Rober, volvió del descanso con una marcha más y redobló su amenaza sobre el portal del segundo clasificado, lo que obligó a Rubi a mover el banquillo con un doble cambio, dando entrada a Centelles y Embarba. El duelo se abrió un largo pasaje y Arribas marró en el minuto 64 la oportunidad más clara de la noche, tras una gran jugada colectiva del Almería.

También David Navarro recurrió a los cambios y reemplazó a un mermado Kenan Kodro y a un Keidi Bare con una tarjeta, que le privará de poder jugar en Riazor, por Cuenca y Mawuli.

El Real Zaragoza se encendió de nuevo en los minutos finales hasta que Rober, en la jugada del partido, firmó un golazo de bandera, que subió al marcador tras revisión del VAR, porque Palencia Caballero lo había anulado inicialmente por una mano previa del extremo que sólo existió en su imaginación. Y ya en tiempo de prolongación, Dani Gómez firmó un segundo gol que la da al equipo de David Navarro un impulso mayúsculo y una victoria extraordinaria.

 

sábado, 7 de marzo de 2026

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº29 (6.3.2026)


LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº29 (6.3.2026)

PARTIDO OFICIAL Nº 3729

CADIZ 0-1 REAL ZARAGOZA 

0-1, min.18: K. Kodro.

Ficha Técnica

Cádiz CF: Gil; Isaac, Moreno, Recio, Pereira; Álex Fernández (Kouamé, 80), Sergio Ortuño (Diakité, 46); De la Rosa (Ocampo, 46), Suso, Antoñito (García Pascual, 55); y Dawda (Roger, 71).

Real Zaragoza: Andrada; Aguirregabiria, Insua, Radovanovic (Gomes, 65), Larios; Pinilla (Tasende, 54), Francho, Mawuli (Keidi Bare, 65), Rober; Dani Gómez (Juan Sebastián, 87) y K. Kodro (Cuenca, 54).

Árbitro: Arcediano Monescillo (Comité Castellano-manchego). Amonestó a Radovanovic (14), Moreno (33), Diakité (69), Roger (73), Cuenca (80),

Goles: 0-1, min.18: K. Kodro. 

Cadiz 0-1 Real Zaragoza

67.1 % Posesión 32.9 %
4 remates dentro 3
4 disparos bloqueados 4
4 remates fuera 3
10 disparos recibidos 12
3 tarjetas amarillas 2
0 tarjetas rojas 0
11 faltas recibidas 16
16 faltas cometidas 11
122 perdidas de posesión 129
52 recuperaciones de posesión 45
3 fueras de juego 2
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El Real Zaragoza reacciona y gana en Cádiz

El estreno de David Navarro en el banquillo se saldó este viernes con un triunfo fundamental para no morir prematuramente. Un gol tempranero de Kodro fue bien guardado por los zaragocistas ante un rival gaditano desquiciado y abroncado por su gente.

El Real Zaragoza vive, no muere antes de tiempo. En el partido que ha llegado inmediatamente después de la enésima revolución interna en las entrañas de la SAD, el debut de David Navarro como cuarto entrenador del curso se saldó con un triunfo por 0-1 en Cádiz que sirve como clavo ardiendo al que agarrarse en la caída hacia los infiernos.

Se notó que ha habido un carpetazo en el seno de la parte deportiva del Real Zaragoza. Desde el inicio el equipo aragonés se mostró con más poso que en los últimos siete partidos, los de la segunda vuelta, todos catastróficos o similar. Fue un partido de desesperados. Los del debutante David Navarro, por razones obvias de clasificación y larga distancia con la raya de la salvación. Los del Cádiz, porque su estado de histeria los supera, los atenaza. Son como el Real Zaragoza de hace un año, dos años, tres años, cuatro años a estas mismas alturas, recuérdese: un equipo temeroso de caerse al pozo, en caída libre.

Y en ese contexto de miedos extremos, los zaragocistas sacaron mejor renta global en un primer tiempo de poco valor futbolístico pero con un acierto crucial en un día así: marcar primero un gol y, además, pronto. Viniendo de donde venía el Real Zaragoza, de un desastre tras otro desde tiempos lejanos y con un último giro de timón en el vestuario y en la dirección deportiva en pos de una reacción casi pos mortem, era crucial empezar con la autoestima alta, creyéndoselo. Y así lo logró el equipo que armó Navarro en su estreno, con el joven Pinilla de gran novedad (enterró a su madre hace 48 horas, un matiz de enorme importancia en lo anímico para él y los demás), con dos puntas -Kodro y Dani Gómez-, dos centrales veteranos repescados de los pelos de la enfermería -Insua y Radovanovic-, con Mawuli y Francho en la medular… detalles de intento de metamorfosis con lo poco que tiene a mano el nuevo cuerpo técnico autóctono.

Como el Cádiz era un flan desde el pitido inicial, los zaragocistas jugaron con esa baza a su favor. Avisaron Mawuli y Kodro en los minutos 6 y 8 con sendos disparos lejanos, desde 25 metros, que no cogieron puerta pese a estar en posición favorable, sin marcas. Los amarillos se acercaron por primera vez, en esos minutos de tanteo con los 22 jugadores con más miedo que alma sobre la hierba mojada del viejo Carranza, en el minuto 15. Su ariete Dawda cabeceó en el primer palo un córner cerrado, fuera, alto. A balón parado el ‘pequeño’ Zaragoza iba a sufrir de todas todas.

Y de ese cuarto de hora de miradas timoratas de todos los protagonistas se salió felizmente con el 0-1. Lo marcó el mejor delantero del pésimo curso zaragocista, Kenan Kodro. Con la zurda, en segunda instancia tras un primer remate fallido en el área chica, cruzó raso un balón que había centrado Francho con picardía. Era una pieza clave del guion de cualquier partido victorioso en esta noche de viernes en c campo gaditano: adelantarse en el tanteador. En efecto, el poco público que acudió a los graderíos empezó a silbar con fuerza a los suyos, que en todos sitios cuecen habas. Y a pedir la dimisión de su presidente, del consejo, de todo lo que se moviera. Excelente noticia para el agónico Real Zaragoza. Había logrado lo más importante, traer el partido a su fajo, montar un escenario a su gusto y condición.

El Cádiz trató de rehacerse tras encajar el tanto zaragocista, pero no supo ni pudo. Suso, internacional español en otro tiempo, manejó la pelota en tres cuartos con gusto, pero nadie le acompañó. Antoñito, volcado a la banda de un blando Larios, fue el percutor más peligroso, ayudado a veces por el exzaragocista Isaac en sus incorporaciones. Pero los centros al área los sacaron bien por arriba Insua y Radovanovic y también los solventó sin sufrir el portero Andrada. El citado Antoñito empalmó de primeras un centro por la otra banda de Pereira pero la pelota golpeó en Insua y no llegó a puerta, en la que fue la jugada con más veneno de los andaluces, en el minuto 25.

En el 30, Pereira empalmó en el área un nuevo pase de Antoñito, pero su chut se marchó alto, mal, para alivio de la zaga zaragozana, que ahí tuvo un agujero que pudo penalizar. Después de ese arreón rápido e inerte del Cádiz, los de Navarro retomaron las riendas de la diligencia y el grado de sufrimiento bajó ostensiblemente. Toque de balón en la zona media, buenos apoyos, búsqueda de espacios arriba… interesante el final de la primera parte en la que, por desgracia, Francho desperdició la gran oportunidad de haber apuntillado al frenético rival sureño. El capitán blanquillo remató a quemarropa una asitencia de Pinilla, tras jugada de Rober, pero le dio al muñeco, al pie de Gil, que salvó el 0-2 por colocación y fortuna. Una pena.

Fue el típico día donde no quieres que llegue el intermedio. Todo estaba tranquilamente discurriendo en un buen camino. Como era de natura, Garitano hizo un doble cambio y metió en danza a Ocampo y Diakité, dos titulares habituales en los días de mejores vibraciones por Cádiz. Los locales salieron con el esperado efecto de las banderillas negras. Espoleados. Sus primeros avances al área de Andrada fueron fuegos de artificio. Pero algo había cambiado. El Real Zaragoza notó en los primeros minutos de la reanudación que había perdido el norte. Peligrosa sensación.

Enseguida, David Navarro movió el banquillo. Hizo doble lateral por la zurda, metiendo a Tasende por delante (más adelante los permutó), supliendo a Pinilla, cuya titularidad cargada de sentimiento tras haber enterrado a su madre 48 horas antes estuvo impregnada de mucho trabajo pero con dificultades en el retroceso. Y puso arriba a Cuenca, en vez del goleador Kodro, que no está para más minutos tras su paso por la enfermería de más de un mes. En esa fase de ruptura de los planes iniciales de ambos técnicos, Ocampo tuvo la primera gran oportunidad para el empate, en el minuto 58, al rematar solo en el area un centro raso de Isaac que nadie restó. Contactó mal con la pelota y el tiro raso lo atrapó bien Andrada. Menos mal.

El Real Zaragoza alcanzó el minuto 20 de la reanudación con la vieja imagen de ser incapaz de tener el balón más allá de dos o tres pases. Debió recular en exceso sus líneas ante tanta imprecisión. Y el Cádiz espabiló por pura inercia. Una falta lateral botada mal por Rober en el 63 fue la primera aproximación zaragocista al marco de Gil. Navarro tuvo que acometer otro doble cambio porque a Radovanovic se le acabó la gasolina y Mawuli andaba extraviado. Gomes y Keidi Bare fueron los sustitutos para la media hora final.

Entre las broncas del público gaditano a los suyos, cada vez más sonoras y lacerantes (ojo con este dato), el Real Zaragoza se creció con los cambios. Pero falló como escopetas de feria la puntilla del 0-2. Primero fue Rober, solo mano a mano tras entrar en el área a placer en el minuto 66, pero su disparo raso, mal dirigido, fue al sitio del central Recio, que evitó el tanto. Y de seguido, Larios recogió la pelota en un avance profundo, entró en el área solo, no se atrevió a disparar él -era lo suyo- y su asistencia lateral a Rober fue penosa. Se evaporó una opción excelente nuevamente.

El técnico del Cádiz fue quemando sus balas. Introdujo a García Pascual, a otro exblanquillo, Roger… todo lo que tenía en la canana. El fútbol entró en el último cuarto de hora en un pulso de despropósitos. El cuadro local porque se estaba ahogando entre las broncas de su gente y su incapacidad. Y el aragonés, porque le empezaron a temblar las piernas por el temor a perder el botín imprescindible para salir con algo de vida del Nuevo Mirandilla.

Es lo que le sucedió a Cuenca en el minuto 85 cuando, solo ante Gil, tuvo tiempo de controlar ante de golpear con la derecha lo que era un gol cantado, el que hubiera aniquilado a los locales. La tiró fuera, pegada al poste derecho, ante la incredulidad de todo el mundo, que cantó bingo antes de tiempo. No se pueden fallar goles así. Navarro hizo el último cambio a la defensiva a ultranza: el defensor Juan Sebastián entró por el punta Dani Gómez. Todo el mundo atrás desde el minuto 87, con despejes al gorrazo, tipo Regional, como el de Tasende poco después. Esto es lo que se viene reclamando: ganar como sea. Dan igual las formas. Es la vida lo que hay en juego.

El choque acabó en medio de las inmensas protestas del público de Cádiz por la actitud de su equipo, con el Real Zaragoza empeñado en sufrir. Cuenca falló otro gol en una contra en la que llegó a regatear al portero sin saber resolver después, aunque se le pitase fuera de juego. Los zaragocistas se abrazaron con fuerza sobre el césped, celebraron con los pocos seguidores desplazados en una noche tan a contrapelo y se marcharon a dormir a Jerez de la Frontera… más cerca de la frontera de la vida.

sábado, 28 de febrero de 2026

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº28 (28.2.2026)

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº28 (28.2.2026)

PARTIDO OFICIAL Nº 3728

REAL ZARAGOZA 0-1 BURGOS CF

0-1, min. 65: Appin

Ficha técnica

Real Zaragoza: Andrada; Martin Aguirregabiria, El Yamiq, Álex Gomes (Barrachina, 56’) Larios (Kenan Kodro, 77’); Mawuli, Terrer (Soberón, 71); Francho, Rober González (Cumic, 56’), Cuenca (Tasende, 56’); y Dani Gómez

Burgos: Cantero; Lizancos, Sergio González, Del Cerro, Miguel; Atienza, Morante (Galdames, 74’); David González (Oier Luengo, 82’), Curro (Fermín, 68’), Íñigo Córdoba (Mollejo, 74’); Appin (Mario González, 68’).

Goles: 0-1, min. 65: Appin.

Árbitro: Alejandro Morilla Turrión (Comité Navarro). Mostró amarillas a Alejandro Gomes (14’), Sergio González (24’), Larios (67'), Morante (70'), Mawuli (83’).

 Real Zaragoza 0-1 Burgos CF

46.4 % Posesión 53.6 %
7 remates dentro 3
3 disparos bloqueados 1
6 remates fuera 4
8 disparos recibidos 16
3 tarjetas amarillas 2
0 tarjetas rojas 0
13 faltas recibidas 10
10 faltas cometidas 14
137 perdidas de posesión 134
49 recuperaciones de posesión 57
0 fueras de juego 3
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 El Real Zaragoza no da de sí: derrota contra el Burgos (0-1)

Un Zaragoza impotente, y con una alineación en manos de chavales y secundarios, acelera su condena al descenso tras caer contra el Burgos. El gol de Appin castiga a los aragoneses, con la grada rebelada contra el palco

Más que no saber, más que no querer, el Zaragoza lo que es, es que no puede. No le da. Ni le dio, ni le da, ni parece que le vaya a dar para salvarse de la mayor deshonra de su historia. No le llega ni cuando juega mal, ni cuando lo hace un poco mejor, ni cuando el rival le somete, ni cuando se levanta sobre ellos… Si este Zaragoza debió salir mejorado del enero de Txema Indias, Mariano Aguilar y Fernando López, aquí están los resultados: una nueva derrota, contra un Burgos que parece menos de lo que es, después de un partido indigesto, poblado de impotencia, pobre de calidad (pases, controles, tomas de decisiones…) y, sobre todo, deprimente. No fue peor el Zaragoza que el Burgos, pero el Burgos jugó mejor de acuerdo a sus códigos. La derrota horada más la sepultura del equipo aragonés, hasta a nueve puntos puede crecer la desventaja a la salvación, y deja a Sellés muy tocado. El entrenador demostró en su día su validez, su capacidad para hacer del Zaragoza un equipo competitivo y hasta ganador. Lo condujo vivo a enero, pero el club y las lesiones clave le asestaron una puñalada mortal. De aquel Zaragoza apenas queda nada. La crisis puede llevarse todo y a todos por delante, pero, desde luego, el desfile de salidas, esta vez, no debería empezar por abajo, sino por arriba. Por el palco que tanto señaló un zaragocismo indignado y abatido.

La realidad de este Zaragoza es que su entrenador alineó a Lucas Terrer y Mawuli como doble timonel, dejó en el banquillo a los dos teóricos refuerzos ofensivos del mercado invernal de Txema Indias (Cumic y Agada) y ubicó en la delantera a un futbolista al que se empujó a salir hace solo unas semanas (Dani Gómez). El once de Sellés -con notas de medidas desesperadas tan propias de entrenadores en apuros- tuvo, además de Cuenca, a cuatro jugadores con licencia de canterano: sobran comentarios al respecto de la precariedad de la plantilla con la que debe lidiar el técnico después de enero. Fue Rober González el encargado de enlazar por dentro el juego, con Francho también, desde la derecha, pisando terreno interior, pues Martin Aguirregabiria volvió a su versión más atacante y proyectada en el carril derecho.

En el Burgos, Del Cerro suturó la baja de Grego Sierra como central izquierdo, con los pulmones de Appin como delantero centro. Es un mediocentro de cuna, pero su poderío atlético, su vigor y su vitalidad complicaron mucho las incertidumbres defensivas del Zaragoza. El Burgos, desde su 4-2-3-1, orbitaba sobre Curro, su sol, mientras planteaba el partido en el idioma de la velocidad. Disciplina defensiva, hermetismo táctico y manejo de lo tiempos, de los momentos y oportunidades.

El Zaragoza salió al campo con su presión más avanzada, menos contemplativo y con una buena actitud general. Eran evidentes la desconfianza y las dudas propias de su gravedad, pero el equipo trató de llevar el partido a su terreno. Ocurrió que el Burgos juega precisamente a eso, a responder todas las preguntas del juego del adversario. Gracias a su calidad defensiva y su ventaja física, le taponó todas las vías de respiración a un Zaragoza débil en los duelos, con el brío de Terrer y Mawuli como argumento principal para superar líneas. Pero al equipo de Sellés los minutos le agujereaban la vida: fue deshinchándose porque no terminaba casi nada. La falta de remates le fue quitando oxígeno, en un tramo inicial en el que Andrada salvó un centro de gol, Mawuli contestó con un tiro lejano y desviado e Íñigo Córdoba desaprovechaba una mala salida del portero argentino.

Fueron las primeras ocasiones apreciables del envite. El Burgos parecía no estar pero estaba, y fue, pasito a pasito, segundo a segundo, conduciendo la trama a sus intereses. Su incesante gama de desmarques (con Appin en la cima del ataque y David González y Córdoba desde la segunda línea) y su inteligencia en la gestión de los contragolpes le dieron el control. Fútbol sencillo, pero astuto. Un equipo que conoce sus límites pero que exprime sus fortalezas.

El Zaragoza, muy desajustado en las pérdidas de balón y la defensa interior, comenzó a sufrir a la espalda, en el sector de un tierno Alejandro Gomes y en el patio trasero de Larios. Sobre esos espacios profundos, lanzó el Burgos sus cargas de caballería, con verticalidad, rapidez y agilidad. Curro cruzó demasiado un disparo, antes de que Mawuli, providencial, tapara un tiro de Atienza. Andrada debió emplearse ante Córdoba, y David González elevó demasiado tras ganar metros desde el desmarque. La defensa adelantada del Zaragoza se resquebrajaba, con El Yamiq insuficiente en velocidad como guardaespaldas de Larios. 

El Burgos estaba avisando, y la grada estalló, ante la evidencia de lo que veía. El palco del Ibercaja Estadio se convirtió en una diana (“Directiva, dimisión”, se cantó). Y así, los castellanos, en silencio, agazapados, como un lobo con piel de cordero, marcaron. Appin remató un centro con las coordenadas precisas de Curro, metiéndose solo entre las filas aragonesas. Fue gol, pero el VAR lo tiró abajo: Miguel estaba en fuera de juego en el pase e intervino en la acción.

Esa acción marcó un punto de inflexión, pues el Zaragoza comenzó a crecer. Lo hizo por su sector derecho, allá donde mejor fútbol ha cocinado este año, con Aguirregabiria, Francho y el apoyo de Rober Gónzález. También desde una de sus armas de pobre: los saques de banda. Cualquier charco calma la sed del sediento. El Yamiq peinó uno, pero Terrer no le dio la fuerza necesaria al cabezazo. Una buena acción en la derecha, con centro de Francho y dejada de Dani Gómez, no se atrevió a coronarla Aguirregabiria. Un remate de El Yamiq en un córner y otro intento de Francho consolidaron ese paso adelante del Zaragoza. En cuanto el equipo de Sellés aseguró sus posesiones, comenzó a finalizar jugadas y el Burgos no pudo correr, todo mejoró.

El descanso le había llegado al Zaragoza inoportunamente. Volvió al campo bien, con mando, metiendo al Burgos en su campo. Eso no siempre es buena señal ante un rival que exige no equivocarse. El Burgos se alimenta de los errores ajenos, como no tardaría en verificar el Zaragoza. Antes, un fallo de Cantero y un cabezazo de El Yamiq dieron sustancia a los aragoneses. También un centro de Francho que no encontró rematador. Sellés agitó el equipo, con un triple cambio que puso en el terreno de juego a Barrachina, Tasende y Cumic por el amonestado Alejandro Gomes, Rober González y Cuenca. Tasende ejerció de extremo.

El Zaragoza quería, pero no podía. Es su tónica habitual. En esas, el Burgos pudo hacer su maniobra ganadora. Appin estaba en el partido para atacar la espalda en los achiques de los centrales aragoneses. Y allí se fue: se metió entre los zagueros, esperó el pase y aprovechó, además, la salida en falso de Andrada. Le batió desde lejos, con un tiro raso y lánguido. El Burgos no marcaba gol fuera de casa desde mitad de diciembre, cuatro partidos, pero visitaba el sitio ideal para volver a hacerlo.

Al Zaragoza le explotó así el partido en las manos. El zarpazo fue irreversible. Sellés sobrecargó de delanteros al equipo con las entradas de Soberón y Kodro. El mensaje era claro. Pero el Burgos se maneja bien defendiendo en pocos metros, en su área, soportando asedios.

A la desesperada, Kodro no atinó por unos centímetros, Cantero le hizo un paradón a Soberón en un barullo en el área pequeña… La grada estaba en silencio, acallada por la pesadilla, y porque sabía que, aunque su equipo estuviera jugando hasta la próxima semana, no iba a levantar el partido. Ramis incrementó las defensas con Oier Luengo, y a Fermín aún le anularían el segundo burgalés, mientras la gente estallaba, miraba al palco, lo intentaba asaltar y señalaba a los culpables, ahí arriba sentados, los pocos que había, más que en el césped.

El Burgos sentencia al Zaragoza y a Sellés

Un gol de Appin le pone un nuevo clavo al ataúd del equipo aragonés y dispara a los de El Plantío hasta la sexta plaza. El zaragocismo explota contra el palco.

El Burgos le puso un nuevo clavo al ataúd del Real Zaragoza. Acaso el definitivo, aunque queden todavía tres meses de competición. Su suerte está echada. Y es la peor. El equipo aragonés recuperó la aplicación y la actitud que no tuvo en Andorra, pero no le alcanzó frente a un rival con cara y ojos, estrecho y compacto, al que le resultó sencillo contener las desesperadas intentonas de un Zaragoza sin calidad y rebajado a la mínima expresión por su situación clasificatoria y su montaña de urgencias. El partido era una última bala para Rubén Sellés y la derrota le deja ya sentenciado, en una situación absolutamente indefendible, con una serie de 18 puntos de 54 posibles y hundido en el fondo de la tabla. Todo lo contrario que el Burgos de Ramis, que va a dormir en la sexta plaza y refuerza su candidatura a la promoción.

Sellés, ya sin margen, volvió a mover el árbol: prescindió de los más señalados en el oprobio de Andorra, como Akouokou, Valery -éste ni siquiera entró en la convocatoria- y Soberón, y presentó una alineación con cuatro novedades: Gomes, relevo del sancionado Insua, Mawuli, Terrer, en su primera titularidad del campeonato, y Cuenca. Ramis, por su parte, introdujo dos cambios en el once del Burgos: Del Cerro y Appin suplieron a Grego Sierra y Mateo Mejía.

En medio de un clima de máxima tensión social, el partido comenzó después de una protesta mayúscula al palco presidencial, con gritos de “¡fuera, fuera!”, gestos airados a los ‘principales del club’ y hasta alguna pancarta –“Mas, go home”-, en alusión al presidente representativo, que no pisa Zaragoza desde hace seis meses, pese a la crítica situación del equipo aragonés.

El Burgos se hizo enseguida con el control del juego y dio varios avisos serios, especialmente en un centro de Íñigo Córdoba que salvó bajos palos El Yamiq y en un disparo ajustado del mismo jugador que mandó Andrada a córner. El Zaragoza, agarrotado por sus circunstancias, por un plan de partido reservón y por su propia falta de recursos y soluciones, anduvo a remolque durante casi toda la primera parte y sólo el VAR le salvó de irse al descanso por detrás del marcador, al anular un gol de Appin a la media hora por fuera de juego posicional de Florian Miguel.

En un duelo de ritmo bajo, el equipo de Sellés tuvo sus mejores minutos en el tramo previo al intermedio, pero únicamente amenazó de verdad en un cabezazo de Terrer, que conjuró el portero del Burgos, después de un saque de banda largo que prolongó El Yamiq. Demasiado poco, y todo a balón parado, para un equipo que se juega la vida en cada encuentro.

El Zaragoza intentó dar un paso adelante en la segunda mitad, pero no le alcanzó ni para llevarse un punto. Se desordenó en un repliegue y el Burgos le castigó por medio de Appin a media hora del final, aprovechando una salida precipitada de Andrada, hasta entonces impecable.

Lo demás ya fue un quiero y no puedo de un equipo sentenciado, carne ya de Primera Federación y con su afición en pie de guerra y pidiendo a coro dimisiones al más alto nivel.