PRETEMPORADA 2026/27-4º AMISTOSO (4.8.2025)
REAL ZARAGOZA 0-1 FC ANDORRA
0-1, min. 77: Sibidé.
Ficha Técnica
Real Zaragoza: Westerveld (Manolache, 46); Francho (Gabilondo. 46), Tachi (Carillo, 46), Diego González (H. Barrachina, 60), Escudero (Pereira, 60); Ander Herrera (Rubén Díez Jamelli, 46), Terrer (Monzón, 60); Jardí (Cuenca, 60), Ademo (Tobajas, 60), Liso (Hansson, 60); y Espiau (Laken Torres, 60).
FC Andorra: Pau López; Carrique, Spatz, Vilá, Olmedo; Akman (Solozábal, 60), Doménech; Cano, Schneider, Sibidé (Uzkudun, 88); y Rihjkoff (Golubovic, 60).
Árbitro: Sánchez Sancho (Comité Aragonés). Amonestó a Spatz (34), Doménech (37), Tachi (39) y Ander Herrera (45+1).
Goles: 0-1, min. 77: Sibidé.
El Real Zaragoza cae 0-1 ante el FC Andorra en un partido serio en el que fue inferior
El rival pirenaico, de Segunda División, superó línea a línea a un ordenado equipo zaragocista al que le faltó fábrica de juego y llegada potable al área rival. Sibidé marcó el tanto en el minuto 77 y los porteros locales Westerveld y Manolache fueron los mejores y evitaron un tanteo más amplio.
Segunda derrota del Real Zaragoza en su singular pretemporada previa al estreno en la tercera división española, la Primera RFEF. Lo hizo por 0-1 ante el FC Andorra, de Segunda División y rango profesional, galones que se notaron toda la tarde sobre el césped.
En el inicio del partido, con la gran novedad de la vuelta de Liso a un once zaragocista, se vieron 15 minutos de alto ritmo por parte de ambos equipos. Había estímulos extras en las filas zaragocistas respecto de los tres bolos anteriores ante el Aragón, Utebo y Barbastro, este último concluido con una decepcionante derrota puntual. Francho tuvo en el minuto 3 la primera opción de gol, al recibir en el área un pase de Jardí, pero su remate lo estrelló en las piernas del central Vilá que salió a la interceptación.
Las réplicas de los andorranos llegaron inmediatamente, por medio del extremo Cano, que superó a Escudero en los minutos 5 y 7, primero tras una pérdida grave de Ander Herrera en la salida de atrás y después en una buena combinación del cuadro pirenaico. El primer tiro se le marchó fuera, cruzado con potencia. Y el segundo lo salvó Westerveld por raso, evitando el 0-1. Se notó enseguida que el Andorra tenía mucho más empaque que todo lo anterior hasta ahora. Los Pau López, Carrique, Vilá, Akman, Doménech… daban cuerpo a un adversario serio, lleno de nuevos fichajes. El equipo propuesto por Ibai Gómez, de nuevo con el posicionamiento de Ademo como mediapunta, mostró de principio a fin orden, un ideal al que, eso sí, le faltan varios hervores.
Intentó más cosas y tuvo más intenciones que acciones finalizadas. Se apreció un Zaragoza con momentos de soltura, de pases a la primera para desahogar, de búsquedas de espacios. Pero por ahora todo sucede lejos del área, de la portería de en frente. Tal fue el caso que no cupo anotar ni una sola jugada de ataque hasta el descanso. Todo lo hizo el Andorra. Lo ya reseñado y, en la recta final del primer periodo, un serial más de opciones perdidas de los tricolores. En el 21 Sibidé ya había errado un buen pase al área del ariete holandés Rijhkooff, disparando fuera. En el 31, el suizo Schneider controló en la frontal ante cierta pasividad de los centrales zaragocistas (Tachi y Diego González) y chutó raso un balón que iba dentro y que Westerveld salvó con la punta de los dedos echando la pelota a corner junto al palo diestro.
Cano, que pemutó la banda de ataque con Sibidé en la pausa de hidratación, dispuso de otro gol fácil, solo en un balón que cruzó toda el área, pero su volea se le marchó por el palo más lejano fuera por dos palmos en el minuto 33. Y, finalmente, Sibidé en el 42 se sacó un derechazo tremendo ya dentro del área que, de nuevo, Westerveld rechazó abajo con reflejos. El portero neerlandés del Real Zaragoza fue el más destacado de la primera parte, como se colige fácilmente.
En el intermedio, el paladar que quedó fue el de un partido de verdad. Con cuatro tarjetas amarillas, porque la gente rascó en acciones defensivas. Ambos rivales se lo tomaron muy en serio. Este tipo de duelos ya sí que tienen peso específico suficiente como para entrar en valoraciones de cierto valor. Jardí entró poco en juego. Aún menos el ariete Espiau. En punta le falta mucho a este Real Zaragoza. Todo porque en medio campo, por más que Herrera y Terrer intentaran manejar el tempo de vez en cuando, no se atraviesan nunca líneas, falta verticalidad y agilidad mental. Liso estuvo apagado en grado sumo.
Bajonazo en el rendimiento
Tras el descanso, Ibai Gómez cambió de portero y puso al juvenil Manolache. También dio entrada a Gabilondo, Carrillo y Jamelli en vez de Francho, Tachi y Ander Herrera, estos dos amonestados. En el Andorra, su técnico, Carles Manso (permanentemente en conversación con Gerard Piqué, el presidente, situado justo detrás del banquillo), siguió con el mismo repertorio. Han venido a Aragón 48 horas para manejar dos equipos diferentes, pues este viernes disputan otro duelo ante el Huesca.
Los del Principado reanudaron mejor el envite tras la pausa. El Real Zaragoza salió dormido de la caseta. Sibidé, con otro obús desde el pico del área en el 51, amagó el gol, evitado con un paradón por el joven Manolache en todo lo alto, rumbo a la escuadra y Cano remató al aire un minuto después un centro de Akman. Los de Ibai empezaron a perseguir sombras todo el tiempo, a pasarlas canutas en una infructuosa presión ante un rival mejor técnicamente. Y las posesiones fueron pocas y cortas.
Esa sensación de franca inferioridad duró un cuarto de hora clavado, con seguridad. Porque en el minuto 60 el Andorra paró el duelo para hacer sus primeros dos cambios y el Real Zaragoza coincidió para remover todo el once. Esto generó un inevitable alboroto, clásico del verano. Aun así, de ese tramo confuso, el que mejor volvió a salir fue el equipo pirenaico, con un mano a mano clarísimo de Cano, a espaldas de Barrachina y Pereira, que Manolache salvó con el cuerpo en una valiente salida. De nuevo, como en el primer tiempo, el portero zaragocista se erigía en el más destacado. Todo un dato descriptivo.
Se abordó el último cacho de partido en busca de algún punto de luz de un Real Zaragoza apagado a más no poder, sin pasar apenas de medio campo con tres pases seguidos. Solo una incursión de Liso, instantes antes de irse suplido, que terminó con un mal chut forzado fuera, se anotó como ataque prometedor. Escaso bagaje, pobre fábrica de fútbol. Hay que insistir en este déficil: no tiene imaginación el Real Zaragoza ni en su medular ni en su delantera. Guárdese este mensaje. Salta a la vista. Ah, y cuando la presión de rival es fuerte en la salida desde la defensa, el padecimiento de todos es superlativo. El plan de Gómez parece, por ahora, demasiado toro a lidiar por esta plantilla. Se pide nivel de universitarios a los que, en general, son como mucho bachilleres. Es un plan exigente.
De tanto insistir en el dominio el Andorra y como el partido se le hizo larguísimo a un Real Zaragoza que se devaluó con las sustituciones, llegó el 0-1 finalmente. Y lo hizo, como suele pasar en estos partidos, en la jugada más tonta. Grave cabe decir, pues Sibidé fusiló a quemarropa a Manolache en el minuto 77 tras un saque de banda visitante pésimamente defendido. La pelota dio hasta dos botes antes de llegar al punta. Pecado mortal. De los que cuestan partidos, derrotas, puntos.
Quiso responder con orgullo el cuadro aragonés y Jamelli, desde 20 metros, en el minuto 80, lanzó una rosca colocada que obligó a Pau López a hacer la mejor parada de la tarde en el bando forastero. En el 82, en una de esas citadas presiones sobre la salida del Zaragoza desde área propia, Hugo Barrachina hizo una cesión defectuosa y suicida a Manolache, este no sujetó el balón y, menos mal, se marchó fuera a córner rozando el poste derecho. No cogió palos, porque hubiese sido el gol tonto del verano. Se juega con mucho fuego en este tipo de acciones. O se hila fino, o habrá disgustos.
El partido acabó con un disparo duro de Tobajas en el 91 desde fuera del área que se marchó fuera por escaso medio metro. Ahí pudo maquillar el Real Zaragoza un marcador adverso que, a ciencia cierta, fue más que justo. A Ibai le queda mucho que remar de aquí al inicio de liga en Tarragona el día 30. Pero mucho.

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