viernes, 3 de abril de 2026

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº33 (2.4.2026)

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº33 (2.4.2026)

PARTIDO OFICIAL Nº 3733

 LEGANES 1-1 REAL ZARAGOZA

1-0, min. 18: Óscar Plano

1-1, min. 34: Moyano.

Ficha Técnica 

CD Leganés: Soriano; Leiva, Ignasi Miquel, Marvel, Franquesa; Diawara, Guirao (Cissé, 46); Duk, Óscar Plano (Dani Rodríguez, 77), Juan Cruz (Asué, 82); y Millán (Diego García, 68).

Real Zaragoza: Andrada; Juan Sebastián (Gomes, 77), El Yamiq, Radovanovic, Larios; Keidi Bare (Mawuli, 68), Saidu; Cuenca (Cumic, 68), Rober González, Moyano (Tasende, 68); y Dani Gómez (Kodro, 84).

Árbitro: Fuente Molina (Comité Valenciano). Amonestó a Guirao (36) e Ignasi Miquel (78).

Goles: 1-0, min. 18: Óscar Plano. 1-1, min. 34: Moyano.

 

Leganés 1-1 Real Zaragoza

53.7 % Posesión 46.3 %
5 remates dentro 8
0 disparos bloqueados 8
3 remates fuera 6
22 disparos recibidos 8
2 tarjetas amarillas 0
0 tarjetas rojas 0
9 faltas recibidas 16
16 faltas cometidas 9
134 perdidas de posesión 134
46 recuperaciones de posesión 47
1 fueras de juego 0
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El Real Zaragoza paga caros sus errores y deja vivo al Leganés con un empate escaso

Larios regaló el 1-0 a los madrileños al inicio y Moyano hizo el 1-1 antes del descanso, tiempo en el que los zaragocistas ya debían haber sentenciado con varios goles claros a los madrileños. El buen juego de los de Navarro no obtuvo el botín suficiente y merecido.

El Real Zaragoza dejó marcharse vivo al Leganés en un partido en el que fue superior, a veces muy superior, a los locales. Perdonó una gran cantidad de goles meridianamente claros ante el portal albiazul y, sobre todo, donó gratis el tanto leganense en una jugada terrible que se pagó carísima al final.

El equipo aragonés ya dejó con vida en la primera parte a los madrileños después de haber podido liquidarlos con varios tantos durante varias fases de buenas llegadas al área leganense. Hubo al menos seis jugadas claras de gol que marraron los pupilos de David Navarro en inmejorables condiciones para haber anotado. Y, singularmente, al final hubo que sentirse incluso satisfecho porque semejante indulto no se plasmara en el marcador con una derrota parcial gracias a un gol de Moyano ya bien avanzado el reloj rumbo al descanso. Un gravísimo error de Larios donó un gol tragicómico a los rivales del sur de Madrid en los primeros trasteos del duelo y originó una herida sangrante al equipo que costó taponar.

El 1-1 del intermedio fue un pobre botín para un Real Zaragoza ágil de mente, con futbolistas desinhibidos y atrevidos que volvían al equipo mucho tiempo después, como el goleador citado, Juan Sebastián o Cuenca. El dominio de la pelota fue abrumador a favor de los aragoneses. El Leganés apenas asomó por el área de Andrada más que en tres o cuatro ataques esporádicos y sin pólvora y en los saques de esquina que siempre solventó bien la zaga zaragocista. Por todos estos condicionantes, cuesta contar cómo el Real Zaragoza no fue capaz de tumbar en la lona al Leganés y lo dejó vivo para la segunda parte en una noche tan decisiva.

Cuenten, rememoren quienes lo vieron: Dani Gómez -muy desacertado esta noche- disparó en el minuto 3 desde la frontal, con todo a favor, y Soriano sacó a córner el balón como pudo. De nuevo Dani, en el minuto 4, remató al aire, sin portero, ante el portal, un centro raso de Juan Sebastián en una gran incursión del lateral canterano hasta la línea de fondo. En el 11, Rober González, pura chispa y toque, acabó con la puntera en carrera, ya en el área pequeña, una acción de nuevo de Juan Sebastián y Soriano sacó con el pecho el balón que se colaba. Ahí, tan pronto, el Real Zaragoza ya debió haber puesto a soplar al Leganés sobre el césped, mirando al cielo.

En estas llegó la pifia suicida de Larios. En el minuto 19, en una salida jugando desde atrás, el lateral zurdo retrasó la pelota desde su banda hacia el centro como dándosela a Radovanovic o El Yamiq… pero no estaban ellos donde fue el balón. Allí volvía despistado el mediapunta local Óscar Plano, que agarro el balón y encaró mano a mano a Andrada superándolo por raso. Ni las gracias dio el pepinero. El 1-0 fue una puñalada en el corazón zaragocista. Larios se quedó de piedra. Y los demás, estupefactos. Al fútbol no se juega de oído. Hay que saber solfeo futbolístico. Se debe mirar cada nota que se toca y ser preciso. Y Larios cometió un yerro de Regional. Gravísimo.

Trató el Real Zaragoza de levantarse pronto. Y lo logró poco a poco. Moyano ya avisó de sus ganas en el minuto 21, entrando en velocidad a pase de un veloz Cuenca, pero su chut a placer fue malo, tocó en Ignasi Miquel y se fue a córner junto al palo derecho. En el 23, Cuenca lanzó desde 25 metros rozando el larguero tras rozar en Guirao. En el 27, El Yamiq cabeceó un córner solo en el segundo palo y el balón fue al lateral de la red pegadito al poste. Alguno cantó gol, efecto visual falso, lamentablemente. Y en el 33, de nuevo Dani Gómez falló un gol sencillo, a un metro y medio de la raya tras una melé provocada por otra penetración venenosa de Cuenca. No había manera. Parecía una pesadilla.

Pero a base de insistir, el Real Zaragoza logró el 1-1. Fue Moyano, a puerta vacía, el que empujó un nuevo centro raso de Cuenca tras un jugadón del extremo de Las Fuentes, taconazo previo incluido. Era el minuto 34 y el roto se zurcía en cierto modo. Antes del ínterin, aún hubo otra ocasión de lujo para los zaragocistas. Rober González vio adelantado al portero tras un mal despeje de este con el pie y chutó desde el centro mismo del campo. La vaselina se fue larga, por encima del larguero, por dos palmos. Una pena. Hubiese sido un tanto de bandera.

El descanso dejó contentos a los del Leganés, que cogieron resuello y se pellizcaron por no estar aniquilados ya, y dejó con caras de incredulidad a los zaragocistas. Tanto para tan poco. El gafe de Butarque, donde no había ganado nunca el Real Zaragoza en sus siete visitas anteriores, seguía vigente. Oca, el técnico local, metió al internacional guineano Cissé, recién llegado, en busca de un reactivo. Navarro no tocó nada. El equipo, con sus retoques iniciales forzosos (Insua y Aguirregabiria sancionados y Francho lesionado así lo provocaron), estaba jugando bien. El problema era el acierto, la clarividencia en el área rival. Todos llevaban un orzuelo en al menos un ojo.

El segundo tiempo empezó con el mismo fario. Rober González tuvo el 1-2 en el 47, en la primera aproximación. Disparó a quemarropa dentro del área y cuando todos cantaban el gol Soriano sacó una mano dura abajo, tremenda, que evitó el éxito de Rober. Los minutos fueron pasando con el Real Zaragoza inmutable en su rol de gobernante del partido. Keidi Bare, por fin titular tras las dudas previas, y Saidu condujeron en volante con buen tino. Cuenca, Rober y Moyano dieron llegada al equipo arriba. El reaparecido Juan Sebastián se sumó arriba con soltura. Hubo piezas muy útiles y enchufadas. Lástima de la ceguera de Dani Gómez y, sobre todo, de la burrada de decisión de Larios que costó el 1-0 tempranero. Si esta aberración, otro gallo hubiese cantado, sin duda, en la trama del duelo.

El Leganés se desperezó a partir del cuarto de hora de la reanudación. El ariete zaragozano Millán tuvo dos ocasiones nítidas en el minuto 63 y en su inmediatamente seguido. Primero cabeceó solo un centro de Duk, un dolor de cabeza para Larios, y Andrada echó a córner en una vistosa palomita por encima del travesaño. Y a la salida del mismo, le cayó un balón muerto a quemarropa y su derechazo cayéndose lo salvó el portero argentino abierto de brazos a la desesperada. Pidieron penalti los locales por mano de Radovanovic en el rechace, el VAR lo miró, pero no vio tal cosa.

A falta de 22 minutos, David Navarro decidió una triple sustitución. Keidi Bare no podía más, Moyano y Cuenca, parecidos. Así que metió savia nueva con Mawuli, Tasende y Cumic, El Leganés seguía creciendo en fe y llegadas al área zaragocista. Por primera vez en toda la noche, los madrileños se sentían mandones con el balón. O sea, un equipo que debía estar finiquitado por el Real Zaragoza desde una hora antes, aún veía resquicios para ganarle el partido. En verdad que era una sensación rara. Enfadaba. Fastidiaba.

Entre la incertidumbre generalizada se encararon los últimos 10 minutos más el aumento. Con Gomes relevando al agotado Juan Sebastián. Con el público local pitando a los suyos por inacción, por inferioridad manifiesta. En el 80, Cumic tuvo la victoria en su cabeza, pero remató fuera en el área chica un córner que había tocado también con la testa El Yamiq. El choque concluyó con la petición de penalti sobre Rober González por un derribo ya en tiempo de aumento. No lo contemplaron los árbitros.

Y la noche de Jueves Santo fue noche de perdón del Real Zaragoza para con el Leganés. Y no están las cosas para que el cuadro aragonés vaya perdonando estos puntos, mucho menos ante rivales potencialmente directos en un mes. Agridulce sabor. Mas agrio que dulce. Sin duda.

 

domingo, 29 de marzo de 2026

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº32 (29.3.2026)

 

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº32 (29.3.2026)

PARTIDO OFICIAL Nº 3732

 REAL ZARAGOZA 2-0 REAL RACING

1-0, min. 73: Dani Gómez

2-0, min. 87: Sangalli, en propia puerta

Ficha técnica

Real Zaragoza: Andrada; Aguirregabiria, Insua, El Yamiq, Larios; Saidu (Mawuli, 82'), Keidi Bare; Francho (Tasende, 74’), Rober González (Toni Moya, 85’), Pinilla (Cuenca 74’); Dani Gómez (Kenan Kodro, 85’).

Racing: Ezkieta; Castro (Sangalli, 82’), Manu Hernando, Facu, Mario García; Damián (Diego Fuentes, 74’), Iñigo (Maguette, 46’), Aldasoro (Sergio Martínez, 46’); Andrés Martín, Íñigo Vicente; Santi Franco (Villalibre, 63’).

Goles: 1-0, min. 73: Dani Gómez. 2-0, min. 87: Sangalli, en propia puerta.

Árbitro: Jon Ander González Esteban(Comité Vasco). Mostró amarillas a Javi Castro (20’), Keidi Bare (20’), Íñigo Vicente (43’), Santi Franco (44’), Insua (83’), Aguirregabiria (91').

 

Real Zaragoza 2-0 Real Racing

38.7 % Posesión 61.3 %
7 remates dentro 2
4 disparos bloqueados 2
3 remates fuera 3
7 disparos recibidos 15
3 tarjetas amarillas 3
0 tarjetas rojas 0
12 faltas recibidas 14
14 faltas cometidas 13
135 perdidas de posesión 145
55 recuperaciones de posesión 47
2 fueras de juego 6
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 Un puñetazo sobre la mesa: el Real Zaragoza tumba al Racing

Sobresaliente partido del equipo aragonés, superior al líder, al que castigó en la segunda mitad con goles de Dani Gómez y Sangalli en propia puerta. El Zaragoza gana un puesto y ya divisa la salvación a tres puntos.

Hay equipo, hay fútbol, hay estadio y hay vida. El Real Zaragoza le cantó a la vida una melodía preciosa y esperanzadora porque, señoras y señores, puede salvarse. De equipo en descenso queda la clasificación, que es lo que manda, pero todo lo demás es otra cosa. El Zaragoza tumbó al líder, un rival que había marcado 62 goles ni anotó ni dejó señales claras de poder hacerlo. Un Racing maniatado y congestionado por un plan de partido impecable del Zaragoza. Primero, se quitó el dominio de encima. Después, colapsó al rival. Y luego lo ahorcó. Fueron tres partidos en uno que el Zaragoza jugó como debía. No fue, en todo caso, un paseo de rosas. El partido hubo que madurarlo antes de ganarlo. Pero el Zaragoza se ha fortificado por completo: las victorias son el mejor psicólogo, el mejor preparador físico y el mejor entrenador. Todo fluye y todo esto explica una dinámica de 9 puntos de 12 en un tramo criminal, con tres rivales de ascenso directo. Esta musculatura competitiva pone en muy buen plano a David Navarro. A tres puntos queda ahora la salvación. Casi se toca con las manos.

El partido lo fue volcando a su terreno con mucha confianza y carácter el Zaragoza, con un fútbol estoico,  explosivo y vertical. Supo cómo dañar a un Racing mutilado por las bajas, pero que danzó en los primeros minutos. Ya en la segunda parte, Dani Gómez abrió el camino que completó Sangalli en propia puerta: dos goles para confirmar el crecimiento colectivo del Zaragoza, sus variables tácticas y estratégicas, y, sobre todo, para marcar un punto de inflexión.

Ante las fortalezas y condiciones del adversario, David Navarro reformó la arquitectura del equipo, aparcando el 4-4-2 de sus primeros partidos y, guiado también por la meritoria segunda parte de Riazor, fortaleciendo las zonas interiores con un 4-2-3-1 en el que Saidu y Keidi Bare ejercieron de perros guardianes en el doble pivote. El Yamiq regresó como centinela defensivo en un esquema en el que Francho cayó al extremo derecho para que su velocidad abriera puertas en ese sector. Rober González fue el nódulo central, una pieza clave para que el Zaragoza hilara el juego cuando el Racing perdía la pelota. El líder llegó con nueve bajas. Es un equipo en el que la ausencia de músicos se nota, pero cuyo secreto está en la partitura, más aún si sus dos mejores violines sí están sobre el escenario: Íñigo Vicente y Andrés Martín, su extremos que no lo son, porque son versos libres y poéticos.

Esos dos jugadores comenzaron a dictar las leyes del partido, en un arranque en el que al Zaragoza le costó reconocer los mecanismos y patrones en el juego corto del Racing. En cuanto lo hizo, dejó de perseguir sombras y a controlar los acontecimientos. La tarde, antes de entrar en el desarrollo de la trama, estuvo muy condicionada por el cierzo que sopló desde el costado oeste del estadio. Las operaciones, especialmente la aéreas, fueron muy complejas: los despejes, los cambios de orientación, los pases largos…

Decíamos que el Racing salió gobernando, fiel a su particular idioma de jugar: concentrando gente en las zonas de balón, vaciando las bandas, jugando en escalera, tejiendo maniobras diagonales, agrupándose por dentro… Tocaban con exquisitez creativa, con excelencia técnica, con toques dúctiles, veloces, intencionados… Un juego repleto de química, de memoria colectiva. Pero es un equipo que arriesga, que despeja zonas, que se expone, con su línea defensiva instalada en el centro del campo y sus laterales tan agresivos. O roba rápido gracias a que acumula mucha gente en la zona de la pérdida, o sufre. Y el Zaragoza comenzó a ejecutar así su plan, atacando profundo, explotando los espacios grandes gracias a la persistente intimidación de Dani Gómez, la endiablada rapidez de Francho y el cerebro gestor de Rober.

El Zaragoza comenzó a dar sensación, dentro de la complejidad general del duelo, de amenaza. El robo se convirtió así en la base de su juego, orientándolo hacia el lado débil del Racing, sobre todo, a la franja derecha, a la teórica espalda de Íñigo Vicente. También saliendo rápido al galope con el objetivo de aprovechar los instantes de desorden rival.

El líder había avisado con tiros lejanos de Mario y Castro y con Andrés disparando al lateral de la red, cuando el Zaragoza comenzó a ganar terreno. Manu Hernando casi se la mete en propia puerta, obligando a Ezkieta a una buena parada. Más clara la tuvo Francho, a pase raseado de Rober, pero su tiro fue centrado, lo sacó el portero cuando ya entraba. Una mala salida de Andrada permitió a Castro tener una ocasión clara que tiró muy arriba.

Mientras tanto, el Zaragoza cada vez conseguía contener mejor al Racing, apenas le permitió progresar -la base de su fútbol- y rematar en el área , y hurgaba sus fisuras en los costado, con un Dani Gómez al que le faltaba temple para matar. Le taparon un disparo que había cogido trayectoria de gol, y Francho también lo tuvo a las puertas del descanso. El Zaragoza había jugado un partido muy inteligente y completo hasta aquí, con madurez, concentración y claridad de plan. Solo le faltó decidir y precisar un poco mejor en las zonas de peligro. Pero el partido lo tuvo todo lo controlado que un adversario de esta calidad permite.

El Zaragoza había neutralizado al Racing y José Alberto López intervino en su sala de máquinas, relevando a Íñigo y Aldasoro, por Maguette y el joven Sergio Martínez. El duelo varió poco, igualado aún en fuerzas, abierto. Una buena acción colectiva comandada por Pinilla lo completó Rober, cuya comba con la izquierda cogió demasiado ángulo. Rober representaba la ventana del Zaragoza hacia todas las oportunidades. Dominó el arte de enlazar y encauzar los ataques, pero también se dejó la piel en labores más oscuras. Al Zaragoza, en este sentido, se le comenzaron a apreciar signos prometedores de sociedad y compenetración entre jugadores como Rober, Pinilla o Dani Gómez.

Poco a poco, el duelo se fue emboscando. Se adentraba en el terreno en el que la grada juega y en el que los errores menos convenientes son. Había que jugar con templanza, clarividencia y cautela. El Racing no inquietaba, su caudal productivo estaba embalsado por la presa defensiva del Zaragoza y su compacto bloque medio. Pero metió a Villalibre para hacerlo. David Navarro aguardaba para mover piezas. Su equipo estaba bien dentro de los niveles lógicos de fatiga a esas alturas del choque, a veinte minutos para el final.

Tuvo la mencionada templanza y la serenidad Navarro del mismo modo que, en el momento justo, la tuvo Francho. Pinilla había roto los guantes de Ezkieta, pero el rechace lo cogió el capitán. Levantó la cabeza, bajó pulsaciones, y le entregó el gol a Dani Gómez, de nuevo, artillero. La explosión de alegría fue mayúscula. El Zaragoza había ido poco a poco desarticulando al líder y el gol ponía en valor ese trabajo y ese esfuerzo.

David Navarro movió en el tablero, con el doble lateral Larios-Tasende, y con Cuenca refrescando a Francho, con la rodilla castigada. El Racing apretó, pero el Zaragoza comenzó a jugar con las manecillas del reloj. Mawuli entró por Saidu sin que el equipo perdiera tonelaje muscular. Han crecido las alternativas en muchas zonas del campo y eso ensancha el equipo.

Una de las claves fue esa: el Racing empeoró a cada minuto que pasaba. El Zaragoza, al contrario. Su fondo de armario se apreció para dominar esa fase caliente en la que e conjunto aragonés remató al líder: mezcló juego en la banda derecha, la pelota la cogió Keidi Bare, pasó al corazón del área, donde tanto duelen esos balones botados, y Sangalli, de la inercia, se la metió en su puerta. Parecía de Tasende, pero puso rápidamente cara de que a él no le abrazara nadie. Al igual que contra el Almería, el Zaragoza se impuso en ese tramo final decisivo. Tiene también su explicación: su grada ha entrado en las alineaciones, es uno más, y el zaragocismo sabe cómo jugar esos raticos.

Entre unas cosas y otras, el partido languideció, pero el colegiado González Esteban decretó diez minutos más. Casi podía haber ordenado un duelo de vuelta. El segundo entrenador, Néstor Pérez, se fue expulsado por protestarlo. En ese tiempo, Toni Moya, que había entrado por un aclamado e imperial Rober González, probó fortuna con un tiro colocado. Había entrado también Kenan Kodro, importante en la estrategia defensiva. También él tuvo un cabezazo en ese periodo en el que el Racing apenas generó preocupaciones, en parte, porque El Yamiq fundó su califato en defensa. En diez minutos, contra todo un Racing, ni se padeció. Algo ha cambiado. Algo nos ha vuelto a remover por dentro: se llama esperanza.

 

sábado, 21 de marzo de 2026

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº31 (21.3.2026)

 

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº31 (21.3.2026)

PARTIDO OFICIAL Nº 3731

 R.C. DEPORTIVO 2-1 REAL ZARAGOZA

0-1, min. 6: Dani Gómez

1-1     min. 20: Stoichkov

2-1 min. 88: Mulattieri

Ficha Técnica

Real Club Deportivo de La Coruña: Álvaro Fernández; Ximo Navarro, Noubi, Comas, Quagliata (Escudero, 81); Villares, Mario Soriano; Altimira (Cristian Herrera, 64), Luismi Cruz (Eddahchouri, 81); Stoichkov (Mulattieri, 71) y Nsongo (Yeremay, 71).

Real Zaragoza: Andrada; Aguirregabiria, Insua, Radovanovic, Tasende; Francho, Mawuli (Moya, 81); Rober González (Soberón, 81), Pinilla (Cumic, 46); Kodro (Saidu, 46) y Dani Gómez.

Árbitro: Ais Reig (Comité Valenciano). Amonestó a Stoichkov (3), Comas (60), Quagliata (68), Insua (78), Andrada (87) y Radovanovic (91).

Goles: 0-1, min. 6: Dani Gómez. 1-1, min. 20: Stoichkov. 2-1, min. 88: Mulattieri.

 R.C. Deportivo Coruña 2-1 Real Zaragoza

55.1 % Posesión 44.9 %
4 remates dentro 4
2 disparos bloqueados 1
9 remates fuera 5
10 disparos recibidos 15
3 tarjetas amarillas 3
0 tarjetas rojas 0
6 faltas recibidas 10
12 faltas cometidas 6
114 perdidas de posesión 98
46 recuperaciones de posesión 40
1 fueras de juego 0
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 El Real Zaragoza cae en La Coruña en el minuto 88 y las probabilidades de salvación se reducen

Dani Gómez adelantó a los aragoneses al poco de empezar el partido. Stoichkov empató pronto y, al final, Mulattieri dio el triunfo a los gallegos, que optan al ascenso a Primera División. Esta vez, las buenas acciones del equipo no tuvieron premio.

Se acabó la racha en La Coruña. Era previsible. El Real Zaragoza cayó por 2-1 en un partido en el que mereció más, sobre todo por la buena segunda parte. Pero el gol que lo tumbó, muy al final, castiga duramente la reacción vivida desde la llegada de David Navarro.

La velada empezó bien para el cuadro zaragocista, que mostró en los primeros minutos esos ademanes del que se sabe crecido desde las catacumbas, del que es consciente de que vive un momento de repunte en un año horrible. Salieron los aragoneses tratando de tú al Deportivo, yendo al golpe a golpe durante muchos minutos. Demasiado osado parecía, pero enseguida tomó cuerpo en positivo ese ir y venir del balón de área a área: en el minuto 6 Dani Gómez marcó el 0-1 y puso en órbita de nuevo la ilusión de todo el zaragocismo. Y, de paso, le dio la razón a la valentía de la pizarra inicial de David Navarro.

Fue una subida por la banda de Aguirregabiria, con claroscuros en su aportación posterior, que tuvo continuidad con un pase al lateral del área a Pinilla, en un buen desmarque al espacio del chaval. El centro atrás, pase de la muerte de siempre, lo remató con suavidad Dani Gómez cruzando la pelota al palo lejano. Dio en la base del poste y fue a la red. Magnífico arranque del Real Zaragoza, que calló a un estadio casi lleno, el envolvente Riazor, que vivía aire de fiesta, con recibimiento masivo previo al equipo gallego, pues huelen el retorno a Primera División tras un manojo de años de miserias, cuatro en Primera RFEF.

Mawuli suplió a Keidi Bare y Tasende a Larios, las bajas por sanción de Navarro para esta dura cita. Sufrieron los dos. Como todos los demás en labores defensivas. Porque el Dépor es un aluvión cuando contraataca a campo abierto. Tienen estudiados los pasos del baile y los ejecutan de memoria. Y eso que sin Mella (lesionado para todo lo que queda de liga) y sin su gran estrella Yeremay, son como un tiburón blanco al que se le han arrancado todos los dientes menos uno. Aparentan más que muerden. Pero te pueden matar por presión de mandíbulas, por un simple golpe de testuz. Son un equipo de nivel alto en la categoría. A años luz, por ejemplo, del carente y abollado Zaragoza actual. Mario Soriano, esta vez en el papel de medio centro cerebro, no tiene réplica en el elenco zaragocista.

El 0-1 solo le duró a los de Navarro 14 minutos. En el 20, Stoichkov, la gran novedad de Antonio Hidalgo en el once inicial, marcó desde fuera del área con un derechazo que se tragó Andrada, más inseguro que nunca en un ambiente difícil y frente a unos rivales que se le echaban al cogote enseguida. Ese 1-1 dolió a los zaragocistas, que ya habían padecido antes de consumarse. Luismi Cruz se había metido al inicio de todo hasta el palo y Andrada había tenido que echar a córner su disparo forzado. En el 9, el joven ariete Nsongo falló un gol infallable, de cabeza, solo, a placer, en el área pequeña tras centro de Altimira, la picó demasiado y se le marchó rozando el palo derecho, con Andrada haciendo la estatua vencido. Y Luismi Cruz lanzó un córner directo (de los muchos que tiró el Dépor) que casi se le coló al portero argentino por arriba, en el segundo palo. Lo salvó por milímetros en e lminuto 14.

Después del empate, con el Real Zaragoza desaparecido en ataque por completo durante media hora larga, todo fue un constante golpeo del Deportivo sobre la defensa cerrada de los de Navarro, agazapados atrás, en las cuerdas, en los rincones del ring. Recibían y recibían ataques sin cesar. Con paredes, apoyos y una rapidez de los coruñeses imparable para los de negro. Hubo suerte pues nadie atinó a voltear el marcador. Se precipitó demasiado el cuadro local. Las más claras opciones llegaron antes del intermedio. En el 44, Altimira, solo tras un centro largo de Luismi Cruz, disparó alto con todo a su favor. Y en el aumento, Ximo Navarro subió su banda hasta el final y, a placer, empalmó también por encima del portal.

El descanso vino de perlas a los zaragozanos. Oxígeno puro. Hubo demasiados desaparecidos en combate. Sin el balón, es difícil brillar en el fútbol. Imposible. Y eso le pasó al equipo en la mayor parte del tiempo jugado en el primer periodo. Por eso, David Navarro hizo una metamorfosis urgente en la caseta. Dejó en la ducha a Kodro y a Pinilla y metió a Saidu y Cumic. Eliminó el 4-4-2, que no servía y era la muerte a corto plazo. Y puso un 4-2-3-1, tirando a la banda a Francho y dando el timón a los dos africanos, Saidu y Mawuli, en el medio, dejando solo a Dani Gómez en punta. Había que limar las diferencias ostensibles entre la velocidad de movimientos y desplazamiento de balón del Dépor, con un motor de cuatro cilindros y seis velocidades, frente a la lentitud de reflejos de un Real Zaragoza diesel, con motorización agrícola, sin más desarrollo mayor que una cuarta muy limitada en la palanca de cambios.

El efecto primero de la restauración táctica de Navarro se notó para bien. El cuadro gallego salió despistado de la caseta. Le vino mal el parón y no supo interpretar con celeridad la mutación que le presentaba el Real Zaragoza con el doble cambio de piezas. Se consumió el primer cuarto de hora sin sufrimientos para Andrada (cosa nueva, buena cosa) e, incluso, los zaragocistas pasaron de medio campo con el balón controlado varias veces, algo no visto en el primer tiempo casi nunca. Mawuli entró más en contacto con el balón, pues en la primera fase había abusado del toque corto y sin riesgo, una nadería como ancla atrás del todo. Rober González, por dentro, ayudó a abrir líneas de pase. La mejora era evidente.

La primera gran ocasión, de hecho, la tuvo el Real Zaragoza. Ya en el minuto 63, Dani Gómez estuvo en un tris del doblete. Remató a bocajarro, en carrera, un centro de Francho tras una gran apertura de Tasende. Pero se topó con un paradón de Álvaro Fernández sacando el balón a córner con reflejos. Incluso a la salida del saque de esquina, tras el lío inicial en el área chica, Mawuli voleó en la corona y la pelota salió fuera por un metro. El segundo periodo había embocado hacía tiempo por una senda bien diferente a la parte inicial del duelo. El Dépor empezó a ponerse nervioso, el runrún de las gradas se dejaba notar en demasía. Y los de Navarro empezaban a olisquear la posibilidad del triunfo… como el día del Almería.

Como lo vería Hidalgo que a falta de 19 minutos decidió devolver a Yeremay al prado después de casi un mes de baja por pubalgia. No está la estrella local al cien por cien. Lo citó por si acaso. Y el por si acaso sucedió gracias a la buena reacción zaragocista tras el descanso. El canario entró del a mano del delantero italiano Mulattieri, modificación total del ataque deportivista, pues antes había entrado el veterano Cristian Herrera. En el 75, a falta de un cuarto de hora y con el Dépor sin haber tirado a puerta ni una sola vez en todo el segundo tiempo, fue de nuevo el Real Zaragoza el que anduvo rondando el gol. Francho tiró desde 20 metros, de rosca, fuera por un trecho. Otro aviso de los aragoneses. En el 79 repitió Rober González, acabando mal una buena jugada de Cumic con Francho, alto.

A falta de 9 minutos, Moya y Soberón relevaron a los tocados físicamente Mawuli y Rober. Quería sangre fresca Navarro. Llegaba la hora de la verdad. El punto no era malo, pero la vida no está para especular con esto ahora. Hay que ganar todo a ser posible, mucho más sabiendo que el Leganés había vencido al Ceuta horas antes. Puñeteras matemáticas. Puñetero déficit. Pero esta vez salió cruz. Como tantas veces durante el año. Las apariencias de tantos minutos engañaron.

En la primera jugada con cierto tino del Dépor en los segundos 45 minutos, el recién aparecido Mulattieri fusiló a placer a Andrada en el 88 tras un balón muerto en el punto de penalti cabeceado por Eddahchouri, que pudo empujar a Insua en esa acción. De eso se quejó el Zaragoza y eso tuvo que mirar el VAR durante dos minutos. El gol fue considerado válido. A ahí murió el equipo zaragocista. Como un gazapillo. Sin remedio. No quedaba tiempo para nada. Insua lo intentó de cabeza poco después. Saidu desde lejos en el tiempo extra. No hubo fortuna.

Esta vez se cumplió la lógica, mal que pese. La combinatoria deja al Real Zaragoza muy mal parado en esta jornada, aún por concluir y con marcadores muy importantes por saberse. El margen de maniobra es ya mínimo para obrar la salvación.

Derrotado, pero no vencido

Un gol a cuatro minutos del tiempo reglamentario privó al Real Zaragoza de un empate en Riazor que mereció con creces.

Un gol a cuatro minutos del tiempo reglamentario privó al Real Zaragoza de un empate en Riazor que mereció con creces, después de una notable segunda parte en la que, con un Saidu excelente, tuvo al Deportivo contra las cuerdas durante muchos minutos. El equipo aragonés peleó hasta el final por un punto que hubiera sido de oro antes de recibir al Racing de Santander, pero encajó el 2-1 en el único disparo de los coruñeses tras el descanso. David Navarro suma su primera derrota, pero el Zaragoza está lejos de ser un equipo resignado o vencido.

El Zaragoza se encontró con el partido de cara, gracias a un gol rapidísimo de Dani Gómez, que culminó una jugada primorosa de Aguirregabiria, Rober y Pinilla que nació de un pase largo marca de la casa de Andrada. Un gol de bandera que neutralizaría el Deportivo al aprovecharse de un error del portero del Zaragoza a disparo de Stoichkov desde fuera del área. La pelota le botó delante a Andrada y acabó en la red cuando el chut no era ni mucho menos imparable. Y desde el empate, el Dépor se hizo claro dominador y, aunque no volvió a disparar entre los tres palos, obligó al Zaragoza a perseguir sombras durante casi todo el resto de la primera parte.

David Navarro dejó en el descanso a Pinilla y Kenan Kodro, al que se volvió a ver mermado físicamente, y dio entrada a Saidu y Cumic, reforzando el centro del campo con energía y piernas frescas y pasando a ordenar al equipo en 4-2-3-1, con Francho tirado a la derecha. Y los cambios le sentaron de perlas al equipo aragonés, que se ajustó mucho mejor, le discutió la pelota al Deportivo y volvió a mirar la portería rival con toda la intención, como en un remate de Dani Gómez que salvó milagrosamente el meta local, en la que fue la mejor ocasión de toda la segunda mitad, un periodo en el que se vio a un equipo que, otra vez ante un rival muy poderoso, cree en la permanencia y va a pelear su suerte hasta el final