domingo, 11 de octubre de 2026

LIGA 1ªRFEF. 2026/27 JORNADA Nº7 AT. MADRILEÑO 4-4 REAL ZARAGOZA

 

LIGA 1ªRFEF. 2026/27 JORNADA Nº7 (11.9.2026)

PARTIDO OFICIAL Nº 3748

 AT. MADRILEÑO 4-4 REAL ZARAGOZA 

1-0, min. 7: Kamate

1-1, min. 23: Espiau

2-1, min. 55: Doménech

2-2, min. 67: Iranzo

3-2, min. 75: Miguel Gil

4-2, min. 87: Muñoz

4-3, min.99: Iranzo

4-4, min. 102: Jardí, de penalti

Ficha Técnica

Atlético Madrileño: Astrálaga; Romeo Hueso, Antal Yaakobishvili (Lis, 53), Miguel Gil, Solá; Thiago Helguera (Álvaro Justo, 72), David García, Alcañiz (Seidu, 79); Kamate (Muñoz, 79), Doménech (Mota, 79); y Cubo.

Real Zaragoza: Westerveld; Sangalli, Iranzo, Diego González, Pereira (Cuenca, 82); Ademo, Terrer (Saidu, 82); Jardí, Rubén Díez Jamelli (P. Sans, 69), Ureña (Barrachina, 46); y Espiau (Delgado, 69).

Árbitro: Aranda Delgado (Comité Andaluz). Amonestó a Alcañiz (32), Ureña (38), Muñoz (80) y Seidu (97).

Goles: 1-0, min. 7: Kamate. 1-1, min. 23: Espiau. 2-1, min. 55: Doménech. 2-2, min. 67: Iranzo. 3-2, min. 75: Miguel Gil. 4-2, min. 87: Muñoz. 4-3, min.99: Iranzo. 4-4, min. 102: Jardí, de penalti.

AT. Madrileño 4-4 Real Zaragoza

35 % Posesión 65 %
15  remates totales 16
7 remates a puerta 8
6 remates fuera 4
3 corneres 6
3 tarjetas amarillas 1
0 tarjetas rojas 0
1 fueras de juego 3
14 tiros libres 18
23 saques de banda 18
18 faltas 14
4 disparos efectuados bloqueados 3

xxxxxx

El Real Zaragoza suma un punto de campeón con dos goles fuera de tiempo en Madrid

Los aragoneses empataron 4-4 en el campo del Atlético Madrileño un partido que perdían 4-2 en el minuto 99. Fue un partido loco, bello, vintage, en el que Jamelli falló un penalti mucho antes del desenlace.

Milagroso, inenarrable, magnífico. El 4-4 que se llevó el Real Zaragoza de Alcalá de Henares, en un partido para el recuerdo por su formato de otros tiempos, es una señal divina. La crónica que sigue aclara la razón.

Bonita de ver resultó la primera parte. Es esto un suceso tan escaso en los últimos tiempos -lo de ver buen fútbol-, que se agradeció una barbaridad. El Atlético Madrileño juega fino y con solera antigua, un 4-3-3 que hace remover los viejos posos del fútbol de verdad. Y el cuadro zaragocista, como se viene comprobando desde hace un mes, tiene un mecanismo que en esta categoría y con los futbolistas que está mezclando poco a poco Ibai Gómez, le da para tener fases de superioridad con el balón y llegadas al área rival, siempre garantía de que pasen cosas.

En esta burbuja global, ciertamente el Real Zaragoza empezó mal. Se le atragantó de entrada el planteamiento de los de Fernando Torres. Y encajó el 1-0 muy pronto, en la primera llegada de los rojiblancos (como en Tarragona en el estreno del curso y como el otro día ante el Teruel, o sea, no es ya accidental). En el minuto 7 ya ganaban los locales con un gran gol del francomarfileño Kamate, que superó por raso y cruzado en el área a Westerveld tras un pase al hueco de Thiago Helguera magnífico a espaldas de un sufridor Pereira. Los dos extremos atléticos, el citado africano por la derecha y Doménech por la zurda, fueron dos puñales, con Cubo como ariete sujetando a los centrales zaragocistas.

Le costó espabilar a los aragoneses. Aturdidos por ese mazazo, de nuevo en obligación de remontar, el medio campo tuvo poca fábrica de fútbol en el eje. Ademo y Terrer debieron imponerse más a un único rival ahí, David García, pues Helguera y Alcañiz, dos interiores volcados a las bandas, no taponaban en fase defensiva. Sin embargo, cuando el balón era colchonero, quienes sufrían eran los laterales zaragocistas. Fue un duelo de desigualdades precioso de ver. Espiau, otra vez titular, probó suerte en el minuto 10 desde la frontal pero detuvo Astrálaga abajo el primer chut que abría la sesión atacante de los de Gómez.

Doménech tuvo el 2-0 en el minuto 16, ganando el velocidad al retroceso a Sangalli tras otro pase al espacio (hizo daño a la zaga aragonesa este método), pero su disparo en la frontal, solo, se le marchó cruzado a metro y medio del poste derecho. Y en el ida y vuelta que se gestó a partir de ahí el que atinó y alivió su situación puntual fue el Zaragoza con el 1-1. Lo hizo otro día más Espiau, que está con cierto duende favorable pese a que su cupo de errores en acciones potables sigue aumentando. El ariete canario, en el 23, remató con la derecha un centro de Rubén Díez Jamelli, tras jugada de Jardí, y el balón entró pegado al poste derecho tras no poder atajar el portero atlético. La igualada llegó pronto, pero igual de pronto pudo disolverse.

Porque Doménech volvió a perdonar, esta vez en un mano a mano flagrante en el minuto 25, el 2-1, casi nada más sacarse de centro. Le volvió a ganar la retaguardia a Sangalli y a un dubitativo Diego González y, tras pensar qué hacer en carrera, eligió tirar por alto y se le marchó la pelota a dos palmos del larguero, por encima. La réplica aragonesa la puso por dos veces Espiau, pero con mucho menos tino que en el tanto anterior. En el 29, a puerta vacía en el segundo palo tras un centro maravilloso del ágil Ureña, cabeceó fuera del marco con todo hecho. Increíble marro. Y en el 32, de nuevo el grancanario, arrancó mano a mano y, ante Astrálaga, no cogió puerta.

La primera mitad, movida y sin dueño claro, concluyó con otra oportunidad del referido Doménech, que se quedó ante Westerveld tras una asistencia precisa de Alcañiz que superó a Sangalli y Diego otra vez. Cuando iba a fusilar el segundo gol, apareció providencialmente viniendo desde atrás Ademo rebañando una pelota salvadora. Era el minuto 43 y el nigeriano solucionó un problema mayúsculo con una acción defensiva de valor gol.

El asunto táctico lo vio claro Ibai Gómez. El 4-3-3 vintage (bendito baúl de los recuerdos abierto por Fernando Torres, por cierto) lo tenía atravesado en la garganta y algo debía mover. Sorprendió la decisión del bilbaíno: retiró al amonestado Ureña, el mejor en ataque, y puso a un tercer central en juego: Barrachina. Pensó que así taparía mejor esos ataques locales donde Kamate, Cubo y Doménech llegaban en tromba, a la antigua usanza, por tres carriles diferentes. Volcó a Diego González en ataque al puesto de lateral izquierdo y subió a Pereira de extremo cuando gobernaba el balón el Real Zaragoza. Una singularidad que presentó interés por ver cómo salía.

La primera opción de gol la tuvo precisamente Pereira, en posición de ‘9’, tras una contra montada en un eslalon brillante de Iranzo, con pase a Jardí en el área. Era el minuto 54. El catalán remató cruzado, rechazó abajo Astrálaga y dejó la pelota muerta en el punto de penalti, a bote, para que Pereira la metiese dentro. Pero en gaditano la echó arriba, no puso el cuerpo en condiciones y falló un tanto imperdonable. Las cosas de que un defensa haga de delantero centro. Zapatero a tus zapatos.

Y la noche estaba para los detalles. El correcalles de lado a lado era un concurso de tiro al plato. El más fino con el gatillo y la mira iba a llevarse el premio gordo. Tras ese perdón del 1-2, en la acción siguiente (minuto 55), Doménech por fin vio puerta y firmó el 2-1 al adelantarse a Sangalli en un centro de Romeo Hueso al palo de atrás. Su derechazo ni lo vio Westerveld.

La tómbola no paró ahí. El mismo Doménech, que pudo haber salido a hombros por la puerta grande, erró el tercer gol madrileño en el 59, en otro mano a mano (jugada más repetida de la velada) que salvó Westerveld con la mano derecha en su salida. Y, el vaivén de sensaciones llevó el guion a otra incidencia importante en la otra área: en el 62 se pitó penalti a favor del Real Zaragoza por derribo de Gil a Jamelli, clarísimo pese a que se revisó por el FVS. La cosa es que el propio Rubén Díez lo falló. No es lo normal en él, pero lo hizo. Se lo paró Astrálaga en el 66, cuando por fin se tiró. Ese asidero al empate desaprovechado por el Real Zaragoza pudo haber sido letal. Pero tuvo reparación enseguida dentro de la montaña rusa de la trama de este duelo.

No bajó los brazos el equipo zaragocista y, en una jugada que de origen vino montada al revés, un centro de Espiau desde la banda (sí, el ariete) lo cabeceó impecablemente a la red el defensa central Iranzo, viniendo como una locomotora desde atrás. En el minuto 67, segundos después del error desde 11 metros de Jamelli, esta rareza arregló el posible bajonazo moral y metió de lleno al Zaragoza en la pugna por el triunfo. Aprovechó Ibai Gómez para cambiar dos piezas y dar entrada arriba a Sans y Delgado por el abatido Jamelli y Espiau.

El mono de los platillos que manejaba desde algún mando a distancia el devenir de este partido tuvo la ocurrencia de que, cuando el Real Zaragoza se venía arriba y los colchoneros andaban groguis, el que iba a marcar era el Atlético Madrileño. En un córner muy mal defendido por tanto central zaragocista, uno de los del filial rojiblanco, Miguel Gil, cabeceó por alto a las mallas el 3-2 en el minuto 75. No había quien controlase este duelo abierto como pocos entran en docena.

Se entró en los últimos minutos con Saidu y Cuenca supliendo a un apagado Terrer y al lesionado Pereira. El Real Zaragoza acabó partido, demasiado alborotado. Y ello derivó en una contra local, con blandura defensiva por el centro, que acabó rematando a gol en el 87 Muñoz tras el rechace del poste de un tiro cruzado de Mota. Fue el 4-2, tras otro paso inacabable por el monitor del VAR de charlotada. Hubo 10 minutos de aumento. Los del milagro mariano. En un estado global de locura, Iranzo, en el 99, volvió a cabecear a gol el 4-3 y metió cicuta hasta el pitido final, tras una falta lateral. Quedaba solo un minuto. Y en ese resquicio, Cuenca entró en el área y fue zancadilleado por Gil. Otro penalti a favor. Esta vez, en el 102, lo tiró Jardí para llevar el delirio a la afición zaragocista con un increíble 4-4 en un alargue descomunal. Un punto con en manto de la Virgen del Pilar. Quedaban minutos para que fuesen las 00.00 y empezara el día grande de esta tierra. Ojalá sea un guiño celestial.

 


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