viernes, 14 de agosto de 2026

PRETEMPORADA 2026/27 6º AMISTOSO (14.8.2025)

 

PRETEMPORADA 2026/27 6º AMISTOSO (14.8.2025)

 UD LOGROÑES 1-2 REAL ZARAGOZA  

0-1, min. 19: Vadillo

1-1, min. 31: Latif Issman

1-2, min. 75: Tobajas

 Ficha técnica

UD Logroñés: Fermín Sobrón (Taliby, 46); Navarro (Larrea, 77), Cabetas (Sálamo, 77), Larrea (Bolo, 46), Jaime Vallejo (Camacho, 46); Zabala (Latif Issman, 77), Marí (Maroto, 46); Chinedu (Dani Martínez, 77), Latif Issman (Asenjo, 46), Santana (Bello, 62); y Baselga (Berasategi, 77).

Real Zaragoza: Peña; Lalo Arantegui II (Gabilondo, 62), Carrillo, Diego González (David García, 77), Pereira; Saidu (Tobajas, 41), Terrer; Vadillo (Laken Torres, 62), Pinilla, Rubén Díez Jamelli; y Espiau.

Árbitro: Millán Bárcenas (Comité Riojano). Amonestó a Diego González (52).

Goles: 0-1, min. 19: Vadillo. 1-1, min. 31: Latif Issman. 1-2, min. 75: Tobajas.

Incidencias: Tarde calurosa, con 32 grados y cielo tormentoso, cubierto. El césped del campo de hierba natural de la Ciudad Deportiva de la UD Logroñés presentó un excelente estado. Alrededor del terreno de juego (no hay gradas en este campo) hubo alrededor de 800 espectadores, más de 200 zaragocistas.

Mejor resultado que juego del Real Zaragoza: victoria por 1-2 ante la UD Logroñés

Los goles de los jóvenes del filial Vadillo y Tobajas permitieron minimizar y esconder un partido lleno de defectos de los de Ibai Gómez en Logroño. El primer tiempo fue deficiente de los zaragocistas, que mejoraron en la parte final ante un rival evaporado por las sustituciones.

Mejor resultado que juego. El Real Zaragoza ganó 1-2 este viernes a la UD Logroñés en un ensayo con vocación de seriedad ya en la recta final de la pretemporada en el que lo pasó mal en la primera parte ante un rival mejor y acabó mandando en los últimos 25 minutos por insistencia en el plan y aprovechando que los locales se desvanecieron con los cambios.

Como quiera que este de Logroño fue el primero de los cuatro últimos partidos de preparación que Ibai Gómez programó en su día con vocación de que ya se aproximen a la competición en lo más que se pueda, esta crónica ha de ceñirse a cuestiones mollares con cierta enjundia. La primera, el equipo que este viernes alineó ante la UD Logroñés tuvo serios problemas de salida del balón desde atrás, tal y como quiere el entrenador que se haga en su modelo de juego. Por ello, el sufrimiento predominó sobre el goce con la pelota y marcó la estructura del juego, con dominio constante de los riojanos en los primeros 45 minutos.

Las pérdidas en zonas de máximo riesgo fueron al menos una decena. Saidu tuvo dos serias. Pero también Pinilla, atrasado ahí para apoyar al armazón de juego. Y Terrer repitió varias pifias, todos ellos acosados por un Logroñés que enseguida vio ese punto flaco y apretó arriba del todo con hasta seis jugadores en una presión altísima. Hasta Rubén Díez Jamelli, volcado a la izquierda en la pizarra como interior a veces, en un dibujo asimétrico, padeció cuando le tocó ser el conductor. Por supuesto, el portero Peña anduvo media docena de veces en problemas con los pies, lo que se dice es su fuerte.

En ataque, salvo un inicio prometedor que solo tuvo fuelle 10 minutos, con Espiau desacertado en los pases últimos y sin bajar un balón en condiciones, y el gol aislado de Vadillo (un golazo de fábrica individual), el Real Zaragoza se mostró inexistente, muy alejado del área local y sin combinación alguna de más de dos o tres pases potables. Un mal síntoma este. Esto deriva de que en la medular no hay imaginación, todo se pierde en el afán de salir jugando desde la portería propia. Quizá Ibai Gómez esté proponiendo un plan para el que no tiene las piezas adecuadas. Es aún pretemporada y eso ayuda. Pero los partidos de verdad están ya a la vuelta de la esquina.

El Real Zaragoza sudó tinta en sus laterales, el joven Lalo Arantegui por la derecha, ante uno de los dos mejores logroñeses, Chinedu (el otro es Latif Issman, joven mediapunta de maneras potentes), y Pereira por la izquierda, con un Santana que lo rebasó en exceso. 

La mezcla de todo esto fue una mala imagen en la primera parte, donde lo mejor con diferencia fue el 1-1 que señalaba el marcador en el descanso. Se adelantó el Real Zaragoza en el minuto 19 por medio de Vadillo, que controló con el pecho un balón descargado en largo hacia el horizonte por los agobiados zaragocistas, arrancó en velocidad desde medio campo, superó en carrera al central Cabetas, pesado y demasiado lento en el retroceso, y superó por raso en el mano a mano a Fermín Sobrón.

Antes de este hecho aislado el Logroñés había fallado ya dos goles sencillos. Uno de Chinedu en el minuto 14, que sentó a Carrillo en el área y disparó raso y cruzado, fuera por mílímetros tras tocar Peña. Y en el 16, el aragonés Baselga no llegó por dos dedos, de cabeza, a un centro cerrado de Santana. Tras el accidente del gol blanquiazul, los riojanos siguieron a lo suyo, con el centrocampista Latif Issman haciendo y deshaciendo a su libre albedrío. Aun así, curiosamente, el Real Zaragoza rozó el 0-2. Hubiese sido exagerado premio si Espiau acierta a quemarropa tras un rechace del portero a chilena de David González tras una falta lejana volcada al área rojiblanca. La echó alta, en remate mordido en el minuto 25.

Enseguida, en el 27, Chinedu chutó solo en el área después de un despeje a una mano de Peña que casi se comió por arriba, pero el balón se estrelló en el portero zaragocista y no fue a la red. Algo que sí sucedió en el 31, cuando Latif Issman remachó a placer un balón muerto tras un fallo en la recepción de Peña a disparo raso del exzaragocista Jaime Vallejo, que también estaba sin marca en el área, como Pedro por su casa. De ahí al final del primer periodo, la única noticia fue mala: Saidu fue sustituido en el minuto 41 por Tobajas tras ser atendido y marcharse cojeando y con hielo por un problema en la zona tibial, bajo la rodilla izquierda.

Tras el intermedio, Unai Mendía, técnico local hizo cinco cambios. Ibai, ninguno más que ese reseñado por fuerza, todo según lo programado. El juego se reanudó de modo parecido, con dominio predominante del Logroñés, un equipo con más toque de balón, con transiciones más elaboradas, más combinativas, más colectivas que lo que desarrolla el deslavazado Real Zaragoza. Zabala erró un gol en el minuto 50, rematando al centro un pase atrás de Camacho para que atajase abajo Peña. El cuadro aragonés salía de vez en cuando con balones largos, en busca de Vadillo sobre todo, pero sin éxito. Rubén Díez trató de catalizar el juego varios metros más adelante, pisando terrenos del rival, pero nadie se movía, faltaron desmarques, opciones de pase. Otro ejemplo de carencia a resolver.

A la salida de un córner, Espiau cabeceó con opciones claras de gol, pero cruzó demasiado el remate y se marchó fuera por un palmo en el minuto 60. Lo del Real Zaragoza eran fogonazos puntuales, no fruto de una continuidad, que llegaría poco después. Porque se empezó a notar que el Logroñés se disolvía con las sustituciones, rebajando sus prestaciones. En unos instantes de inspiración blanquilla, Vadillo recibió otro balón a espaldas de los centrales y se fue hacia Taliby en el 62. Tardó en decidir y Bolo se le anticipó por detrás, quizá en un penalti que el árbitro local no señaló. Tampoco lo pidieron los zaragocistas en ningún momento. Falta eso que se llama cancherismo.

En los últimos 20 minutos, el Real Zaragoza volteó el factor dominio y se hizo con la pelota. Los locales se resquebrajaron cada vez más con el carrusel de cambios. Y en otro ataque zaragocista, Tobajas controló bien en el pico del área, se fue hacia el portero y marcó el 1-2 en el minuto 75 con un derechazo potente. Este tanto hizo justicia a ese rato bueno ya reseñado de los de Ibai. El hecho de sujetar a la mayor parte de los jugadores hasta el final otorgó seriedad al tramo definitivo. Esto salió bien y ayudó a edulcorar el paladar último de la tarde. El Logroñés hizo salir en la recta definitiva a Larrea y Latif, por falta de más reservas. Un detalle de cómo se tomó el segundo tiempo el equipo riojano.

El partido acabó con un gol fallado por otro delantero del filial, Laken Torres, que remató alto, fuera, tras haber regateado al portero Taliby en el minuto 89. Fue el colofón a un duelo desigual, con una cara y una cruz muy marcadas, que Ibai Gómez debe analizar con lupa. Y Lalo Arantegui, en la dirección deportiva, también.

 

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