sábado, 18 de abril de 2026

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº36 (18.4.2026)

 

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº36 (18.4.2026)

PARTIDO OFICIAL Nº 3736

 REAL ZARAGOZA 2-2 CEUTA

0-1, min. 31: Konrad de la Fuente

1-1, min. 56. Rober González

2-1, min. 85: Dani Gómez, de penalti

2-2, min. 89: Marcos Fernández

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Andrada; Aguirregabiria (Juan Sebastián, 42), Insua, El Yamiq, Larios (Tasende, 76); Keidi Bare (Mawuli, 42), Saidu; Francho, Rober González (Cuenca, 86), Pinilla (K. Kodro, 42); y Dani Gómez.

AD Ceuta: Guillermo Vallejo; Caparrós, Carlos Hernández, Yago Cantero, Redru (Zalazar, 87); Bodiger (Matos, 79), Marino Illescas (Youness, 65), Anuar (Campaña, 79); Aisar, Konrad de la Fuente (Doménech, 65); y Marcos Fernández.

Árbitro: Morilla Turrión (Comité Navarro). Expulsó a Yago Cantero (49) con roja directa a instancias del VAR. Amonestó a Carlos Hernández (20), Anuar (22), Rober González (75) y Marcos Fernández (92).

Goles: 0-1, min. 31: Konrad de la Fuente. 1-1, min. 56. Rober González. 2-1, min. 85: Dani Gómez, de penalti. 2-2, min. 89: Marcos Fernández.

Real Zaragoza 2-2 Ceuta

52.3 % Posesión 47.7 %
8 remates dentro 3
7 disparos bloqueados 4
10 remates fuera 1
8 disparos recibidos 25
1 tarjetas amarillas 4
0 tarjetas rojas 1
12 faltas recibidas 15
15 faltas cometidas 14
122 perdidas de posesión 121
49 recuperaciones de posesión 36
7 fueras de juego 1
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 El Real Zaragoza se empeñó en no ganar al Ceuta y da síntomas de agonía

Tras remontar el 0-1 inicial en un horroroso partido y poner el 2-1 a su favor a falta de 5 minutos de penalti, un error de Andrada y la defensa en un córner regaló el empate final a los norteafricanos, que jugaron con 10 todo el segundo tiempo.

Agoniza el Real Zaragoza. Lo de este sábado ante el Ceuta, por el 2-2 final y por la secuencia y formato de lo sucedido en el Ibercaja Estadio, hace sospechar con firmeza que el mal del equipo, su anunciado hace meses descenso a Primera RFEF, va a tener poco remedio. Este partido debía ganarlo por fuerza. Y no lo logró.

Decepcionante el grado extremo. Preocupante a más no poder resultó el primer periodo desde el prisma zaragocista. Increíble que, jugándose la vida, el equipo blanquillo jugase con ademanes de desgana, de falta de chispa, de cierto desdén en infinidad de jugadas donde había que dejarse la piel y la hiel. Lo de menos fue que el Ceuta marcase a la media hora y el marcador en el intermedio fuese un letal 0-1. Lo de más fue el cómo y quién sabe si el porqué. El grupo que eligió David Navarro para iniciar este crucial duelo ante los ceutíes no dio la talla, ni colectivamente ni en infinidad de sus individualidades.

Hay un hecho histórico, que ya queda para los anales del club, que denota la gravedad del asunto: antes del descanso, Navarro hizo un triple cambio. En el minuto 42 señaló sin pudor a Aguirregabiria, Keidi Bare y Pinilla y los mandó a la ducha antes de tiempo para que quedara constancia. El entrenador se salvaguardó así de su responsabilidad, al menos en buena parte de las culpas de tamaño desastre. Y, paralelamente, también fue noticia a subrayar que el público del Ibercaja Estadio, el zaragocismo, pitase con fuerza, con hiriente censura, a sus futbolistas desde que llegó el gol norteafricano, en el minuto 31. Un cuarto de hora de broncas, de petición de echarle bemoles desde las tribunas de chapa. Esto no era lo previsto. Este ambiente estaba en las antípodas de lo necesario con el futuro el juego.

Y eso que el Real Zaragoza empezó con iniciativa. Hubo un gol anulado al luego desdibujado Dani Gómez en el minuto 2, por fuera de juego claro en la recepción. Pero enseguida se vio que el desinhibido Ceuta, ya salvado y con una temporada notable tras de sí, era mejor dentro de un nivel realmente mediocre de ambos rivales. Marino tuvo un disparo de gol en el minuto 5, solo en la frontal, que paró el nervioso Andrada en el centro del marco. Y en el 7, Bodiger remató en el área un córner mal defendido por la zaga aragonesa, que se comió por arriba el guardameta argentino, pero que no acabó dentro por falta de pericia del jugador visitante, a placer.

Ahí ya se percibió cierto camino torcido en ciernes. Hubo, eso sí, un breve repunte zaragocista, favorecido por la mansedumbre del Ceuta, equipo de toque pausado, medido, sin demasiada aceleración en los terrenos de la verdad. Entre las miserias futbolísticas de un Zaragoza de Regional, Rober González (recuperado desde la enfermería por Navarro, como Keidi Bare y Francho) remató a bocajarro tras un centro atrás raso de Dani Gómez y paró Guillermo Vallejo bajo palos con el muslo, con fortuna, en el minuto 10. La gente se animó en la grada. Y en un saque de esquina en el 21, Insua tuvo otra opción para adelantar a los aragoneses, con la pierna derecha en una melé delante del portero. Su disparo al tuntún lo sacó Carlos Hernández cuando iba dentro. En el 23, aprovechando ese rato mínimo de cierta efervescencia zaragocista, Rober González lanzó una falta directa en la frontal, con rosca, al lateral de la red. El efecto óptico hizo cantar gol a parte del estadio, pero fue el gozo en un pozo. La pelota se había ido fuera por centímetros.

El Ceuta, casi sin querer, empezó a gestar ocasiones de gol ante la pasividad de Insua, de El Yamiq (un agujero negro los dos por el eje de la defensa), de un atolondrado Aguirregabiria, de un vulnerable -como siempre atrás- Larios, de un despistado y pasota Keidi Bare, de un aturullado Saidu… Catastrófico lo que se vio en el último cuarto de hora previo al intermedio. El gol fue una pifia monumental del chaval Pinilla, que no dio una a derechas desde el inicio. Regaló la pelota en una salida desde atrás y el centro fácil de Anuar lo cabeceó, solo como la una, Konrad de la Fuente colocando el balón en la escuadra derecha de la estatua de Andrada. El 0-1 en el minuto 31 hizo temblar las piernas de todo el mundo.

La reacción de David Navarro con su triple cambio en el minuto 42 hizo de punto de inflexión. Pudo haberle salido redonda la maniobra si Kodro, de cabeza, hubiera marcado el empate en el minuto 44 a centro de Rober. Pero su testarazo dio en el larguero y se fue por encima, fuera. Fue un chispazo aislado entre la penumbra que llevó a la caseta a los protagonistas entre una sensación muy rara de hundimiento y con censuras severas de los hinchas zaragocistas a los sustituidos a la altura del banquillo, discusiones incluidas.

El segundo tiempo, esperado con la lógica expectación por todo este feo preámbulo, comenzó con un impulso externo importante. En la primera jugada, tras una entrada de Yago Cantero a Dani Gómez que Morilla solo vio como tarjeta amarilla, el VAR (Caparrós) lo llamó para rectificarle. Fue roja, por juego violento. Y el Ceuta empezó la segunda parte con 10 hombres prácticamente. Justo antes, Rober González había fallado la primera llegada a centro de Francho. La deseada reacción estaba empezando a tomar forma. Y adquirió sus primeros ademanes en el minuto 56.

Ahi, enseguida, llegó el 1-1. Un pase al hueco desde medio campo de Francho sobre el desmarque de Rober González por el centro lo dejó solo ante la salida desmedida de Guillermo Vallejo. El ‘11’ zaragocista lo superó por alto, con gran comba, y el balón botó ya dentro, perfecto. El Ceuta mostró señales de despiste absoluto en adelante. Se metió atrás en la cueva, a defender, y no pasó de medio campo, con pérdidas constantes que dieron alas al Real Zaragoza. En el 59, Dani Gómez anduvo cerca de voltear el tanteo, pero remató forzado en el segundo palo un centro de Francho (muy activado), fuera por un metro. Y en el 61, Juan Sebastián, tras recibir al espacio y regatear en el área a un rival, marcó pero quedó todo anulado por fuera de juego en el inicio de la acción.

Todo el mundo consideraba y ansiaba que el 2-1 caería de la higuera, cual breva, en cualquier momento. La cosa se había puesto para eso. Pero empezaron a pasar los minutos y a errarse todas las ocasiones. La más clara, una de Kodro en el minuto 70, bajo palos tras un regalo de Redru, que salvó el portero milagrosamente. El reloj empezaba a correr demasiado deprisa. Era cuestión de atinar una. Porque atrás, en defensa, no había ningún sufrimiento para los zaragocistas, el Ceuta no pasaba de su campo ni una vez. Eso sí, Andrada hizo una de las suyas en el 75, tras una cesión de Larios y, tras intentar quebrar al ariete Marcos Fernández, este le interceptó la pelota y no fue dentro porque Dios no quiso. Las cosas del guardameta argentino.

Mawuli falló un gol cantado en el 77, tras otra penetración hasta la línea de fondo de Francho. Su remate, solo, lo echó a la fila 32 del graderío Sur. Terrible fallo del africano. Y, pronto, Dani Gómez remató al muñeco (el arquero) en el 80 en una jugada donde, por fortuna, se revisó desde el VAR una mano de Matos en el rechace que buscaba Kodro. Tras cinco minutos de debate, Caparrós, en Las Rozas, convenció al navarro Morilla de que era pena máxima. La grada estalló de alegría. Era ya el minuto 85 cuando Dani Gómez transformó el 2-1 desde los once metros, con la tensión arterial a tope.

La histérica tarde no estaba acabada. El errático Real Zaragoza era capaz de tirar a la basura aún semejante botín: su propia vida. Y lo hizo. En la primera llegada del Ceuta en todo el segundo tiempo, El Yamiq concedió un córner en el 89, evitable. Y a su saque, Andrada se quedó con el molde mientras Marcos Fernández metía la puntera en un escorzo para hacer el 2-2 y hundir la moral de todo el zaragocismo. Terrible. Un disparate todo.

El árbitro dio 11 minutos de añadido. Eso era otra vida extra. Con el estadio enmudecido, con el ánimo tocado, no quedaba otra que irse a la desesperada arriba. Cuenca cabeceó fuera por poco en el 95 un centro de Saidu. No hubo más ocasión para reparar el chandrío, más allá de disparos desesperados sin rumbo ni calidad. Esto empieza a acabarse. El milagro de la salvación tiene ya tintes de imposible.

El Zaragoza se deja media vida

En otra tarde fallida, el equipo aragonés logró darle la vuelta al gol del Ceuta, pero, aún con un jugador más por expulsión de Yago Cantero en el 49′, fue incapaz de mantener su ventaja.

Al Real Zaragoza se le escapa la vida partido a partido. En otra tarde fallida, el equipo aragonés logró darle la vuelta en la segunda parte al gol del Ceuta, pero, aún con un jugador más por expulsión de Yago Cantero en el minuto 49, fue incapaz de mantener su ventaja y acabó cediendo un empate, en otro córner fatídico, que le deja prácticamente sentenciado a seis jornadas del final.

El partido tuvo un inicio vibrante, con un gol anulado por ‘orsay’ a Dani Gómez, dos sustos del Ceuta en el área de Andrada, un error de Insua que le pudo costar caro al Zaragoza, una ocasión magnífica de Rober, de las que no se perdonan, y una mano de Yago Cantero que el árbitro y el VAR no juzgaron como penalti. Y todo eso en un cuarto de hora vertiginoso, pese al calor, hasta que el equipo aragonés se fue haciendo, o eso parecía, con el mando y pudo adelantarse en un cabezazo de Insua y en una falta directa de Rober. Pero una desatención mayúscula de la defensa local a la media hora, en una desastrosa salida de balón, acabó en un testarazo certero de Konrad que puso al Ceuta por delante y que provocó que el Zaragoza se viniera literalmente abajo.

Tan grande fue el desplome que a tres minutos del descanso, David Navarro realizó hasta tres cambios de golpe y Juan Sebastián, Mawuli y Kenan Kodro reemplazaron a Aguirregabiria, Keidi Bare, que se fue enfadadísimo, y Pinilla. Tres sustituciones y un cambio de sistema: del 4-2-3-1 inicial a un 4-4-2 en rombo. El Zaragoza volvió a activarse y pudo irse al intermedio con empate, pero el larguero repelió un gran cabezazo de Kenan Kodro.

Rober tuvo la igualada en sus botas en la primera jugada de la segunda parte, en una acción inmediatamente posterior a una entrada terrible de Yago Cantero sobre Dani Gómez que acabó en tarjeta roja directa a instancias del VAR. La expulsión supuso un vuelco absoluto al partido y el Zaragoza no tardó en marcar con una vaselina espléndida de Rober, que, junto a Francho, estuvo en todas, falló las más fáciles y acertó con la más difícil.

El empate dio definitivamente alas al Real Zaragoza, que se echó encima del Ceuta y comenzó a acumular oportunidades en el área de Guille Vallejo. Kenan Kodro las tuvo otra vez de todos los colores, como la tuvo también Mawuli minutos antes de que el VAR advirtiera al árbitro de una mano de Matos que acabó en penalti, un penalti que transformó Dani Gómez a cinco minutos del final y completó una remontada que se antojaba definitiva.

Pero la fatalidad sigue alcanzando al equipo aragonés, que, tres minutos después, en el 88’, encajó el 2-2 a la salida de un córner muy cerrado, en un error al alimón de El Yamiq y Andrada, que aprovechó de media chilena Marcos.

 

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