viernes, 21 de agosto de 2026

PRETEMPORADA 2026/27 8º AMISTOSO (21.8.2025)

 

PRETEMPORADA 2026/27 8º AMISTOSO (21.8.2025)

 REAL ZARAGOZA 3-1 BILBAO ATHLETIC  

1-0, min. 69: P. Sans

1-1, min. 77: Korkut

2-1, min. 82: Delgado

3-1, min. 91: Hansson

Ficha técnica

Real Zaragoza: Westerveld; Gabilondo, Tachi (Saidu, 83), Diego González (H. Barrachina, 28), Escudero (Pereira, 71); Ander Herrera (Rubén Díez Jamelli, 71), Terrer; Jardí (Delgado, 46), Ademo (Vadillo, 46), Cuenca (Hansson, 83); y P. Sans (Tobajas, 71).

Bilbao Athletic: Santos; Zarandona, Izagirre, León (Unax Urzaiz, 85), Ilyas (Barandalla, 39); Sola (Pablo Martínez, 85),Adrián Pérez (Korkut, 73); Oyono (Selton, 65), Beñat García (Lete, 73), Huestamendia (Olabarrieta, 65); y Vizcay (Peciña, 65).

Árbitro: Alfredo Ramo Andrés (Comité Aragonés). No mostró tarjetas.

Goles: 1-0, min. 69: P. Sans. 1-1, min. 77: Korkut. 2-1, min. 82: Delgado. 3-1, min. 91: Hansson.

 Victoria del Real Zaragoza por 3-1 ante el filial del Athletic en un final de partido inspirado

Todo lo sustancial ocurrió en los últimos 20 minutos, tras haber llegado hasta ahí con el 0-0 y un juego malo y preocupante. Sans, el debutante Delgado y Hansson marcaron los tantos zaragocistas.

Dos partidos en uno. Uno de 70 minutos, malo de solemnidad. Y otro de 20, los finales, donde las condiciones del juego dieron de sí para ver cuatro goles y un triunfo por 3-1 del Real Zaragoza sobre el Bilbao Athletic en el penúltimo amistoso de pretemporada. Demasiado premio para tan poca propuesta, pero ciertamente el equipo está mostrando buena pegada en los ensayos estivales pese a su poca creatividad.

Preocupante la imagen y las maneras de los zaragocistas en una primera parte infumable. Nada de nada dejó en el saco de lo potable el cuadro que dirige Ibai Gómez. No es una crítica ácida ni una exageración sostenida en una frase hecha. No. Es literal. El Bilbao Athletic, un filial con aspecto muy juvenil del otro grupo de Primera RFEF, con chicos que desde el mismo inicio mostraron carencias técnicas en cuestiones básicas, fue mejor desde muy pronto. Y eso se convirtió enseguida en un lastre para cualquier observador que buscase una mejora en el fútbol del renovado plantel aragonés.

Se repitieron, como una letanía constante y sin fin, todas las máculas y errores ya reseñados en otros partidos precedentes de esta pretemporada pos descenso. No hay fábrica de fútbol en la medular. En defensa existen demasiados síntomas de blandura, igual por los laterales (lo de Gabilondo ya cabe subrayarlo) que por el centro. Y de medio campo hacia arriba la imaginación y la clase no es la dote más extendida en las piezas que por ahí se mueven. Lo de “ser un equipo proactivo y dominador” que prometió Ibai Gómez en su presentación, a escasos días del inicio de la liga es un tiro al aire, un holograma, un sueño de poca realidad hasta hoy. Y eso que en el campo estaba Ander Herrera, llamado a ser el líder en estas lides.

El equipo B bilbaíno dominó más la pelota, mucho más por momentos. Fue el único que dio -o lo intentó- cuatro o cinco pases seguidos. El Real Zaragoza jamás lo logró. No hubo una jugada de cierta continuidad o enjundia en campo contrario, otro epígrafe del libreto de Ibai que no asoma por ningún sitio. Todo se basa en pelotazos largos de 40 metros en busca de las carreras, en esta ocasión, del desafortunado Pau Sans, del abrumado Cuenca o del poco ágil Jardí. Eso es muy fácil de defender por los adversarios. El 0-0 del descanso, como suele ser siempre explicación para definir un mal día, fue lo mejor para los aturullados zaragocistas.

Si en el minuto 24 el Bilbao Athletic hubiera estado 0-2 por encima a nadie le hubiera extrañado. Ilyas, lateral zurdo de largo recorrido que se marchó lesionado antes del intermedio, se quedó mano a mano ante Westerveld en el minuto 13 y estrelló su remate contra el cuerpo del guardameta zaragocista en su salida. En el 17, Huestamendía, extremo izquierdo que superó con facilidad varias veces al referido Gabilondo, lanzó un centro-chut cerrado que dio en el larguero y se marchó fuera. Y en el 24, el ariete Vizcay metió la puntera en el segundo palo adelantándose a un pasivo Gabilondo, tras haber dejado botar peligrosamente el balón en el área chica Tachi, y la pelota se iba dentro de no ser por un paradón de Werterveld retrocediendo en una estirada inverosimil para sacar la pelota en la misma raya.

En el 25, seguido de esta ocasión cristalina de los bilbaínos, Diego González dio el susto de la tarde. Cayó sin sentido, conmocionado, tras un golpe en la cabeza con un rival en una pugna. Hubo segundos de miedos y los médicos y servicios sanitarios entraron a toda velocidad al césped. Se lo llevaron al hospital en camilla, ambulancia (ya consciente) y el alivio anímico de todo el mundo fue notable. Lo suplió Barrachina. El partido, tras ese parón, se deslució. Hubo incluso algún brote de dureza y discusiones. Los cachorros vizcaínos acabaron regalando dos pelotas de gol al Real Zaragoza en la recta final que ni Cuenca ni Jardí supieron aprovechar en los minutos 44 y 45, solos ante Santos. Hasta en este tipo de acciones falta destreza, un punto de clase y definición.

En el descanso, Ibai Gómez sentó al desaparecido Ademo y a un flojo Jardí e hizo debutar al delantero centro Joaquín Delgado, recién llegado, y dio más minutos al canterano Vadillo, goleador en Logroño la semana anterior. El técnico del filial de Lezama, Bittor Llopis, no tocó nada. Las consignas de Ibai debieron tocar la fibra de sus pupilos, porque el Real Zaragoza salió con otro aire distinto de la caseta. Desde el minuto 1 del segundo periodo sí que dominó al rival y jugó en campo contrario mayormente. Pau Sans pudo adelantar al equipo en el tanteador hasta dos veces, una en el 48 y otra en el 52, fruto de esa mejoría en la combinación y el adelantamiento de las líneas. En la primera, tras pase al hueco de Cuenca, punteó con la derecha alto, rozando la escuadra. Y en la segunda opción, en una jugada individual, voleó a media altura y Santos sacó a córner en una gran parada.

Faltaba saber si era un arrebato o algo serio. Y a partir del paso del cuarto de hora, quedó en evidencia que había más de lo primero que de lo segundo. Los vascos reaccionaron, el Zaragoza se volvió a recular y favoreció su decaimiento de nuevo. El rubio Adrián Pérez avisó del gol en el minuto 63, con un chut duro en la corona del área que se fue por encima del larguero por centímetros. Los de Ibai ya llevaban un rato otra vez perdidos en el limbo. Como si lo de hacer fútbol fuera para ellos una quimera, una tarea de titanes, a desmano.

De esos momentos de dudas surgió un fogonazo, como esos que sirvieron para ganar la semana pasada en Logroño y, sobre todo, en Villarreal. Y vino el 1-0 como una flor en el desierto. Una combinación notable de Cuenca y Terrer en la frontal del área en el minuto 69 acabó en un pase al espacio para la entrada de Gabilondo hasta el fondo y su pase atrás lo acabo de primeras Pau Sans a la red con un buen derechazo a media altura. Era otra vez fruto excesivo para tan poca propuesta. Pero el fútbol tiene esto, no atiende a méritos.

Quedaban 20 minutos, el Bilbao Athletic se había metido ya en un carrusel de cambios excesivo y todo parecía encarado ya. Pero los vascos lograron rehacerse y empataron pronto. Primero, en el 74, Olabarrieta (el año pasado en el FC Andorra) avisó después de una pifia de los centrales y, solo en el área remató cruzado, fuera por un metro. Y en el 77, el recién entrado Korkut ganó las espaldas de Tachi y Barrachina en un balón largo y definió con una preciosa vaselina desde la frontal sobre el adelantado Westerveld. El 1-1 equilibraba otra vez la meritocracia.

Pero el Real Zaragoza, en esos ya patentados fogonazos, se guardó otro para el minuto 82 que gestó Vadillo con un taconazo en la banda a la altura de la medular para favorecer la incursión de Pereira (mejor lateral ofensivo que hacia atrás), cuyo centro patrocinó el estreno goleador de Delgado, a bocajarro, gol de ‘9’ puro. El 2-1 se celebró con fuerza porque, además, es por fin un buen augurio con un ariete nuevo: marcar el primer día es algo inusual en Zaragoza en la última década. Buen sabor de boca, sin duda, este final de partido, sobre todo porque aún hubo un tercer tanto, el del estreno del noruego-sueco Hansson como zaragocista. En el minuto 91, un saque largo de Westerveld (sí, el portero), cruzó todo el campo ante el abatimiento ya de los rojiblancos y el extremo nórdico se quedó solo ante Santos, al que superó por raso con un buen toque.

El partido pasó del 0-0 aburrido, feo y sin material evaluable con sustancia en los primeros 70 minutos a unos 20 finales en los que, entre el cansancio de unos, la falta de ritmo de los recién entrados desde los banquillos y la inspiración de unos pocos atomizada en ese tramo postrero, tuvieron lugar cuatro goles, varias ocasiones y algunas gotas de eso que da sentido al fútbol. Que pasen cosas. Por ahora, más allá de este marcador que, visto sin contexto, parece contundente, a este Zaragoza de Ibai le faltan bastantes cosas. No reconocerlo puede ser contraproducente.

 

 

 

miércoles, 19 de agosto de 2026

Plantilla inicio Temporada 2026/27

Plantilla Real Zaragoza inicio Temporada 2026/27

Vuelven a sus clubes tras sus cesiones en el Real Zaragoza:

Esteban Andrada, Rober, Adrián Rodríguez, Kenan Kodro, Paul Akouokou, Nikola Cumic y Juan Larios.

Terminan contrato o se ejecuta la cláusula liberatoria: 

Dani Tasende, Pablo Insua, Keidi Bare, Mario Soberón, Toni Moya, Dani Gómez, Raúl Guti, Sinan Bakis, Carlos Pomares, Aleksandar Radovanovic, Sebas Moyano, Paulino De la Fuente, Jawad El Yamiq, Martín Aguirregabiria, Valery Fernández, Willy Agada, Mawuli Mensah, Jaime Vallejo y Luis Carbonell.


Continúan en el Real Zaragoza: 

Juan Sebastián, Francho Serrano, Marcos Cuenca, Hugo Pinilla, Yussif Saidu, Hugo Barrachina, Lucas Terrer y Alex Gomes.

Vuelven al Real Zaragoza tras sus cesiones: 

Sebastian Kosa, Adrián Liso, Pau Sans, Hugo Carrillo y Samed Bazdar.

Renueva: Tachi.

Fichajes: 

  • Joaquin Delgado:

  • Diego González:


  • Ander Herrera:

  • Edu Espiau: Arka Gdynia polaco

  • Emil Hansson 
  •  
    Sem Westerveld: AZ Alkmaar neerlandés

     
    Jokin Gabilondo: Malaga


Sergio Escudero; Deportivo de la Coruña 

Jaume Jardí (Nástic Tarragona)

Peter Ademo (Sheriff Tiraspol)


Raúl Pereira (Cádiz)

Anartz Peña (Arenas)



Díaz Jamelli (Ceuta)

sábado, 15 de agosto de 2026

PRETEMPORADA 2026/27 7º AMISTOSO (15.8.2025)

 

PRETEMPORADA 2026/27 7º AMISTOSO (15.8.2025)

 VILLARREAL B 0-2 REAL ZARAGOZA 

0-1, min. 32: P. Sans

0-2, min. 71: Cuenca

Ficha técnica

Villarreal B: Kinareykin (Quevedo, 68); Arnau Forés (Jan, 57), Diallo (Palomares, 57), Álvaro García (Alcaide, 57), Ortiz (Luque, 73)); Pascual (Valen, 68); Nizar, Baratucci (Manfa, 57), Bonafé (Fofana, 57), Gaitán (Barry, 68); y Albert García (Ayman, 68).

Real Zaragoza: Westerveld; Gabilondo, Tachi (Saidu, 42), H. Barrachina, Escudero (Lalo Arantegui, 79); Ander Herrera (Tobajas, 59), Monzón (David García. 79); Jardí, Ademo (P. Sans, 21), Hansson; y Cuenca (Laken Torres, 79).

Árbitro: Tárraga Lájara (Comité Valenciano). Amonestó a Ander Herrera (25), Jardí (29), Baratucci (48), Gaitán (66) y Manfa (80).

Goles: 0-1, min. 32: P. Sans. 0-2, min. 71: Cuenca.

Otra victoria del Real Zaragoza basada en fogonazos aislados: 0-2 en Villarreal

Sans en la primera parte y Cuenca en la segunda marcaron los goles de un equipo con más empaque que el del día anterior en Logroño, con el portero Westerveld en modo salvador, evitando tres goles de los locales en sus momentos de dominio claro. Tachi y Barrachina también sacaron dos balones en la raya.

La victoria del Real Zaragoza por 0-2 en el campo del Villarreal B tiene su punto de amarre ilusionante, si así se quiere ver, pero deja a la vista (y escondidos, que es lo más peligroso) diversos problemas de concepción futbolística de la actual plantilla. Fue otro triunfo basado en fogonazos, sin prestancia en el fútbol desarrollado y con el flotador del portero Westerveld en tres intervenciones salvadoras, a las que se añadieron dos balones sacados bajo palos por Tachi y Barrachina.

El nuevo once inicial de Ibai Gómez, totalmente distinto al de un día antes en Logroño, presentó en líneas generales los mismos trazos que su predecesor en el tiempo. Dificultades para salir desde atrás con el balón jugado desde el portero, esta vez Westerveld, con hilvanes constantes con los centrales (Tachi y Barrachina), con el medio centro que viene a buscar la pelota (Ander Herrera) y los laterales, esta vez Gabilondo y Escudero. La presión del Villarreal B impidió una evacuación rápida de los muchos saques de fondo zaragocistas, teniendo que recurrir como remedio último al pelotazo del agobiado de turno. Esto va a requerir muchas horas de ensayo, como una orquesta sinfónica para una ópera, solo que aquí cabe la duda de si los músicos están para tal encomienda o no.

En la medular, con el citado Ander y el joven Monzón, apenas un par de gambeteos del primero sin conclusión feliz al inicio del duelo y un buen pase al espacio del segundo hacia Cuenca que no llegó a su destino ideal fueron la fábrica futbolística de lo que se entiende como sala de máquinas. En la bandas, fallón Jardí e inexistente, hasta bien avanzado el partido, Hansson, al que no hay manera de encontrarle la gracia desde julio. En punta, el referido Cuenca no anduvo fino y, como enganche tras él, Ademo no tuvo tiempo de nada al caer lesionado en el minuto 20 y pedir el cambio. Su relevo, Pau Sans, acabó siendo el autor del único gol antes del descanso, o sea, con ese duende que casi siempre tuvo el zaragozano desde hace cuatro años largos.

El extracto de la primera parte fue parecido al de Logroño 24 horas antes. Mejor combinación y llegada del rival, el Villarreal B, que metió muchos minutos atrás del todo a la zaga zaragocista que blandeó por lo laterales, Gabilondo y Escudero, sufridores ante un gran Gaitán y Nizar El Jmili. Eso se tradujo en un carrusel de opciones de gol que, como otros rivales este verano, los castellonenses fueron errando una tras otras, con la buena actuación de Westerveld en dos paradones por alto de categoría.

El primer cuarto de hora fue de tanteo, con iniciativa local y repliegue aragonés en un correcalles sin control favorecido por el viento de tormenta que hizo un conejo del balón. La lluvia, recia por momentos, deslució muchas fases de ese periodo inicial. Hasta el minuto 16 nadie se movió en ataque con firmeza. Ademo lanzó desde 25 metros un disparo flojo, malo, y paró el portero ucraniano Kinareykin sin problemas. La respuesta amarilla tuvo dos disparos seguidos en el 17 y el 19 que Westerveld solventó para bien zaragocista. El primero, de Pascual desde la frontal del área, un voleón que echó a córner por encima del larguero en gran estirada. Y el segundo a cabezazo de Bonafé, en un centro de Nizar, que el holandés detuvo en dos veces.

El Zaragoza perdió la brújula por completo y estuvo a merced de las individualidades villarrealenses. La lesión prematura de Ademo, en el minuto 20 con un problema con pinta muscular, ayudó al desconcierto. Fue suplido por Sans. En eso, Gaitán dribló por enésima vez a Gabilondo, entró en el área en el minuto 24 y su remate colocado que iba dentro lo sacó con el cuerpo Tachi casi en la raya cuando todos cantaban el 1-0. En el 27, el argentino Baratucci lanzó con intención desde la corona y Westerveld evitó el tanto por encima del travesaño otra vez.

Cuando la lógica hacía pensar que, si alguien marcaba, iba a ser el Villarreal B, el fútbol demostró que es un deporte insondable, que no atiende al sentido común muchas veces. El que hizo el 0-1 fue el Real Zaragoza en una llegada aislada a balón parado. Una falta lejana, centrada, a 35 metros del portal local, la bombeó Ander Herrera, fue rechazada mal y en corto por la zaga filial y la pelota muerta en el punto de penalti la introdujo en la malla Pau Sans a la primera, a media altura pegada al palo derecho. Era el minuto 32 y se puso por delante el que menos méritos había adquirido y menos había propuesto.

De ahí al descanso, el Villarreal notó el mazazo pero aún tuvo en la pierna derecha de Bonafé el empate en el minuto 35, solo, con Westerveld fuera del marco tras un pase atrás de Nizar desde el fondo, remató a placer y el cruce de Barrachina con el cuerpo resultó providencial para abortar otro gol hecho. La desgracia en forma de lesión tuvo repetición en el minuto 40 cuando Tachi, al despejar por arriba un balón peligroso en una melé en el área zaragocista, recibió un punterazo de Albert García en la cara (sin querer) y sangró de manera aparatosa hasta que se le paró la hemorragia. Fue sustituido por Saidu en el 42. Sí, Saidu, que se fue lesionado un día antes en Logroño, fue el único que repitió viaje a instancias del área futbolística y, como se ve, para repetir minutos por fuerza.

En el intermedio no hubo relevos en ningún equipo. Y el segundo tiempo se reanudó con, otro día más, las mismas hechuras con las que se desarrolló el primero. No logra Ibai Gómez por ahora modificar e intervenir visiblemente en los tiempos de pausa. Todo es demasiado plano y previsible, reiterativo. La primera ocasión cristalina de gol la tuvo el Villarreal B, por medio de su ariete Albert García, a quemarropa en el área pequeña tras centro de Nizar en el minuto 51, pero se topó con otro paradón salvador de Westerveld en la raya, abajo del todo, que parecía un imposible por la cercanía del remate.

El Real Zaragoza intentó un par de jugadas de esas que tiene idealizadas Gómez, rápidas, verticales, con llegada en cuatro pases del área propia a la del rival. Pero la culminación de esos unicornios azules, obras casi imposibles en estos niveles, no la definieron bien Jardí y Cuenca, respectivamente. Eso sí, sirvieron para que quedase el poso de que, de vez en cuando, sí es posible ver una combinación decente que haga tilín al ojo del observador. Algo es algo, aunque no rente por ahora.

Se encaró la media hora final, bajo el agua tormentosa incesante, con cinco cambios en los locales y el descanso a Herrera, difuminado hacía rato, dando entrada a Tobajas. En esta fase de transición del guion general, en el minuto 62 el Villarreal rondó de nuevo el gol por medio de su mejor hombre, Gaitán, que condujo hasta la frontal ante una pasiva defensa zaragocista y remató raso rozando el poste derecho, fuera. Ahí acabó la iniciativa castellonense porque Albelda hizo otra tacada de cinco cambios más en el 68 y desmontó su chiringuito por completo.

Enseguida, en ese barullo amarillo, el Real Zaragoza encontró el 0-2. Lo hizo Cuenca en el minuto 71, tras recibir un pase al espacio de Hansson, que por fin apareció a gotitas en este segundo tiempo del séptimo amistoso del verano. Encaró al portero Quevedo, lo regateó en el área y chutó mordido, raso, muy lentamente, haciendo sin querer el contrapié al defensa Palomares que corría para tratar de evitar el tanto.

Este gol dejó la moraleja del día, que recoge todo lo visto en lo que ya va de pretemporada: el Real Zaragoza tiene muy poco fútbol, no gobierna los partidos, permite mucho a los rivales, sufre atrás, pero no encaja demasiado y, cuando llega arriba, está mostrando pegada con un porcentaje mayor a lo vivido en años precedentes. Esto, en amistosos de agosto. En la liga será otro cantar. Conviene no dejarse engañar por esta tendencia, que tiene cimientos de margarina de no mejorarse notablemente cuestiones nucleares.


viernes, 14 de agosto de 2026

PRETEMPORADA 2026/27 6º AMISTOSO (14.8.2025)

 

PRETEMPORADA 2026/27 6º AMISTOSO (14.8.2025)

 UD LOGROÑES 1-2 REAL ZARAGOZA  

0-1, min. 19: Vadillo

1-1, min. 31: Latif Issman

1-2, min. 75: Tobajas

 Ficha técnica

UD Logroñés: Fermín Sobrón (Taliby, 46); Navarro (Larrea, 77), Cabetas (Sálamo, 77), Larrea (Bolo, 46), Jaime Vallejo (Camacho, 46); Zabala (Latif Issman, 77), Marí (Maroto, 46); Chinedu (Dani Martínez, 77), Latif Issman (Asenjo, 46), Santana (Bello, 62); y Baselga (Berasategi, 77).

Real Zaragoza: Peña; Lalo Arantegui II (Gabilondo, 62), Carrillo, Diego González (David García, 77), Pereira; Saidu (Tobajas, 41), Terrer; Vadillo (Laken Torres, 62), Pinilla, Rubén Díez Jamelli; y Espiau.

Árbitro: Millán Bárcenas (Comité Riojano). Amonestó a Diego González (52).

Goles: 0-1, min. 19: Vadillo. 1-1, min. 31: Latif Issman. 1-2, min. 75: Tobajas.

Incidencias: Tarde calurosa, con 32 grados y cielo tormentoso, cubierto. El césped del campo de hierba natural de la Ciudad Deportiva de la UD Logroñés presentó un excelente estado. Alrededor del terreno de juego (no hay gradas en este campo) hubo alrededor de 800 espectadores, más de 200 zaragocistas.

Mejor resultado que juego del Real Zaragoza: victoria por 1-2 ante la UD Logroñés

Los goles de los jóvenes del filial Vadillo y Tobajas permitieron minimizar y esconder un partido lleno de defectos de los de Ibai Gómez en Logroño. El primer tiempo fue deficiente de los zaragocistas, que mejoraron en la parte final ante un rival evaporado por las sustituciones.

Mejor resultado que juego. El Real Zaragoza ganó 1-2 este viernes a la UD Logroñés en un ensayo con vocación de seriedad ya en la recta final de la pretemporada en el que lo pasó mal en la primera parte ante un rival mejor y acabó mandando en los últimos 25 minutos por insistencia en el plan y aprovechando que los locales se desvanecieron con los cambios.

Como quiera que este de Logroño fue el primero de los cuatro últimos partidos de preparación que Ibai Gómez programó en su día con vocación de que ya se aproximen a la competición en lo más que se pueda, esta crónica ha de ceñirse a cuestiones mollares con cierta enjundia. La primera, el equipo que este viernes alineó ante la UD Logroñés tuvo serios problemas de salida del balón desde atrás, tal y como quiere el entrenador que se haga en su modelo de juego. Por ello, el sufrimiento predominó sobre el goce con la pelota y marcó la estructura del juego, con dominio constante de los riojanos en los primeros 45 minutos.

Las pérdidas en zonas de máximo riesgo fueron al menos una decena. Saidu tuvo dos serias. Pero también Pinilla, atrasado ahí para apoyar al armazón de juego. Y Terrer repitió varias pifias, todos ellos acosados por un Logroñés que enseguida vio ese punto flaco y apretó arriba del todo con hasta seis jugadores en una presión altísima. Hasta Rubén Díez Jamelli, volcado a la izquierda en la pizarra como interior a veces, en un dibujo asimétrico, padeció cuando le tocó ser el conductor. Por supuesto, el portero Peña anduvo media docena de veces en problemas con los pies, lo que se dice es su fuerte.

En ataque, salvo un inicio prometedor que solo tuvo fuelle 10 minutos, con Espiau desacertado en los pases últimos y sin bajar un balón en condiciones, y el gol aislado de Vadillo (un golazo de fábrica individual), el Real Zaragoza se mostró inexistente, muy alejado del área local y sin combinación alguna de más de dos o tres pases potables. Un mal síntoma este. Esto deriva de que en la medular no hay imaginación, todo se pierde en el afán de salir jugando desde la portería propia. Quizá Ibai Gómez esté proponiendo un plan para el que no tiene las piezas adecuadas. Es aún pretemporada y eso ayuda. Pero los partidos de verdad están ya a la vuelta de la esquina.

El Real Zaragoza sudó tinta en sus laterales, el joven Lalo Arantegui por la derecha, ante uno de los dos mejores logroñeses, Chinedu (el otro es Latif Issman, joven mediapunta de maneras potentes), y Pereira por la izquierda, con un Santana que lo rebasó en exceso. 

La mezcla de todo esto fue una mala imagen en la primera parte, donde lo mejor con diferencia fue el 1-1 que señalaba el marcador en el descanso. Se adelantó el Real Zaragoza en el minuto 19 por medio de Vadillo, que controló con el pecho un balón descargado en largo hacia el horizonte por los agobiados zaragocistas, arrancó en velocidad desde medio campo, superó en carrera al central Cabetas, pesado y demasiado lento en el retroceso, y superó por raso en el mano a mano a Fermín Sobrón.

Antes de este hecho aislado el Logroñés había fallado ya dos goles sencillos. Uno de Chinedu en el minuto 14, que sentó a Carrillo en el área y disparó raso y cruzado, fuera por mílímetros tras tocar Peña. Y en el 16, el aragonés Baselga no llegó por dos dedos, de cabeza, a un centro cerrado de Santana. Tras el accidente del gol blanquiazul, los riojanos siguieron a lo suyo, con el centrocampista Latif Issman haciendo y deshaciendo a su libre albedrío. Aun así, curiosamente, el Real Zaragoza rozó el 0-2. Hubiese sido exagerado premio si Espiau acierta a quemarropa tras un rechace del portero a chilena de David González tras una falta lejana volcada al área rojiblanca. La echó alta, en remate mordido en el minuto 25.

Enseguida, en el 27, Chinedu chutó solo en el área después de un despeje a una mano de Peña que casi se comió por arriba, pero el balón se estrelló en el portero zaragocista y no fue a la red. Algo que sí sucedió en el 31, cuando Latif Issman remachó a placer un balón muerto tras un fallo en la recepción de Peña a disparo raso del exzaragocista Jaime Vallejo, que también estaba sin marca en el área, como Pedro por su casa. De ahí al final del primer periodo, la única noticia fue mala: Saidu fue sustituido en el minuto 41 por Tobajas tras ser atendido y marcharse cojeando y con hielo por un problema en la zona tibial, bajo la rodilla izquierda.

Tras el intermedio, Unai Mendía, técnico local hizo cinco cambios. Ibai, ninguno más que ese reseñado por fuerza, todo según lo programado. El juego se reanudó de modo parecido, con dominio predominante del Logroñés, un equipo con más toque de balón, con transiciones más elaboradas, más combinativas, más colectivas que lo que desarrolla el deslavazado Real Zaragoza. Zabala erró un gol en el minuto 50, rematando al centro un pase atrás de Camacho para que atajase abajo Peña. El cuadro aragonés salía de vez en cuando con balones largos, en busca de Vadillo sobre todo, pero sin éxito. Rubén Díez trató de catalizar el juego varios metros más adelante, pisando terrenos del rival, pero nadie se movía, faltaron desmarques, opciones de pase. Otro ejemplo de carencia a resolver.

A la salida de un córner, Espiau cabeceó con opciones claras de gol, pero cruzó demasiado el remate y se marchó fuera por un palmo en el minuto 60. Lo del Real Zaragoza eran fogonazos puntuales, no fruto de una continuidad, que llegaría poco después. Porque se empezó a notar que el Logroñés se disolvía con las sustituciones, rebajando sus prestaciones. En unos instantes de inspiración blanquilla, Vadillo recibió otro balón a espaldas de los centrales y se fue hacia Taliby en el 62. Tardó en decidir y Bolo se le anticipó por detrás, quizá en un penalti que el árbitro local no señaló. Tampoco lo pidieron los zaragocistas en ningún momento. Falta eso que se llama cancherismo.

En los últimos 20 minutos, el Real Zaragoza volteó el factor dominio y se hizo con la pelota. Los locales se resquebrajaron cada vez más con el carrusel de cambios. Y en otro ataque zaragocista, Tobajas controló bien en el pico del área, se fue hacia el portero y marcó el 1-2 en el minuto 75 con un derechazo potente. Este tanto hizo justicia a ese rato bueno ya reseñado de los de Ibai. El hecho de sujetar a la mayor parte de los jugadores hasta el final otorgó seriedad al tramo definitivo. Esto salió bien y ayudó a edulcorar el paladar último de la tarde. El Logroñés hizo salir en la recta definitiva a Larrea y Latif, por falta de más reservas. Un detalle de cómo se tomó el segundo tiempo el equipo riojano.

El partido acabó con un gol fallado por otro delantero del filial, Laken Torres, que remató alto, fuera, tras haber regateado al portero Taliby en el minuto 89. Fue el colofón a un duelo desigual, con una cara y una cruz muy marcadas, que Ibai Gómez debe analizar con lupa. Y Lalo Arantegui, en la dirección deportiva, también.