domingo, 12 de abril de 2026

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº35 (11.4.2026)

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº35 (11.4.2026)

PARTIDO OFICIAL Nº 3735

 CORDOBA 1-0 REAL ZARAGOZA

1-0, min. 71: Rubén Alves

Ficha técnica

Córdoba: Íker Álvarez; Albarrán, Álex Martín, Rubén Alves, Vilarrasa (Diego Bri, 66’); Isma Ruiz (Del Moral, 46’), Requena; Carracedo, Goti (Dalisson, 75’), Kevin Medina (Percán, 75’); Fuentes (Obolskiy, 80’).

Real Zaragoza: Andrada; Aguirregabiria (Juan Sebastián, 88), El Yamiq, Radovanovic, Tasende; Saidu, Mawuli (Sebas Moyano, 88’), Toni Moya (Pinilla, 67’); Cuenca (Kodro, 77’), Larios (Cumic, 77’); y Dani Gómez.

Goles: 1-0, min. 71: Rubén Alves.

Árbitro: Salvador Lax Franco (Comité Murciano). Mostró amarillas a Isma Ruiz (45+’), El Yamiq (46’) Larios (46’), Toni Moya (61’), Pinilla (73'), Cuenca (75'), Íker Álvarez (84'), Albarrán (91’), Cumic (93’)-

 Córdoba 1-0 Real Zaragoza

56.5 % Posesión 43.5 %
4 remates dentro 2
3 disparos bloqueados 4
6 remates fuera 4
10 disparos recibidos 13
3 tarjetas amarillas 6
0 tarjetas rojas 0
16 faltas recibidas 16
16 faltas cometidas 16
121 perdidas de posesión 120
49 recuperaciones de posesión 47
3 fueras de juego 0
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  Con el agua al cuello: el Real Zaragoza cae en Córdoba (1-0)

Al Real Zaragoza se le complica aún más la vida tras caer en Córdoba en una acción de balón parado y tras jugar un partido muy gris, incapaz de aprovechar las oportunidades que el rival le concedió a campo abierto. 

La cosa, por si fuera poco, se puso aún más fea en Córdoba, donde el nivel del agua le subió al Zaragoza ya al cuello. Será la jornada, los resultados rivales, quien dicte la esperanza de vida de un equipo que cayó en El Arcángel después de jugar muy dominado por un rival extenuante, ambicioso y fino. Superior a un Zaragoza muy condicionado por ese estilo y modelo de los andaluces. El equipo se desnaturalizó algo y lo pagó, muy incómodo durante toda la noche, superado, pero, sobre todo, incapaz de explotar la debilidades cordobesas. Había grietas, se detectaron, pero no se aprovecharon cuando el duelo se puso para ello. La derrota la cosió Rubén Alves, en un balón parado, una fase del juego en la que el Zaragoza, en esta situación, debería ganar los partidos en lugar de perderlos. Al Córdoba aún le anularon dos goles más en un choque con tintes 'retro', en una jornada de homenaje al pasado en LaLiga con camisetas históricas. 

Cada vez más complicado, al Zaragoza no le queda otra que seguir insistiendo. Recuperar gente, atributos de su juego y volverse a ponerse en la senda en la que estaba. Es un equipo que se ha acostumbrado a jugar sobre el alambre, con una carga emocional descomunal durante demasiados partidos, y eso también pasa factura. Puede pincharse el globo, como suele decir su entrenador, y ese es el frente que debe gestionarse ahora. No desandar lo que se ha andado. Hay tiempo, aunque el tiempo ya lo mueven otros: Cádiz, Valladolid…

Las bajas forzaron a David Navarro a apartarse de su carril. No es lo mismo tener en la bandeja de entrada a Rober, Keidi Bare o Francho que no tenerlos. Dibujó el técnico un plan muy enfocado a las fortalezas del rival: Tasende para doblar ayudas en esa orilla y neutralizar así la huracanada banda derecha del adversario, sector donde reina Carracedo; Toni Moya como tercer centrocampista para ganar algo de pies en el desahogo de la presión ante la ausencia de Rober o conectar pases profundos; Mawuli como recambio natural de Keidi; y Cuenca como flecha en el extremo diestro para atacar con velocidad los espacios junto a Dani Gómez… Kodro y Pinilla fueron las piezas sacrificadas, también, a priori, con la idea de repartirlos en el tapete como cartas ganadoras en la segunda mitad. La premisa de hacer largo el duelo, pues el Córdoba andaba algo justo de número en el banquillo, estaba sobre la mesa aragonesa. Un Zaragoza diferente, con más tono defensivo, influenciado por un Córdoba en el que Albarrán fue la principal novedad, en el lateral derecho.

El Córdoba le dio alto voltaje al juego desde el silbido inicial. Carracedo absorbia todo en la derecha, atraía por aquel lado y despejaba la banda opuesta de Kevin Medina. Moviendo de lado a lado, los andaluces comenzaron a encajonar al Zaragoza en su área, con un fútbol de pulso elevado, muy eléctrico, punzante y valiente. Un remate de Fuentes bien respondido por Andrada abrió las hostilidades de este arranque complejo y exigente para los de David Navarro, incapaces contener el temporada. Era lo previsto, un Córdoba efusivo de salida, porque mete los partidos en una tormenta, con mucha gente delante del balón, una mirada ofensiva y una presión arriesgada, atrevida, con la defensa metida en campo aragonés prácticamente, pero que los exponía a campo abierto.

Ahí es donde florecían las oportunidades al Zaragoza, castigando la pérdida del rival con la velocidad de Dani Gómez o Cuenca, pero apenas se hilaban pases o se lanzaban cargas de profundidad. No había continuidad con balón, no se respiraba con él, y aún menos sin él. El Córdoba maniató la construcción, no se manipulaban marcas y el Zaragoza estaba totalmente ahogado en el campo. Goti puso a prueba a Andrada tras un descuido en el área.

El Córdoba atornillaba aún más la prensa y encontraba en los extremos vías de ataque. El Zaragoza, en este sentido, estaba desajustado. Cuenca y Larios se cerraban demasiado y quedaban aislados de las ayudas, y el Córdoba, con dos contra uno, convirtió el partido en un apuro serio a los de David Navarro. También impresionaba Requena y su calidad para evadir rivales y avanzar. Entre el dominio territorial y el acopio de la posesión, el Zaragoza no salía de su campo, encarcelado por el rival, pisando minas en casa paso. Tan sometido estaba que el gol local se veía venir como quien oye los truenos antes de la lluvia.

Un milímetro de manga le salvó. Kevin Medina cogió la pelota, amagó con centrar, abrió tiro y se la colocó a Andrada donde no llegaba. El gol estaba ya en la escena, pero el VAR semiautomático lo tiró abajo por nada, por una minúscula porción de hombro de Kevin al recibir en fuera de juego. Es cierto que la jugada había nacido en una obstrucción del colegiado a Mawuli que activó el ataque cordobés. La imagen del fuera de juego se proyectó en el videomarcador y la grada local estalló.

El ambiente crispado le sentó peor al Córdoba que al Zaragoza, que comenzó a conquistar terreno. Sin mucho trazo, con más impulsos que solidez, pero alejó al rival de Andrada. Dani Gómez remató alto y Toni Moya lo rozó en un tiro de falta que tampoco pudo aprovechar Mawuli: Íker Álvarez, el portero adversario, apareció así en el partido. Moya comenzó a proyectar algo de juego en largo y Cuenca trató de abrirse un túnel en su lado. El Zaragoza cazó alguna contra, pero el árbitro dejó jugar demasiado con los brazos a un rival que, tan expuesto, hace de la falta táctica un método defensivo. Un intento lejano de Adri Fuentes, vencedor de una carrera a Radovanovic, no cogió puerta. Con el partido algo más nivelado y con el Zaragoza suspirando por seguir vivo, llegó el descanso.

El Córdoba volvió al partido sin el timón de Isma Ruiz, lesionado. Un Córdoba ya menos efervescente, con menos pulmones y menos ritmo que finalizaba sus jugadas cada vez más lejos de Andrada. El Zaragoza comenzó a correr con peligro, pero sin claridad en la zona de la verdad. Ni Cuenca ni Dani Gómez tuvieron luz. Al Zaragoza le faltaba serenidad, porque Mawuli y Saidu, bien cerrando el centro, no terminaban de consolidar fútbol. Después de que se revisaran dos penaltis favorables al equipo aragonés, Adri Fuente aprovechó la salida de zona de El Yamiq para poner la directa a la portería sin que Radovanovic corrigiera. Su tiro se fue fuera. Mientras tanto, el colegiado permitía al Córdoba defenderse con tirones y braceos en el campo abierto. Nada por aquí, nada por allá. Vilarrasa lo probó desde lejos.

El Zaragoza parecía tener el partido cada vez más en su lista de deseos. Había terreno por dentro para hacer daño. Y por eso salió Hugo Pinilla. Pero una pérdida inocente acabó en un córner. De ese saque de esquina cayó la fatalidad. Rubén Alves se elevó sobre todo y martilleó la pelota a la red con un cabezazo. En el mejor momento, el peor puñetazo.

El Zaragoza no daña en este tipo de acciones en las que sí le dañan. El gol le desbloqueó el partido al Córdoba, refrescado por los cambios. David Navarro movió la solución balcánica, con Kodro y Cumic. Faltaba mucho, el equipo se apoderó de la pelota, pero no terminaba de generar peligro real, muy apresurado e impreciso. Su apenada situación entró en escena, nublando la vista, encogiendo la piernas

Rubén Alves aún le metió otro, otra falta mal defendida. Pero el VAR lo anuló por fuera de juego. Navarro agotó cartuchos con Moyano y Juan Sebastián. Fue el Córdoba quien volvió a meter miedo, con un tiro al larguero de Dalisson.

Ya al final, el Zaragoza no gestionó bien los minutos del abordaje, con demasiada conducción y pérdidas que dieron aire al Córdoba para rematar el asunto. No hizo falta. Así se quedó la cosa.

 

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