viernes, 14 de agosto de 2026

PRETEMPORADA 2026/27 6º AMISTOSO (14.8.2025)

 

PRETEMPORADA 2026/27 6º AMISTOSO (14.8.2025)

 UD LOGROÑES 1-2 REAL ZARAGOZA  

0-1, min. 19: Vadillo

1-1, min. 31: Latif Issman

1-2, min. 75: Tobajas

 Ficha técnica

UD Logroñés: Fermín Sobrón (Taliby, 46); Navarro (Larrea, 77), Cabetas (Sálamo, 77), Larrea (Bolo, 46), Jaime Vallejo (Camacho, 46); Zabala (Latif Issman, 77), Marí (Maroto, 46); Chinedu (Dani Martínez, 77), Latif Issman (Asenjo, 46), Santana (Bello, 62); y Baselga (Berasategi, 77).

Real Zaragoza: Peña; Lalo Arantegui II (Gabilondo, 62), Carrillo, Diego González (David García, 77), Pereira; Saidu (Tobajas, 41), Terrer; Vadillo (Laken Torres, 62), Pinilla, Rubén Díez Jamelli; y Espiau.

Árbitro: Millán Bárcenas (Comité Riojano). Amonestó a Diego González (52).

Goles: 0-1, min. 19: Vadillo. 1-1, min. 31: Latif Issman. 1-2, min. 75: Tobajas.

Incidencias: Tarde calurosa, con 32 grados y cielo tormentoso, cubierto. El césped del campo de hierba natural de la Ciudad Deportiva de la UD Logroñés presentó un excelente estado. Alrededor del terreno de juego (no hay gradas en este campo) hubo alrededor de 800 espectadores, más de 200 zaragocistas.

Mejor resultado que juego del Real Zaragoza: victoria por 1-2 ante la UD Logroñés

Los goles de los jóvenes del filial Vadillo y Tobajas permitieron minimizar y esconder un partido lleno de defectos de los de Ibai Gómez en Logroño. El primer tiempo fue deficiente de los zaragocistas, que mejoraron en la parte final ante un rival evaporado por las sustituciones.

Mejor resultado que juego. El Real Zaragoza ganó 1-2 este viernes a la UD Logroñés en un ensayo con vocación de seriedad ya en la recta final de la pretemporada en el que lo pasó mal en la primera parte ante un rival mejor y acabó mandando en los últimos 25 minutos por insistencia en el plan y aprovechando que los locales se desvanecieron con los cambios.

Como quiera que este de Logroño fue el primero de los cuatro últimos partidos de preparación que Ibai Gómez programó en su día con vocación de que ya se aproximen a la competición en lo más que se pueda, esta crónica ha de ceñirse a cuestiones mollares con cierta enjundia. La primera, el equipo que este viernes alineó ante la UD Logroñés tuvo serios problemas de salida del balón desde atrás, tal y como quiere el entrenador que se haga en su modelo de juego. Por ello, el sufrimiento predominó sobre el goce con la pelota y marcó la estructura del juego, con dominio constante de los riojanos en los primeros 45 minutos.

Las pérdidas en zonas de máximo riesgo fueron al menos una decena. Saidu tuvo dos serias. Pero también Pinilla, atrasado ahí para apoyar al armazón de juego. Y Terrer repitió varias pifias, todos ellos acosados por un Logroñés que enseguida vio ese punto flaco y apretó arriba del todo con hasta seis jugadores en una presión altísima. Hasta Rubén Díez Jamelli, volcado a la izquierda en la pizarra como interior a veces, en un dibujo asimétrico, padeció cuando le tocó ser el conductor. Por supuesto, el portero Peña anduvo media docena de veces en problemas con los pies, lo que se dice es su fuerte.

En ataque, salvo un inicio prometedor que solo tuvo fuelle 10 minutos, con Espiau desacertado en los pases últimos y sin bajar un balón en condiciones, y el gol aislado de Vadillo (un golazo de fábrica individual), el Real Zaragoza se mostró inexistente, muy alejado del área local y sin combinación alguna de más de dos o tres pases potables. Un mal síntoma este. Esto deriva de que en la medular no hay imaginación, todo se pierde en el afán de salir jugando desde la portería propia. Quizá Ibai Gómez esté proponiendo un plan para el que no tiene las piezas adecuadas. Es aún pretemporada y eso ayuda. Pero los partidos de verdad están ya a la vuelta de la esquina.

El Real Zaragoza sudó tinta en sus laterales, el joven Lalo Arantegui por la derecha, ante uno de los dos mejores logroñeses, Chinedu (el otro es Latif Issman, joven mediapunta de maneras potentes), y Pereira por la izquierda, con un Santana que lo rebasó en exceso. 

La mezcla de todo esto fue una mala imagen en la primera parte, donde lo mejor con diferencia fue el 1-1 que señalaba el marcador en el descanso. Se adelantó el Real Zaragoza en el minuto 19 por medio de Vadillo, que controló con el pecho un balón descargado en largo hacia el horizonte por los agobiados zaragocistas, arrancó en velocidad desde medio campo, superó en carrera al central Cabetas, pesado y demasiado lento en el retroceso, y superó por raso en el mano a mano a Fermín Sobrón.

Antes de este hecho aislado el Logroñés había fallado ya dos goles sencillos. Uno de Chinedu en el minuto 14, que sentó a Carrillo en el área y disparó raso y cruzado, fuera por mílímetros tras tocar Peña. Y en el 16, el aragonés Baselga no llegó por dos dedos, de cabeza, a un centro cerrado de Santana. Tras el accidente del gol blanquiazul, los riojanos siguieron a lo suyo, con el centrocampista Latif Issman haciendo y deshaciendo a su libre albedrío. Aun así, curiosamente, el Real Zaragoza rozó el 0-2. Hubiese sido exagerado premio si Espiau acierta a quemarropa tras un rechace del portero a chilena de David González tras una falta lejana volcada al área rojiblanca. La echó alta, en remate mordido en el minuto 25.

Enseguida, en el 27, Chinedu chutó solo en el área después de un despeje a una mano de Peña que casi se comió por arriba, pero el balón se estrelló en el portero zaragocista y no fue a la red. Algo que sí sucedió en el 31, cuando Latif Issman remachó a placer un balón muerto tras un fallo en la recepción de Peña a disparo raso del exzaragocista Jaime Vallejo, que también estaba sin marca en el área, como Pedro por su casa. De ahí al final del primer periodo, la única noticia fue mala: Saidu fue sustituido en el minuto 41 por Tobajas tras ser atendido y marcharse cojeando y con hielo por un problema en la zona tibial, bajo la rodilla izquierda.

Tras el intermedio, Unai Mendía, técnico local hizo cinco cambios. Ibai, ninguno más que ese reseñado por fuerza, todo según lo programado. El juego se reanudó de modo parecido, con dominio predominante del Logroñés, un equipo con más toque de balón, con transiciones más elaboradas, más combinativas, más colectivas que lo que desarrolla el deslavazado Real Zaragoza. Zabala erró un gol en el minuto 50, rematando al centro un pase atrás de Camacho para que atajase abajo Peña. El cuadro aragonés salía de vez en cuando con balones largos, en busca de Vadillo sobre todo, pero sin éxito. Rubén Díez trató de catalizar el juego varios metros más adelante, pisando terrenos del rival, pero nadie se movía, faltaron desmarques, opciones de pase. Otro ejemplo de carencia a resolver.

A la salida de un córner, Espiau cabeceó con opciones claras de gol, pero cruzó demasiado el remate y se marchó fuera por un palmo en el minuto 60. Lo del Real Zaragoza eran fogonazos puntuales, no fruto de una continuidad, que llegaría poco después. Porque se empezó a notar que el Logroñés se disolvía con las sustituciones, rebajando sus prestaciones. En unos instantes de inspiración blanquilla, Vadillo recibió otro balón a espaldas de los centrales y se fue hacia Taliby en el 62. Tardó en decidir y Bolo se le anticipó por detrás, quizá en un penalti que el árbitro local no señaló. Tampoco lo pidieron los zaragocistas en ningún momento. Falta eso que se llama cancherismo.

En los últimos 20 minutos, el Real Zaragoza volteó el factor dominio y se hizo con la pelota. Los locales se resquebrajaron cada vez más con el carrusel de cambios. Y en otro ataque zaragocista, Tobajas controló bien en el pico del área, se fue hacia el portero y marcó el 1-2 en el minuto 75 con un derechazo potente. Este tanto hizo justicia a ese rato bueno ya reseñado de los de Ibai. El hecho de sujetar a la mayor parte de los jugadores hasta el final otorgó seriedad al tramo definitivo. Esto salió bien y ayudó a edulcorar el paladar último de la tarde. El Logroñés hizo salir en la recta definitiva a Larrea y Latif, por falta de más reservas. Un detalle de cómo se tomó el segundo tiempo el equipo riojano.

El partido acabó con un gol fallado por otro delantero del filial, Laken Torres, que remató alto, fuera, tras haber regateado al portero Taliby en el minuto 89. Fue el colofón a un duelo desigual, con una cara y una cruz muy marcadas, que Ibai Gómez debe analizar con lupa. Y Lalo Arantegui, en la dirección deportiva, también.

 

2ª equipación Real Zaragoza 2026/27


El Real Zaragoza presenta su camiseta away 'tomate' para la temporada 2026/27

En esta nueva indumentaria, creada por adidas, el color rojo combina y contrasta con una característica franja vertical blanquiazul, los colores de la primera equipación


El Real Zaragoza presenta su nueva camiseta away 2026/27 creada por adidas para el Club.

Una camiseta predominantemente roja, color históricamente vinculado a los primeros pasos del fútbol en nuestra ciudad: desde el Zaragoza Football Club de 1903, hasta el Zaragoza Club Deportivo que se fusionó con el Iberia Sport Club en 1932, pasando por la Real Sociedad Atlética Stadium quien nos dio el título de 'real' décadas después. Rojo intenso, también el color característico de la bandera de la ciudad de Zaragoza.
 
Con el sobrenombre de camiseta 'tomate', un siglo después, el Real Zaragoza continúa rindiendo tributo a la historia del club y de la génesis del mismo.

Esta temporada, el color rojo combina y contrasta con una característica franja vertical blanquiazul, los colores de la primera equipación. Desde el hombro hasta la base, protagoniza la equipación con una combinación de colores blanco y azul que también aparece en los ribetes de mangas y cuello, así como del pantalón también rojo.

El escudo del león se ubica precisamente sobre la franja blanquiazul que tiene en su base la inscripción RZ 1932 con colores contrastados.

La camiseta está elaborada con tecnología Climacool de adidas para un óptimo rendimiento en la ventilación y control de la humedad de la prenda.

Los jugadores encargados de desvelar la nueva equipación han sido el canterano Pau Sans, y las incorporaciones de esta temporada Edu Espiau y Peter Ademo. Una sesión de fotos moderna y atractiva, en línea con la tendencia blokecore

sábado, 8 de agosto de 2026

LIII Memorial Carlos Lapetra (Trofeo Ciudad de Zaragoza)

 

PRETEMPORADA 2026/27 5º AMISTOSO (6.8.2025)

LIII Memorial Carlos Lapetra (Trofeo Ciudad de Zaragoza)

 REAL ZARAGOZA 1-2 REAL SOCIEDAD B

0-1, min. 14: Astiazarán

1-1, min. 56: Jaume Jardí

2-1, min. 89: Ademo

Ficha técnica

Real Zaragoza: Anartz Peña (Westerveld, 46’); Gabilondo (Francho, 46’), Hugo Carrillo (Tachi, 46’), Barrachina (Diego González, 60’), Pereira (Escudero, 60’); Saidu (Terrer, 23’) (Ademo, 60’), Rubén Díez (Ander Herrera, 46’); Cuenca (Vadillo, 60’), Pinilla (Monzón, 46’), (Tobajas, 70'), Hansson (Liso, 60’); Edu Espiau (Jardí, 46’).

Real Sociedad B: Aitor Fraga; Garro, Agote, Ropero, Calderón (Larrañaga, 70'); Carbonell, Eceizabarrerna (Telletxea, 70'); Astiazarán, Gorosabel, Mariezkurrena (Orobengoa, 70'); Soroeta (Osazuwa, 70').

Goles: 0-1, min. 14: Astiazarán. 1-1, min. 56: Jaume Jardí. 2-1, min. 89: Ademo.

Árbitro: Alberto Fernández Nicolás (Comité Aragonés). Mostró tarjetas amarillas a Soroeta (18’), Ropero (49’), Fraga (52’), Garro (64’), Escudero (72'), Orobengoa (88'), Diego González (89')

Un Real Zaragoza aún descafeinado se lleva su trofeo (2-1)

El Real Zaragoza, con una muy mala primera parte y una mejorada versión posterior, vence con goles de Jardí y Ademo a la Real Sociedad B y conquista el Trofeo Ciudad de Zaragoza-Memorial Carlos Lapetra.

Con todavía más insinuación que fútbol, el Real Zaragoza se metió en el bolsillo su trofeo Ciudad de Zaragoza-Memorial Carlos Lapetra gracias a un gol a última hora cocinado por sus dos mejores futbolistas en el campo, Francho Serrano y Peter Ademo, autor del tanto vencedor contra una peleona Real Sociedad B. El Zaragoza aún es un equipo descafeinado, demasiado pobre en su versión de la primera mitad y algo más competitivo y luminoso en la segunda parte. Ganó el conjunto aragonés, pero su imagen y su fútbol están aún muy verdes. Es un conjunto de ideas aisladas, segmentadas y teóricas todavía sin vertebrar, sin coherencia, sin patrón alguno de un fútbol reconocible, o de unas señas de identidad consolidadas. Del Zaragoza protagonista, dominante, ambicioso y afilado pregonado por Ibai Gómez apenas hubo noticias más que en tramos sueltos de la segunda parte. Queda tiempo para que las haya, pero el equipo ni genera peligro ni progresa lo suficiente en el campo desde el juego. Es una colección de amagos sueltos, de roles demasiados indefinidos en posiciones y futbolistas clave, de fases del juego desconectadas entre sí. En rasgos generales, como se ha ido viendo en sus amistosos previos, su mayor problema es la falta de amenaza, la ausencia de focos creativos -colectivos o individuales- en el último tercio, de puntos reales de desequilibrio, de talentos productivos.

El Zaragoza no funcionó ni a medio gas ni a gas entero en la primera mitad. Fue un equipo de fútbol perezoso, inconsistente y tierno, incapaz de reconocerse, de hilar jugadas, de terminar lo que trataba de empezar. Ibai Gómez tiene un mapa, pero no parece tener aún el rumbo claro. Apostó por un doble pivote Saidu-Rubén Díez en el que solo el zaragozano trató de pulsar las teclas del juego, demasiado recostado en una pareja de centrales (Hugo Barrachina-Hugo Carrillo) con pocas hechuras para construir y para defender. La gente, los pocos aficionados que asistieron al campo, no tardaron en silbar ese fútbol descosido y ramplón del Zaragoza, dominado por el filial de la Real Sociedad de punta a punta. Ni cosquillas ni amago de hacerlas por parte del equipo de Ibai Gómez, que al cuarto de hora ya perdía. Astiazarán le cogió la espalda a Raúl Pereira -muy débil en esas acciones, como el otro lateral fichado, Jokin Gabilondo- y le pegó una volea que no salió ni muy fuerte ni muy colocada, más bien iba centrada. Anartz Peña debió pararla, pero las manos se le doblaron y la pelota se escurrió hacia la portería.

Al llegar a la pausa de hidratación, sin nada que sostener por parte del Zaragoza, Saidu se fue al banquillo. Salió Terrer por un centrocampista ghanés que lejos de ir hacia delante en su evolución va hacia atrás, imprudente, desbocado, demasiado reñido aún con los fundamentos del juego. Un pase sin mirar a su espalda -impropio de un mediocentro- casi le cuesta un susto a su equipo. El Zaragoza apenas inquietaba a los cachorros donostiarras, que manejaban el partido a placer, con comodidad, sin pasar apuros. El Zaragoza no terminaba nada de lo que intentaba, vacío en campo rival, donde Pinilla apenas unía líneas, Cuenca no ganaba metros y Hansson figuraba como un elemento de decoración, incapaz de exhibir nada del futbolista que el club, al ficharlo con notas internacionales, dijo que es. Tampoco Edu Espiau intimidaba, con una aportación muy pobre: más carrocería que amenaza. Un delantero centro con demasiadas costuras para lo que exige el Zaragoza.

Un tiro de falta de Marcos Cuenca en el minuto 35 fue el modo de descubrir que la Real Sociedad B tenía portero. Los visitantes replicaron con un mano a mano de Gorosabel, que aprovechó un mal salto a la presión de Hugo Barrachina. En esta ocasión, Anartz Peña sí puso las manos duras y desvió el disparo rival. Poco más sucedió hasta el descanso, con un Zaragoza dócil, inofensivo e insulso.

El equipo de Ibai Gómez maquilló su imagen en la segunda mitad. Jugó mejor. Reunió mejores jugadores en sus diferentes líneas, la Real Sociedad B se desinfló con menos cambios y fondo de armario, los espacios crecieron… Y así, el Zaragoza se fue apoderando de la trama, sin demasiada autoridad, pero amenazando más, siendo más profundo, con Cuenca como novedoso delantero y con Francho y Jardí dando vida a la banda derecha. El catalán anotó el empate tras una buena acción de Pereira, aprovechando un rebote y resolviendo con calidad. Diego González en un saque de esquina y Vadillo pudieron marcar. El Zaragoza, ya con un imponente Ademo en el campo, se acercó más y mejor al área rival, también mejorado en la salida de balón, con las líneas mejor cosidas y el juego más ordenado y racional. Un par de destellos de Monzón dieron luz al juego, con Ander Herrera con más gestos que peso real en los mandos del juego. En este aspecto, Rubén Díez dio más relevancia a la posición.

La Real Sociedad B se refrescó tras la pausa de hidratación, aunque permaneció lejos de Westerveld. El partido, en su tramo final, lo manejó el Zaragoza, y un centro de Francho no lo cazó Vadillo por milímetros. Sí lo hizo Ademo en la última jugada del duelo, primero con un irregular cabezazo, pero arañando el rechace. El centro de Francho fue formidable. Ellos -el capitán y el nigeriano-, más Rubén Díez, Diego González o Jaume Jardí son ya algunas de las certezas claras de un equipo aún en construcción.

 

jueves, 6 de agosto de 2026

PRETEMPORADA 2026/27-4º AMISTOSO (4.8.2025)

 

 PRETEMPORADA 2026/27-4º AMISTOSO (4.8.2025)

REAL ZARAGOZA 0-1 FC ANDORRA 

0-1, min. 77: Sibidé.

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Westerveld (Manolache, 46); Francho (Gabilondo. 46), Tachi (Carillo, 46), Diego González (H. Barrachina, 60), Escudero (Pereira, 60); Ander Herrera (Rubén Díez Jamelli, 46), Terrer (Monzón, 60); Jardí (Cuenca, 60), Ademo (Tobajas, 60), Liso (Hansson, 60); y Espiau (Laken Torres, 60).

FC Andorra: Pau López; Carrique, Spatz, Vilá, Olmedo; Akman (Solozábal, 60), Doménech; Cano, Schneider, Sibidé (Uzkudun, 88); y Rihjkoff (Golubovic, 60).

Árbitro: Sánchez Sancho (Comité Aragonés). Amonestó a Spatz (34), Doménech (37), Tachi (39) y Ander Herrera (45+1).

Goles: 0-1, min. 77: Sibidé.

El Real Zaragoza cae 0-1 ante el FC Andorra en un partido serio en el que fue inferior

El rival pirenaico, de Segunda División, superó línea a línea a un ordenado equipo zaragocista al que le faltó fábrica de juego y llegada potable al área rival. Sibidé marcó el tanto en el minuto 77 y los porteros locales Westerveld y Manolache fueron los mejores y evitaron un tanteo más amplio. 

Segunda derrota del Real Zaragoza en su singular pretemporada previa al estreno en la tercera división española, la Primera RFEF. Lo hizo por 0-1 ante el FC Andorra, de Segunda División y rango profesional, galones que se notaron toda la tarde sobre el césped.

En el inicio del partido, con la gran novedad de la vuelta de Liso a un once zaragocista, se vieron 15 minutos de alto ritmo por parte de ambos equipos. Había estímulos extras en las filas zaragocistas respecto de los tres bolos anteriores ante el Aragón, Utebo y Barbastro, este último concluido con una decepcionante derrota puntual. Francho tuvo en el minuto 3 la primera opción de gol, al recibir en el área un pase de Jardí, pero su remate lo estrelló en las piernas del central Vilá que salió a la interceptación.

Las réplicas de los andorranos llegaron inmediatamente, por medio del extremo Cano, que superó a Escudero en los minutos 5 y 7, primero tras una pérdida grave de Ander Herrera en la salida de atrás y después en una buena combinación del cuadro pirenaico. El primer tiro se le marchó fuera, cruzado con potencia. Y el segundo lo salvó Westerveld por raso, evitando el 0-1. Se notó enseguida que el Andorra tenía mucho más empaque que todo lo anterior hasta ahora. Los Pau López, Carrique, Vilá, Akman, Doménech… daban cuerpo a un adversario serio, lleno de nuevos fichajes. El equipo propuesto por Ibai Gómez, de nuevo con el posicionamiento de Ademo como mediapunta, mostró de principio a fin orden, un ideal al que, eso sí, le faltan varios hervores.

Intentó más cosas y tuvo más intenciones que acciones finalizadas. Se apreció un Zaragoza con momentos de soltura, de pases a la primera para desahogar, de búsquedas de espacios. Pero por ahora todo sucede lejos del área, de la portería de en frente. Tal fue el caso que no cupo anotar ni una sola jugada de ataque hasta el descanso. Todo lo hizo el Andorra. Lo ya reseñado y, en la recta final del primer periodo, un serial más de opciones perdidas de los tricolores. En el 21 Sibidé ya había errado un buen pase al área del ariete holandés Rijhkooff, disparando fuera. En el 31, el suizo Schneider controló en la frontal ante cierta pasividad de los centrales zaragocistas (Tachi y Diego González) y chutó raso un balón que iba dentro y que Westerveld salvó con la punta de los dedos echando la pelota a corner junto al palo diestro.

Cano, que pemutó la banda de ataque con Sibidé en la pausa de hidratación, dispuso de otro gol fácil, solo en un balón que cruzó toda el área, pero su volea se le marchó por el palo más lejano fuera por dos palmos en el minuto 33. Y, finalmente, Sibidé en el 42 se sacó un derechazo tremendo ya dentro del área que, de nuevo, Westerveld rechazó abajo con reflejos. El portero neerlandés del Real Zaragoza fue el más destacado de la primera parte, como se colige fácilmente.

En el intermedio, el paladar que quedó fue el de un partido de verdad. Con cuatro tarjetas amarillas, porque la gente rascó en acciones defensivas. Ambos rivales se lo tomaron muy en serio. Este tipo de duelos ya sí que tienen peso específico suficiente como para entrar en valoraciones de cierto valor. Jardí entró poco en juego. Aún menos el ariete Espiau. En punta le falta mucho a este Real Zaragoza. Todo porque en medio campo, por más que Herrera y Terrer intentaran manejar el tempo de vez en cuando, no se atraviesan nunca líneas, falta verticalidad y agilidad mental. Liso estuvo apagado en grado sumo.

Bajonazo en el rendimiento

Tras el descanso, Ibai Gómez cambió de portero y puso al juvenil Manolache. También dio entrada a Gabilondo, Carrillo y Jamelli en vez de Francho, Tachi y Ander Herrera, estos dos amonestados. En el Andorra, su técnico, Carles Manso (permanentemente en conversación con Gerard Piqué, el presidente, situado justo detrás del banquillo), siguió con el mismo repertorio. Han venido a Aragón 48 horas para manejar dos equipos diferentes, pues este viernes disputan otro duelo ante el Huesca.

Los del Principado reanudaron mejor el envite tras la pausa. El Real Zaragoza salió dormido de la caseta. Sibidé, con otro obús desde el pico del área en el 51, amagó el gol, evitado con un paradón por el joven Manolache en todo lo alto, rumbo a la escuadra y Cano remató al aire un minuto después un centro de Akman. Los de Ibai empezaron a perseguir sombras todo el tiempo, a pasarlas canutas en una infructuosa presión ante un rival mejor técnicamente. Y las posesiones fueron pocas y cortas.

Esa sensación de franca inferioridad duró un cuarto de hora clavado, con seguridad. Porque en el minuto 60 el Andorra paró el duelo para hacer sus primeros dos cambios y el Real Zaragoza coincidió para remover todo el once. Esto generó un inevitable alboroto, clásico del verano. Aun así, de ese tramo confuso, el que mejor volvió a salir fue el equipo pirenaico, con un mano a mano clarísimo de Cano, a espaldas de Barrachina y Pereira, que Manolache salvó con el cuerpo en una valiente salida. De nuevo, como en el primer tiempo, el portero zaragocista se erigía en el más destacado. Todo un dato descriptivo.

Se abordó el último cacho de partido en busca de algún punto de luz de un Real Zaragoza apagado a más no poder, sin pasar apenas de medio campo con tres pases seguidos. Solo una incursión de Liso, instantes antes de irse suplido, que terminó con un mal chut forzado fuera, se anotó como ataque prometedor. Escaso bagaje, pobre fábrica de fútbol. Hay que insistir en este déficil: no tiene imaginación el Real Zaragoza ni en su medular ni en su delantera. Guárdese este mensaje. Salta a la vista. Ah, y cuando la presión de rival es fuerte en la salida desde la defensa, el padecimiento de todos es superlativo. El plan de Gómez parece, por ahora, demasiado toro a lidiar por esta plantilla. Se pide nivel de universitarios a los que, en general, son como mucho bachilleres. Es un plan exigente. 

De tanto insistir en el dominio el Andorra y como el partido se le hizo larguísimo a un Real Zaragoza que se devaluó con las sustituciones, llegó el 0-1 finalmente. Y lo hizo, como suele pasar en estos partidos, en la jugada más tonta. Grave cabe decir, pues Sibidé fusiló a quemarropa a Manolache en el minuto 77 tras un saque de banda visitante pésimamente defendido. La pelota dio hasta dos botes antes de llegar al punta. Pecado mortal. De los que cuestan partidos, derrotas, puntos.

Quiso responder con orgullo el cuadro aragonés y Jamelli, desde 20 metros, en el minuto 80, lanzó una rosca colocada que obligó a Pau López a hacer la mejor parada de la tarde en el bando forastero. En el 82, en una de esas citadas presiones sobre la salida del Zaragoza desde área propia, Hugo Barrachina hizo una cesión defectuosa y suicida a Manolache, este no sujetó el balón y, menos mal, se marchó fuera a córner rozando el poste derecho. No cogió palos, porque hubiese sido el gol tonto del verano. Se juega con mucho fuego en este tipo de acciones. O se hila fino, o habrá disgustos.

El partido acabó con un disparo duro de Tobajas en el 91 desde fuera del área que se marchó fuera por escaso medio metro. Ahí pudo maquillar el Real Zaragoza un marcador adverso que, a ciencia cierta, fue más que justo. A Ibai le queda mucho que remar de aquí al inicio de liga en Tarragona el día 30. Pero mucho. 

 

sábado, 1 de agosto de 2026

PRETEMPORADA 2026/27-3º AMISTOSO (1.8.2025)

 

PRETEMPORADA 2026/27-3º AMISTOSO (1.8.2025)

 REAL ZARAGOZA 1-2 UD BARBASTRO

1-0, min. 15: P. Sans

1-1, min. 39: Iker Gil

1-2, min. 89: Asier Ángel

 

Ficha Técnica

Real Zaragoza:Westerveld (Berrar, 71); Gabilondo (Francho, 46), H. Barrachina (Carrillo, 46), Tachi (Diego González, 46), Pereira (Escudero, 46); Rubén Díez Jamelli (Ander Herrera, 46), Ademo (Monzón, 46), Cuenca (Jardí, 46), Terrer (Saidu, 46), Pinilla (Hansson, 46); y P. Sans (Espiau, 46).

UD Barbastro:De Cea (Suelves, 77); Anderson (Juande, 46), Ñete (Lobo, 46), Nacho Rubio (Ñete, 77), Lobato (Sito Barrera, 46); Lapeña (Soto, 46), Royo (Benedet, 46); Tena (Aguinaga, 46), Carbonell (Quim, 46) (Nico Barrera, 87); Iker Gil (Asier Ángel, 46) y Youssef Lakhal (Goikoetxea, 46).

Árbitro: Martín Hernández (Aragonés). Amonestó a Tachi (24) y Carrillo (62).

Goles: 1-0, min. 15: P. Sans. 1-1, min. 39: Iker Gil. 1-2, min. 89: Asier Ángel. 

 Aviso para navegantes: derrota del Real Zaragoza por 1-2 ante el Barbastro

El equipo oscense, de Segunda RFEF, superó individual y colectivamente a los de Ibai Gomez y volteó el gol inicial de Pau Sans con tantos de Iker Gil y Asier Ángel. Los defectos de los zaragocistas fueron muchos y de importancia.

El Real Zaragoza cató la derrota en el tercer amistoso de preparación de este verano de 2026 y lo hizo como local, en la Ciudad Deportiva, por 1-2 ante el Barbastro de Segunda RFEF.

El partido comenzó con un ritmo inusual en estas alturas de pretemporada, con un Real Zaragoza agitado hacia el área barbastrense y un equipo oscense un tanto temeroso, a verlas venir. Pero ese escenario duró apenas un cuarto de hora, hasta que el equipo blanquiazul marcó el 1-0 por medio de Pau Sans, el delantero centro del esquema inicial de Ibai Gómez, que haría todos los remates del primer periodo, hasta cuatro. Porque, a partir de ahí, el Barbastro que dirige Iván Martínez, ex del Real Zaragoza, creció con celeridad hasta consumar un tramo de partido excelente, con clase, intención y capacidad de reacción hasta empatar.

En la efervescencia inicial, pese a los 40 grados que caían a peso sobre la buena hierba de la Ciudad Deportiva, Pau Sans vio cómo le anulaban un gol por un milimétrico fuera de juego a pase de Tachi en el minuto 5. Poco después, en el 12, el delantero zaragocista se revolvió con veneno en la corona del área y su definición se le marchó alta por poco. Y enseguida, en el 15, acertó por fin con el primer tanto válido. Recibió en el área de Gabilondo, controló con calma y acabó con un chut colocado que, tras dar en un zaguero, se coló por alto superando al despistado De Cea. Ahí, todo era justo.

Ibai Gómez puso a Terrer como mediapunta, echando a la izquierda a Pinilla, con Cuenca percutiendo la derecha. Así, Ademo ejerció de doble pivote con Jamelli. Atrás, Gabilondo y Pereira ocuparon los laterales de largo recorrido y Tachi y Barrachina fueron los ejes de la defensa. En la portería, Westerveld estuvo inédito hasta que el Barbastro empezó su serial de buenos ataques. En el minuto 18 salvó el gol de la igualada con un paradón a disparo de Youssef a bocajarro, tras una combinación preciosa y larga de los vestidos de verde. Primer aviso para los chicos de Ibai. Había rival. Y no de bajo fuste.

Royo cabeceó ese córner que asustó a los zaragocistas y la pelota se fue un palmo por encima del larguero como podía haber ido dentro. Otra advertencia. El fútbol del Real Zaragoza empezó a ser intermitente, mucho más lento que al inicio, previsible. Falta mucho rodaje y conocimiento entre las piezas. Tras la pausa de hidratación, de nuevo Sans amagó en el área visitante en una gran incursión del siempre voluntarioso Cuenca. Pero De Cea rechazó abajo con tino y evitó el 2-0. Y eso dio paso al 1-1, que ya merecían los de Barbastro hacia rato.

Iker Gil recibió solo ante Westerveld un pase a la espalda de los centrales zaragocistas tras una subida arriba de Anderson, controló y acabó con una vaselina fina que no pudo salvar Tachi a la desesperada. Era el minuto 39 y el premio fue celebrado por los de Martínez, un bloque trabajado, con automatismos claros, con el exzaragocista Carbonell en plena resurrección para el fútbol con sus gotas de magia vivas. El paladar que quedó en el intermedio es que, a los puntos, en el símil boxístico, había sido mejor el Barbastro, cuyo rango es de una categoría menos, la Segunda RFEF. Algo para tomar nota.

Naturalmente, en el segundo tiempo ambos equipos sufrieron una metamorfosis de nombres. Solo siguieron jugando los dos porteros y el defensa visitante Rubio. Ibai puso en danza una novedad táctica, colocando a Saidu como mediapunta, más adelante que nunca (el año pasado fue mayormente defensa central, recuérdese). El duelo se reanudó con la frescura de los recién entrados, con el Real Zaragoza de nuevo activado.

Un centro de Escudero desde la izquierda lo marró a quemarropa de cabeza Jardí en el minuto 48, sin conectar bien la frente con la pelota. Un gol fácil que se fue al limbo. Pero pronto llegaron de nuevo las réplicas del descarado Barbastro. En una incursión del lateral Juande hubo un cuerpeo con Escudero en el que el árbitro pitó falta del atacante, cuando se quedaba mano a mano ante Westerveld. Las protestas visitantes fueron grandes, pues se trató de una acción dudosa que bien pudo haber sido el 1-2 en el minuto 59.

Que las dos tarjetas amarillas mostradas fuesen para los zaragocistas Tachi y Carrillo era otro termómetro de que los defensores blanquillos debieron recurrir a todo para taponar la constante fluidez atacante barbastrense. Una excelente imagen la del cuadro de Iván Martínez, para estar satisfechos por la ciudad del Vero. En el lado zaragocista, el equipo del segundo periodo no logró engranar nunca con la trama del partido. No le duró la cuerda más allá de los 5 minutos iniciales. Se tuvo que dedicar más a atender defensivamente al manejo de la pelota del rival que a su propia creación, que fue cercana a nula, con Ander Herrera y Monzón apagados. El ensayo sirvió a Ibai más para la contención que para la ofensiva. Hansson y Jardí apenas se vieron, lo mismo que los laterales Francho y Escudero en su faceta de despliegue.

El envite acabó con las últimas sustituciones en las porterías y con Ñete que volvió a entrar en el Barbastro, aún con falta de los últimos detalles en su plantilla. El Real Zaragoza no logró sacar ni las últimas fuerzas para intentar ganar el partido. El balón fue su enemigo, no lo dominaron y corrieron más detrás de los adversarios sin posesión que pudieron gobernarlo. Una tarde, esta del 1 de agosto, para que el cuerpo técnico saque bastantes conclusiones al respecto.

En el minuto 83 el Real Zaragoza sufrió un susto morrocotudo, tras un error del debutante Berrar con el pie en la salida que Benedet (ex de la cantera zaragocista) remató de primeras desde 25 metros por encima del larguero a puerta vacía. Ya costó el gol del Aragón en el primer bolo de verano una pifia similar del portero, entonces Westerveld. Otro detalle serio.

La tarde concluyó con paradoja. El Real Zaragoza pudo ganar el choque con un disparo aislado de Francho desde fuera del área que rechazó Suelves como pudo. En la siguiente jugada, ya en el minuto 89, Asier Ángel se fue mano a mano hacia el guardameta Berrar, le ganó la disputa y, a puerta vacía, caminó unos paso y empujó el 1-2 definitivo. Fue justo para los muchos méritos del sorprendente Barbastro.