domingo, 24 de mayo de 2026

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº41 (24.5.2026)

 

LIGA 2ªDiv. 2025/26 JORNADA Nº41 (24.5.2026)

PARTIDO OFICIAL Nº 3741

 UD LAS PALMAS 1-1 REAL ZARAGOZA 

1-0, min. 40: Jesé

1-1, min. 71: Cuenca

Ficha Técnica

UD Las Palmas: Horkas; Marvin (Herzog, 63), Álex Suárez (Pezzolesi, 84), Mármol, Clemente; Kirian, Amatucci; Miyashiro (Pejiño, 63), Manu Fuster (Iker Bravo, 84), Pedrola (J.Viera, 56); y Jesé

Real Zaragoza: Adrián Rodríguez; Juan Sebastián, Saidu, Radovanovic, Larios; Keidi Bare (R. Guti, 81), Moya (Terrer, 81); Cuenca, Cumic (Pinilla, 58): K. Kodro y Dani Gómez (Agada, 81).

Árbitro: Orellana Cid (Comité Andaluz). Amonestó a Keidi Bare (37), K. Kodro (45+1), Cumic (50), Guti (92) y Adrián Rodríguez (97).

Goles: 1-0, min. 40: Jesé. 1-1, min. 71: Cuenca.

 

UD Las Palmas 1-1 Real Zaragoza

55.1 % Posesión 44.9 %
8  disparos recibidos 13
0 tarjetas amarillas 5
0 tarjetas rojas 0
14 faltas recibidas 6
6 faltas cometidas 14
143 perdidas de posesión 151
43 recuperaciones de posesión 51
5 fueras de juego 1
6 remates dentro 1
7 remates fuera 6
0 disparos efectuados bloqueados 1


  Incapacidad del Real Zaragoza para ganar, también en su último día con vida: descenso en Las Palmas

El equipo aragonés solo supo empatar 1-1 en Las Palmas y desciende matemáticamente a tercera categoría, fuera del fútbol profesional, al vencer el Cádiz al Leganés. La última jornada en casa ante el Málaga, ya sobra.

Ya está. Se acabó. El Real Zaragoza ya no tiene ni un aliado, una vez reventadas las matemáticas que lo han sujetado de modo postizo desde hace más de un mes a la Segunda División. No ganaron los aragoneses en Las Palmas, como era su obligación para buscar el milagro improbable, y además el Cádiz derrotó 3-0 al Leganés, apuntillando así a los blanquillos pasara lo que pasara en la isla. El descenso a Primera RFEF está ya escriturado.

Cuesta hace días hablar en términos futbolísticos cuando el equipo zaragocista está en el campo. En este penúltimo partido de la temporada, en el Gran Canaria, todo estaba ya asumido de antemano. Ganar a un equipo que se juega pelear por el ascenso a Primera División para el desvencijado equipo aragonés era una quimera. Con infinidad de bajas en las filas del desesperado David Navarro, con esas dificultades ya sentidas en las dos jornadas previas a esta para que el técnico componga un once inicial (y sus posteriores cambios) sin cometer delito de alineación indebida, con medio banquillo lisiado. Así que aunque la tarde -de horarios unificados- empezó con una imagen llamativamente potable del Real Zaragoza, enseguida se vio, como varios días precedentes ya ocurrió, que era algo puntual y sin recorrido.

La UD Las Palmas salió fría al césped, sorprendiendo su falta de iniciativa en una cita donde se jugaban muchas de sus opciones de jugar la promoción. Y eso lo aprovecharon los blanquiazules para manejar la pelota en la línea media con la soltura que se echó en falta tantos meses, con Keidi Bare y Moya subiendo tres o cuatro pelotas al área amarilla, con Kodro y Dani Gómez -puso dos delanteros Navarro- buscando espacios y balones en zonas de influencia de gol. De ese rato fugaz surgió una ocasión para el 0-1 y la desechó Kodro de cabeza, solo, a la salida de un córner, volviendo demasiado el cuello y cruzando el testarazo fuera en el minuto 6. Fue la primera y última llegada con remate aragonés en la primera parte. Solo amagó una vez más, en una penetración del lateral Juan Sebastián mediado el primer periodo cuyo centro raso no remataron ni Gómez ni Kodro, imprecisos, torpes.

Lo demás, sin ninguna continuidad, a base de chispazos esporádicos surgidos de la calidad de varios de sus futbolistas de medio campo en adelante, lo hizo todo Las Palmas. En el minuto 13 Jesé falló a bocajarro un centro del carrilero Marvin, la tocó mal a placer y perdonó a los zaragocistas. En el 20, el segundo aviso lo firmó Manu Fuster, que quebró a Keidi Bare en la corona y lanzó un chut de rosca que se marchó fuera rozando el poste derecho por milímetros. Y tras otro rato largo de nada de nada, porque en cuanto a continuidad el fútbol de los del archipiélago fue muy censurable, surgió súbitamente otra clarísima jugada de gol de los amarillos en la que Pedrola ejecutó un derechazo potente tras irse de Juan Sebastián en la frontal del área que se estrelló en la escuadra izquierda del marzo zaragozano.

El Real Zaragoza, fiel a su incapacidad constante de 10 meses terribles, era un zombi sobre la hierba. El tanto local estaba ya a punto de asomar por cualquier gatera. Y así fue. En el 40 (Las Palmas se conjuró para lograr la inspiración en los minutos redondos), anotaron los grancanarios el 1-0 en la enésima muestra de indolencia defensiva de varios jugadores blanquillos. Lo marcó Jesé, tras controlar a quemarropa, sin marcaje, el rechace del larguero en un cabezazo previo de japonés Miyashiro a un metro de la raya de gol adelantándose increíblemente a Larios, cuyos fundamentos defensivos son desde el primer día de muy bajo nivel. La falta de contundencia de Radovanovic, lento de reacción posteriormente, definió las dotes de la zaga todo el año.

Este irregular primer tiempo zaragocista, de más a menos claramente, se vio enseguida estigmatizado por el tempranero gol del Cádiz en su estadio sobre el Leganés. Desde muy pronto, en el campo, en el banquillo aragonés, se sabía que la cosa se acababa. Que con la victoria gaditana, lo demás daba lo mismo, era inútil. Si algún aliciente exógeno podía estimular a los miembros del Real Zaragoza, en forma de patinazo de los andaluces, eso tampoco se dio en un día que todo el mundo llevaba tragado hace tiempo que iba a ser negro, muy negro.

La segunda mitad empezó sin cambios nominales y con Las Palmas aún más pasivo y confiado con su ventaja adquirida. Incluso en ese estado de las cosas, lo primero que estuvo a punto de pasar fue el 2-0. Lo perdonó Miyashiro, mano a mano ante Adrián Rodríguez, en un balón profundo a espaldas de los centrales, pues le sacó su remate con los pies el guardameta zaragocista. Los canarios empezaron a dar muestras muy pronto de conformismo. Pecado mortal en el fútbol siempre. Además de su tarde obtusa y sin chispa a pesar de jugarse subir a Primera, dieron la impresión de creer que el descendido Real Zaragoza no les podía hacer siquiera cosquillas. Se tumbaron a la bartola. En el minuto 50, Dani Gómez no llegó en el área chica a un centro raso de Cumic. Ahí dio indicios de resurrección el equipo aragonés. Y prosiguió: Juan Sebastián agarró la pelota en el área canaria en el 68 y soltó un disparo seco que se fue al larguero, entre los primeros silbidos de la grada a los suyos, muy relajados y jugando con fuego.

La tendencia acabó finalmente con el 1-1 en el marcador cuando Cuenca se estrenó como goleador zaragocista en el 71, tras una incursión personal, ante la defensa de mantequilla de Clemente y Mármol. Su disparo por alto no pudo detenerlo Horkas y, a falta de 19 minutos, Las Palmas se quedó helada. Era un justo castigo a su racanería, a su pasotismo ante un equipo descendido, que ya sabía que el Cádiz lo estaba liquidando definitivamente con hasta dos goles más sobre el Leganés. De ahí al final, la reacción amarilla generó varias aproximaciones al marco de Adrián, pero sin acierto final. Jesé, a pase de Herzog en el 78, regateó a Adrián y, escorado, acabó en el lateral de la red. En el 90, de nuevo el guardameta zaragocista evitó la derrota con un paradón a disparo del propio Jesé a quemarropa, que después dio en el larguero y fue a córner. A la salida de ese saque de esquina, el exzaragocista Clemente cabeceó y el balón se paseó por el área pequeña sin rematador.

Curiosamente, el Real Zaragoza estuvo en un tris de llevarse una victoria inútil en las dos últimas llegadas, ya con el tiempo consumido. En el 93, Pinilla marró a puerta vacía en el segundo palo un centro raso de Aguirregabiria. Y en el 95, un centro raso de Cuenca lo interceptó Clemente con la puntera, dando la pelota una vez más en el poste. Todo ya datos para la anécdota, para el olvido inmediato. Porque el 1-1 final es algo meramente burocrático para los zaragocistas. El histórico club aragonés, campeón de España y de Europa en diversas fases de su vida, ha desaparecido del fútbol profesional español y se cae a la tercera categoría, la llamada ahora Primera RFEF. Un drama. Una vergüenza. Una herida sangrante que difícilmente cauterizará. Jamás.

 

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