LIGA 1ªRFEF. 2026/27 JORNADA
Nº4 (20.8.2026)
PARTIDO OFICIAL Nº 3746
REAL ZARAGOZA 1-0 FC CARTAGENA
1-0, min. 50: Jardí.
Ficha Técnica
Real Zaragoza: Westerveld; Sangalli, Iranzo, Diego González,
Pereira (Escudero, 58); Ademo, Terrer; Jardí (Cuenca, 82), Rubén Díez Jamelli (Delgado,
58), Ureña (P. Sans, 65); y Vadillo (Gabilondo. 82).
FC Cartagena: Lucho García; Jurado (Perejón, 61), Lohr, Baz,
Corral; De Blasis, Mvondo, Ajenjo; Toni Villa (Álex Guti, 61), Dacosta
(Richarte, 90); y Ribeiro (Moreno, 76).
Árbitro: López Jiménez (Comité Catalán). Expulsó con roja directa a Mvondo (48)
por una entrada violenta a Vadillo. Amonestó a Jurado (9), Baz (17), Iranzo
(39), Rubén Díez Jamelli (55) y Lohr (92).
Goles: 1-0, min. 50: Jardí.
Incidencias: Noche veraniega, con 31 grados a la hora
del inicio del partido, las 20.30. El césped presentó un buen
estado. En las gradas hubo alrededor de 15.000 espectadores. Se
hizo un discreto homenaje al baloncestista internacional aragonés Pepe Arcega
en la zona del palco, donde estuvieron los exjugadores campeones de Europa
Poyet, Cedrún y Solana, junto al medalla olímpica Fernando Arcega.
Real Zaragoza 1-0 FC Cartagena
62 %
Posesión 38 %
17 remates totales 8
2 tarjetas amarillas 3
0 tarjetas rojas 1
19 faltas recibidas 16
faltas cometidas
perdidas de posesión
recuperaciones de posesión
0 fueras de juego 4
7 remates dentro 2
6 remates fuera 4
2 disparos efectuados bloqueados 6
xxxxxx
Un gol de Jardí de cabeza al
inicio del segundo tiempo le dio el triunfo a los aragoneses en un trabajado y
desigual partido frente al rival murciano. La expulsión del jugador visitante
Mvondo junto antes del tanto decisivo, que dejó en inferioridad a su equipo
medio partido, resultó decisiva.
Tercera victoria consecutiva del Real Zaragoza, que suma 9 puntos de 12
puntos disputados tras la cuarta jornada y se ubica así por primera vez en este
mes inicial de la liga de Primera RFEF en los puestos nobles, entre los cinco
primeros (5º), donde se dirimirán las plazas de ascenso al final del torneo.
Esta vez, de nuevo sin holguras en el tanteador y con claroscuros en su fútbol,
superó por la mínima diferencia, 1-0, al FC Cartagena.
El juego transcurrió en la primera parte en un tono bajo por parte
zaragocista y, en la mayor parte de los 47 minutos que duró, bajísimo por el
bando cartagenero, un equipo flojo, falto de combinaciones y demasiado lento de
reflejos. Los blanquiazules dispusieron de largas posesiones, robaron enseguida
cuando erraron -que fueron demasiadas veces- y debieron sacar más provecho de
estas circunstancias, pero no supieron. Lo que ocurre es que, en el global del
análisis del ecuador del duelo, el empate (aunque fuese a cero, sin goles por
la horrible puntería de todos) era justo. Porque si el Real Zaragoza perdonó al
Cartagena varias veces a bocajarro, los murcianos fueron capaces de generar
hasta tres ocasiones nítidas que también acabaron en indulto para Westerveld.
Lo uno por lo otro.
Los primeros 25 minutos fueron totalmente de poder zaragocista. En un
sistema táctico de Ibai Gómez raro, sin delanteros en su once (dejó fuera a
Delgado, a Sans y a Espiau) pues hizo bailar a falsos nueves como Vadillo y
Ureña por la punta de la ofensiva, no hubo manera de certificar un gol en las
llegadas por las bandas e, incluso, por el centro con la presencia novedosa de
Rubén Díez Jamelli, ante la ausencia de Ander Herrera, sin convocar con
problemas físicos. Jardí, en una noche de plomo contrapuesta a la dorada de
Torremolinos, probó al portero Lucho en el minuto 2 desde la frontal, sin
éxito. En el 11, Jamelli erro su primera oportunidad cristalina, en una
conducción que lo dejó mano a mano ante el guardameta, que rechazó su retardado
disparo final (se entretuvo, vaya).
En el 16 fue Pereira, de nuevo lateral zurdo, el que remató de cabeza en
el área chica un centro de Terrer, en una posición antinatural, alto, mal. No
es lo suyo. Quizá un delantero centro hubiese hecho algo más potable. La más
clara de los locales la tuvo de nuevo Rubén Díez, en el minuto 23, al rematar
al poste, a placer, un pase de la muerte de Sangalli que habían punteado antes
sin conectar el acelerado Vadillo y el apagado Ureña.
El dominio total de los de Ibai decayó en el minuto 25, cuando el
Cartagena, de repente, empezó a perder menos balones, a conectar cuatro o cinco
pases con sentido y dio vida al veterano Toni Villa, al deslavazado extremo
Dacosta y llegó al área zaragozana con algo de criterio. Tras un aviso de Villa
en el rechace de un córner, con un chut deficiente que paró Westerveld, llegó
en el 26 una acción que pudo ser el 0-1. Ajenjo remató a bocajarro un centro de
Dacosta y Westerveld paró con el cuerpo abajo, con algo de fortuna. Y en plena
fase de descomposición puntual, en el minuto 27, el árbitro perdonó un posible
penalti de Ademo a Dacosta en una jugada de desborde de este sobre Sangalli. Lo
revisó el VAR barato de la categoría y no hubo autorrectificación del
colegiado, como es normal. Fue un alivio para Ibai y los suyos, porque bien
pudo haberse pitado sin poder apelar demasiado.
Perdió el norte el Real Zaragoza por un largo trecho. En otro saque de
esquina mal defendido por la zaga aragonesa, el central alemán Lohr cabeceó en
el área chica, solo, fuera, cruzado, con todo a favor en el minuto 35. De este
bajonazo salieron los zaragocistas en el 37 con una contra veloz de Rubén Díez,
que asistió por raso al espacio dejando solo a Vadillo ante el portero Lucho.
Lo regateó y cuando todo el mundo se preparaba para cantar el 1-0, el canterano
se trastabilló, perdió la pelota él solo y no acabó empujándola a la red, de
modo lamentable. El Cartagena, que ya había encontrado el modo de arañar la
defensa local, con Diego González sumando un par de errores impropios, Iranzo
algo blando en el repliegue y los laterales sin cerrar bien las cremalleras,
insistió nuevamente en el 41. En un robo de Toni Villa en la salida de
Westerveld hacia Diego, su centro lo cabeceó solo, a puerta semivacía Dacosta,
fuera, pues puso mal la frente. Esto sí fue un indulto en toda la regla. Era un
gol hecho.
Y el primer pasaje del duelo acabó con otra opción de gol malograda por
Jamelli en el 42, tras error de Mvondo en la salida. Disparó en la frontal,
suelto, y el balón se marchó cruzado, fuera por un metro. Como el Real Zaragoza
no supo abrir la lata a tiempo, o sea, pronto, el discurrir de la trama se le
hizo bola. Y, en ese atragantamiento, entre el minuto 25 y el 41 bien pudo
haber recibido un rejonazo sangrante de un Cartagena que nunca dio muestras,
libra a libra, de ser mejor.
Tras el intermedio y pese a que el sistema nuevo de Ibai Gómez no había
dado buenos resultados ni en calidad ni en solvencia en el marcador, el vasco
insistió con los mismos. El rival murciano, Íñigo Vélez, también. Y los
primeros 5 minutos de la reanudación fueron pura dinamita para el diseño del
partido. En la primera acción, el Cartagena volvió a perdonar el 0-1 en un
remate defectuoso, solo ante el portero Westerveld, del ariete Ribeiro, que
voleó en carrera en el área un centro sobre los centrales de Dacosta. Cuando
todo el mundo estaba nuevamente en guardia entre el zaragocismo por este nuevo
boquete atrás, el mediocentro visitante Mvondo hizo una entrada brutal por
detrás a Vadillo (pudo haberlo lesionado de gravedad) y fue expulsado con roja
directa en el 48. Quiso cortar un contragolpe del aragonés tras un nuevo fallo
grueso suyo y se le fue la cabeza.
Tras el parón para atender a Vadillo y el lío posterior a la roja, el
Cartagena quedó un rato grogui y el Real Zaragoza aprovechó la guardia baja
para golpearle metafóricamente en el mentón. El 1-0 lo marcó Jardí en el minuto
50, esta vez de cabeza, al acabar en el segundo palo una acción preciosa de
Ureña, vertical en el lateral del área rebasando a dos defensores y dando un
centro templado que el extremo catalán colocó cerca de la escuadra izquierda.
Excelente noticia en un momento crucial del choque, con el adversario
descompuesto y en inferioridad.
Ibai Gómez decidió mover el banquillo ahí. Escudero y Delgado relevaron
a Pereira y Jamelli, en busca de oxígeno fresco y mayor fijación de la defensa
rival atrás. El marcador ya estaba a favor y venía un partido distinto. El
Cartagena también movió piezas, pero sin arriesgar en exceso. Y el fútbol se
pausó en velocidad y ganó control por parte zaragocista. Jardí en el minuto 66
estuvo cerca de sorprender por arriba a Lucho con un tiro de rosca desde 25
metros que se envenenó y tuvo que despejar el portero por encima de larguero
muy justito. Lo más importante, mientras lo minutos se desgranaban, Pau Sans
suplía a Ureña y los nervios habían amainado, era que los cartageneros no daban
señales de vida, de reacción. El huracán del inicio del segundo tiempo los
había devastado con un simple gol.
El único problema del guion es que el Real Zaragoza no había ido en
firme a por el segundo tanto, a apuntillar a un contrincante. Jugaron los de
Ibai más a contemporizar que a remachar. Pau Sans tuvo el segundo en su pie
derecho, tras una dejada en el área de Jardí en el 73, pero remató al centro de
la portería y detuvo Lucho. El Cartagena metió en el último cuarto de hora al
delantero Moreno, en el primer momento en el que dio muestras de poder llegar
al área de Westerveld tras media hora de aturdimiento absoluto. Entretanto, el
cuadro zaragocista merodeaba el área rival pero con errores fijos en el último
pase, como una letanía. No fue una noche de agilidad mental de los blanquillos,
como se vio en una contra de tres para dos que Pau Sans culminó penosamente en
el 80.
Ibai Gómez paró con dos cambios los coletazos de muerte que el Cartagena
empezó a dar en los últimos 10 minutos. Cuenca dio relevo a un ovacionado
Jardí, decisivo en los dos últimos partidos, y retiró al esta vez ariete
Vadillo por Gabilondo. Esto supuso que este se fuera a su puesto de lateral
derecho y Sangalli se adelantase a su puesto de infancia y juventud, el extremo
diestro. Así, eran nuevas al final las dos bandas completas y toda la
delantera, además del sistema, un 4-4-2 de catón.
El partido acabó sin apenas sufrimientos en un Real Zaragoza que poco a
poco va cogiéndole el gesto a la Primera RFEF, a base de tres victorias
consecutivas, todas por la mínima y con todavía muchos grumos en su caldo. Pero
su potencial, sus modales, le están dando de sí para ser mejor que equipos que,
al poco de verlos desempeñarse por el césped, enseguida se colige que son de
tercera división. Cumplir con el mandato de ascender pasa por esto: no fallar
en casa, sumar mucho y a menudo y ganar partidos aunque el fútbol no sea de
grandes quilates. Para eso, mejor acudir a las joyerías.




















