LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº30 (14.3.2026)
PARTIDO OFICIAL Nº 3730
REAL ZARAGOZA 2-0 UD ALMERIA
1-0, min. 80: Rober González
2-0, min. 95: Dani Gómez
Ficha Técnica
Real Zaragoza: Andrada; Aguirregabiria, Insua, Radovanovic, Larios; Francho, Keidi Bare (Mawuli, 66); Rober González (Saidu, 87), Pinilla (Tasende, 72); Dani Gómez y Kodro (Cuenca, 66).
UD Almería: Andrés Fernández; Chirino (Luna, 78), Nelson Monte, Bonini, Álex Muñoz (Centelles, 58); Lopy, Baba; Leo Baptistao (Embarba, 58), Arribas (Melamed, 78), Morcillo (Arnau Puigmal, 69); y Miguel de la Fuente.
Árbitro: Palencia Caballero (Comité Vasco). Amonestó a Chirino (3), Álex Muñoz (27), Keidi Bare (52), Insua (71), Larios (73), Embarba (74), Arnau Puigmal (86), Mawuli (93) y Dani Gómez (96).
Goles: 1-0, min. 80: Rober González. 2-0, min. 95: Dani Gómez.
Real Zaragoza 2-0 UD Almeria
37.9 % Posesión 62.1 %
4 remates dentro 1
4 disparos bloqueados 5
2 remates fuera 5
11 disparos recibidos 10
5 tarjetas amarillas 4
0 tarjetas rojas 0
13 faltas recibidas 10
11 faltas cometidas 13
120 perdidas de posesión 117
37 recuperaciones de posesión 46
3 fueras de juego 2
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El Real Zaragoza gana 2-0 al Almería en una brillante resurrección de la mano de David Navarro
Dos goles postreros de Rober González y Dani Gómez en los minutos 80 y 95, el primero con el suspense del VAR, dieron a los aragoneses un triunfo crucial para sostener las opciones de evitar el descenso a Primera RFEF.
Hay vida ahí dentro. El Real Zaragoza, segundo por la cola, tumbó con poderío y rasmia al segundo por arriba, el Almería, al que derrotó 2-0 en el mejor partido de la temporada, justo cuando más lo necesitaba para huir a medio plazo de la zona de descenso a Primera RFEF. El cambio de cuerpo técnico, con David Navarro abanderando este principio de milagro (que aún requiere mucha más continuidad), está resultado decisivo para creer en que es posible sobrevivir a un desastre de gestión de la SAD que no tiene precedentes.
Una hora, accidentada a más no poder, duró el espeso primer tiempo, 59 minutos para ser exactos. Una emergencia médica que paró el partido, según el protocolo del neofútbol, desde el minuto 34 hasta el 44, fue el núcleo de tal circunstancia. Pero es que también hubo un gol anulado al Almería en el minuto 7 que fue analizado un rato por los jueces cibernéticos y, además, en el 45, se produjo una jugada polémica en la que el árbitro (el vasco Palencia Caballero, una ruleta rusa en cada decisión seria) pitó penalti contra el Real Zaragoza por mano de Keidi Bare y, después de más de tres minutos de escrutinio de moviola en el VAR, donde mandaba el canario González Francés, fue llamado al monitor para que reconsiderase su visión inicial. Total, un alboroto de primera parte.
Entremedias, el fútbol interruptus dejó un partido con poco mando por parte de ambos equipos. Con ratos de ida y vuelta, con otros muchos de falta de control en las respectivas líneas medulares y, otros, en los que el Almería quiso imponer sus galones superiores (que los tiene) pero se encontró con un Real Zaragoza ordenado, mentalizado, estimulado por el debutante David Navarro en el banquillo como local en el Ibercaja Estadio, tras el triunfo esperanzador de una semana antes en Cádiz por 0-1. Tanto que, incluso, en los fogonazos de lucidez atacante, que los tuvo el cuadro zaragocista, generó dos ocasiones de gol clarísimas que malograron Pinilla y Francho.
Cronológicamente, lo primero fue el gol anulado a Morcillo, que remató a placer un pase de Miguel de la Fuente en una contra que había nacido en fuera de juego milimétrico. Andrada cantó en esta acción, debió salir a restar la pelota en tres cuartos y se echó atrás, no midió bien, tuvo miedo. Y el fuera de juego le salvó el suspenso. A continuación replicó el Real Zaragoza en un jugadón personal del chaval Pinilla, elegido por la confluencia astral como piedra angular de este intento de reparación de la temporada zaragocista bajo la batuta de los nuevos ejecutivos del área deportiva llegados tras la revolución vivida en el club hace 13 días. Hugo, que había vuelto a homenajear a su joven madre fallecida antes del inicio del duelo en un minuto de silencio emocionante, se fue de dos rivales en regates ágiles, entró en el área y su chut lo sacó por encima del larguero por centímetros Andrés Fernández, en un paradón. Era el minuto 10 y ahí se pudo adelantar en equipo blanquiazul. Fue una pena. Hubiese sido de lágrima por todo lo que acarreaba ese tanto frustrado.
El Almería entró en su fase más activa en ataque. Miguel de la Fuente (este sí es un gran fichaje de invierno) le hizo un roto a Radovanovic en el área, se quedó ante Andrada y su voleón potente lo echó a saque de esquina el argentino en otra parada de categoría superlativa en el minuto 26. Poco después, en el 31, Lopy, un tanque con enorme clase en el timón andaluz, disparó solo en la corona del área, raso, fuera por medio metro. Y en el 45 llegó la citada jugada el penalti anulado por el VAR por error de interpretación del árbitro. El chut de Leo Baptistao -que hizo un ovillo de Larios varias veces, sufre mucho este lateral en defensa- le dio en el brazo a Keidi Bare, sí, pero estaba en el suelo, venía de tener la articulación sobre la hierba sujetando su cuerpo… una jugada gris, difícil de interpretar. Pareció involuntario, accidental. Y así quedó. Menos mal para los zaragocistas. Irse al descanso perdiendo, en un primer periodo tan anómalo y fuera de lo común, no hubiese sido justo ni fácilmente digerible.
Del mismo modo que podrían pensar los almerienses si Francho llega a marcar el 1-0 en el minuto 52, en el alargue. El capitán zaragocista cabeceó solo un centro preciso de Larios (el ataque lo hace brillar), a placer, pero midió mal, contactó con la pelota a destiempo y se le fue por encima del travesaño. Otra de esas oportunidades que no se pueden fallar jamás. Se llegó al intermedio con la sensación de que la tarde-noche tenía un no sé qué que dejaba abierta la puerta a la necesaria y soñada victoria ante un coco de la división. No estuvo mal el equipo de Navarro. Tuvo orden. Descaro en varias acciones. La gente no se escondió como antes, se vieron gestos de implicación y osadía.
El segundo tiempo arrancó sin cambios en ningún equipo. Y el balón echó a rodar con mayor iniciativa zaragocista, según esos indicios ya citados. El Almería no dio señales de vida en el área de Andrada en los primeros 15 minutos de la reanudación, lo cual era una magnífica noticia a esas alturas del guion. El 4-4-2 de David Navarro, un fuelle, una acordeón con todas piezas muy cercanas, se le estaba atragantando a los sureños. En la ofensiva, el Zaragoza se resintió de esto, llegó poco y con escaso acierto cerca del área andaluza. Una vez, en el 48, lo hizo Dani Gómez con veneno, pero todo estaba abolido por un orsay previo. O sea, nada.
Se embocó la última media hora en un duelo de miradas a los ojos de todo el mundo. La cosa se había puesto para no errar, un fallo costaba el botín de un punto que, para el Real Zaragoza sobre todo, era de oro. Rubi movió enseguida fichas. Embarba y Centelles al campo. Sangre fresca, agitación. David Navarro no quiso precipitarse. El once inicial estaba sujetando la situación con solvencia. Sin sufrir y viendo algún resquicio por donde adelantarse en el marcador si la fortuna y el acierto confluían en algún momento clave.
Hasta el minuto 62 no asomó el Almería por los dominios de Andrada. El pichichi Arribas, perdido todo el tiempo hasta ahí, cabeceó un córner fuera por un metro, en el primer palo. Este fue el despertador de los visitantes. Dos minutos después, el propio Arribas falló el gol más claro de la tarde, entrando en carrera solo tras un pase de Embarba en el 64, pero con una definición errónea, pues disparó alto con todo a su favor. Indultó al Real Zaragoza. Navarro decidió ahí empezar a remover el equipo. Keidi Bare, ya sin gasolina, dejó su sitio a Mawuli. Y Kodro, vacío de contenido en un sistema muy defensivo, dio paso a Cuenca por si había espacios para correr. Era el minuto 66.
Como en Cádiz, Navarro montó doble lateral por la banda izquierda al introducir a Tasende por un agotado Pinilla a falta de 18 minutos. Falta le hacía la ayuda a Larios, amonestado en una entrada que era también susceptible de roja si el árbitro se hubiera puesto estupendo. Mejor así. Mientras, Rubi apuró balas en ataque, con Melamed, antes Arnau Puigmal o los laterales profundos Centelles y Luna. Pero el que encontró al genio de la lámpara fue el Real Zaragoza, en el minuto 80. Rober González encaró a Nelson Monte en la frontal, lo rebasó en un regate que tuvo un rebote antes de marcar raso ante Andrés. Era el 1-0… la locura. Pero el árbitro estaba por enredar como en la primera parte. Vaya diíta el de Palencia Caballero. Lo anuló por una mano que no fue. Y tuvo que ser el VAR el que lo volviera a rectificar.
El estallido de la grada, del equipo, del banquillo… fue como en los viejos tiempos. Nunca visto en el Ibercaja Estadio. El efecto Navarro-Néstor es una evidencia ahí dentro. Hay sangre. Esencia. Frutas de la tierra, nada importado. Quedaban algo más de 10 minutos y la luz de milagro ganó unos watios de potencia. La resurrección bajo el nuevo cuerpo técnico empezaba ahí a tener visos de electroshock. Y todo quedó confirmado cuando, tras un susto (el único) del Almería, en un chut alto de Miguel en el 90, fue Dani Gómez el que concluyó con el 2-0 una jugada de Tasende hasta línea de fondo con pase atrás. Era el 95, todo ya se apagaba y el Real Zaragoza rozó el cielo. La afición lloró 15 días después… pero esta vez de alegría, no de impotencia.
Fue el final épico de un equipo renacido con la mutación experimentada en el vestuario. La SAD, patosa y torpe siempre, lo ha hecho tarde. Ahora, el milagro es de dimensiones bíblicas. Pero el dúo Navarro-Néstor ha dejado en evidencia a los mandamases. Esto sí es un cuerpo técnico sensible. Lo demás, neofútbol experimental. Y los experimentos, con gaseosa… y a ser posible en tu casa, no en la de otros.
El Zaragoza cree en la salvación
Rober y Dani Gómez le ponen firma a un triunfo fundamental del equipo aragonés, por fin en manos de un entrenador de verdad: David Navarro. El Almería sale frenado del Ibercaja Estadio.
Un gol de Rober a siete minutos del tiempo reglamentario, mediante revisión del VAR, y otro de Dani Gómez en la prolongación le dieron al Real Zaragoza otra victoria imprescindible y de valor superlativo en su carrera desesperada por la permanencia. El Almería llegó lanzado al Ibercaja Estadio, donde el equipo aragonés sólo había ganado dos partidos, pero se encontró con un rival muy vivo que va a pelear, ahora sí, hasta el final por conseguir su salvación. Después de muchos meses contando penas, el equipo aragonés, hay que decirlo alto y claro, está, por fin, en manos de un entrenador de verdad: David Navarro. Y eso le otorga un vuelo y unas posibilidades con la que no ha contado en toda esta infortunada temporada. El Zaragoza sube un puesto en la tabla y recorta dos puntos con la frontera del descenso.
Al Almería le sobran los recursos en esta categoría, pero el Zaragoza no le dio en ningún momento la espalda al partido y contuvo a su rival con sufrimiento, pero con solvencia. El equipo indálico intentó imponer desde el principio su fútbol de posesiones largas y amenaza constante, mientras al Zaragoza, con una presión alta y valiente, lo agitó en ataque en la primera parte el desparpajo y las conducciones del joven canterano Hugo Pinilla, que en una maniobra espléndida dentro del área, puso por primera vez en aprietos a Andrés Fernández, inmediatamente después de que se le anulase un gol por fuera de juego a Miguel de la Fuente. El ariete visitante, un incordio permanente para un dubitativo Radovanovic, disfrutaría a la media hora de una clara ocasión, pero su derechazo lo mandó a córner Andrada.
El juego estuvo interrumpido diez minutos por una emergencia médica con un espectador, que fue evacuando por mareos, y se reanudó prácticamente con un penalti por mano de Keidi Bare, única novedad en el once de David Navarro, cuando el albanés estaba caído, una decisión que rectificó el árbitro tras acudir al monitor del VAR y que terminó por encender al graderío y al propio Zaragoza, que tuvo el 1-0 en un cabezazo alto de Francho con todo a su favor en el segundo palo.
El Zaragoza, afilado por el mejor Rober, volvió del descanso con una marcha más y redobló su amenaza sobre el portal del segundo clasificado, lo que obligó a Rubi a mover el banquillo con un doble cambio, dando entrada a Centelles y Embarba. El duelo se abrió un largo pasaje y Arribas marró en el minuto 64 la oportunidad más clara de la noche, tras una gran jugada colectiva del Almería.
También David Navarro recurrió a los cambios y reemplazó a un mermado Kenan Kodro y a un Keidi Bare con una tarjeta, que le privará de poder jugar en Riazor, por Cuenca y Mawuli.
El Real Zaragoza se encendió de nuevo en los minutos finales hasta que Rober, en la jugada del partido, firmó un golazo de bandera, que subió al marcador tras revisión del VAR, porque Palencia Caballero lo había anulado inicialmente por una mano previa del extremo que sólo existió en su imaginación. Y ya en tiempo de prolongación, Dani Gómez firmó un segundo gol que la da al equipo de David Navarro un impulso mayúsculo y una victoria extraordinaria.


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