LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº23 (25.1.2026)
PARTIDO OFICIAL Nº 3723
REAL ZARAGOZA 0-0 CASTELLÓN
Ficha Técnica
Real Zaragoza: Andrada; Gomes (Juan Sebastián, 46), Insua, Saidu, Tasende (Tachi, 46); R. Guti (Aguirregabiria, 93), Keidi Bare; Francho, Moya, Valery (Cuenca); y Kodro (Dani Gómez, 72).
CD Castellón: Matthys; Mellot, Brignani, Sienra, Alcázar (Suero, 73); Gerenabarrena, Barri (Álvaro García, 83); Mabil (Raúl Sánchez, 59), Cipenga (De Nipoti, 73); Calatrava y Jakobsen (Camara, 73).
Árbitro: Mallo Fernández (Comité Vasco). Expulsó a Cuenca (89) con roja directa por juego violento. Amonestó a Tasende (34), Calatrava (37), Brignani (40), Juan Sebastián (49), Keidi Bare (63), Álvaro García (84) y Camara (94).
Goles: No hubo
Real Zaragoza 0-0 Castellón
30.5 % Posesión 69.5 %
0 remates dentro 3
3 disparos bloqueados 5
3 remates fuera 6
14 disparos recibidos 6
3 tarjetas amarillas 4
1 tarjetas rojas 0
13 faltas recibidas 8
8 faltas cometidas 14
122 perdidas de posesión 136
56 recuperaciones de posesión 63
3 fueras de juego 2
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Un defectuoso Real Zaragoza araña un punto ante un Castellón superior
El 0-0 final es un botín de oro para los aragoneses tras otro partido lleno de taras, de carencias, defectos y muestras de impotencia futbolística de los de Sellés. Los visitantes perdonaron infinidad de goles en la primera parte y lo pagaron caro.
El Real Zaragoza sumó un punto de oro este domingo ante el Castellón en una nueva muestra de sus debilidades y defectos de todo tipo y condición en el apartado futbolístico y táctico. El 0-0 final no responde a la enorme superioridad de los visitantes, a los que su falta de puntería y de fortuna les impidió lograr una victoria que durante todo el partido pareció estar a su mano.
Otro circo de los horrores. Que el primer tiempo acabase 0-0 fue uno de los mayores milagros de los últimos tiempos en el neo Real Zaragoza del neofútbol. El Castellón, segundo clasificado y equipo muy superior libra a libra a los aragoneses, erró uno tras otra infinidad de ocasiones de gol ante Andrada, hasta siete de las denominadas por cualquier aséptico analista clarísimas, cristalinas. Y donde no llegó su mala puntería hubo otras fuerzas exógenas que impidieron la ventaja de los de La Plana. El equipo de Rubén Sellés, este Zaragoza que lleva días deslavazándose de forma preocupante (pese al oasis de Santander, otro caso de milagrería), cuajó una primera parte deplorable. Sí, horrenda, insoportable, para que quien tenga que calibrar lo que hay y lo que se avecina se ate los machos.
En el minuto 2, Calatrava disparó solo en la frontal y Andrada salvó el primer atisbo de gol echando la pelota a córner. Mabil, un cohete por la banda derecha, no remató bajo palos, a placer, un centro de Mellot en el 17, con Andrada batido. En el 20, de nuevo Mabil, solo mano a mano ante el portero local en un pase al espacio de Calatrava, remató raso al poste derecho y el rechace no le cayó a Cipenga por milímetros, cerca de la raya. Ahí, en ese punto, tras un parón de 6 minutos por una incidencia que pudo acabar en tragedia al volar con el viento una mesa grande desde la zona alta de la tribuna principal y caer sobre las cabezas de varios espectadores filas más abajo, el Castellón estaba ya indultando a un pésimo Real Zaragoza.
Los levantinos marcaron un gol. En el minuto 26, en pleno baile a la defensa y medio campo zaragocista. Fue en un córner cabeceado impecablemente por Brignani. Pero ese 0-1 lo anuló el vasco Mallo Fernández porque vio falta previa de un atacante albinegro en los forcejeos que tienen lugar en los saques de esquina. Esta vez, por lo que sea, salió cara para el Real Zaragoza en esta decisión y se evitó que los castellonenses tomasen su merecida ventaja. En el 38, Gerenebarrena, a quemarropa en un pase atrás de Cipenga (que hizo pasar mala noche a Gomes en el lateral), chutó a placer, dio en el cuerpo de Insua y el balón se fue a córner por centímetros. En el 41, Jakobsen acabó agradeciendo el doble error garrafal de Saidu e Insua en la salida desde atrás de la pelota y, solo ante Andrada, remató al pecho del portero zaragocista entre la bronca de un público paciente en exceso, dado a las catastróficas actuaciones de su equipo. En el 45, otra vez las fuerzas externas evitaron el problema para los blanquillos, pues Saidu le soltó el brazo de modo suicida a Gerenabarrena en el área en una disputa y pareció penalti. Ni Mallo Fernández ni el VAR (Gálvez Rascón) decidieron eso esta vez. Segunda bola extra vía silbato. Bien. Y para acabar el relato infinito de ocasiones del Castellón se anotó en el aumento un remate alto de Mabil, solo en el área, que se le fue muy alto con todo a favor.
Se subraya esta letanía de opciones del otro equipo porque del Real Zaragoza no hay nada que reflejar en este acta periodística. Nada de nada. Ni una jugada con más de tres pases intencionados. Todos alocados, sin sitio, imprecisos, nerviosos, a veces apáticos. Es como si los muchachos de Sellés tuviesen asumida su inferioridad y jugasen al 0-0, a esperar un ángel del cielo, un no se qué. Se empeñó Sellés en repetir el once que le dio el triunfo anómalo en Santander hace 15 días, con la única novedad del nulo Valery por Cuenca y, si el día anterior ante la Real Sociedad B ya fracasó de lleno, esta vez el espectáculo y la rentabilidad fueron paupérrimas en grado sumo.
El descanso sirvió para una enmienda a la totalidad del atribulado Sellés. Triple cambio en la caseta. Mandó a la ducha a Gomes -desbordado-, Tasende -amonestado y con la roja en aviso- y Valery -desaparecido, como casi siempre- y metió a Juan Sebastián, Tachi y Cuenca. Con esas piezas montó una defensa de cinco, con Francho reculado como lateral diestro y Sebastián de lateral zurdo postizo. Quería parar la sangría imparable del primer periodo. Partido nuevo, viendo el 0-0 en el luminoso como un tesoro.
Tras un escarceo inicial de los zaragocistas, en un balón muerto a 25 metros que el recién aparecido (y tarjeteado) Juan Sebastián remató fuera, muy mal, el Castellón volvió a marcar gol, en el minuto 53, pero el tanto de Barri en el área chica lo estropeó antes Jakobsen, que la tocó en fuera de juego previamente al centro. Otro matiz permitía de nuevo al Real Zaragoza sujetar el punto del empate sin goles. El efecto que pretendía Sellés tuvo cierto cuerpo, pues el vendaval del Castellón rebajó sus nudos de fuerza (como el propio cierzo de la tarde invernal zaragozana). El dominio del balón seguía siendo albinegro, pero sin generar tanto peligro ante Andrada.
Eso sí, de fútbol creativo, de algo de sustancia futbolística, el Real Zaragoza careció por completo. Qué desastre de equipo. El campo pareció siempre inclinado, en cuesta notable, hacia el marco zaragocista. No había más aspiración en el campo que llegar al minuto noventa y tantos con el 0-0. No pasaban de medio campo los blanquillos. Literal. Los Moya, Bare, Kodro, Cuenca… eran meros espantapájaros. Hasta el minuto 64 no lograron cuajar algo con sentido. Un saque largo de Andrada en busca de la contra rápida de Cuenca acabó con un pase atrás hacia Moya, un errático balón al área que le cayó a Juan Sebastián a 20 metros del portal y su chut, tras dar en un defensor, se fue a córner rozando el palo derecho. Un churrete que, dada la inanición futbolística del zaragocismo, supo como una mariscada.
A falta de 18 minutos, Sellés cambió el perfil del Robinson Crusoe que es el ‘9’ del Real Zaragoza últimamente. Se marchó Kodro y entró Dani Gómez, singularmente. El nuevo fichaje, Rober González, calentó sin uso. El Castellón modificó parte de su vanguardia, viendo que se le iban los minutos y, un partido que debía estar ganando por goleada, lo podía extraviar. Pablo Hernández metió primero al recuperado Raúl Sánchez (su pichichi del año pasado retornado de México), y luego, tres de tacada, a Suero, Camara y De Nipoti. Era un órdago a la grande del técnico mediterráneo.
En el minuto 77, Sienra cabeceó solo un córner en el primer palo, fuera por centímetros. Respiró hondo el zaragocismo. El reloj andaba demasiado lento. Al Castellón le entraron las prisas. Y el Real Zaragoza quizá soñó ahí con encontrar esa ocasión suelta, esa bala perdida de la tesis de Indias: “Jugar al 0-0 y esperar a ver si se mete un gol al final”. Aún metió el equipo visitante otro ariete más, Álvaro García, fichaje de horas antes. Cinco delanteros en el área zaragocista había en cada ataque. Este último falló, cabeceando al aire un centro al área pequeña en el minuto 92, la oportunidad más clara del segundo tiempo. Fue justo después de que Cuenca fuera expulsado con roja directa por un entradón por detrás a Calatrava en un desborde. Con 10 acabó el Zaragoza. Con el autobús metido en el área (bloque bajo, repliegue total, en el neofútbol).
Y logró su propósito, el de arañar un punto ante el segundo en la tabla dentro del contexto de un partido en el que pudo salir fuertemente goleado. Se da la circunstancia de que en la primera vuelta, en agosto, allí en Castalia, sucedió lo mismo. El Castellón atropelló al Real Zaragoza de de Gabi, solo pudo marcar un gol en la segunda mitad y… al final empató el equipo aragonés con un gol de VAR de Dani Gómez. O sea, que el cuadro zaragocista ha sumado dos puntos esta temporada ante los de La Plana en noches donde pudo encajar media docena de tantos en cada cita. Curioso el fútbol. Impredecible. Y, como es el caso, benéfico con el más pobre, el que más lo necesita, que es el peor Zaragoza de la historia. En clasificación y, también, en calidad gramo a gramo
El Real Zaragoza resiste ante un Castellón superior
Nuevo empate en el Ibercaja Estadio del equipo de Sellés, que sigue penúltimo a tres puntos de la salvación. Los ‘orellut, dominantes en la primera parte, se mantienen segundos.
Nuevo empate del Real Zaragoza en el Ibercaja Estadio. Esta vez frente a un Castellón de un vuelo muy superior, que impuso su ley en la primera parte, pero que no supo meterle mano después al repliegue general y al cambio de dibujo que ordenó Rubén Sellés en el descanso. El equipo aragonés, que no disparó entre los tres palos, araña un puntito, pero pierde una nueva oportunidad en su feudo de acercarse a la salvación, porque de uno en uno nunca va a abandonar la penúltima plaza, mientras el conjunto ‘orellut’, un clarísimo candidato al ascenso, se mantiene segundo.
Sellés sorprendió dejando en el banquillo a Cuenca, uno de los más destacados del Zaragoza en los dos últimos partidos, y volvió a apostar en la banda izquierda por Valery, pese a su habitual intrascendencia, mientras Pablo Hernández introdujo tres cambios en el once del Castellón: Sienra, Cipenga y Jakobsen relevaron a Alberto (sancionado), Pablo y Camara.
La noche fue de perros en el Ibercaja Estadio, con agua y fuerte cierzo, y hasta con el vuelo de una mesa en la tribuna que acabó impactando en un aficionado y le provocó una brecha en la cabeza, lo que obligó a detener el juego durante cinco minutos para la atención médica. Tras el parón, el Castellón pisó con decisión el acelerador y empezó a acumular méritos ante un Zaragoza a la deriva, incapaz de sacudirse el dominio. El primer susto serio lo dio Cala con un centro chut al que no llegó por centímetros el australiano Mabil, que en el ataque siguiente, y sobre la salida de Andrada, estrelló un disparo en el poste. Y en la primera media hora aún hubo más peligro en el área aragonesa, porque en el minuto 26 se le anuló un gol al Castellón a la salida de un córner por una dudosa falta previa a Tasende en un forcejeo. Decisión polémica, sin duda, aunque desde el VAR no se llamó a consultas a Mallo Fernández.
El Zaragoza tuvo una timidísima reacción en el tramo final de la primera parte, pero la realidad es que en casi todo este periodo estuvo persiguiendo sombras y a merced de un rival muy superior en dinamismo, calidad y velocidad. Al Castellón sólo le faltó el gol. Al equipo de Sellés le falto todo.
En vista del desastre, Sellés agitó a su equipo con un triple cambio y lo reordenó en un 5-4-1, en un repliegue absoluto para intentar tapar vías de agua en los dos laterales: entraron Juan Sebastián, Tachi y Cuenca y se quedaron en el vestuario Gomes, muy exigido por el cohete congoleño Cipenga, el irrelevante Valery y Tasende, con una tarjeta amarilla.
También Pablo Hernández movió su banquillo y dio entrada a Raúl Sánchez, uno de sus fichajes invernales, que hizo su reestreno con el Castellón tras siete meses en el fútbol mexicano, y más tarde a Camara, Suero, De Nipoti y hasta Álvaro García, su segundo refuerzo en este mercado.
Lo cierto es que el cambio de sistema de Sellés le redujo los espacios al Castellón y acorazó en su área al Zaragoza, que, en un ejercicio de resistencia, lo fio todo a la verticalidad de Cuenca, expulsado en el último minuto, y de Dani Gómez, reemplazo de un inoperante Kenan Kodro, a una bala perdida o al balón parado, que lo iguala todo


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