sábado, 7 de marzo de 2026

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº29 (6.3.2026)


LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº29 (6.3.2026)

PARTIDO OFICIAL Nº 3729

CADIZ 0-1 REAL ZARAGOZA 

0-1, min.18: K. Kodro.

Ficha Técnica

Cádiz CF: Gil; Isaac, Moreno, Recio, Pereira; Álex Fernández (Kouamé, 80), Sergio Ortuño (Diakité, 46); De la Rosa (Ocampo, 46), Suso, Antoñito (García Pascual, 55); y Dawda (Roger, 71).

Real Zaragoza: Andrada; Aguirregabiria, Insua, Radovanovic (Gomes, 65), Larios; Pinilla (Tasende, 54), Francho, Mawuli (Keidi Bare, 65), Rober; Dani Gómez (Juan Sebastián, 87) y K. Kodro (Cuenca, 54).

Árbitro: Arcediano Monescillo (Comité Castellano-manchego). Amonestó a Radovanovic (14), Moreno (33), Diakité (69), Roger (73), Cuenca (80),

Goles: 0-1, min.18: K. Kodro. 

Cadiz 0-1 Real Zaragoza

67.1 % Posesión 32.9 %
4 remates dentro 3
4 disparos bloqueados 4
4 remates fuera 3
10 disparos recibidos 12
3 tarjetas amarillas 2
0 tarjetas rojas 0
11 faltas recibidas 16
16 faltas cometidas 11
122 perdidas de posesión 129
52 recuperaciones de posesión 45
3 fueras de juego 2
xxxxxx

El Real Zaragoza reacciona y gana en Cádiz

El estreno de David Navarro en el banquillo se saldó este viernes con un triunfo fundamental para no morir prematuramente. Un gol tempranero de Kodro fue bien guardado por los zaragocistas ante un rival gaditano desquiciado y abroncado por su gente.

El Real Zaragoza vive, no muere antes de tiempo. En el partido que ha llegado inmediatamente después de la enésima revolución interna en las entrañas de la SAD, el debut de David Navarro como cuarto entrenador del curso se saldó con un triunfo por 0-1 en Cádiz que sirve como clavo ardiendo al que agarrarse en la caída hacia los infiernos.

Se notó que ha habido un carpetazo en el seno de la parte deportiva del Real Zaragoza. Desde el inicio el equipo aragonés se mostró con más poso que en los últimos siete partidos, los de la segunda vuelta, todos catastróficos o similar. Fue un partido de desesperados. Los del debutante David Navarro, por razones obvias de clasificación y larga distancia con la raya de la salvación. Los del Cádiz, porque su estado de histeria los supera, los atenaza. Son como el Real Zaragoza de hace un año, dos años, tres años, cuatro años a estas mismas alturas, recuérdese: un equipo temeroso de caerse al pozo, en caída libre.

Y en ese contexto de miedos extremos, los zaragocistas sacaron mejor renta global en un primer tiempo de poco valor futbolístico pero con un acierto crucial en un día así: marcar primero un gol y, además, pronto. Viniendo de donde venía el Real Zaragoza, de un desastre tras otro desde tiempos lejanos y con un último giro de timón en el vestuario y en la dirección deportiva en pos de una reacción casi pos mortem, era crucial empezar con la autoestima alta, creyéndoselo. Y así lo logró el equipo que armó Navarro en su estreno, con el joven Pinilla de gran novedad (enterró a su madre hace 48 horas, un matiz de enorme importancia en lo anímico para él y los demás), con dos puntas -Kodro y Dani Gómez-, dos centrales veteranos repescados de los pelos de la enfermería -Insua y Radovanovic-, con Mawuli y Francho en la medular… detalles de intento de metamorfosis con lo poco que tiene a mano el nuevo cuerpo técnico autóctono.

Como el Cádiz era un flan desde el pitido inicial, los zaragocistas jugaron con esa baza a su favor. Avisaron Mawuli y Kodro en los minutos 6 y 8 con sendos disparos lejanos, desde 25 metros, que no cogieron puerta pese a estar en posición favorable, sin marcas. Los amarillos se acercaron por primera vez, en esos minutos de tanteo con los 22 jugadores con más miedo que alma sobre la hierba mojada del viejo Carranza, en el minuto 15. Su ariete Dawda cabeceó en el primer palo un córner cerrado, fuera, alto. A balón parado el ‘pequeño’ Zaragoza iba a sufrir de todas todas.

Y de ese cuarto de hora de miradas timoratas de todos los protagonistas se salió felizmente con el 0-1. Lo marcó el mejor delantero del pésimo curso zaragocista, Kenan Kodro. Con la zurda, en segunda instancia tras un primer remate fallido en el área chica, cruzó raso un balón que había centrado Francho con picardía. Era una pieza clave del guion de cualquier partido victorioso en esta noche de viernes en c campo gaditano: adelantarse en el tanteador. En efecto, el poco público que acudió a los graderíos empezó a silbar con fuerza a los suyos, que en todos sitios cuecen habas. Y a pedir la dimisión de su presidente, del consejo, de todo lo que se moviera. Excelente noticia para el agónico Real Zaragoza. Había logrado lo más importante, traer el partido a su fajo, montar un escenario a su gusto y condición.

El Cádiz trató de rehacerse tras encajar el tanto zaragocista, pero no supo ni pudo. Suso, internacional español en otro tiempo, manejó la pelota en tres cuartos con gusto, pero nadie le acompañó. Antoñito, volcado a la banda de un blando Larios, fue el percutor más peligroso, ayudado a veces por el exzaragocista Isaac en sus incorporaciones. Pero los centros al área los sacaron bien por arriba Insua y Radovanovic y también los solventó sin sufrir el portero Andrada. El citado Antoñito empalmó de primeras un centro por la otra banda de Pereira pero la pelota golpeó en Insua y no llegó a puerta, en la que fue la jugada con más veneno de los andaluces, en el minuto 25.

En el 30, Pereira empalmó en el área un nuevo pase de Antoñito, pero su chut se marchó alto, mal, para alivio de la zaga zaragozana, que ahí tuvo un agujero que pudo penalizar. Después de ese arreón rápido e inerte del Cádiz, los de Navarro retomaron las riendas de la diligencia y el grado de sufrimiento bajó ostensiblemente. Toque de balón en la zona media, buenos apoyos, búsqueda de espacios arriba… interesante el final de la primera parte en la que, por desgracia, Francho desperdició la gran oportunidad de haber apuntillado al frenético rival sureño. El capitán blanquillo remató a quemarropa una asitencia de Pinilla, tras jugada de Rober, pero le dio al muñeco, al pie de Gil, que salvó el 0-2 por colocación y fortuna. Una pena.

Fue el típico día donde no quieres que llegue el intermedio. Todo estaba tranquilamente discurriendo en un buen camino. Como era de natura, Garitano hizo un doble cambio y metió en danza a Ocampo y Diakité, dos titulares habituales en los días de mejores vibraciones por Cádiz. Los locales salieron con el esperado efecto de las banderillas negras. Espoleados. Sus primeros avances al área de Andrada fueron fuegos de artificio. Pero algo había cambiado. El Real Zaragoza notó en los primeros minutos de la reanudación que había perdido el norte. Peligrosa sensación.

Enseguida, David Navarro movió el banquillo. Hizo doble lateral por la zurda, metiendo a Tasende por delante (más adelante los permutó), supliendo a Pinilla, cuya titularidad cargada de sentimiento tras haber enterrado a su madre 48 horas antes estuvo impregnada de mucho trabajo pero con dificultades en el retroceso. Y puso arriba a Cuenca, en vez del goleador Kodro, que no está para más minutos tras su paso por la enfermería de más de un mes. En esa fase de ruptura de los planes iniciales de ambos técnicos, Ocampo tuvo la primera gran oportunidad para el empate, en el minuto 58, al rematar solo en el area un centro raso de Isaac que nadie restó. Contactó mal con la pelota y el tiro raso lo atrapó bien Andrada. Menos mal.

El Real Zaragoza alcanzó el minuto 20 de la reanudación con la vieja imagen de ser incapaz de tener el balón más allá de dos o tres pases. Debió recular en exceso sus líneas ante tanta imprecisión. Y el Cádiz espabiló por pura inercia. Una falta lateral botada mal por Rober en el 63 fue la primera aproximación zaragocista al marco de Gil. Navarro tuvo que acometer otro doble cambio porque a Radovanovic se le acabó la gasolina y Mawuli andaba extraviado. Gomes y Keidi Bare fueron los sustitutos para la media hora final.

Entre las broncas del público gaditano a los suyos, cada vez más sonoras y lacerantes (ojo con este dato), el Real Zaragoza se creció con los cambios. Pero falló como escopetas de feria la puntilla del 0-2. Primero fue Rober, solo mano a mano tras entrar en el área a placer en el minuto 66, pero su disparo raso, mal dirigido, fue al sitio del central Recio, que evitó el tanto. Y de seguido, Larios recogió la pelota en un avance profundo, entró en el área solo, no se atrevió a disparar él -era lo suyo- y su asistencia lateral a Rober fue penosa. Se evaporó una opción excelente nuevamente.

El técnico del Cádiz fue quemando sus balas. Introdujo a García Pascual, a otro exblanquillo, Roger… todo lo que tenía en la canana. El fútbol entró en el último cuarto de hora en un pulso de despropósitos. El cuadro local porque se estaba ahogando entre las broncas de su gente y su incapacidad. Y el aragonés, porque le empezaron a temblar las piernas por el temor a perder el botín imprescindible para salir con algo de vida del Nuevo Mirandilla.

Es lo que le sucedió a Cuenca en el minuto 85 cuando, solo ante Gil, tuvo tiempo de controlar ante de golpear con la derecha lo que era un gol cantado, el que hubiera aniquilado a los locales. La tiró fuera, pegada al poste derecho, ante la incredulidad de todo el mundo, que cantó bingo antes de tiempo. No se pueden fallar goles así. Navarro hizo el último cambio a la defensiva a ultranza: el defensor Juan Sebastián entró por el punta Dani Gómez. Todo el mundo atrás desde el minuto 87, con despejes al gorrazo, tipo Regional, como el de Tasende poco después. Esto es lo que se viene reclamando: ganar como sea. Dan igual las formas. Es la vida lo que hay en juego.

El choque acabó en medio de las inmensas protestas del público de Cádiz por la actitud de su equipo, con el Real Zaragoza empeñado en sufrir. Cuenca falló otro gol en una contra en la que llegó a regatear al portero sin saber resolver después, aunque se le pitase fuera de juego. Los zaragocistas se abrazaron con fuerza sobre el césped, celebraron con los pocos seguidores desplazados en una noche tan a contrapelo y se marcharon a dormir a Jerez de la Frontera… más cerca de la frontera de la vida.

No hay comentarios: