sábado, 8 de agosto de 2026

LIII Memorial Carlos Lapetra (Trofeo Ciudad de Zaragoza)

 

PRETEMPORADA 2026/27 5º AMISTOSO (6.8.2025)

LIII Memorial Carlos Lapetra (Trofeo Ciudad de Zaragoza)

 REAL ZARAGOZA 1-2 REAL SOCIEDAD B

0-1, min. 14: Astiazarán

1-1, min. 56: Jaume Jardí

2-1, min. 89: Ademo

Ficha técnica

Real Zaragoza: Anartz Peña (Westerveld, 46’); Gabilondo (Francho, 46’), Hugo Carrillo (Tachi, 46’), Barrachina (Diego González, 60’), Pereira (Escudero, 60’); Saidu (Terrer, 23’) (Ademo, 60’), Rubén Díez (Ander Herrera, 46’); Cuenca (Vadillo, 60’), Pinilla (Monzón, 46’), (Tobajas, 70'), Hansson (Liso, 60’); Edu Espiau (Jardí, 46’).

Real Sociedad B: Aitor Fraga; Garro, Agote, Ropero, Calderón (Larrañaga, 70'); Carbonell, Eceizabarrerna (Telletxea, 70'); Astiazarán, Gorosabel, Mariezkurrena (Orobengoa, 70'); Soroeta (Osazuwa, 70').

Goles: 0-1, min. 14: Astiazarán. 1-1, min. 56: Jaume Jardí. 2-1, min. 89: Ademo.

Árbitro: Alberto Fernández Nicolás (Comité Aragonés). Mostró tarjetas amarillas a Soroeta (18’), Ropero (49’), Fraga (52’), Garro (64’), Escudero (72'), Orobengoa (88'), Diego González (89')

Un Real Zaragoza aún descafeinado se lleva su trofeo (2-1)

El Real Zaragoza, con una muy mala primera parte y una mejorada versión posterior, vence con goles de Jardí y Ademo a la Real Sociedad B y conquista el Trofeo Ciudad de Zaragoza-Memorial Carlos Lapetra.

Con todavía más insinuación que fútbol, el Real Zaragoza se metió en el bolsillo su trofeo Ciudad de Zaragoza-Memorial Carlos Lapetra gracias a un gol a última hora cocinado por sus dos mejores futbolistas en el campo, Francho Serrano y Peter Ademo, autor del tanto vencedor contra una peleona Real Sociedad B. El Zaragoza aún es un equipo descafeinado, demasiado pobre en su versión de la primera mitad y algo más competitivo y luminoso en la segunda parte. Ganó el conjunto aragonés, pero su imagen y su fútbol están aún muy verdes. Es un conjunto de ideas aisladas, segmentadas y teóricas todavía sin vertebrar, sin coherencia, sin patrón alguno de un fútbol reconocible, o de unas señas de identidad consolidadas. Del Zaragoza protagonista, dominante, ambicioso y afilado pregonado por Ibai Gómez apenas hubo noticias más que en tramos sueltos de la segunda parte. Queda tiempo para que las haya, pero el equipo ni genera peligro ni progresa lo suficiente en el campo desde el juego. Es una colección de amagos sueltos, de roles demasiados indefinidos en posiciones y futbolistas clave, de fases del juego desconectadas entre sí. En rasgos generales, como se ha ido viendo en sus amistosos previos, su mayor problema es la falta de amenaza, la ausencia de focos creativos -colectivos o individuales- en el último tercio, de puntos reales de desequilibrio, de talentos productivos.

El Zaragoza no funcionó ni a medio gas ni a gas entero en la primera mitad. Fue un equipo de fútbol perezoso, inconsistente y tierno, incapaz de reconocerse, de hilar jugadas, de terminar lo que trataba de empezar. Ibai Gómez tiene un mapa, pero no parece tener aún el rumbo claro. Apostó por un doble pivote Saidu-Rubén Díez en el que solo el zaragozano trató de pulsar las teclas del juego, demasiado recostado en una pareja de centrales (Hugo Barrachina-Hugo Carrillo) con pocas hechuras para construir y para defender. La gente, los pocos aficionados que asistieron al campo, no tardaron en silbar ese fútbol descosido y ramplón del Zaragoza, dominado por el filial de la Real Sociedad de punta a punta. Ni cosquillas ni amago de hacerlas por parte del equipo de Ibai Gómez, que al cuarto de hora ya perdía. Astiazarán le cogió la espalda a Raúl Pereira -muy débil en esas acciones, como el otro lateral fichado, Jokin Gabilondo- y le pegó una volea que no salió ni muy fuerte ni muy colocada, más bien iba centrada. Anartz Peña debió pararla, pero las manos se le doblaron y la pelota se escurrió hacia la portería.

Al llegar a la pausa de hidratación, sin nada que sostener por parte del Zaragoza, Saidu se fue al banquillo. Salió Terrer por un centrocampista ghanés que lejos de ir hacia delante en su evolución va hacia atrás, imprudente, desbocado, demasiado reñido aún con los fundamentos del juego. Un pase sin mirar a su espalda -impropio de un mediocentro- casi le cuesta un susto a su equipo. El Zaragoza apenas inquietaba a los cachorros donostiarras, que manejaban el partido a placer, con comodidad, sin pasar apuros. El Zaragoza no terminaba nada de lo que intentaba, vacío en campo rival, donde Pinilla apenas unía líneas, Cuenca no ganaba metros y Hansson figuraba como un elemento de decoración, incapaz de exhibir nada del futbolista que el club, al ficharlo con notas internacionales, dijo que es. Tampoco Edu Espiau intimidaba, con una aportación muy pobre: más carrocería que amenaza. Un delantero centro con demasiadas costuras para lo que exige el Zaragoza.

Un tiro de falta de Marcos Cuenca en el minuto 35 fue el modo de descubrir que la Real Sociedad B tenía portero. Los visitantes replicaron con un mano a mano de Gorosabel, que aprovechó un mal salto a la presión de Hugo Barrachina. En esta ocasión, Anartz Peña sí puso las manos duras y desvió el disparo rival. Poco más sucedió hasta el descanso, con un Zaragoza dócil, inofensivo e insulso.

El equipo de Ibai Gómez maquilló su imagen en la segunda mitad. Jugó mejor. Reunió mejores jugadores en sus diferentes líneas, la Real Sociedad B se desinfló con menos cambios y fondo de armario, los espacios crecieron… Y así, el Zaragoza se fue apoderando de la trama, sin demasiada autoridad, pero amenazando más, siendo más profundo, con Cuenca como novedoso delantero y con Francho y Jardí dando vida a la banda derecha. El catalán anotó el empate tras una buena acción de Pereira, aprovechando un rebote y resolviendo con calidad. Diego González en un saque de esquina y Vadillo pudieron marcar. El Zaragoza, ya con un imponente Ademo en el campo, se acercó más y mejor al área rival, también mejorado en la salida de balón, con las líneas mejor cosidas y el juego más ordenado y racional. Un par de destellos de Monzón dieron luz al juego, con Ander Herrera con más gestos que peso real en los mandos del juego. En este aspecto, Rubén Díez dio más relevancia a la posición.

La Real Sociedad B se refrescó tras la pausa de hidratación, aunque permaneció lejos de Westerveld. El partido, en su tramo final, lo manejó el Zaragoza, y un centro de Francho no lo cazó Vadillo por milímetros. Sí lo hizo Ademo en la última jugada del duelo, primero con un irregular cabezazo, pero arañando el rechace. El centro de Francho fue formidable. Ellos -el capitán y el nigeriano-, más Rubén Díez, Diego González o Jaume Jardí son ya algunas de las certezas claras de un equipo aún en construcción.

 

jueves, 6 de agosto de 2026

PRETEMPORADA 2026/27-4º AMISTOSO (4.8.2025)

 

 PRETEMPORADA 2026/27-4º AMISTOSO (4.8.2025)

REAL ZARAGOZA 0-1 FC ANDORRA 

0-1, min. 77: Sibidé.

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Westerveld (Manolache, 46); Francho (Gabilondo. 46), Tachi (Carillo, 46), Diego González (H. Barrachina, 60), Escudero (Pereira, 60); Ander Herrera (Rubén Díez Jamelli, 46), Terrer (Monzón, 60); Jardí (Cuenca, 60), Ademo (Tobajas, 60), Liso (Hansson, 60); y Espiau (Laken Torres, 60).

FC Andorra: Pau López; Carrique, Spatz, Vilá, Olmedo; Akman (Solozábal, 60), Doménech; Cano, Schneider, Sibidé (Uzkudun, 88); y Rihjkoff (Golubovic, 60).

Árbitro: Sánchez Sancho (Comité Aragonés). Amonestó a Spatz (34), Doménech (37), Tachi (39) y Ander Herrera (45+1).

Goles: 0-1, min. 77: Sibidé.

El Real Zaragoza cae 0-1 ante el FC Andorra en un partido serio en el que fue inferior

El rival pirenaico, de Segunda División, superó línea a línea a un ordenado equipo zaragocista al que le faltó fábrica de juego y llegada potable al área rival. Sibidé marcó el tanto en el minuto 77 y los porteros locales Westerveld y Manolache fueron los mejores y evitaron un tanteo más amplio. 

Segunda derrota del Real Zaragoza en su singular pretemporada previa al estreno en la tercera división española, la Primera RFEF. Lo hizo por 0-1 ante el FC Andorra, de Segunda División y rango profesional, galones que se notaron toda la tarde sobre el césped.

En el inicio del partido, con la gran novedad de la vuelta de Liso a un once zaragocista, se vieron 15 minutos de alto ritmo por parte de ambos equipos. Había estímulos extras en las filas zaragocistas respecto de los tres bolos anteriores ante el Aragón, Utebo y Barbastro, este último concluido con una decepcionante derrota puntual. Francho tuvo en el minuto 3 la primera opción de gol, al recibir en el área un pase de Jardí, pero su remate lo estrelló en las piernas del central Vilá que salió a la interceptación.

Las réplicas de los andorranos llegaron inmediatamente, por medio del extremo Cano, que superó a Escudero en los minutos 5 y 7, primero tras una pérdida grave de Ander Herrera en la salida de atrás y después en una buena combinación del cuadro pirenaico. El primer tiro se le marchó fuera, cruzado con potencia. Y el segundo lo salvó Westerveld por raso, evitando el 0-1. Se notó enseguida que el Andorra tenía mucho más empaque que todo lo anterior hasta ahora. Los Pau López, Carrique, Vilá, Akman, Doménech… daban cuerpo a un adversario serio, lleno de nuevos fichajes. El equipo propuesto por Ibai Gómez, de nuevo con el posicionamiento de Ademo como mediapunta, mostró de principio a fin orden, un ideal al que, eso sí, le faltan varios hervores.

Intentó más cosas y tuvo más intenciones que acciones finalizadas. Se apreció un Zaragoza con momentos de soltura, de pases a la primera para desahogar, de búsquedas de espacios. Pero por ahora todo sucede lejos del área, de la portería de en frente. Tal fue el caso que no cupo anotar ni una sola jugada de ataque hasta el descanso. Todo lo hizo el Andorra. Lo ya reseñado y, en la recta final del primer periodo, un serial más de opciones perdidas de los tricolores. En el 21 Sibidé ya había errado un buen pase al área del ariete holandés Rijhkooff, disparando fuera. En el 31, el suizo Schneider controló en la frontal ante cierta pasividad de los centrales zaragocistas (Tachi y Diego González) y chutó raso un balón que iba dentro y que Westerveld salvó con la punta de los dedos echando la pelota a corner junto al palo diestro.

Cano, que pemutó la banda de ataque con Sibidé en la pausa de hidratación, dispuso de otro gol fácil, solo en un balón que cruzó toda el área, pero su volea se le marchó por el palo más lejano fuera por dos palmos en el minuto 33. Y, finalmente, Sibidé en el 42 se sacó un derechazo tremendo ya dentro del área que, de nuevo, Westerveld rechazó abajo con reflejos. El portero neerlandés del Real Zaragoza fue el más destacado de la primera parte, como se colige fácilmente.

En el intermedio, el paladar que quedó fue el de un partido de verdad. Con cuatro tarjetas amarillas, porque la gente rascó en acciones defensivas. Ambos rivales se lo tomaron muy en serio. Este tipo de duelos ya sí que tienen peso específico suficiente como para entrar en valoraciones de cierto valor. Jardí entró poco en juego. Aún menos el ariete Espiau. En punta le falta mucho a este Real Zaragoza. Todo porque en medio campo, por más que Herrera y Terrer intentaran manejar el tempo de vez en cuando, no se atraviesan nunca líneas, falta verticalidad y agilidad mental. Liso estuvo apagado en grado sumo.

Bajonazo en el rendimiento

Tras el descanso, Ibai Gómez cambió de portero y puso al juvenil Manolache. También dio entrada a Gabilondo, Carrillo y Jamelli en vez de Francho, Tachi y Ander Herrera, estos dos amonestados. En el Andorra, su técnico, Carles Manso (permanentemente en conversación con Gerard Piqué, el presidente, situado justo detrás del banquillo), siguió con el mismo repertorio. Han venido a Aragón 48 horas para manejar dos equipos diferentes, pues este viernes disputan otro duelo ante el Huesca.

Los del Principado reanudaron mejor el envite tras la pausa. El Real Zaragoza salió dormido de la caseta. Sibidé, con otro obús desde el pico del área en el 51, amagó el gol, evitado con un paradón por el joven Manolache en todo lo alto, rumbo a la escuadra y Cano remató al aire un minuto después un centro de Akman. Los de Ibai empezaron a perseguir sombras todo el tiempo, a pasarlas canutas en una infructuosa presión ante un rival mejor técnicamente. Y las posesiones fueron pocas y cortas.

Esa sensación de franca inferioridad duró un cuarto de hora clavado, con seguridad. Porque en el minuto 60 el Andorra paró el duelo para hacer sus primeros dos cambios y el Real Zaragoza coincidió para remover todo el once. Esto generó un inevitable alboroto, clásico del verano. Aun así, de ese tramo confuso, el que mejor volvió a salir fue el equipo pirenaico, con un mano a mano clarísimo de Cano, a espaldas de Barrachina y Pereira, que Manolache salvó con el cuerpo en una valiente salida. De nuevo, como en el primer tiempo, el portero zaragocista se erigía en el más destacado. Todo un dato descriptivo.

Se abordó el último cacho de partido en busca de algún punto de luz de un Real Zaragoza apagado a más no poder, sin pasar apenas de medio campo con tres pases seguidos. Solo una incursión de Liso, instantes antes de irse suplido, que terminó con un mal chut forzado fuera, se anotó como ataque prometedor. Escaso bagaje, pobre fábrica de fútbol. Hay que insistir en este déficil: no tiene imaginación el Real Zaragoza ni en su medular ni en su delantera. Guárdese este mensaje. Salta a la vista. Ah, y cuando la presión de rival es fuerte en la salida desde la defensa, el padecimiento de todos es superlativo. El plan de Gómez parece, por ahora, demasiado toro a lidiar por esta plantilla. Se pide nivel de universitarios a los que, en general, son como mucho bachilleres. Es un plan exigente. 

De tanto insistir en el dominio el Andorra y como el partido se le hizo larguísimo a un Real Zaragoza que se devaluó con las sustituciones, llegó el 0-1 finalmente. Y lo hizo, como suele pasar en estos partidos, en la jugada más tonta. Grave cabe decir, pues Sibidé fusiló a quemarropa a Manolache en el minuto 77 tras un saque de banda visitante pésimamente defendido. La pelota dio hasta dos botes antes de llegar al punta. Pecado mortal. De los que cuestan partidos, derrotas, puntos.

Quiso responder con orgullo el cuadro aragonés y Jamelli, desde 20 metros, en el minuto 80, lanzó una rosca colocada que obligó a Pau López a hacer la mejor parada de la tarde en el bando forastero. En el 82, en una de esas citadas presiones sobre la salida del Zaragoza desde área propia, Hugo Barrachina hizo una cesión defectuosa y suicida a Manolache, este no sujetó el balón y, menos mal, se marchó fuera a córner rozando el poste derecho. No cogió palos, porque hubiese sido el gol tonto del verano. Se juega con mucho fuego en este tipo de acciones. O se hila fino, o habrá disgustos.

El partido acabó con un disparo duro de Tobajas en el 91 desde fuera del área que se marchó fuera por escaso medio metro. Ahí pudo maquillar el Real Zaragoza un marcador adverso que, a ciencia cierta, fue más que justo. A Ibai le queda mucho que remar de aquí al inicio de liga en Tarragona el día 30. Pero mucho. 

 

sábado, 1 de agosto de 2026

PRETEMPORADA 2026/27-3º AMISTOSO (1.8.2025)

 

PRETEMPORADA 2026/27-3º AMISTOSO (1.8.2025)

 REAL ZARAGOZA 1-2 UD BARBASTRO

1-0, min. 15: P. Sans

1-1, min. 39: Iker Gil

1-2, min. 89: Asier Ángel

 

Ficha Técnica

Real Zaragoza:Westerveld (Berrar, 71); Gabilondo (Francho, 46), H. Barrachina (Carrillo, 46), Tachi (Diego González, 46), Pereira (Escudero, 46); Rubén Díez Jamelli (Ander Herrera, 46), Ademo (Monzón, 46), Cuenca (Jardí, 46), Terrer (Saidu, 46), Pinilla (Hansson, 46); y P. Sans (Espiau, 46).

UD Barbastro:De Cea (Suelves, 77); Anderson (Juande, 46), Ñete (Lobo, 46), Nacho Rubio (Ñete, 77), Lobato (Sito Barrera, 46); Lapeña (Soto, 46), Royo (Benedet, 46); Tena (Aguinaga, 46), Carbonell (Quim, 46) (Nico Barrera, 87); Iker Gil (Asier Ángel, 46) y Youssef Lakhal (Goikoetxea, 46).

Árbitro: Martín Hernández (Aragonés). Amonestó a Tachi (24) y Carrillo (62).

Goles: 1-0, min. 15: P. Sans. 1-1, min. 39: Iker Gil. 1-2, min. 89: Asier Ángel. 

 Aviso para navegantes: derrota del Real Zaragoza por 1-2 ante el Barbastro

El equipo oscense, de Segunda RFEF, superó individual y colectivamente a los de Ibai Gomez y volteó el gol inicial de Pau Sans con tantos de Iker Gil y Asier Ángel. Los defectos de los zaragocistas fueron muchos y de importancia.

El Real Zaragoza cató la derrota en el tercer amistoso de preparación de este verano de 2026 y lo hizo como local, en la Ciudad Deportiva, por 1-2 ante el Barbastro de Segunda RFEF.

El partido comenzó con un ritmo inusual en estas alturas de pretemporada, con un Real Zaragoza agitado hacia el área barbastrense y un equipo oscense un tanto temeroso, a verlas venir. Pero ese escenario duró apenas un cuarto de hora, hasta que el equipo blanquiazul marcó el 1-0 por medio de Pau Sans, el delantero centro del esquema inicial de Ibai Gómez, que haría todos los remates del primer periodo, hasta cuatro. Porque, a partir de ahí, el Barbastro que dirige Iván Martínez, ex del Real Zaragoza, creció con celeridad hasta consumar un tramo de partido excelente, con clase, intención y capacidad de reacción hasta empatar.

En la efervescencia inicial, pese a los 40 grados que caían a peso sobre la buena hierba de la Ciudad Deportiva, Pau Sans vio cómo le anulaban un gol por un milimétrico fuera de juego a pase de Tachi en el minuto 5. Poco después, en el 12, el delantero zaragocista se revolvió con veneno en la corona del área y su definición se le marchó alta por poco. Y enseguida, en el 15, acertó por fin con el primer tanto válido. Recibió en el área de Gabilondo, controló con calma y acabó con un chut colocado que, tras dar en un zaguero, se coló por alto superando al despistado De Cea. Ahí, todo era justo.

Ibai Gómez puso a Terrer como mediapunta, echando a la izquierda a Pinilla, con Cuenca percutiendo la derecha. Así, Ademo ejerció de doble pivote con Jamelli. Atrás, Gabilondo y Pereira ocuparon los laterales de largo recorrido y Tachi y Barrachina fueron los ejes de la defensa. En la portería, Westerveld estuvo inédito hasta que el Barbastro empezó su serial de buenos ataques. En el minuto 18 salvó el gol de la igualada con un paradón a disparo de Youssef a bocajarro, tras una combinación preciosa y larga de los vestidos de verde. Primer aviso para los chicos de Ibai. Había rival. Y no de bajo fuste.

Royo cabeceó ese córner que asustó a los zaragocistas y la pelota se fue un palmo por encima del larguero como podía haber ido dentro. Otra advertencia. El fútbol del Real Zaragoza empezó a ser intermitente, mucho más lento que al inicio, previsible. Falta mucho rodaje y conocimiento entre las piezas. Tras la pausa de hidratación, de nuevo Sans amagó en el área visitante en una gran incursión del siempre voluntarioso Cuenca. Pero De Cea rechazó abajo con tino y evitó el 2-0. Y eso dio paso al 1-1, que ya merecían los de Barbastro hacia rato.

Iker Gil recibió solo ante Westerveld un pase a la espalda de los centrales zaragocistas tras una subida arriba de Anderson, controló y acabó con una vaselina fina que no pudo salvar Tachi a la desesperada. Era el minuto 39 y el premio fue celebrado por los de Martínez, un bloque trabajado, con automatismos claros, con el exzaragocista Carbonell en plena resurrección para el fútbol con sus gotas de magia vivas. El paladar que quedó en el intermedio es que, a los puntos, en el símil boxístico, había sido mejor el Barbastro, cuyo rango es de una categoría menos, la Segunda RFEF. Algo para tomar nota.

Naturalmente, en el segundo tiempo ambos equipos sufrieron una metamorfosis de nombres. Solo siguieron jugando los dos porteros y el defensa visitante Rubio. Ibai puso en danza una novedad táctica, colocando a Saidu como mediapunta, más adelante que nunca (el año pasado fue mayormente defensa central, recuérdese). El duelo se reanudó con la frescura de los recién entrados, con el Real Zaragoza de nuevo activado.

Un centro de Escudero desde la izquierda lo marró a quemarropa de cabeza Jardí en el minuto 48, sin conectar bien la frente con la pelota. Un gol fácil que se fue al limbo. Pero pronto llegaron de nuevo las réplicas del descarado Barbastro. En una incursión del lateral Juande hubo un cuerpeo con Escudero en el que el árbitro pitó falta del atacante, cuando se quedaba mano a mano ante Westerveld. Las protestas visitantes fueron grandes, pues se trató de una acción dudosa que bien pudo haber sido el 1-2 en el minuto 59.

Que las dos tarjetas amarillas mostradas fuesen para los zaragocistas Tachi y Carrillo era otro termómetro de que los defensores blanquillos debieron recurrir a todo para taponar la constante fluidez atacante barbastrense. Una excelente imagen la del cuadro de Iván Martínez, para estar satisfechos por la ciudad del Vero. En el lado zaragocista, el equipo del segundo periodo no logró engranar nunca con la trama del partido. No le duró la cuerda más allá de los 5 minutos iniciales. Se tuvo que dedicar más a atender defensivamente al manejo de la pelota del rival que a su propia creación, que fue cercana a nula, con Ander Herrera y Monzón apagados. El ensayo sirvió a Ibai más para la contención que para la ofensiva. Hansson y Jardí apenas se vieron, lo mismo que los laterales Francho y Escudero en su faceta de despliegue.

El envite acabó con las últimas sustituciones en las porterías y con Ñete que volvió a entrar en el Barbastro, aún con falta de los últimos detalles en su plantilla. El Real Zaragoza no logró sacar ni las últimas fuerzas para intentar ganar el partido. El balón fue su enemigo, no lo dominaron y corrieron más detrás de los adversarios sin posesión que pudieron gobernarlo. Una tarde, esta del 1 de agosto, para que el cuerpo técnico saque bastantes conclusiones al respecto.

En el minuto 83 el Real Zaragoza sufrió un susto morrocotudo, tras un error del debutante Berrar con el pie en la salida que Benedet (ex de la cantera zaragocista) remató de primeras desde 25 metros por encima del larguero a puerta vacía. Ya costó el gol del Aragón en el primer bolo de verano una pifia similar del portero, entonces Westerveld. Otro detalle serio.

La tarde concluyó con paradoja. El Real Zaragoza pudo ganar el choque con un disparo aislado de Francho desde fuera del área que rechazó Suelves como pudo. En la siguiente jugada, ya en el minuto 89, Asier Ángel se fue mano a mano hacia el guardameta Berrar, le ganó la disputa y, a puerta vacía, caminó unos paso y empujó el 1-2 definitivo. Fue justo para los muchos méritos del sorprendente Barbastro.

jueves, 30 de julio de 2026

PRETEMPORADA 2026/27-2º AMISTOSO (29.7.2025)

 

PRETEMPORADA 2026/27-2º AMISTOSO (29.7.2025)

REAL ZARAGOZA 2-0 UTEBO FC 

1-0, min.35: Pinilla

2-0, min. 87: Cuenca

Ficha técnica

Real Zaragoza: Anartz Peña; Gabilondo, Pereira, Barrachina, Carrillo; Ander Herrera, Terrer, Pinilla; Pau Sans, Jardí y Espiau. También jugaron Tachi, Diego, Escudero, Francho, Ademo, Saidu, Rubén Díez, Hansson, Cuenca, Laken, Manolache, Monzón, David García, Tobajas, Lalo. 

 

Utebo: Pereda, Cocián, Meseguer, Royo, Lasure; Casti, Reche, Llamas, Aparicio, Lyubomirov. También jugaron Jorge, Adán, Pol, Navarro, Diego Suárez, De Pedro, Ale Bueso, Tudela, Franco, Barrero, Sola, David, Lorao.

Goles: 1-0, min.35: Pinilla. 2-0, min. 87: Cuenca. 

 Aprendiendo a ganar: el Real Zaragoza se impone (2-0) al Utebo en Boltaña

Dos goles de Hugo Pinilla y Marcos Cuenca dan la victoria al equipo de Ibai Gómez en un partido denso, propio de estas alturas de pretemporada. 

En un equipo que viene de donde viene y que se ha alejado de toda costumbre a ganar, hay que tomar cualquier resultado victorioso como un triunfo sobre el que asentarse, crecer, reconstruirse y convencer. El Real Zaragoza ganó a un digno y combativo Utebo en su primer amistoso de temporada. Lo hizo con un fútbol en construcción, un boceto, con un ritmo denso y asfixiado, pero ganó. Si el Zaragoza quiere volver a donde debe, tiene que reaprender a ganar y en el campo de Boltaña -abarrotado de zaragocismo, con unas 800 personas- comenzó a sentir esa sensación, por mucho ensayo, por mucho amistoso que fuera. 

Por eso, el triunfo, con goles de Hugo Pinilla en la primera mitad a servicio de Raúl Pereira y de Marcos Cuenca con asistencia de un talentoso Diego Monzón hay que darle el valor que realmente tiene. Un gol llegó con una jugada exterior y otro con una acción desde zonas interiores, una buena señal de un Zaragoza que destacó más por su presión alta y sus contrapresiones tras pérdidas que por su dinámica ofensiva. Ahí le costó un poco más, aunque tuvo llegadas y ocasiones, más en la primera parte, frente a un Utebo que, en todo caso, fue el primero en avisar con un tiro de Lyubomirov que despejó Anartz Peña.

En la primera mitad, Ibai Gómez sacó un once con Ander Herrera como faro, en una posición de primer mediocentro. Dio cuajo, jerarquía y mando mientras el Zaragoza crecía por la franja izquierda del campo, donde Pau Sans empezó más cosas de las que finalizó en esa posición de extremo izquierdo en la que recibió más al pie que al espacio, donde su juego gana veneno. El Zaragoza comenzó a encadenar llegadas, siempre con un fútbol de bajas revoluciones y rígido. Es parte del peaje a pagar en el modelo Ibai, un estilo muy posicional, basado en mecanismos y automatismos colectivos que aún están por engrasar. 

El fuerte calor y la carga en las piernas tampoco ayudó. Con un un par de tiros de Terrer y un par de amagos de Pau Sans, el Zaragoza se puso en dirección Pereda, portero de un Utebo sólido, con hechuras pese a llevar solo seis días de pretemporada. Un equipo que viene de ser puntero en Segunda RFEF y pelear el ascenso: en realidad, no hay tanta distancia con el Zaragoza.

De los nuevos, destacó la garra y el cuerpeo de Edu Espiau, con más impacto lejos del área que dentro. La calma, temple y visión del portero-jugador Peña… Los gestos dúctiles de Ander Herrera… O la velocidad de Pereira, autor del robo, la carrera y el pase del que salió el gol de Pinilla, remachando sobre la línea.

El Real Zaragoza construía desde atrás, progresando cuando Ander entraba en juego, con las ideas muy claras, pero las piernas aún muy cortas. Así se llegó al descanso, con cambio general en ambos equipos, excepto en las portería. En el Zaragoza cambió el eje, con Saidu y Rubén Díaz como doble pivote y Ademo enganchando, más avanzado gracias a su capacidad mayor de presión. El partido se adentró en una tierra de nadie en la que el Zaragoza gobernaba sin mucho más que decir y el Utebo agazapado, mejorado con balón gracias a la presencia libre de Diego Suárez y a las gotas de calidad de Barrero. Un mal despeje de Tachi se fue al larguero de la portería de Peña, sin más consecuencias.

El Zaragoza entró un momento de juego demasiado robótico, plasmando la teoría trabajado estos días, pero sin frescura ni ventajas reales. Faltaba algo de chispa individual, y esta llegó tras la pausa de hidratación de la segunda mitad. Entraron los chavales, sobre todo, Diego Monzón, un centrocampista total, aún juvenil, que dejó huella profunda en el partido. Su entrada como ‘10’ bajó unos metros a Ademo, y Jamelli ganó espacios en los que ofrecerse: las piezas se reordenaron, surgió la química, más poso, y el equipo fluyó mejor, con Escudero generando por dentro y fuera, con Diego González dividiendo… Y con Tobajas, como nueve, haciendo un fútbol de barrio, revolviéndose, acelerando y escapando como una lagartija. Estuvo muy bien el canterano. También Diego Monzón. 

El hispano-ecuatoriano juega con velocidad, es rápido de mente y fino de pies, y apareció en el cuadrado donde se cuece el fútbol para filtrarle un pase de gol a Marcos Cuenca, que definió con suavidad. Un gol que reconoce también la innegable voluntad del extremo. Monzón ya había dejado en situación de gol a Rubén Díaz poco antes, y, desde su figura, el Zaragoza ganó fútbol en una zona en la que se amontonan los aspirantes: Saidu, Ademo, Terrer, Rubén Díaz, Ander Herrera, Pinilla, Monzón… Por esta nómina de centrocampistas conspiran los secretos del futuro Zaragoza, donde Hansson también dejó alguna pincelada de su fútbol de desborde. El Zaragoza ganó y exhibió una cosa que nunca ha perdido: la musculatura de su gente, con Boltaña plagada de aficionados de la zona y subidos desde la capital aragonesa. Si el fútbol aparece, la gente va a estar ahí.