LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº34 (5.4.2026)
PARTIDO OFICIAL Nº 3734
REAL ZARAGOZA 1-2 MIRANDES
1-0, min. 22: Dani Gómez, de penalti
1-1, min. 45: Unax
1-2, min. 53: Carlos Fernández
Ficha Técnica
Real Zaragoza: Andrada; Aguirregabiria, El Yamiq, Radovanovic, Larios; Keidi Bare, Saidu (Mawuli, 46); Rober González (Tasende, 78), Pinilla (Cuenca, 46); Dani Gómez (Soberón, 73) y Kodro.
CD Mirandés: Juan Palomares; Tamarit (Novoa, 46), Juan Gutiérrez, Cabello, Medrano; Thiago Helguera, Bauzá (Selvi, 82); El Jebari (Siren Diao, 67), Javi Hernández; Carlos Fernández (Aarón Martín, 82) y Unax (Varela, 67).
Árbitro: Orellana Cid (Comité Andaluz). Amonestó a Medrano (20), El Yamiq (21), Bauzá (32), Saidu (36), El Jebary (42), Tasende (53), Juan Gutiérrez (58), Unax (61), Dani Gómez (69), Varela (74), Juan Palomares (86), Keidi Bare (88) y Javi Hernández (97).
Goles: 1-0, min. 22: Dani Gómez, de penalti. 1-1, min. 45: Unax. 1-2, min. 53: Carlos Fernández.
Real Zaragoza 1-2 Mirandes
61.2 % Posesión 38.8 %
4 remates dentro 3
14 disparos bloqueados 7
8 remates fuera 5
15 disparos recibidos 26
5 tarjetas amarillas 8
0 tarjetas rojas 0
21 faltas recibidas 15
16 faltas cometidas 22
127 perdidas de posesión 110
39 recuperaciones de posesión 47
1 fueras de juego 2
xxxxxx
Chasco morrocotudo del Real Zaragoza al caer 1-2 ante el colista Mirandés
Dani Gómez adelantó a los aragoneses de penalti al inicio del partido pero, después de perdonar varias opciones para haber apuntillado a los burgaleses, los goles de Unax antes del descanso y Carlos Fernández en la reanudación voltearon el marcador duramente. El equipo pierde así la opción de quedarse a solo un punto de la raya de la permanencia.
El Real Zaragoza se perdió en el laberinto de la ineficacia en el peor día posible. Los marcadores de la jornada 34 habían sido todos muy favorables para sus intereses, habían perdido todos los rivales o posibles adversarios a futuro inmediato en la pelea por la permanencia. Ganar era quedarse a solo un punto de la vida. Pero se fallaron todas las ocasiones de gol, algunas cristalinas, y hubo agujeros en defensa que penalizaron. Y el chasco final fue de los grandes. Un golpe que deja al zaragocismo aturdido.
El primer tiempo tuvo una trama en forma de montaña rusa, de torbellino de sensaciones, de ducha de contrastes en un balneario. Sin haber un fútbol de calidad, que no lo hubo, el balón se movió con agilidad de lado a lado por ambos equipos, con más minutos de mando e intento de inspiración de los zaragocistas pero con los burgaleses siempre prestos a sacarse un conejo de la chistera a través de sus individualidades en ataque, que las tiene buenas. El 1-1 del descanso hizo justicia en el global de ocasiones, pero dejó al zaragocismo con la sensación de haber perdonado el 2-0 en el rato en el que estuvo en ventaja y pudo hacer más en cuanto a solvencia.
El Mirandés, un bloque de toque lento, buena colocación en el campo y chispazos, empezó algo mejor. Y Juan Gutiérrez estuvo cerca de marcar el 0-1 en el minuto 4 a la salida de un córner mal defendido por la zaga local, un mal que se repitió más tarde varias veces. Su disparo con la derecha pegó en Saidu para evitar que fuese gol, se fue a saque de esquina. Le dio en la brazo y el VAR miró por si era penalti. No lo fue porque lo tenía pegado y no ocupaba espacio extra. Pero a partir de ahí, el Real Zaragoza tuvo media hora de manejo del timón casi siempre. Con Rober González iluminado con el balón, el dúo atacante (recuperado por David Navarro) Dani Gómez-Kodro abriendo espacios y Keidi Bare en labor de fuelle, se hicieron varias llegadas potables.
En el minuto 8, Rober González empalmó un centro de Aguirregabiria y el balón dio en un zaguero rojinegro antes de irse a córner por muy poco. En el 13 fue Kodro que que culminó una buena contra de Pinilla y Rober, con un chut raso que dio en el trasero de Cabello y no fue a portería con todo a favor. Así, con el Real Zaragoza de crecida, llegó el 1-0 mediante un penalti clarísimo de Medrano a Rober González, que se metía solo al espacio en el lateral del área. Lo convirtió en tanto Dani Gómez, raso a la izquierda de Juan Palomares, y el Ibercaja Estadio estalló de alegría. Los resultados de la jornada, los de los rivales por la salvación, habían salido redondos.
Desde ese minuto 22 hasta los últimos 15 del primer periodo debió sentenciar el Real Zaragoza. Pudo. Pero le sigue penalizando su falta de destreza ante las porterías rivales. Mal endémico. En el 27, de nuevo Kodro, torpe en la decisión, debió marcar en un pase de Dani Gómez a placer tras otro contragolpe certero de Rober González, el mejor de ese tramo del choque. Pero el hispano-bosnio disparó al muñeco, al pie de Juan Gutiérrez, y perdonó el 2-0. Ahí se apagó la luz del equipo de Navarro. Y revivió desde la oscuridad el Mirandés.
El Jabary, extremo zurdo velocísimo, hizo una incursión individual de lujo en el 30 y su mano a mano lo salvó Andrada por encima del larguero con gran acierto. Fue el aviso de lo que venía. En el 44, a la salida de otro córner sin buena defensa zaragozana, Juan Gutiérrez cabeceó al larguero y el balón botó cerca de la raya de gol. El equipo blanquillo estaba increíblemente apagado. Fue como un apagón general. Y ahí se vio la verdadera dimensión de la osadía mirandesa, equipo muy desinhibido, un colista osado. En el minuto 45, con la retaguarda blanquilla hecha un flan, vino el 1-1. Lo marcó el chaval Unax, de semichilena en el área pequeña, solo como la una, tras un centro de Hernández que él mismo debió materializar antes, pero le dio al aire. Se veía venir desde mucho tiempo antes este golpe al hígado de los locales.
Y hubo que dar gracias porque el problema pudo ser de órdago a la grande en el intermedio. Porque en el tiempo de aumento, Carlos Fernández se fue hacia el área tras una pifia en la salida de la pelota de un irregular Saidu y su remate se le fue alto rozando la escuadra izquierda por dos palmos. Otro perdón del Mirandés en un plis plas. Y hubo otro más: Javi Hernández, un gran futbolista técnicamente, hizo tres regates en carrera dentro del área aragonesa y su disparo final tocó en El Yamiq y salió fuera rozando el poste. El pitido final de Orellana Cid, un pistolero con las tarjetas, fue agua bendita para un Zaragoza grogui.
David Navarro movió fichas en la caseta. Dejó fuera a los desdibujadosPinilla y Saidu, este realmente alocado en varias jugadas de riesgo, y metió a Cuenca y Mawuli. El equipo zaragocista salió del vestuario espoleado, hubo filípica. Pero Kodro erró dos ocasiones seguidas nada más reanudarse el juego. No fue la noche del ariete. En la primera, minuto 46, chutó con la zurda en un centro atrás de Rober González, alto por un metro. En la siguiente, en el 49, tras dudar en la conducción en otra asistencia de Rober, acabó enviando el balón al poste derecho, raso. Mala fortuna, sin duda.
Y se repitió el proceso del primer tiempo. Errar dos veces el posible 2-1 dio paso a que, en la primera llegada del Mirandés, lo que subiese al marcador fuera el 1-2. Un mazazo terrible que silenció el graderío. Lo marcó el delantero Carlos Fernández, de espuela, remate de categoría, en una acción iniciada por el lateral Medrano, con centro final de Javi Hernández al primer palo. Era el minuto 53 y el vuelco que había dado el guion del partido era terrible para el Real Zaragoza. Se estaba escapando ya la mayor oportunidad de toda la liga para ponerse a tiro de salir de la zona de descenso en breve tiempo.
Tocaba revivir como fuese. Los de Navarro lo hicieron con corazón, más que con cerebro. Y Radovanovic cabeceó en el 62 un centro de Larios al área chica pero no le dio dirección ladeada y el balón fue a las manos del portero rival. En el 63, en un rato de acoso constante local, de nuevo Kodro marró un gol cantado, solo en el segundo palo en un centro raso de Aguirregabiria. El remate lo sacó Juan Palomares en una estirada magnífica y estropeó el 2-2. Muneta, el técnico visitante, decidió apuntalar su buenísima posición y calmar la reacción zaragocista. Antes ya había entrado Novoa por Tamarit. Y a falta de 23 minutos lo hicieron Diao y Varela, sangre nueva para el ataque y sus desahogos desde atrás.
El primer efecto positivo para el Mirandés estuvo cerca de regalárselo Andrada, en otra de sus frivolidades con los pies en el área (la pequeña, en concreto). A Carlos Fernández, que le acosó en firme, le faltó un dedo para robarle el balón y marcar a puerta vacía en el minuto 68. Todo acabó en córner y en el runrún propio del caso. Navarro se vio forzado a hacer dos cambios seguidos por agotamiento de dos piezas importantes: Dani Gómez dejó su puesto a Soberón a falta de 17 minutos y Rober González a Tasende (que salió amonestado del banquillo por protestar) a falta de 12.
Los últimos 10 minutos fueron de constante acoso al área mirandesa. Pero sin una mínima dosis o noción de tino ante el gol. Mucha precipitación, demasiada falta de calidad. Soberón tiró una falta al borde del área sobre la barrera. Larios disparó fatal con buen ángulo. Tasende chutó en el área sobre la masa humana rojinegra ya en tiempo extra. Soberón no supo cómo empujar un balón suelto en el área pequeña. No hubo manera. La ceguera goleadora reapareció en el peor de los momentos. Una enfermedad letal que ya asomó la patita el jueves en Leganés impidiendo una victoria que se mereció. Ante el Mirandés, solo entró un balón… de penalti.
El partido acabó entre la honda decepción del zaragocismo. Es el primer varapalo serio en la corta era de David Navarro. Un tiro en el pie dado por el propio equipo sobre su propia reactivación nacida a primeros de marzo. Toca volver al diván. Y seguir rezando. Mucho.
El Zaragoza frena su remontada
El Mirandés le dio la vuelta al gol de penalti de Dani Gómez y tampoco se rinde en su pelea por eludir el descenso. El equipo aragonés las tuvo de todos los colores, especialmente Kenan Kodro, que lo falló todo.
Frenazo del Real Zaragoza en su pelea desesperada por lograr la permanencia y golpe de mano en el Ibercaja Estadio del Mirandés, que, visto lo visto, va a vender muy cara su suerte hasta el final del campeonato. El equipo de David Navarro, que tuvo ocasiones de todos los colores, se adelantó con un gol de penalti de Dani Gómez, pero los visitantes le dieron la vuelta al resultado con un gol de Unax al filo del descanso y otro de Carlos Fernández al inicio de la segunda parte. La jornada pudo salirle redonda al Zaragoza, porque perdieron el Cádiz, el Valladolid y el Leganés, pero esta derrota le mantiene a cuatro puntos de la salvación cuando quedan ocho finales por delante. Sin duda, una gran ocasión perdida.
El Zaragoza salió a la carrera y enseguida dispuso de dos ocasiones en las botas de Rober y de Kenan Kodro, que, restablecido de su sobrecarga muscular, volvió a formar pareja de ataque con Dani Gómez. El partido, sin embargo, no tardó en abrirse e igualarse, creciendo en ritmo y vértigo, porque el Mirandés no renunció al ida y vuelta y también dio sus primeros avisos. Pero a la tercera el Zaragoza ya no perdonó: Aguirregabiria envió un espléndido pase en profundidad a Rober, que le ganó la posición a Medrano antes de que el defensa lo derribara de un agarrón dentro del área. Penalti claro, de libro, que ejecutó con precisión Dani Gómez.
El gol disparó al equipo aragonés, que intenso, vertical y con dos laterales muy profundos, puso en otra notable ráfaga de juego en aprietos al Mirandés y pudo encarrilar el encuentro antes de la media hora en una jugada entre Dani Gómez y Kenan Kodro mal resulta por el bosnio con todo a su favor.
El Mirandés acabó animándose y suyo fue el cuarto de hora final de la primera parte, con fáciles y continuas llegadas. Después de dos claras oportunidades de El Jebari y de Cabello, con un cabezazo al larguero, el conjunto jabato empató por medio de Unax, al aprovecharse con una media chilena de un deficiente despeje de Larios y luego de un rebote en El Yamiq.
David Navarro movió el banquillo en el descanso y dio entrada a Mawuli y Cuenca por Saidu, acelerado y con una tarjeta, y Pinilla, mientras Muneta reemplazó a Tamarit por Novoa. El Zaragoza volvió de la caseta al galope y Kenan Kodro estrelló un disparo en el poste en el minuto 49, pero fue el Mirandés el que golpeó de nuevo con un golazo de Carlos Fernández, tras una gran jugada entre Medrano y Javi Hernández que descosieron a la banda derecha aragonesa.
El Zaragoza reaccionó con furia al 1-2 y se lanzó en tromba contra la portería de Juanpa, pero todo su empuje y méritos se los llevó por delante el desacierto de Kenan Kodro, que lo falló todo. El equipo aragonés, superando su cansancio, lo intentó hasta el final, pero no pudo ni rescatar un punto en una segunda mitad que dominó por completo.


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