PARTIDO OFICIAL Nº 3737
SD HUESCA 1-0 REAL ZARAGOZA
1-0, min. 65: Óscar Sielva, de penalti
Ficha técnica
SD Huesca: Dani Jiménez; Toni Abad (Carrillo, 70’), Íñigo Piña (Agbekpornu, 77’), Pulido, Ro Abajas (Liberto, 80’); Sielva (Jordi Martín, 70’), Javi Mier, Jesús Álvarez; Luna, Sergi Enrich (Enol Rodríguez, 70’), Portillo.
Real Zaragoza: Andrada; Martín Aguirregabiria, Insua, El Yamiq, Larios (Tasende, 76’); Saidu (Toni Moya, 84’) , Mawuli (Raúl Guti, 76’); Francho, Rober González; Cuenca (Kodro, 59’) y Dani Gómez (Pinilla, 84’).
Goles: 1-0, min. 65: Óscar Sielva, de penalti.
Árbitro: Arcediano Monescillo (Comité Castellano-Manchego). Mostró amarillas a Insua (43’), Larios (61’). Andrada (62’), Toni Abadia (66’), Tasende (97’), Expulsó a Andrada (98’), Tasende (100’) y Dani Jiménez (100’).
SD Huesca 1-0 Real Zaragoza
39.1 % Posesión 60.9 %
5 remates dentro 2
3 disparos bloqueados 3
4 remates fuera 2
7 disparos recibidos 12
2 tarjetas amarillas 3
1 tarjetas rojas 2
17 faltas recibidas 14
15 faltas cometidas 20
113 perdidas de posesión 142
40 recuperaciones de posesión 44
3 fueras de juego 2
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La SD Huesca desahucia al Real Zaragoza en un derbi aragonés con un final lamentable
En un partido que merecieron perder los dos equipo, la SD Huesca se lleva la victoria gracias al gol de penalti de Sielva, a quien Andrada ya le había parado uno. El portero protagonizó un vergonzoso puñetazo a Pulido tras caer en las provocaciones del central.
Empezaremos por el final, porque fútbol hubo poco, muy poco, entre dos equipos muy pobres, fieles a lo que son, dos almas condenadas. El Huesca ganó gracias al acierto en el segundo penalti que tiró en el partido, porque el primero lo había parado Andrada, protagonista del partido por más cosas que esta. El argentino, en una acción vergonzosa, indigna de un futbolista del Real Zaragoza, entró al trapo de Pulido, quien se pegó el tramo final buscando las cosquillas a quien podía. Tiene antecedentes y experiencia en ello, y esta vez el asunto fue demasiado lejos. Andrada le pegó un puñetazo histórico que dinamitó el derbi en una tángana lamentable, estropeando por el lado extradeportivo un derbi que acabó con Jordi Martín y Francho de porteros. Porque también se fue al vestuario Dani Jiménez, también Tasende… Un despropósito de desenlace, impropio de este y de cualquier deporte.
Fútbol hubo poco. Ganó el Huesca, porque quizá en la segunda mitad se lo creyó más y puso más energía, pero es un equipo con muchas flaquezas. Veremos para qué le da. De momento, tiene tres puntos más. Algo que el Zaragoza, no. Los de David Navarro se han caído en el peor momento. No dio sensación de poder ganar. Su fútbol ni tuvo chispa, ni organización, ni calidad. Las burbujas emocionales que acompañaron la llegada de Navarro se han diluido, con el equipo frenado, incapaz de evolucionar y adaptarse al cosmos de la categoría, a los diferentes rivales, a las distintas situaciones… ¿Por qué el Zaragoza se levantó contra los grandes y está poniéndose la tapa del ataúd contra los rivales de abajo?. Cuando casi todo se fía a lo emocional, el fútbol encuentra maneras de descubrir la realidad. Su técnico, además, se ha puesto a experimentar en un punto crítico de la temporada: si el Zaragoza encontró el fútbol desde la sensatez y la naturalidad, esos valores los abandonó en Huesca.
De acuerdo a lo previsto, el Zaragoza salió con Mawuli y Cuenca, aunque David Navarro le agregó un matiz a su planteamiento: articuló su equipo con un 4-4-2 en rombo, con Rober en la mediapunta, y Cuenca compartiendo espacio en la delantera con Dani Gómez. Al equipo le costó asimilar esa propuesta, desorganizado en varias fases y con pocas conexiones de calidad. Por su parte, José Luis Oltra sí agitó el mapa de su equipo, apostando un por 4-5-1 y reuniendo a Sielva (algo por delante), con Javi Mier y Jesús Álvarez, con Piña en la zaga y Enrich en la punta, y Ro Abajas en el lateral izquierdo. Quizá aquí estaba la pieza azulgrana más vulnerable en el tablero, y hacía allí lanzó el Zaragoza toda su caballería.
Al campo le podían haber quitado una banda. El Zaragoza sobrecargaba la derecha, la saturaba de gente, pues Cuenca se pisaba con Francho, Francho con Rober, Rober con Aguirregabiría. Parecía tener claro David Navarro dónde quería ganar el partido, pero no tanto cómo. Pero, mucho antes, de que el juego se desplegara, llegó el penalti que pudo cambiarlo todo. Saidu, en una de sus desatenciones propias de quien aún está aprendiendo a jugar al fútbol, cometió un penalti que pudo venir precedido de faltas a El Yamiq. Pero lo que se pitó fue lo primero.
Estaba Andrada bajo palos, porque David Navarro confió en él tras pensar el cambio en la portería. Con el argentino todo puede pasar, pero, frente a un Huesca poderoso en el balón parado y los antecedentes del Zaragoza en las últimas semanas, casi era preferible que le tiraran un penalti que un córner. Fue Sielva a ejecutarlo, un afinado tirado, un martillo en la derecha, pero Andrada se le estiró como un chicle, imponente, majestuoso, reivindicativo. Le puso una mano de oro a su equipo.
Era el minuto 6, y esa acción tuvo valor de gol para el Zaragoza. Poco a poco, los visitantes fueron ganando terreno. La SD Huesca venía sufriendo en transiciones defensivas y corriendo detrás del balón, y Oltra trató de corregirlo con una propuesta más contemplativa, cediendo el balón, guardando gente detrás de esa línea de la pelota y consolidándose en campo propio con sus tres centrocampistas, una zona en la que Rober González, el eslabón clave del Zaragoza, no se imponía.
Después de unos minutos encendidos tras el penalti, con el partido descosido, los blanquillos empezaron a dominar, enfocando todo su caudal y energías al sector de Portillo y Ro Abajas. Por ahí, comenzó a pisar fuerte el Zaragoza, con más intención que calidad, pero con la zona señalada en rojo. Cuenca la tuvo, pero sin acierto. Había imprecisiones en los dos equipos, por lo que el duelo se entrecortaba, sin continuidad ni fluidez. Había nervios, miedo a fallar, exceso de responsabilidad… El derbi era tenso, afeado, más emocionante que convincente.
En un buen desmarque de Cuenca, su envío se paseó por el área, justo antes de que El Yamiq, en un saque de esquina, se elevara al segundo balón, lo rematara hacia gol… Pero… Ahí voló Dani Jiménez, portentoso, volando alto como un águila. Un paradón de póster.
Al Zaragoza le costaba mirar en largo para poner a correr a sus puntas, pero sobre todo se atascaba a la hora de ordenarse y atacar mejor el lado débil, donde apenas Larios se intuía. En la derecha, acumulaba jugadores y tráfico, pero su juego era denso, inconexo. Navarro sacó a Cuenca de ese sector en el minuto 35 y lo pasó a la izquierda, y ahí tuvo una ocasión el canterano zaragocista a la que no le dio tino, golpeando alto tras una buena combinación de Larios y Dani Gómez. Luna había tirado mal y lejos y Enrich, algo mejor, aunque con un disparo cruzado que le dio algo de vida a un Huesca que no terminaba de entenderse, de ponerle dirección y mando a su partido. Portillo era su respiradero en la tarde, siempre iluminando las pocas luces que tiene en la habitación. La última antes del descanso fue para el Zaragoza, con un balonazo alto de El Yamiq en un saque de esquina. El equipo de David Navarro se apreció mejorado en esta faceta.
La SD Huesca salió con fuerza de los vestuarios. Dani Luna, de muy buena segunda parte, avisó con tiro antes de que Andrada, con una manopla providencial, le tapara el gol. El rechace lo mandó fuera Sergi Enrich con toda la puerta para él. Los locales había mejorado, con un fútbol más atrevido, más incisivo. Al Zaragoza se le empezó a hacer bola el derbi, cada vez más espeso, con poco cuajo colectivo. Kodro salió por Cuenca.
Cada vez más cerca de Andrada, el Huesca le sacó una falta infantil a Larios, y del rechace, salió un penalti de esos justitos, de los que son cuando te los pitan a favor y no son cuando te los pitan en contra. Kodro midió mal, llegó tarde, y tocó a Jesús Álvarez. El penalti, esta vez sí, lo aseguró arriba Óscar Sielva. El partido estaba para esto, para un marca y gana, y el Huesca hizo valer su ventaja, pasando a dominar la trama contra un Zaragoza marchito, sin respuestas dentro y fuera del campo. Salió Tasende de la mano de Guti, de vuelta, pero el Zaragoza se empeñaba en hacer todo con mucho caos y sin pensar las cosas.
Mientras tanto el Huesca, con Peña lesionado, se echaba a lomos de Pulido, que empezó a ganar duelos como un poseso, jugando también su habitual partido psicológico, con alguna provocación antes de que el asunt0 llegara donde tenía haber llegado. Al Zaragoza se le atragantó el gol, se fue del duelo, mientras los locales protegían y defendían su área en ese asalto final, con Pinilla y Moya en filas visitantes. El duelo se calentó, y el Zaragoza optó por colgar a Insua de delantero, atacar directo… Pero ahí el Huesca se imponía, superior en el juego aéreo cerca de su portería. Con más ganas que acierto, el Zaragoza no supo cómo, un equipo que veía la vida marchar, condenado, mientras el Huesca ataba un triunfo que le da esperanzas.
El Huesca se agarra a la vida y condena al Zaragoza
Un penaltito con el que Arcediano Monescillo castigó al equipo de David Navarro a media hora del final decidió el derbi aragonés más dramático de la historia. Final de escándalo, con expulsiones de Andrada, que tumbó a Pulido de un derechazo, Tasende y Dani Jiménez.
El derbi aragonés más dramático de la historia acabó siendo el de la vergüenza y se resolvió a favor de la Sociedad Deportiva Huesca gracias a un penaltito, un máximo castigo que no lo pareció con el que Arcediano Monescillo penalizó al Real Zaragoza a media hora del final y del que el equipo de David Navarro ya no se repuso. El triunfo permite dormir al Huesca a dos puntos de la salvación, a la espera de lo que haga mañana el Cádiz, y deja al Zaragoza derrumbado en la penúltima posición y prácticamente sentenciado. El partido, rebosante de tensión, acabó con escándalo mayúsculo, tras la expulsión de Andrada y un rifirrafe en el tiempo de prolongación entre Pulido y el argentino, que acabó con un derechazo del portero al capitán del Huesca. El lío fue de época y acabaron también expulsados Tasende y Dani Jiménez.
El partido tuvo un comienzo vertiginoso, con un penalti del siempre acelerado Saidu sobre Toni Abad que permitió a Andrada redimirse de sus últimos pecados. En una intervención espléndida, el portero argentino rechazó a córner el lanzamiento desde los once metros de Sielva y salvó al Zaragoza de tener que ir a remolque desde el minuto seis, lo que hubiera encaminado el duelo para el Huesca demasiado rápido.
Después de la agitación inicial y de una fase de igualdad y máxima atención, el Real Zaragoza, ordenado en un 4-4-2 en rombo, fue poco a poco haciéndose con el mando del encuentro y, después de un par de avisos, tuvo su mejor ocasión en un cabezazo a bocajarro de El Yamiq que Dani Jiménez salvó con un paradón inverosímil. Una acción extraordinaria del guardameta del Huesca que también marcó la primera parte y que está por derecho propio entre las mejores de todo el campeonato en Segunda.
El Huesca se rehízo en el tramo final aprovechando cierta desidia de Mawuli en las disputas y el repliegue, pero fue el Zaragoza el que llevó casi siempre el peso del juego y el que más peligro llevó al área contraria tanto en combinaciones como en el balón parado.
El equipo de Oltra dio un paso adelante tras el descanso y en su segunda llegada pudo inaugurar el marcador en un doble remate de Luna y Sergi Enrich ante la salida de Andrada. El susto reactivó al Zaragoza, que renovó su apuesta ofensiva con la entrada de Kenan Kodro por Cuenca, pero un nuevo penalti, o más bien un penaltito precisamente de Kodro sobre Jesús Álvarez, permitió a Sielva aprovechar su segundo máximo castigo de la tarde, lo nunca visto en un derbi aragonés
Quedaba menos de media hora y el encuentro se le ponía definitivamente de cara al Huesca y cuesta arriba al Zaragoza, que queda malparado en la tabla y casi sentenciado a falta de cinco jornadas para el final, mientras el Huesca renueva sus esperanzas de salvación.



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