sábado, 21 de marzo de 2026

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº31 (21.3.2026)

 

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº31 (21.3.2026)

PARTIDO OFICIAL Nº 3731

 R.C. DEPORTIVO 2-1 REAL ZARAGOZA

0-1, min. 6: Dani Gómez

1-1     min. 20: Stoichkov

2-1 min. 88: Mulattieri

Ficha Técnica

Real Club Deportivo de La Coruña: Álvaro Fernández; Ximo Navarro, Noubi, Comas, Quagliata (Escudero, 81); Villares, Mario Soriano; Altimira (Cristian Herrera, 64), Luismi Cruz (Eddahchouri, 81); Stoichkov (Mulattieri, 71) y Nsongo (Yeremay, 71).

Real Zaragoza: Andrada; Aguirregabiria, Insua, Radovanovic, Tasende; Francho, Mawuli (Moya, 81); Rober González (Soberón, 81), Pinilla (Cumic, 46); Kodro (Saidu, 46) y Dani Gómez.

Árbitro: Ais Reig (Comité Valenciano). Amonestó a Stoichkov (3), Comas (60), Quagliata (68), Insua (78), Andrada (87) y Radovanovic (91).

Goles: 0-1, min. 6: Dani Gómez. 1-1, min. 20: Stoichkov. 2-1, min. 88: Mulattieri.

 R.C. Deportivo Coruña 2-1 Real Zaragoza

55.1 % Posesión 44.9 %
4 remates dentro 4
2 disparos bloqueados 1
9 remates fuera 5
10 disparos recibidos 15
3 tarjetas amarillas 3
0 tarjetas rojas 0
6 faltas recibidas 10
12 faltas cometidas 6
114 perdidas de posesión 98
46 recuperaciones de posesión 40
1 fueras de juego 0
xxxxxx

 El Real Zaragoza cae en La Coruña en el minuto 88 y las probabilidades de salvación se reducen

Dani Gómez adelantó a los aragoneses al poco de empezar el partido. Stoichkov empató pronto y, al final, Mulattieri dio el triunfo a los gallegos, que optan al ascenso a Primera División. Esta vez, las buenas acciones del equipo no tuvieron premio.

Se acabó la racha en La Coruña. Era previsible. El Real Zaragoza cayó por 2-1 en un partido en el que mereció más, sobre todo por la buena segunda parte. Pero el gol que lo tumbó, muy al final, castiga duramente la reacción vivida desde la llegada de David Navarro.

La velada empezó bien para el cuadro zaragocista, que mostró en los primeros minutos esos ademanes del que se sabe crecido desde las catacumbas, del que es consciente de que vive un momento de repunte en un año horrible. Salieron los aragoneses tratando de tú al Deportivo, yendo al golpe a golpe durante muchos minutos. Demasiado osado parecía, pero enseguida tomó cuerpo en positivo ese ir y venir del balón de área a área: en el minuto 6 Dani Gómez marcó el 0-1 y puso en órbita de nuevo la ilusión de todo el zaragocismo. Y, de paso, le dio la razón a la valentía de la pizarra inicial de David Navarro.

Fue una subida por la banda de Aguirregabiria, con claroscuros en su aportación posterior, que tuvo continuidad con un pase al lateral del área a Pinilla, en un buen desmarque al espacio del chaval. El centro atrás, pase de la muerte de siempre, lo remató con suavidad Dani Gómez cruzando la pelota al palo lejano. Dio en la base del poste y fue a la red. Magnífico arranque del Real Zaragoza, que calló a un estadio casi lleno, el envolvente Riazor, que vivía aire de fiesta, con recibimiento masivo previo al equipo gallego, pues huelen el retorno a Primera División tras un manojo de años de miserias, cuatro en Primera RFEF.

Mawuli suplió a Keidi Bare y Tasende a Larios, las bajas por sanción de Navarro para esta dura cita. Sufrieron los dos. Como todos los demás en labores defensivas. Porque el Dépor es un aluvión cuando contraataca a campo abierto. Tienen estudiados los pasos del baile y los ejecutan de memoria. Y eso que sin Mella (lesionado para todo lo que queda de liga) y sin su gran estrella Yeremay, son como un tiburón blanco al que se le han arrancado todos los dientes menos uno. Aparentan más que muerden. Pero te pueden matar por presión de mandíbulas, por un simple golpe de testuz. Son un equipo de nivel alto en la categoría. A años luz, por ejemplo, del carente y abollado Zaragoza actual. Mario Soriano, esta vez en el papel de medio centro cerebro, no tiene réplica en el elenco zaragocista.

El 0-1 solo le duró a los de Navarro 14 minutos. En el 20, Stoichkov, la gran novedad de Antonio Hidalgo en el once inicial, marcó desde fuera del área con un derechazo que se tragó Andrada, más inseguro que nunca en un ambiente difícil y frente a unos rivales que se le echaban al cogote enseguida. Ese 1-1 dolió a los zaragocistas, que ya habían padecido antes de consumarse. Luismi Cruz se había metido al inicio de todo hasta el palo y Andrada había tenido que echar a córner su disparo forzado. En el 9, el joven ariete Nsongo falló un gol infallable, de cabeza, solo, a placer, en el área pequeña tras centro de Altimira, la picó demasiado y se le marchó rozando el palo derecho, con Andrada haciendo la estatua vencido. Y Luismi Cruz lanzó un córner directo (de los muchos que tiró el Dépor) que casi se le coló al portero argentino por arriba, en el segundo palo. Lo salvó por milímetros en e lminuto 14.

Después del empate, con el Real Zaragoza desaparecido en ataque por completo durante media hora larga, todo fue un constante golpeo del Deportivo sobre la defensa cerrada de los de Navarro, agazapados atrás, en las cuerdas, en los rincones del ring. Recibían y recibían ataques sin cesar. Con paredes, apoyos y una rapidez de los coruñeses imparable para los de negro. Hubo suerte pues nadie atinó a voltear el marcador. Se precipitó demasiado el cuadro local. Las más claras opciones llegaron antes del intermedio. En el 44, Altimira, solo tras un centro largo de Luismi Cruz, disparó alto con todo a su favor. Y en el aumento, Ximo Navarro subió su banda hasta el final y, a placer, empalmó también por encima del portal.

El descanso vino de perlas a los zaragozanos. Oxígeno puro. Hubo demasiados desaparecidos en combate. Sin el balón, es difícil brillar en el fútbol. Imposible. Y eso le pasó al equipo en la mayor parte del tiempo jugado en el primer periodo. Por eso, David Navarro hizo una metamorfosis urgente en la caseta. Dejó en la ducha a Kodro y a Pinilla y metió a Saidu y Cumic. Eliminó el 4-4-2, que no servía y era la muerte a corto plazo. Y puso un 4-2-3-1, tirando a la banda a Francho y dando el timón a los dos africanos, Saidu y Mawuli, en el medio, dejando solo a Dani Gómez en punta. Había que limar las diferencias ostensibles entre la velocidad de movimientos y desplazamiento de balón del Dépor, con un motor de cuatro cilindros y seis velocidades, frente a la lentitud de reflejos de un Real Zaragoza diesel, con motorización agrícola, sin más desarrollo mayor que una cuarta muy limitada en la palanca de cambios.

El efecto primero de la restauración táctica de Navarro se notó para bien. El cuadro gallego salió despistado de la caseta. Le vino mal el parón y no supo interpretar con celeridad la mutación que le presentaba el Real Zaragoza con el doble cambio de piezas. Se consumió el primer cuarto de hora sin sufrimientos para Andrada (cosa nueva, buena cosa) e, incluso, los zaragocistas pasaron de medio campo con el balón controlado varias veces, algo no visto en el primer tiempo casi nunca. Mawuli entró más en contacto con el balón, pues en la primera fase había abusado del toque corto y sin riesgo, una nadería como ancla atrás del todo. Rober González, por dentro, ayudó a abrir líneas de pase. La mejora era evidente.

La primera gran ocasión, de hecho, la tuvo el Real Zaragoza. Ya en el minuto 63, Dani Gómez estuvo en un tris del doblete. Remató a bocajarro, en carrera, un centro de Francho tras una gran apertura de Tasende. Pero se topó con un paradón de Álvaro Fernández sacando el balón a córner con reflejos. Incluso a la salida del saque de esquina, tras el lío inicial en el área chica, Mawuli voleó en la corona y la pelota salió fuera por un metro. El segundo periodo había embocado hacía tiempo por una senda bien diferente a la parte inicial del duelo. El Dépor empezó a ponerse nervioso, el runrún de las gradas se dejaba notar en demasía. Y los de Navarro empezaban a olisquear la posibilidad del triunfo… como el día del Almería.

Como lo vería Hidalgo que a falta de 19 minutos decidió devolver a Yeremay al prado después de casi un mes de baja por pubalgia. No está la estrella local al cien por cien. Lo citó por si acaso. Y el por si acaso sucedió gracias a la buena reacción zaragocista tras el descanso. El canario entró del a mano del delantero italiano Mulattieri, modificación total del ataque deportivista, pues antes había entrado el veterano Cristian Herrera. En el 75, a falta de un cuarto de hora y con el Dépor sin haber tirado a puerta ni una sola vez en todo el segundo tiempo, fue de nuevo el Real Zaragoza el que anduvo rondando el gol. Francho tiró desde 20 metros, de rosca, fuera por un trecho. Otro aviso de los aragoneses. En el 79 repitió Rober González, acabando mal una buena jugada de Cumic con Francho, alto.

A falta de 9 minutos, Moya y Soberón relevaron a los tocados físicamente Mawuli y Rober. Quería sangre fresca Navarro. Llegaba la hora de la verdad. El punto no era malo, pero la vida no está para especular con esto ahora. Hay que ganar todo a ser posible, mucho más sabiendo que el Leganés había vencido al Ceuta horas antes. Puñeteras matemáticas. Puñetero déficit. Pero esta vez salió cruz. Como tantas veces durante el año. Las apariencias de tantos minutos engañaron.

En la primera jugada con cierto tino del Dépor en los segundos 45 minutos, el recién aparecido Mulattieri fusiló a placer a Andrada en el 88 tras un balón muerto en el punto de penalti cabeceado por Eddahchouri, que pudo empujar a Insua en esa acción. De eso se quejó el Zaragoza y eso tuvo que mirar el VAR durante dos minutos. El gol fue considerado válido. A ahí murió el equipo zaragocista. Como un gazapillo. Sin remedio. No quedaba tiempo para nada. Insua lo intentó de cabeza poco después. Saidu desde lejos en el tiempo extra. No hubo fortuna.

Esta vez se cumplió la lógica, mal que pese. La combinatoria deja al Real Zaragoza muy mal parado en esta jornada, aún por concluir y con marcadores muy importantes por saberse. El margen de maniobra es ya mínimo para obrar la salvación.

Derrotado, pero no vencido

Un gol a cuatro minutos del tiempo reglamentario privó al Real Zaragoza de un empate en Riazor que mereció con creces.

Un gol a cuatro minutos del tiempo reglamentario privó al Real Zaragoza de un empate en Riazor que mereció con creces, después de una notable segunda parte en la que, con un Saidu excelente, tuvo al Deportivo contra las cuerdas durante muchos minutos. El equipo aragonés peleó hasta el final por un punto que hubiera sido de oro antes de recibir al Racing de Santander, pero encajó el 2-1 en el único disparo de los coruñeses tras el descanso. David Navarro suma su primera derrota, pero el Zaragoza está lejos de ser un equipo resignado o vencido.

El Zaragoza se encontró con el partido de cara, gracias a un gol rapidísimo de Dani Gómez, que culminó una jugada primorosa de Aguirregabiria, Rober y Pinilla que nació de un pase largo marca de la casa de Andrada. Un gol de bandera que neutralizaría el Deportivo al aprovecharse de un error del portero del Zaragoza a disparo de Stoichkov desde fuera del área. La pelota le botó delante a Andrada y acabó en la red cuando el chut no era ni mucho menos imparable. Y desde el empate, el Dépor se hizo claro dominador y, aunque no volvió a disparar entre los tres palos, obligó al Zaragoza a perseguir sombras durante casi todo el resto de la primera parte.

David Navarro dejó en el descanso a Pinilla y Kenan Kodro, al que se volvió a ver mermado físicamente, y dio entrada a Saidu y Cumic, reforzando el centro del campo con energía y piernas frescas y pasando a ordenar al equipo en 4-2-3-1, con Francho tirado a la derecha. Y los cambios le sentaron de perlas al equipo aragonés, que se ajustó mucho mejor, le discutió la pelota al Deportivo y volvió a mirar la portería rival con toda la intención, como en un remate de Dani Gómez que salvó milagrosamente el meta local, en la que fue la mejor ocasión de toda la segunda mitad, un periodo en el que se vio a un equipo que, otra vez ante un rival muy poderoso, cree en la permanencia y va a pelear su suerte hasta el final

 

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