sábado, 31 de octubre de 2026

LIGA 1ªRFEF. 2026/27 JORNADA Nº10 REAL ZARAGOZA 2-2 VILLARREAL B

 

LIGA 1ªRFEF. 2026/27 JORNADA Nº10 (31.10.2026)

PARTIDO OFICIAL Nº 3752

 REAL ZARAGOZA 2-2 VILLARREAL B 

0-1, min. 64: Albert García.

0-2, min. 70: Álvaro García.

1-2, min. 85: Jardí.

2-2, min. 93: Diego González.

Ficha técnica

Real Zaragoza: Westerveld; Sangalli, Iranzo, Diego González, Escudero (Delgado, 71’); Ander Herrera (Tobajas, 58’), Ademo, Rubén Díez (Saidu, 80’); Jardí, Ureña (Vadillo, 58’); Edu Espiau (Pau Sans, 58’).

Villarreal B: Kinareikin; Arnau, Álvaro García, Eze Chukwuma, Eneko Ortiz; Thiam, Pascual (Alcaide, 86’); Viveros (Fofana, 77’), Barattucci (Bonafe, 77’), Joselillo Gaitán; Albert García (Ayman, 86’).

Árbitro: José Antonio Palomares Gutiérrez (Comité de Andalucía). Mostró amarillas a Iranzo (7’), Escudero (44’), Tobajas (74’), Eze (82’). Roja directa a Tobajas (97’).

Real Zaragoza 2-2 Villarreal B

63 % Posesión 37 %
16 remates totales 10
8 remates a puerta 3
5 remates fuera 3
6 córneres 1
4 tarjetas amarillas 1
1 tarjetas rojas 0
0 fueras de juego 5
18 tiros libres 11
23 saques de banda 21
11 faltas 18
1 disparos efectuados bloqueados 6

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Un Real Zaragoza de acero: empate (2-2) contra el Villarreal B

El Real Zaragoza volvió a salvar un partido que tenía perdido gracias a su casta y fe contra un Villarreal B vivo y eléctrico que le complicó la noche. Dos goles finales de Jardí y Diego González le mantienen en el coliderato. 

De la tumba se levantó el Real Zaragoza cuando parecía ya sepultado por la voracidad, el ritmo y la chispa de un Villarreal B que apunta a ser un hueso de los buenos en la carrera por el ascenso directo. Volvía a tener perdido un partido el equipo aragonés. Pero a casta y esperanza no le gana nadie. En el minuto 85, la cosa estaba negra, imposible: 0-2. Sin embargo, no hay imposibles para este grupo. Jardí y Diego González, en un desenlace épico, dejaron en tablas un partido inescrutable e igualado, en el que el Zaragoza, de fútbol racheado y aturdido, no estuvo cómodo, en el que confrontó al mejor rival del curso y en el que tuvo sus momentos buenos y malos. El Villarreal B aprovechó los suyos, impulsado por su energía y vivacidad, muy superiores a la veteranía y las cicatrices que exhibía el once del Zaragoza, formado por sus piezas con más kilómetros en el fútbol. Esto marcó las velocidades de los acontecimientos. Sin embargo, si algo tiene este Zaragoza, es capacidad de sufrimiento. Sabe pasarlo mal, reponerse, reconstruirse y estirar su último aliento hasta el límite de los tiempos. Y así, salvó un punto que es vida, que le mantiene agarrado en el coliderato a un equipo al que va a costar despegar. El Zaragoza, si tiene algo, es una coraza competitiva que nadie sabe ni puede acribillar: hay que matarlo dos veces.

La baja de Terrer -con una leve dolencia muscular de última hora en un cuádriceps- mantuvo en el once a Ander Herrera, en un centro del campo en el que regresó Ademo tras su partido de sanción. La otra novedad del equipo afectó al lateral izquierdo, posición en rotación continua, en la que, esta vez, accedió Escudero, baja hace una semana contra el Europa. Además, Rubén Díez retomó la titularidad, primera vez que la compartía con Ander Herrera. Los demás, fueron los habituales, el núcleo duro de Ibai Gómez, con su formato habitual de 4-3-2-1, aunque con los matices posicionales habituales: línea de tres en la salida de balón, Escudero solapado en el centro del campo en fase ofensiva...

El Villarreal B siguió formando con su once base, ordenado en un 4-4-2 al que llegaron tanto Thiam, su pivote, como Joselillo Gaitán, su punto de desequilibrio en el extremo izquierdo. Ambos habían estado convocados el viernes con el primer equipo en la derrota contra el Espanyol en Primera División, aunque no participaron y se subieron en el autobús hacia Zaragoza. Una de las incógnitas del Villarreal B era el modo en el que iba a defender. De esa decisión dependería el mapa del partido. David Albelda acostumbra a variar, aunque suele estabilizar a su equipo sobre un bloque medio, rocoso y esforzado desde el que roba y ataca. Pero el técnico no fue esta vez por ahí: lanzó a sus jugadores a presionar altos e intensos, y eso le erosionó la capacidad del Zaragoza para construir su juego.

Los rivales tienen ya algo pillado el truco del equipo de Ibai en ese punto. Lo limitan y le desnaturalizan atacándole su ataque. Y el partido arrancó en esa dirección. El juego del Zaragoza se ahogaba en su propio campo, estancado y sucio. Apenas podía escapar el equipo aragonés y avanzar más allá de la salida directa sobre Edu Espiau. El plan del Villarreal era claro: cortocircuitar esos primeros pases y encapsular a los aragoneses. En ese primer tramo, los visitantes gobernaban, gracias a su fútbol vivo y vertical. Sus ataques eran profundos, vertiginosos, mordiendo los espacios abiertos a las espaldas del Zaragoza, donde Iranzo se cargó enseguida con una amarilla. Eso marcó sus duelos.

El equipo de Ibai había reunido a Ander Herrera con Rubén Díez, en un intento, en parte, de juntar pases, darle control y estabilidad a las posesiones. La premisa era guardar la pelota, no comprometer pérdidas. Tener seguridad en una zona en la que los robos del Villarreal son carne de ocasión. El Zaragoza evitaba transiciones, pero sufría para encontrar la senda del encuentro. Un tiro de falta de Barattucci rozó el gol. Fue el primer aviso. Los "amarillos" estaban mejor, pero el Zaragoza halló en el balón parado una fuente de peligro. En un saque de esquina, Diego González, agazapado en el área pequeña, no le dio dirección a un balón que Iranzo ya había bajado del aire. Paró Kinareikin. De nuevo, desde el rincón, el Zaragoza amenazó. Fue su ocasión más rotunda, con un cabezazo de Iranzo al larguero.

Poco a poco, los de Ibai fueron consolidándose en el partido, un duelo disputado y muy complejo. Albert García había puesto en alerta a Westerveld ganándole una carrera a Iranzo, avisado de expulsión y muy expuesto en esos lances. El meta holandés, con un rival tan puntiagudo con espacios, destacó defendiendo muchos metros, atento y preciso con los pies.

El Villarreal, en cuanto podía, corría. Era su modo de expresarse en el partido, con Josellilllo Gaitán como flecha más afilada: una carrera de punta a punta del campo, con el balón imantado al pie, dejó con la boca abierta al estadio y nos recordó que en esta categoría hay también alguna piedra preciosa. El minisubmarino agrupa futbolistas con vitalidad, finos, rápidos, atléticos, clarividentes, briosos y hábiles… Un torrente de juventud ante el que el Zaragoza confrontaba con experiencia, con su versión más veterana: Ander Herrera, Escudero, Sangalli, Rubén Díez.... Ese pulso entre frescura y oficio representó otra de las tramas secundarias del partido. Ese tipo de jugador debía darle al Zaragoza poso y serenidad ante un rival de energía y lozanía.

El partido no tenía gran volumen ofensivo, signo de que ambos equipos se contenían. El Zaragoza, en todo caso, generaba ruido cuando se instalaba en campo rival, mezclando pases, principalmente, en su sector izquierdo, con un Ademo muy inspirado. Jardí chutó con furia en un derechazo que Kinareikin despejó. El Villarreal B contestó con un tiro desviado de Baratucci. Así se alcanzó el descanso. Un partido, hasta entonces, nivelado, en el que el Zaragoza permaneció maniatado en sus primeros pases, en el que fluyó mejor cuando lograba escapar de las tenazas de esa presión y asomaba cerca del área adversaria, donde movía y agrietaba al rival. Por ahí debía seguir su camino el equipo de Ibai Gómez.

De la segunda mitad, el Zaragoza salió con ímpetu, con una ocasión de Jardí, tras buen pase de Ademo, y con un remate en un saque de esquina de Escudero. Pero también con un susto gordo, pues el Villarreal B anotó un gol que se fue al limbo por fuera de juego de ese diablo llamado Joselillo, que tiene nombre de torero y de artista. Ibai había movido el equipo justo en ese pasaje. Metió a Pau Sans, Vadillo y Tobajas, por Espiau, Ureña y Ander Herrera. La apuesta parecía enfocarse hacia la velocidad. Pero el Villarreal B también la tenía.

El partido exigía toda la atención. En un ataque del Zaragoza, Sangalli liberó espacio a Joselillo. Salió disparado y le entregó, con un pase maravilloso, un balón a la carrera de Albert García, lanzado a Westerverld, a quien no perdonó. No hubo fuera de juego esta vez.

Al Zaragoza se le puso crudo el asunto. Debía asumir ahora riesgos que el Villarreal B podía castigar con su caballería. Todavía con la sangre en la herida, una falta que Eneko Ortiz tocó con un efecto letal la metió dentro Álvaro García, entrando como un mercancías y empujando a gol.

Al Zaragoza se le puso así el partido muy cuesta arriba. No veía el modo de desbordar y tensar al rival. Comenzó así a jugar con las prisas. Ibai Gómez sacó a Delgado por Escudero, pasando Sangalli al lateral izquierdo. El Villarreal se refrescó con Fofana y Bonafe. Y el Zaragoza agotó su relevos con Saidu por Rubén Díez. El Zaragoza lo intentaba, con Pau Sans cargando por el centro con Delegado, con Vadillo en una banda y unos buenos minutos de Tobajas al timón (sería expulsado en el minuto 98 tras un partidazo). La tuvo Delgado pero Kinareikin volvió a aparecer justo a tiempo.

El reloj corría, como corrió Saidu hacia el área, empujado por Eze. Un penalti que Jardí falló, pero que supo reciclar al gol. Había tiempo. Vadillo se fue como un avión y pudo marcar en una penetración. Quedaba la heroica, ese terreno mágico donde este Zaragoza ya ha demostrado que conoce los códigos y secretos. Donde exhibe fe, mentalidad, voluntad y duende. De donde ya casi nada se podía sacar, sacó: Diego González, imponente, hizo bueno un pase de Pau Sans al corazón del área, al lugar de los momentos desesperados. Así vino el empate de un partido en el que el Zaragoza sufrió y no perdió. Porque es un equipo de acero.


martes, 27 de octubre de 2026

COPA DEL REY 2026/27 1ª RONDA CD TUDELANO 0-4 REAL ZARAGOZA

COPA DEL REY 2026/27 1ª RONDA (27.10.2026)

PARTIDO OFICIAL N.º 3751

CD TUDELANO 0-4 REAL ZARAGOZA 

0-1, min. 11: Delgado

0-2, min. 19: P. Sans, de penalti

0-3, min. 36: P. Sans

0-4, min. 40: Pinilla

Ficha Técnica

CD Tudelano: Iván Fernández; Coco, Marlone, Juanena (Marco Martínez, 46), Pedrosa (Sarriegi, 46); Alonso, Ekhi (Mora, 62), Zakarya (Vélez, 67); Oiartzabal, Kevin (Sola, 74) y Alegre.

Real Zaragoza: Peña; Gabilondo (Lalo Arantegui, 62), Tachi, H. Barrachina, Pereira (Escudero, 46); Saidu, Monzón (Beltrán Ratón, 71); Cuenca, Pinilla, P. Sans (Tobajas, 62); y Delgado (Laken Torres, 62).

Árbitro: Álvarez Rodríguez (Comité Castellano-leonés). No mostró tarjetas a los jugadores, solo una al entrenador local, César Monasterio.

Goles: 0-1, min. 11: Delgado. 0-2, min. 19: P. Sans, de penalti. 0-3, min. 36: P. Sans. 0-4, min. 40: Pinilla.

CD Tudelano 0-4 Real Zaragoza

58 % Posesión 42 %
7 remates totales 12
4 remates a puerta 8
3 remates fuera 4
9 corneres 5
1 tarjetas amarillas 0
0 tarjetas rojas 0
2 fueras de juego 3
25 tiros libres 13
30 saques de banda 21
10 faltas 22
 disparos efectuados bloqueados

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Fácil y contundente triunfo del Real Zaragoza en el campo del Tudelano (0-4)

El equipo aragonés solucionó enseguida la eliminatoria copera, goleó ya en el primer tiempo con cuatro tantos y, pese a jugar con los menos habituales, superó a un débil rival de Segunda RFEF. 

Solventado el trámite. El Real Zaragoza jugará la segunda ronda de Copa tras apabullar al Tudelano en el estreno en el torneo del K.O., que resultó un duelo desigual, facilón y sin historia desde el mismo inicio del choque. No hubo el más mínimo resquicio a la sorpresa. Todo fue cómodo, sin demasiado esfuerzo y con una larga coda que hizo del envite un evento largo lleno de minutos sobrantes.

El partido no duró nada realmente. En el minuto 11 ya ganaba el Real Zaragoza con el primer gol como blanquillo de Joaquín Delgado, excelente noticia para abrir boca. Y en el 19 ya estaba todo decidido con el 0-2 que anotó de penalti Pau Sans, cometido sobre él mismo en una acción torpe del lateral Coco en el área navarra. Contando con que, aún con el 0-0, Cuenca ya había avisado en una incursión veloz en el área que no pudo rematar por el cruce a última hora del central Juanena, la sensación de aluvión zaragocista fue aparatosa. Era un combate entre un púgil de peso pesado contra un peso pluma. Enorme diferencia entre ambas escuadras, todo ello pese a que Ibai Gómez apostó por el segundo escuadrón de la plantilla, los menos habituales en la liga exceptuando al lateral zurdo Pereira.

Con este preámbulo poco espacio quedó para la sorpresa en esta eliminatoria. El pésimo estado del campo, con más zonas marrones de tierra que verdes de césped, con un bacheo en la superficie de juego que hacía del balón una liebre si se trataba de jugar raseando, fue evitado por el técnico zaragocista con un plan de partido donde predominaron los pases largos, de 30 o 40 metros, muchas veces desde la línea de centrales, con Tachi y Barrachina siendo los generadores de los ataques buscando las espadas de la débil zaga local. Aun así, el Tudelano tuvo un arreón de cuatro o cinco minutos que puso en apuros la portería guardada por Peña.

Oiarzabal, en el minuto 29, controló mal un centro de Coco a bocajarro y eso evitó el gol de los de Tudela. En la siguiente acción, sin llegar al 30, Kevin se fue en el área de Tachi y su remate duro se fue al lateral de la red, cerca del poste izquierdo. Con el Zaragoza repentinamente despistado, Ekhi recogió la pelota de inmediato en la corona del área y su zurdazo se fue al poste, con Peña batido. Fue un episodio de desvanecimiento transitorio del equipo aragonés que, por fortuna, no causó daños y se evitó, con una buena dosis de suerte, que el Tudelano se metiera en el duelo con un 1-2 que hubiese alterado el guion que pronto se dio.

Fue un amago fugaz de los blanquinegros que no tuvo ni continuidad ni calidad para seguir poniendo en problemas a los zaragozanos. La réplica la puso Pinilla, mediapunta por detrás de Pereira en esta noche copera, con un mano a mano ante el portero Iván Fernández en el minuto 32 que acabó estrellando en el cuerpo del cancerbero. Fue el punto de inflexión de ese pasaje de dudas tan puntual. 

Al poco, en el minuto 36, Pau Sans, el mejor de la primera mitad entre los tomates (de rojo vistió el Real Zaragoza), se sacó un derechazo precioso desde 20 metros que tras dar con violencia en el larguero botó dentro y salió escupido hacia fuera. El linier, con la solicitud al unísono de gol de los jugadores del cuadro aragonés, se fue al centro del campo y dijo que la pelota había entrado por completo. Era el 0-3 y el broche a la victoria con mucha antelación. Se acabó ahí el leve hilo de vida que podía quedarles a los navarros.

Con todo ya decantado, con el público local (muy chillón desde el inicio) ya apaciguado y rendido ante la evidente inferioridad de los suyos, Pinilla sacó provecho a su esfuerzo y enorme implicación en busca de su reivindicación en un año duro. En el minuto 40 halló un pase al hueco de Sans, se metió en el área por la izquierda y lanzó un chut potentísimo por alto que entró por la escuadra del palo lejano. Un golazo que supuso el 0-4 y certificó el paseo militar del Real Zaragoza en el vetusto estadio Ciudad de Tudela. Una goleada antes del descanso lograda sin que nadie se despeinara.

Fue una fase del duelo plácida para Peña, salvo en un córner nada más empezar. Muy activa para los defensores, por lo ya referido de su importancia en la generación del fútbol largo desde atrás del todo. Poco participativa para los mediocampistas, más vivo Saidu, más desapercibido Monzón. Y con muchos kilometros en las piernas de los tres mediapuntas, Cuenca, Pinilla y Sans (volcado este a la banda zurda) y el ariete Delgado, al que le faltó entrar más en juego.

En el intermedio, Ibai Gómez relevó a Pereira por Escudero. Cuestión de reparto de minutos, sin más. Y se reanudó el partido más por cuestión de trámite que por sustancia real, pues todo estaba ya solventado y finiquitado de antemano. El Tudelano salió, singularmente, mandando en el juego, con el Real Zaragoza echado atrás con calma. Un centro por alto al área pequeña se lo comió Peña y la pelota se fue a córner en la mejor acción local. En la contra, Cuenca disparó desde el pico del área y el balón se marchó fuera rozando el poste. En el 56, Kevin falló el gol más claro de la noche para el Tudelano, a bocajarro tras un centro largo al área que no restó Tachi. Definió mal, alto, con todo a placer. El partido era un correcalles, sin tanto control zaragocista como antes de la pausa.

En el minuto 62, Gómez hizo un triple cambio para que debutasen Lalo Arantegui y Laken Torres con el primer equipo y volviera a tener su rato Tobajas, gente del filial para descansar a primeros espadas. Las trazas del partido hacia rato que se habían metido por el sendero de la mediocridad. Zapatazos al tuntún de unos y otros, de calibre de fútbol Regional. Era evidente que el segundo periodo sobraba. En el 71 también debutó oficialmente Beltrán Ratón y el Real Zaragoza pasó a jugar con dos puntas, los del Aragón.

Del aburrimiento general surgió una ocasión precisamente del Beltrán, en el primer balón que tocaba, en el minuto 75. Su disparo duro en el área se marchó por alto, fuera por muy poco. El Tudelano fue desgranando las sustituciones también para que cinco suplentes tuvieran su lugar en las efemérides. Y el Real Zaragoza acabó la velada con casi media alineación del equipo B. Resulto evidente que los zaragocistas no quisieron hacer sangre. De haber seguido con el ritmo del primer tiempo, el tanteador podría haber llegado a cotas elevadas, de récord. No se buscó eso nunca. La segunda parte resultó un entrenamiento con acta.

El Real Zaragoza estará en el sorteo de la siguiente eliminatoria, que se disputará a primeros de diciembre. Este tipo de partidos, militando en Primera RFEF, son espacios para pruebas, para buscar alicientes en jugadores emergentes y para que algunos del primer equipo se reivindiquen. Fue el caso positivo de Pau Sans, Delgado o Pinilla, los goleadores, por encima de los demás

sábado, 24 de octubre de 2026

LIGA 1ªRFEF. 2026/27 JORNADA Nº9 CE EUROPA 0-1 REAL ZARAGOZA

 

LIGA 1ªRFEF. 2026/27 JORNADA Nº9 (23.9.2026)

PARTIDO OFICIAL Nº 37450

 CE EUROPA 0-1 REAL ZARAGOZA 

0-1, min. 79: Álex Cano, en propia puerta

Ficha técnica

CE Europa: Nil Ruiz; Coto (Cadenas, 86), Álex Cano, Sgró, Campeny, Padillo (Tolosa, 78); Morales (Expósito, 86), Gori; Ribeiro, Teto (Mascaró, 62); y Khalid Noureddine (Youssif, 78).

Real Zaragoza: Westerveld; Sangalli, Iranzo, Diego González, Pereira (Tobajas, 78) Ander Herrera (Delgado, 65), Terrer, Saidu (Rubén Díez Jamelli, 55); Jardí (Cuenca, 78), Ureña (P. Sans, 55); y Espiau.

Árbitro: Ortega Herrera (Comité Valenciano). Amonestó a Terrer (72), Tobajas (92) y Tolosa (93).

Goles: 0-1, min. 79: Álex Cano, en propia puerta.

CE Europa 0-1 Real Zaragoza

33 % Posesión 67 %
8 remates totales 9
1 remates a puerta 2
6 remates fuera 5
1 corneres 3
1 tarjetas amarillas 2
 tarjetas rojas
2 fueras de juego 2
10 tiros libres 8
30 saques de banda 27
8 faltas 10
10 disparos efectuados bloqueados 5


 

Tres puntos de oro para el Real Zaragoza en un partido de muy bajo nivel en Barcelona

Un gol en propia puerta del Europa a falta de 11 minutos dio el triunfo a un plomizo Real Zaragoza, sin fútbol ni brillos, que sigue viento en popa por galones y peso específico.

Tres puntos más para el líder Real Zaragoza en Primera RFEF. Los logró en el campo del Europa, en Barcelona, ganando 0-1 dentro de un fútbol lleno de espesura y dificultades, en un terreno de juego singular, que casi se le terminó atragantando.

Un dolor de muelas, mezclado con un cólico renal y coincidente con un golpe en la rodilla contra la esquina de la mesilla de noche. Así se define el ejercicio de aguantar despierto, con interés por ver por dónde rompían (o podían romper) las cosas en este partido de fútbol -o lo que quiera que fuese- entre el Europa y los atribulados muchachos de Ibai Gómez. El tostón fue del tamaño de la cercana Sagrada Familia. Un monumento bizarro al fútbol a granel, sin marca ni empaquetado. A saco. Aseguro al lector que no hay ningún afán de hipérbole, es pura descripción.

Ibai Gómez se equivocó al plantear el partido ante un rival que se sabe inferior y que apostó por defender atrincherado con orden alrededor de su área con un 5-4-1 muy junto, creando una tela de araña tupida. Esto era previsible. Gómez apostó por Saidu como mediapunta y se cargó a Rubén Díez Jamelli. Se parecen como un huevo a una castaña. Y cantó como una cigarra el marro en la elección del técnico.

En vez de abrir el campo (que no es muy ancho, lo de Can Dragó, estadio de atletismo, es un poema para asumir el fútbol), Ibai quiso jugar siempre por el centro. Ander Herrera, que volvió a la titularidad tras muchas semanas, vino atrás a sacar la pelota en corto siempre, peloteando con los centrales Iranzo y Diego González, también con Sangalli, que se quedaba por allí. Dieron mil pases entre los cuatro. ¿Y qué? ¿Para qué? Un tiquitaca en 10 metros, en el círculo central, que parecía a veces una broma al público, una provocación. Luego, los datos de los GPS darán unos números fabulosos para que los ingenieros del neofútbol armen unos relatos fabulosos (de fábula, quiero decir), pero eso no es fútbol de verdad. Es circo. Malabarismo de primero de bolos y pelotas. Inservible. Inútil. Ah, y a cámara lenta, con momentos que destilaron hasta desgana. A esto se debe jugar mucho más deprisa. Si no, es fútbol de laboral, de veteranos, del de almuerzo y chupitos al final de la cita.

Puesto ya el contexto, los datos potentes fueron cristalinos. El Real Zaragoza no tiró a puerta ni una sola vez en los primeros 45 minutos. Se fue al descanso sin pisar el área del Europa en jugada combinada. Sus extremos, Jardí y Ureña, fueron piezas inexistentes. Nadie se fue de un rival en un encare, en un regate, en una acción individual. Y los pases fueron siempre fáciles, sin traspasar líneas, sin inquietar al portero catalán, que hubo que mirar en el intermedio para recordar que se llamaba Nil Ruiz.

Por el contrario, el defensivo Europa, en el que solo destaca algo con la pelota el mediocampista exzaragocista Gori, con la velocidad del extremo Ribeiro como referencia a la contra, sí que fue capaz de pillar cuatro veces las espaldas de la defensa aragonesa y rondar el gol. En el minuto 9, Ribeiro arrancó al espacio desde medio campo, chutó de rosca al llegar al área, fuera por centímetros. Se le pitó fuera de juego pero, si llega a entrar, el litigio hubiese sido de órdago, pues era dudoso. En el minuto 32, Teto rompió casi media hora de tedio absoluto, de somnolencia (por las horas, también) con un cabezazo a placer en el punto de penalti tras un centro de Gori que se le fue pegado al poste derecho por un palmo. El susto para el aburrido Westerveld fue gordo. Como en el 38 lo provocó Padillo, carrilero zurdo que se comió varias veces a Sangalli en velocidad y, en esta, remató cruzado, fuera por medio metro con todo a favor. Había vulnerabilidad en la zaga tomate (de rojo fue el Real Zaragoza).

En el 43, Padillo repitió ocasión, desde el pico del área, con una rosca que salió de nuevo fuera por poco. Era doloroso ver cómo el Real Zaragoza era incapaz de casar el más mínimo provecho a un 80/20 de posesión, sin imaginación, sin iniciativas ofensivas válidas y, en frente, había un equipo modesto que, con cuatro palos y una caña, había montado un engranaje que estaba sujetando sin sufrir a los zaragocistas y, además, no estaba por delante en el marcador de chiripa. Solo en la última acción previa al intermedio Jardí tuva una oportunidad al quedar un balón muerto en el área tras el único córner forzado por los de Ibai. Pero su remate dio en el cuerpo del central Sgró y se marchó fuera del marco. El saque de esquina ya no se botó y el árbitro pitó el final. Fue un alivio para la vista. Dolían los ojos de ver semejante sopicaldo que se había presentado como un apasionante partido de fútbol.

El segundo tiempo se reanudó sin sustituciones en ninguno de los dos equipos. Como si, por un lado, todo fuera según lo programado correctamente y, por otro, los técnicos esperasen (especialmente Gómez) a que el asunto se arreglase por sí solo, en una explosión súbita de fútbol de calidad y llegadas constantes al área barcelonesa. Al encarar la fase definitiva del duelo, se podía colegir un día más que a este Zaragoza, aun en días de tan poca generación, le da de sí para sostener el 0-0 y no verse penalizado gravemente. En estos devaneos propios del aburrimiento, pasaron diez minutos sin nada que llevarse a la boca. Más de lo mismo. Y ahí, Ibai Gómez decidió un doble cambio, por fin: Sans y Jamelli suplieron a Ureña y Saidu en el 55. Era algo así como aquellos golpes que se le daban en un lateral a la televisión cuando fallaba en los años setenta y ochenta y que, a veces, servían para que funcionara mejor.

Se probó a centrar balones aéreos en busca de alguna cabeza salvadora. Terrer tuvo una de esas opciones, sin éxito. Todo seguía haciéndose demasiado pausado, con exceso de parsimonia. El Europa perdió por un problema en un hombro a Teto, uno de sus desahogadores a la hora de salir hacia el marco aragonés, en el minuto 62. Como nada mejoraba, Ibai siguió sacando ingredientes de la caja mágica. Puso al ariete Delgado y retiró a Ander Herrera, o sea, metió dos puntas puros y limó piezas sin provecho por el medio. Alboroto en busca de que los higos cayeran del árbol a golpetazos, ya que era no posible con pericia.

Se entró en los últimos 20 minutos con el Europa mucho más fijado en defender el empate que con esa estimulación que mostró en el primer tiempo para salir al contragolpe de vez en cuando. El punto era oro molido para los catalanes. El Real Zaragoza tardó en asimilar los cambios de Ibai, su juego estaba atragantado desde el inicio de la sesión nocturna en Barcelona. Hasta el minuto 71 no surgió un primer agujero en el hormigón defensivo local y Espiau, a espaldas de los centrales, se fue solo hacia Nil Ruiz, pero el portero local salvó con las manos el remate del canario. Ahí pudo romperse por primera vez a favor de los zaragocistas el partido. Ya se sentía el vértigo en los defensas del Europa.

En el 75, no obstante, replicó el cuadro local tras un córner, con un disparo colocado de Campeny desde 20 metros que rozó el palo derecho. El cansancio hizo también aparición en muchos protagonistas y se abrieron los espacios habituales en las rectas finales de todos los partidos. Ibai buscó el acoso y derribo postrero, al más puro estilo de la competición de tercera: casi todo pasa al final, pocas cosas suceden al inicio y durante largo tiempo. Metió a Cuenca por el apagadísimo Jardí y a Tobajas por Pereira. Más pasos adelante.

Y este Real Zaragoza con el viento de cola desde septiembre encontró al genio de la lámpara en un córner. Otra vez a balón parado. Había una gatera para ganar en la defensa escapulada y era por alto en la estrategia. Un córner lanzado al área chica local lo cabeceó Diego González, ayudado por Álex Cano, para que fuese rumbo a la red en el 79 y ejerció de borrador de pizarra, de aquellos de tela de guata y asidero de madera, que en media docena de brazadas arriba y abajo quitaba ecuaciones, planteamientos de problemas y números en un plisplás. El 0-1, como esto consiste en ganar, era a partir de ese momento lo que regía. Un autogol del rival arregló una noche torcida por mala praxis táctica y por que este tipo de envoltorios, como es natural, al Zaragoza le rechinan.

El final del partido, con 7 minutos de aumento, transcurrieron sin dificultades para sujetar la victoria. El Europa apostó todo al 0-0 y al final la bolita de la ruleta no cayó donde debía. El Real Zaragoza es, por ahora, un jugador afortunado en el azar del casino de Primera RFEF. Claro, también es así porque es que mejor armado va de todos en la cartera, la clase y los modales. En esta noche de viernes asaltó la banca en Barcelona sin ningún brillo. Por rutina.

domingo, 18 de octubre de 2026

LIGA 1ªRFEF. 2026/27 JORNADA Nº8 REAL MURCIA 0-0 REAL ZARAGOZA

 

LIGA 1ªRFEF. 2026/27 JORNADA Nº8 (18.9.2026)

PARTIDO OFICIAL Nº 3749

 REAL MURCIA 0-0 REAL ZARAGOZA 

Ficha técnica

Real Murcia: Dani Jiménez; Jorge Mier (Olmedo, 77’), Alberto González, Héctor, Cristo Romero; Palmberg (Moyita, 77’), Javi Mier, Chema Núñez (Bustos, 68’); Javi Moreno, Flakus (Álvaro Giménez, 68’), Jorquera.

Real Zaragoza: Westerveld; Gabilondo, Iranzo, Diego González, Escudero (Sangalli, 55’); Terrer, Ademo, Rubén Díez (Ander Herrera, 68’); Jardí (Saidu, 85’), Ureña (Barrachina, 85’); Edu Espiau (Pau Sans, 68’).

Árbitro: Gerard Brull Acerete (Comité Catalán). Mostró amarillas a Escudero (12’), Jorge Mier (64’), Ander Herrera (72’), Pau Sans (87’), Héctor (95’). Expulsó a Ademo por doble amarilla (45’ y 81’)

Incidencias: Partido de la jornada 8 del grupo 2 de Primera RFEF jugado en el Enrique Roca de Murcia, ante unos 22.000 espectadores, unos 400 de ellos zaragocistas. El campo estaba pesado e irregular en varias zonas del campo debido a las lluvias caídas durante el fin de semana en la Región de Murcia, aunque durante el domingo apenas cayeron unas gotas a primera hora de la tarde en la capital murciana. Antes del partido se realizó un homenaje al Ejército del Aire y del Espacio, con salto de paracaidistas sobre el césped.

Real Murcia 0-0 Real Zaragoza

51 % Posesión 49 %
9  remates totales 9
1 remates a puerta 3
5 remates fuera 3
3 corneres 4
2 tarjetas amarillas 5
0 tarjetas rojas 1
3 fueras de juego 0
13 tiros libres 26
24 saques de banda 21
26 faltas 13
3 disparos efectuados bloqueados 1

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Un punto baturro: el Real Zaragoza empata contra el Murcia (0-0)

El equipo aragonés sobrevive a un intenso partido, jugado a mil por hora y con presiones encendidas que lo marcaron. Amarra un punto y el coliderato tras resistir también a la expulsión de Ademo.

En un día de más prosa que poesía, el Real Zaragoza amarró un punto y el coliderato contra un envalentonado Murcia gracias a sus propiedades competitivas. A un ejercicio de furia baturra y rasmia aragonesa. De cabezonería y garra. De bravura y determinación. Porque el partido por la cima de la clasificación le exigió un fútbol alejado de su genética, con un notable rival que supo ahogarlo y desactivarlo, obligándolo a sudar sangre y resistir cuando se quedó con uno menos por la doble amarilla a Ademo. El Zaragoza, de algún modo, supo adaptarse a un contexto hostil, a un choque jugado en una ola de intensidad, gobernado por un frenesí salvaje, dominado por las presiones. Muy igualado. Un día, como en Alcalá de Henares, para recordarnos que hay adversarios que también juegan e incomodan el camino.

Pero el Zaragoza sacó genio, esa capacidad para jugar como toca en su momento, gestionando adversidades y moviéndose según el partido. Ya se sabe: si no se puede ganar, no hay que perder. En este aspecto, el equipo es maduro y rocoso. Tiene madera de líder. Por eso, por la severa tipología del encuentro, por el tamaño del rival, su clasificación y el estadio, el punto es de los que ahora suman uno, pero en mayo puede pesar un buen tonelaje. Fue el Zaragoza más apagado a nivel ofensivo del curso, pero fue el Zaragoza. Nunca deja de serlo.

Siguiendo la senda de la continuidad de las últimas semanas, con un bloque cada vez más estable de nombres y patrones de juego, Ibai Gómez conservó las líneas maestras de sus últimas alineaciones, a excepción hecha de la rotación ya establecida también en los códigos del entrenador en la posición de lateral izquierdo, donde la amenaza del rival por ese carril aconsejaba oficio, fundamentos defensivos y temple. Atributos que encarna Escudero, que volvía a su cuna futbolística tras una vida de fútbol. Fue Raúl Pereira el sacrificado. Además, ante un Murcia de abundante juego exterior, el técnico le dio también una pincelada al lateral derecho, con la suplencia de Sangalli y la entrada de Gabilondo. Así pues, con los flancos defensivos como novedad, salió al campo el Real Zaragoza, en esta ocasión, con un 4-3-3 más posicional y fijo, con los laterales más atados a sus puestos y Jardí y Ureña vigilando mucho cuándo abandonar y cuándo no sus zonas.

Por su parte, en el Real Murcia, a las órdenes de Sergi Guilló, la principal novedad, en su 4-3-3, fue la baja de última hora de Óscar Gil, lesionado en la rodilla en el último entrenamiento previo al choque. Chema Núñez, un mediapunta, fue la apuesta por elevar el tono creativo en el centro del campo de un conjunto que no varió más piezas.

El partido comenzó como la erupción de un volcán, con un ritmo, una asfixia, un vértigo y una velocidad de otras ligas o categorías. La temperatura del juego se disparó. Desde un principio, se vio claro el nudo principal de la trama: las presiones. Ambos equipo se lanzaron a por el otro, embistiéndose -más de lo que habían embestido a Morante de la Puebla un día antes en Zaragoza-, peleándose por cada palmo de terreno, en una guerrilla de duelos, enfrentamientos individuales y persecuciones que convirtió el choque en un choque de trenes, de mucha lija, contactos y caídas. El Murcia iba con todo arriba espoleado por el fervor de su grada, un estadio que vivió una de las tardes más lujosas de la última década. El Zaragoza, con menos ímpetu y más cálculo, también torpedeaba la construcción del rival. El Murcia cosió defensores a cada jugador de Ibai, emparejándolos en esas presiones que marcaron el tipo de fútbol que se vio, muy inconexo, desbocado y directo.

Ambos delanteros, talados en parecido bosque, Flakus y Espiau, se convirtieron en protagonistas clave de sus respectivos equipos, como respiraderos, como vías de evacuación. La presión a chorro del Murcia, en cualquier modo, le ofrecía al Zaragoza oportunidades en largo. Fue así, como casa por casa, como en una batalla urbana, el equipo de Ibai comenzó a imponerse. Lo hizo gracias a su buena presión y una aseada circulación que le acercó al gol. Primero, en una contra lanzada por esa bestia parda llamada Peter Ademo, impresionante en esa primera mitad. La pelota la cogió Ureña pero su tiro salió sencillo para Dani Jiménez. El Zaragoza comenzó a tocar rápido, alumbrando su juego con Rubén Díez y Jardí, las dos bombillas que más luz dan cuando la habitación se pone oscura. Otra buena combinación, pausada, digerida y trenzada en una larga secuencia de pases, la finalizó, demasiado generoso, Espiau en un intento de pase de cabeza, en lugar de buscar el remate.

El Zaragoza conseguía producir si se instalaba en campo rival. Pero le costaba. Y le fue costando más porque el Murcia fue creciendo en el partido, frenando a los aragoneses con su brío defensivo. Ya había avisado con un remate alto de cabeza de Flakus, cuando Jorquera casi adelanta a los suyos tras un buen robo en la presión. Luego Westerveld, en un día de mucho trabajo con los pies, también sacó una mano con valor de gol a remate de Jorge Mier.

Ese lado derecho del Murcia generaba complicaciones, porque Ureña no volvía y Escudero sufría con Javi Moreno. Los de Guill salían sobre una línea de tres, y eso soltaba a Moreno a zonas interiores, donde dio problemas. Afortunadamente para el Zaragoza, Ademo desactivaba bombas como un fino artificiero, recuperándolo todo y llenando de aplomo el medio.

El Zaragoza, esta vez construyendo más sobre el portero y los centrales, con sus cuatro defensas más contenidos, en un intento de atraer y estirar al Murcia, abrir espacios y atacarlos, no encontraba soluciones ni continuidad. El partido estaba muy parejo, pero el Murcia lo llevó mejor a los terrenos del descanso gracias a su incansable modo de correr por todo el campo, a su desgaste defensivo y a su buen planteamiento para neutralizar al Zaragoza, atado de pies y manos en el centro por los marcajes rivales.

A la vuelta del intermedio, el encuentro permaneció con el mismo encuadre. Ibai no tocó el banquillo, pero sí le dio más libertad a Ureña. Era un movimiento con sentido. El dominicano tiene cintura viva para girar y escapar de presiones. Era jornada para el desequilibrio. Empezó a pisar más zonas del campo. El Zaragoza intentaba mandar, pero el día era de dispositivos defensivos. El Murcia seguía con el motor a tope. Ibai metió a Sangalli en el lateral izquierdo, una prueba más del carácter polifuncional de este jugador, antes de que, ya, ambos entrenadores desplegaras los mapas: Ander Herrera y Pau Sans entraron por Rubén Díez y Espiau, mientras en los locales Bustos y Álvaro Giménez relevaron a Chema Núñez y Flakus. El Murcia seguía castigando la derecha con las subidas de Jorge Mier y el juego dúctil de Moreno. Pero poco a poco el Zaragoza fue encajonando al Murcia, ya con menos piernas, cada vez con más dificultades para defenderle en campo rival.

Era un momento crítico del partido. Había que andarse con ojo. Medir el pulso, leer las entrelíneas del choque. El Zaragoza tenía el control, el Murcia se oxigenó con la entrada de Moyita y Olmedo. Pero el cálculo de riesgos no debía descuidarse, por mucho que los locales apenas ganaran metros e inquietaran a Westerveld. Ander comenzó a intentar gobernar el juego, pero el Zaragoza apenas encontraba un sentido en ese circuito del juego. Su posesión pasó a ser menos incisiva.

Entonces, Ademo, que llevaba toda la segunda mitad con amarilla -demasiado tiempo en un partido tan rocero- metió un pie que le costó la roja, por mucho que se revisara. Faltaban diez minutos, con todo lo que es eso en esta categoría. Ibai lo vio claro: había que proteger el punto. Sacó a Barrachina y Saidu para correrle las cortinas al partido. Ureña y Jardí se fueron a descansar. Tres centrales, carrileros, Ander, Saidu y Terrer, y Pau Sans como único puntas dieron forma al Zaragoza en inferioridad de los minutos decisivos. 

El Murcia se fue a por el triunfo. Lo tocó con las manos, en un cabezazo de Moyita que fue al larguero. Pero el Zaragoza había decidido no perder: le puso valor al asunto, coraje y orgullo. Demostró que es un equipo al que hay que coger en un día muy malo para poder ganarle. Una señal de líder.

domingo, 11 de octubre de 2026

LIGA 1ªRFEF. 2026/27 JORNADA Nº7 AT. MADRILEÑO 4-4 REAL ZARAGOZA

 

LIGA 1ªRFEF. 2026/27 JORNADA Nº7 (11.9.2026)

PARTIDO OFICIAL Nº 3748

 AT. MADRILEÑO 4-4 REAL ZARAGOZA 

1-0, min. 7: Kamate

1-1, min. 23: Espiau

2-1, min. 55: Doménech

2-2, min. 67: Iranzo

3-2, min. 75: Miguel Gil

4-2, min. 87: Muñoz

4-3, min.99: Iranzo

4-4, min. 102: Jardí, de penalti

Ficha Técnica

Atlético Madrileño: Astrálaga; Romeo Hueso, Antal Yaakobishvili (Lis, 53), Miguel Gil, Solá; Thiago Helguera (Álvaro Justo, 72), David García, Alcañiz (Seidu, 79); Kamate (Muñoz, 79), Doménech (Mota, 79); y Cubo.

Real Zaragoza: Westerveld; Sangalli, Iranzo, Diego González, Pereira (Cuenca, 82); Ademo, Terrer (Saidu, 82); Jardí, Rubén Díez Jamelli (P. Sans, 69), Ureña (Barrachina, 46); y Espiau (Delgado, 69).

Árbitro: Aranda Delgado (Comité Andaluz). Amonestó a Alcañiz (32), Ureña (38), Muñoz (80) y Seidu (97).

Goles: 1-0, min. 7: Kamate. 1-1, min. 23: Espiau. 2-1, min. 55: Doménech. 2-2, min. 67: Iranzo. 3-2, min. 75: Miguel Gil. 4-2, min. 87: Muñoz. 4-3, min.99: Iranzo. 4-4, min. 102: Jardí, de penalti.

AT. Madrileño 4-4 Real Zaragoza

35 % Posesión 65 %
15  remates totales 16
7 remates a puerta 8
6 remates fuera 4
3 corneres 6
3 tarjetas amarillas 1
0 tarjetas rojas 0
1 fueras de juego 3
14 tiros libres 18
23 saques de banda 18
18 faltas 14
4 disparos efectuados bloqueados 3

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El Real Zaragoza suma un punto de campeón con dos goles fuera de tiempo en Madrid

Los aragoneses empataron 4-4 en el campo del Atlético Madrileño un partido que perdían 4-2 en el minuto 99. Fue un partido loco, bello, vintage, en el que Jamelli falló un penalti mucho antes del desenlace.

Milagroso, inenarrable, magnífico. El 4-4 que se llevó el Real Zaragoza de Alcalá de Henares, en un partido para el recuerdo por su formato de otros tiempos, es una señal divina. La crónica que sigue aclara la razón.

Bonita de ver resultó la primera parte. Es esto un suceso tan escaso en los últimos tiempos -lo de ver buen fútbol-, que se agradeció una barbaridad. El Atlético Madrileño juega fino y con solera antigua, un 4-3-3 que hace remover los viejos posos del fútbol de verdad. Y el cuadro zaragocista, como se viene comprobando desde hace un mes, tiene un mecanismo que en esta categoría y con los futbolistas que está mezclando poco a poco Ibai Gómez, le da para tener fases de superioridad con el balón y llegadas al área rival, siempre garantía de que pasen cosas.

En esta burbuja global, ciertamente el Real Zaragoza empezó mal. Se le atragantó de entrada el planteamiento de los de Fernando Torres. Y encajó el 1-0 muy pronto, en la primera llegada de los rojiblancos (como en Tarragona en el estreno del curso y como el otro día ante el Teruel, o sea, no es ya accidental). En el minuto 7 ya ganaban los locales con un gran gol del francomarfileño Kamate, que superó por raso y cruzado en el área a Westerveld tras un pase al hueco de Thiago Helguera magnífico a espaldas de un sufridor Pereira. Los dos extremos atléticos, el citado africano por la derecha y Doménech por la zurda, fueron dos puñales, con Cubo como ariete sujetando a los centrales zaragocistas.

Le costó espabilar a los aragoneses. Aturdidos por ese mazazo, de nuevo en obligación de remontar, el medio campo tuvo poca fábrica de fútbol en el eje. Ademo y Terrer debieron imponerse más a un único rival ahí, David García, pues Helguera y Alcañiz, dos interiores volcados a las bandas, no taponaban en fase defensiva. Sin embargo, cuando el balón era colchonero, quienes sufrían eran los laterales zaragocistas. Fue un duelo de desigualdades precioso de ver. Espiau, otra vez titular, probó suerte en el minuto 10 desde la frontal pero detuvo Astrálaga abajo el primer chut que abría la sesión atacante de los de Gómez.

Doménech tuvo el 2-0 en el minuto 16, ganando el velocidad al retroceso a Sangalli tras otro pase al espacio (hizo daño a la zaga aragonesa este método), pero su disparo en la frontal, solo, se le marchó cruzado a metro y medio del poste derecho. Y en el ida y vuelta que se gestó a partir de ahí el que atinó y alivió su situación puntual fue el Zaragoza con el 1-1. Lo hizo otro día más Espiau, que está con cierto duende favorable pese a que su cupo de errores en acciones potables sigue aumentando. El ariete canario, en el 23, remató con la derecha un centro de Rubén Díez Jamelli, tras jugada de Jardí, y el balón entró pegado al poste derecho tras no poder atajar el portero atlético. La igualada llegó pronto, pero igual de pronto pudo disolverse.

Porque Doménech volvió a perdonar, esta vez en un mano a mano flagrante en el minuto 25, el 2-1, casi nada más sacarse de centro. Le volvió a ganar la retaguardia a Sangalli y a un dubitativo Diego González y, tras pensar qué hacer en carrera, eligió tirar por alto y se le marchó la pelota a dos palmos del larguero, por encima. La réplica aragonesa la puso por dos veces Espiau, pero con mucho menos tino que en el tanto anterior. En el 29, a puerta vacía en el segundo palo tras un centro maravilloso del ágil Ureña, cabeceó fuera del marco con todo hecho. Increíble marro. Y en el 32, de nuevo el grancanario, arrancó mano a mano y, ante Astrálaga, no cogió puerta.

La primera mitad, movida y sin dueño claro, concluyó con otra oportunidad del referido Doménech, que se quedó ante Westerveld tras una asistencia precisa de Alcañiz que superó a Sangalli y Diego otra vez. Cuando iba a fusilar el segundo gol, apareció providencialmente viniendo desde atrás Ademo rebañando una pelota salvadora. Era el minuto 43 y el nigeriano solucionó un problema mayúsculo con una acción defensiva de valor gol.

El asunto táctico lo vio claro Ibai Gómez. El 4-3-3 vintage (bendito baúl de los recuerdos abierto por Fernando Torres, por cierto) lo tenía atravesado en la garganta y algo debía mover. Sorprendió la decisión del bilbaíno: retiró al amonestado Ureña, el mejor en ataque, y puso a un tercer central en juego: Barrachina. Pensó que así taparía mejor esos ataques locales donde Kamate, Cubo y Doménech llegaban en tromba, a la antigua usanza, por tres carriles diferentes. Volcó a Diego González en ataque al puesto de lateral izquierdo y subió a Pereira de extremo cuando gobernaba el balón el Real Zaragoza. Una singularidad que presentó interés por ver cómo salía.

La primera opción de gol la tuvo precisamente Pereira, en posición de ‘9’, tras una contra montada en un eslalon brillante de Iranzo, con pase a Jardí en el área. Era el minuto 54. El catalán remató cruzado, rechazó abajo Astrálaga y dejó la pelota muerta en el punto de penalti, a bote, para que Pereira la metiese dentro. Pero en gaditano la echó arriba, no puso el cuerpo en condiciones y falló un tanto imperdonable. Las cosas de que un defensa haga de delantero centro. Zapatero a tus zapatos.

Y la noche estaba para los detalles. El correcalles de lado a lado era un concurso de tiro al plato. El más fino con el gatillo y la mira iba a llevarse el premio gordo. Tras ese perdón del 1-2, en la acción siguiente (minuto 55), Doménech por fin vio puerta y firmó el 2-1 al adelantarse a Sangalli en un centro de Romeo Hueso al palo de atrás. Su derechazo ni lo vio Westerveld.

La tómbola no paró ahí. El mismo Doménech, que pudo haber salido a hombros por la puerta grande, erró el tercer gol madrileño en el 59, en otro mano a mano (jugada más repetida de la velada) que salvó Westerveld con la mano derecha en su salida. Y, el vaivén de sensaciones llevó el guion a otra incidencia importante en la otra área: en el 62 se pitó penalti a favor del Real Zaragoza por derribo de Gil a Jamelli, clarísimo pese a que se revisó por el FVS. La cosa es que el propio Rubén Díez lo falló. No es lo normal en él, pero lo hizo. Se lo paró Astrálaga en el 66, cuando por fin se tiró. Ese asidero al empate desaprovechado por el Real Zaragoza pudo haber sido letal. Pero tuvo reparación enseguida dentro de la montaña rusa de la trama de este duelo.

No bajó los brazos el equipo zaragocista y, en una jugada que de origen vino montada al revés, un centro de Espiau desde la banda (sí, el ariete) lo cabeceó impecablemente a la red el defensa central Iranzo, viniendo como una locomotora desde atrás. En el minuto 67, segundos después del error desde 11 metros de Jamelli, esta rareza arregló el posible bajonazo moral y metió de lleno al Zaragoza en la pugna por el triunfo. Aprovechó Ibai Gómez para cambiar dos piezas y dar entrada arriba a Sans y Delgado por el abatido Jamelli y Espiau.

El mono de los platillos que manejaba desde algún mando a distancia el devenir de este partido tuvo la ocurrencia de que, cuando el Real Zaragoza se venía arriba y los colchoneros andaban groguis, el que iba a marcar era el Atlético Madrileño. En un córner muy mal defendido por tanto central zaragocista, uno de los del filial rojiblanco, Miguel Gil, cabeceó por alto a las mallas el 3-2 en el minuto 75. No había quien controlase este duelo abierto como pocos entran en docena.

Se entró en los últimos minutos con Saidu y Cuenca supliendo a un apagado Terrer y al lesionado Pereira. El Real Zaragoza acabó partido, demasiado alborotado. Y ello derivó en una contra local, con blandura defensiva por el centro, que acabó rematando a gol en el 87 Muñoz tras el rechace del poste de un tiro cruzado de Mota. Fue el 4-2, tras otro paso inacabable por el monitor del VAR de charlotada. Hubo 10 minutos de aumento. Los del milagro mariano. En un estado global de locura, Iranzo, en el 99, volvió a cabecear a gol el 4-3 y metió cicuta hasta el pitido final, tras una falta lateral. Quedaba solo un minuto. Y en ese resquicio, Cuenca entró en el área y fue zancadilleado por Gil. Otro penalti a favor. Esta vez, en el 102, lo tiró Jardí para llevar el delirio a la afición zaragocista con un increíble 4-4 en un alargue descomunal. Un punto con en manto de la Virgen del Pilar. Quedaban minutos para que fuesen las 00.00 y empezara el día grande de esta tierra. Ojalá sea un guiño celestial.